Luego, ese curioso viajero en su viaje intelectual, cuyo deleite y entusiasmo aumentaban con el progreso, al regresar del jardín primaveral con un ramo de conocimiento y fe tan grande como la primavera misma, se encontró con que la puerta del mundo de los animales y las aves se abrió ante su mente que buscaba la verdad y su pensamiento familiarizado con el conocimiento. Con cientos de miles de diferentes voces y lenguas, lo llamaron a entrar: “¡Adelante!” le dijeron. Entró y vio que
todas las especies, grupos y comunidades de animales y aves, unánimemente, con sus lenguas de palabra y de estado, proclamaban “Lá ilahe illa Hu”, convirtiendo la faz de la tierra en un gran lugar de recordación y en una majestuosa asamblea de glorificación. Cada uno de ellos se encontraba en la situación de ser un poema del Rab, Señor, una palabra del Subhan, Glorificado y una letra significativa del Rahman, Misericordioso, describiendo a su Creador y alabándolo. Era como si las facultades, capacidades, herramientas y órganos de esos animales y aves fueran palabras ordenadas y medidas, frases organizadas y perfectas. Con ellas, daban gracias a su Hallak y Rezzak, Creador y Proveedor, y atestiguaban Su unicidad. El viajero observó tres grandes y abarcadoras verdades que atestiguaban esto de manera contundente.
Primera: la verdad de crear desde la nada, de una manera sabia y artística, y de manera intencionada, la cual no puede de ninguna manera, ser atribuida al azar, a la fuerza ciega o a una naturaleza sin conciencia. Este acto de dotar de vida, que muestra manifestaciones de conocimiento, sabiduría y voluntad en veinte aspectos, es un testimonio evidente de la existencia necesaria del Ser Hayy‑ı Kayyum, Viviente y Permanente, de Sus siete atributos y de Su unicidad, con tantos testigos como seres vivos existen.
Segunda: a través de la diferenciación, adornamiento y formación de esas incontables criaturas, cada una con una apariencia única, decorada y equilibrada en tamaño y forma, se ve una verdad tan grandiosa y poderosa que nadie, excepto el Kadir‑i Kulli Shey y Alim-i Kulli Shey, Todopoderoso y Omnisciente puede poseer la habilidad para realizar tales acciones abarcadoras que muestran miles de maravillas y sabidurías.
Tercera: el hecho de que a partir de huevos y gotitas de semen, que son casi idénticos o apenas diferentes entre sí, se desplieguen las formas de esos incontables animales, en cientos de miles de estilos diferentes, con una estructura tan perfectamente ordenada, equilibrada y sin error, es una verdad tan luminosa que tantos animales como existen son pruebas y evidencias que iluminan esa verdad.
Así, con el consenso de estas tres verdades, todas las especies de animales proclaman juntas “Lá ilahe illa Hu” con tal fuerza que parecía como si la tierra, como un gran ser humano, estuviera proclamando “Lá ilahe illa Hu” proporcionalmente a su tamaño y lo hiciera oír a los habitantes de los cielos. Así lo comprendió y tomó la lección completa. Para expresar estas verdades mencionadas, en el séptimo grado del Primer Capítulo se dice:لاَ اِلَهَ اِلاَّ اللَّهُ الْوَاجِبُ الْوُجُودِ الَّذِى دَلَّ عَلَى وُجُوبِ وُجُودِهِ فِى وَحْدَتِهِ اِتِّفَاقُ جَمِيعِ اَنْوَاعِ الْحَيَوَانَاتِ وَ الطُّيُورِ الْحَامِدَاتِ الشَّاهِدَاتِ بِكَلِمَاتِ حَوَاسِّهَا وَ قُوَاهَا وَ حِسِّيَّاتِهَا وَ لَطَائِفِهَا الْمَوْزُونَاتِ الْمُنْتَظَمَاتِ الْفَصِيحَاتِ وَ بِكَلِمَاتِ جِهَازَاتِهَا وَ جَوَارِحِهَا وَ اَعْضَائِهَا وَاۤلاَتِهَا الْمُكَمَّلَةِ الْبَلِيغَاتِ بِشَهَادَةِ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ الاِيجَادِ وَ الصُّنْعِ وَ اْلاِبْدَاعِ بِاْلاِرَادَةِ وَ حَقِيقَةِ التَّمْيِيزِ وَ التَّزْيِينِ بِالْقَصْدِ وَ حَقِيقَةِ التَّقدِيرِ وَ التَّصْوِيرِ بِالْحِكْمَةِ مَعَ قَطْعِيَّةِ دَلاَلَةِ حَقِيقَةِ فَتْحِ جَمِيعِ صُوَرِهَا الْمُنْتَظَمَةِ الْمُتَخَالِفَةِ الْمُتَنَوِّعَةِ الْغَيْرِ الْمَحْصُورَةِ مِنْ بَيْضَاتٍ وَ قَطَرَاتٍ مُتَمَاثِلَةٍ مُتَشَابِهَةٍ مَحْصُورَةٍ مَحْدُودَةٍ