¡Oh Halik‑i Zulcelal, Creador Majestuoso del globo terráqueo y los cielos!
Llegué a la fe y supe a través de la instrucción de Tu Sabio Corán y enseñanza del Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, que tal como los cielos con sus estrellas, y la atmósfera con sus contenidos, atestiguan Tu necesaria existencia, unidad y unicidad. Asimismo, el globo terráqueo, con todos sus seres y estados, hacen indicaciones y testimonios a Tu existencia y unidad en cantidad de sus seres.
Sí, en el globo terráqueo no existe alguna alteración, ni alguna transformación, sea pequeña o grande con los árboles y animales, como cambiar su vestimenta cada año, que no atestigüen Tu existencia y unidad.
Tampoco existe algún animal que no atestigüe Tu existencia y unidad a través de su sustento, que se le da en forma clemente según el nivel de su debilidad y necesidad, y a través de la concesión de sus equipamientos de una forma sabía que se necesitan para su vida.
Tampoco existe alguna de las plantas ni animales que se crean ante nuestros ojos en cada primavera, que no informe de Ti a través de su arte extraño, adornos sutiles, total distinción, orden y mensuración.
Las maravillas y milagros de Tu poder, llamados plantas y animales, que llenan la faz de la Tierra, su creación sin error, maravillosa, adornada y con una marca de distinción, desde los huevos, huevitos, gotas, granos, granitos y semillas numeradas, parecidas y con las mismas materias, es un testimonio a la existencia, unidad, sabiduría y poder infinito de su Sani‑i Hakím, Artífice Sabio tanto que es más fuerte y brillante que el testimonio de la luz del sol.
Además, no existe algún elemento como aire, agua, luz, fuego y tierra, que no atestigüe Tu unidad y existencia, a través de cumplir tareas maravillosas de una manera consciente a pesar de su inconsciencia, a través de traer las variadas frutas y productos muy ordenados desde el tesoro de lo Oculto, a pesar de ser simple, invasor, desordenado, y disperso a todos lados.
¡Oh Fatir‑i Kadír, Creador Omnipotente! ¡Oh Fettah-i Allam, El que Da Apertura y Todo lo Sabe! ¡Oh Faal-i Hallak, El Que Actúa y Crea Constantemente!
Tal como el globo terráqueo atestigua a través de todos sus habitantes que su Halik es Necesario Existente; asimismo – ¡Oh Vahid‑i Ehad, Uno y Único!, ¡Oh Hannan-i Mennan, Compasivo y Generoso!, ¡Oh Vehhab-i Rezzak, Donador y Sustentador!– atestigua Tu unidad y unicidad en un nivel de claridad, por cierto, da testimonio en cantidad de los seres a través de la marca en su rostro, a través de las marcas en los rostros de sus habitantes, con respecto a su unidad, estar juntos, entrar uno dentro del otro, ayudarse entre sí, ser lo mismo, los nombres y actos del rububiyet que se relacionan con ellos.
También, al estar en una situación de un campamento militar, una exhibición y un lugar de entrenamiento, al dar ordenadamente los equipamientos distintos de cuatrocientas mil naciones, que están en las divisiones de las plantas y animales, atestiguan la magnificencia de Tu rububiyet y el alcance de Tu poder a todas las cosas; asimismo, el hecho de que los sustentos diferentes de todos los innumerables seres vivos se dan de una forma clemente y benevolente, desde una simple tierra seca a su debido tiempo, y el hecho de que esos innumerables individuos obedecen las órdenes de Rab con total sumisión, muestran que Tu misericordia abarca todo y Tu soberanía incluye a todas las cosas.
También, el despacho y administración de las caravanas de los seres que se están cambiando en la Tierra, su alternancia de la muerte y vida, incluso la administración y manejo de los animales y plantas pueden ser a través de un conocimiento que se relaciona con todas las cosas, y de una sabiduría infinita que domina todas las cosas; esto demuestra la abarcatividad de Tu conocimiento y sabiduría.
También, para el ser humano que cumple infinitas tareas durante un tiempo corto en el globo terráqueo, que está equipado con habilidades y equipamientos espirituales como si viviera por un tiempo infinito, y que dispone de los seres del globo terráqueo; en esta área de entrenamiento del mundo, en este transitorio campamento militar del globo terráqueo, en esta exhibición pasajera; con tanta importancia, estos infinitos gastos, estas infinitas manifestaciones del rububiyet, estos discursos infinitos de Subhan, Glorificado estas innumerables benevolencias divinas, segura y ciertamente no caben en esta corta duración de vida triste, en esta confusa vida dolorosa, en este calamitoso mundo efímero. Por cierto, debido a que pueden ser solamente para otra duración de vida eterna, para otra morada de dicha eterna, indican, y por cierto atestiguan a las benevolencias del Más Allá, que están en la morada eterna.
¡Oh Halik‑i Külli Shey, Creador de Todas las Cosas!
Todos los seres de la Tierra están administrados y subyugados en Tu propiedad, en Tu globo terráqueo, por Tu potencia y poder, a través de Tu fuerza y voluntad, a través de Tu conocimiento y sabiduría. Un rububiyet cuya actividad se observa en la faz de la Tierra, abarca e incluye tanto; su administración, dominación y mantención son tan perfectas y tan sensibles; sus actividades en todos los lados están en una unidad, unión y parentesco tanto, que informan de que son una subyugación y rububiyet como una totalidad indivisible y una integridad imposible de dividirse.
También, el globo terráqueo con todos sus habitantes, a través de infinitas lenguas más claras que la lengua oral, veneran y glorifican a su Halik, Creador, y a través de la lengua de los estados de infinitos otorgamientos, alaban y elogian a su Rezzak‑i Zulcelal, Sustentador Majestuoso.
¡Oh Ser Akdes, Sagrado que está escondido por la intensidad de Su aparición, y que está oculto por la grandeza de Su magnificencia!
Con todas las veneraciones y glorificaciones del globo terráqueo, te venero por no tener falta, inhabilidad ni copartícipes, y doy alabanzas y agradecimientos con todas sus alabanzas y elogios.