Parte de la Defensa de Bediüzzaman Said Nursî en el Tribunal de Eskişehir
En el juicio de Eskişehir, quedó demostrado que Said Nursi no se ocupaba de asuntos políticos. Fue castigado únicamente por un tratado que interpreta una aleya del Sagrado Corán. Sin embargo, castigar a un exegeta por interpretar una aleya coránica es algo que no se ha visto en ningún tribunal del mundo. Es, sin lugar a dudas, un grave error judicial.
Un Fragmento de Aquella Defensa
¡Oh, honorable tribunal! Me arrestaron acusándome de cuatro o cinco cargos.
Primer Cargo
Se ha informado que, con el pensamiento de reacción, habría intentado utilizar la religión como herramienta para alterar la seguridad pública.
Respuesta:
en primer lugar, existe una diferencia entre posibilidad y realidad. Cada individuo tiene la posibilidad de matar a muchas personas. ¿Puede ser llevado ante el tribunal solo por esta posibilidad de homicidio? Cada cerilla tiene la capacidad de incendiar una casa. ¿Se destruirán todas las cerillas solo por esta posibilidad de incendio?
En segundo lugar, ¡cien mil veces, nunca! Los conocimientos de la fe en Allah en los que nos ocupamos, nunca pueden utilizarse como herramienta para ningún propósito que no sea la complacencia divina. Así como el Sol no se convierte en satélite o seguidor de la Luna, la fe en Allah, que es la llave luminosa y sagrada de la felicidad eterna y el Sol de la vida eterna, tampoco puede ser un instrumento de la vida social. Sí, no hay ningún tema en el universo más importante que el misterio de la fe en Allah, que es el mayor enigma de la creación del mundo. Nada puede ser más trascendental para el universo que este misterio, para convertirlo en una herramienta para otro propósito.
Oh, honorable tribunal: si esta dolorosa detención afectara solo mi vida mundana y personal, les aseguro que, como he guardado silencio durante diez años, habría permanecido en silencio nuevamente. Pero mi detención concierne a las vidas eternas de muchos y a Risale‑i Nur, que explica el grandioso misterio del universo. Aunque tuviera cien cabezas y cada día una fuera cortada, no renunciaría a este grandioso misterio. Incluso si escapara de sus manos, no podría escapar de las garras de la muerte. Soy anciano, y estoy a las puertas de la tumba. He aquí Risale-i Nur, que interpreta de manera clara y visual el grandioso descubrimiento del glorioso Corán, que es el descifrador del formidable misterio del universo. De entre los cientos de cuestiones relacionadas con ese misterio que aborda Risale-i Nur, observen esta verdad de la fe relacionada con la muerte y la tumba, que todos enfrentarán:
¿Puede haber algo más grande para alguien que cree en la muerte y el destino que todos los grandes asuntos políticos de este mundo, para hacer de esto una herramienta? Ya que el tiempo de la muerte es incierto, puede venir en cualquier momento. La muerte es o una ejecución eterna o una orden de liberación para pasar a un mundo más bello. La tumba, que nunca se cierra, es o la puerta al pozo de la nada y las tinieblas eternas, o la entrada a un mundo eterno y más luminoso.
Así pues, Risale‑i Nur, con el resplandor de los descubrimientos sagrados del Corán, muestra con una certeza tan clara como que dos más dos son cuatro, que convertir la muerte de una ejecución eterna en una orden de liberación y transformar la tumba de un pozo sin fondo de la nada en la puerta de un jardín adornado tiene, sin duda, una solución definitiva. Encontrar esta solución es algo por lo que sacrificaría sin dudarlo todo el poder del mundo si fuera mío. Sí, cualquiera que tenga un verdadero juicio haría lo mismo.
Señores, mirar a Risale‑i Nur, que descubre y explica cientos de cuestiones de fe como esta, como si fueran libros malintencionados y peligrosos usados para fines políticos, ¡Allah nos libre, cien mil veces no! ¿Qué sentido de justicia permite esto? ¿Qué mente lo acepta? ¿Qué ley lo exige? ¿Acaso las futuras generaciones, los habitantes de la vida eterna y Hakím-i Zulcelal, Sabio y Majestuoso no cuestionarán a los responsables de estas acciones? Además, en esta bendita patria, los que gobiernan a este pueblo naturalmente religioso están obligados, por su deber de gobernar, a apoyar y fomentar la religiosidad. Y dado que el principio de la república laica es mantenerse neutral y no interferir con los irreligiosos, también es necesario no interferir con los religiosos bajo pretextos.
En tercer lugar: hace doce años, los líderes de Ankara apreciaron mi lucha contra los ingleses con un escrito llamado “Seis Pasos” y me invitaron allí. Fui, pero su comportamiento no se ajustó a mis sentimientos en la vejez. – Trabaja con nosotros, dijeron. Yo respondí: – El Nuevo Said quiere trabajar para el otro mundo, no puede trabajar con ustedes, pero tampoco interferirá con ustedes.
Sí, no interferí ni participé con aquellos que lo hicieron. Porque, desafortunadamente, un genio militar que podría haberse utilizado para apoyar las tradiciones nacionales e islámicas se convirtió en un medio para ir en su contra. Sí, vi en los líderes de Ankara, especialmente en el presidente, un genio y dije: No es permisible que este genio se vuelva en contra de las tradiciones debido a sospechas infundadas. Por esta razón, en la medida de lo posible, me mantuve alejado de sus asuntos mundanos y no me involucré. Hace trece años que me aparté de la política; de hecho, durante estos veinte festivales, salvo uno o dos, he pasado todos en este exilio, solo en mi habitación como un prisionero, para evitar cualquier percepción de que me haya involucrado en la política.
Las pruebas de que no he interferido ni deseado interferir en los asuntos del gobierno son las siguientes:
Primera prueba: durante trece años, no he leído ni una sola vez los periódicos, que son el lenguaje de la política. Mis amigos en el pueblo de Barla, donde residí durante nueve años, y en Isparta, donde viví nueve meses, son testigos de ello. Solo en la prisión de Isparta, escuché accidentalmente y contra mi voluntad una frase de un periodista extremadamente injusto que atacaba a los estudiantes de Risale‑i Nur de una manera irreligiosa.
Segunda prueba: durante diez años en la provincia de Isparta, a pesar de los muchos cambios en el mundo, no hubo ningún signo ni indicio de que me involucrara en la política.
Tercera prueba: de manera inesperada, mi residencia fue allanada y completamente registrada. Durante diez años, se confiscaron mis documentos y libros más privados. Tanto en la oficina del gobernador como en la de la policía, se reconoció que no encontraron ningún contenido en mis libros que pudiera interpretarse como interferencia en la política gubernamental. ¿Acaso, si los documentos más privados de una persona que como yo, ha sido exiliada injustamente, sometida a opresión despiadada y vigilada con presión durante diez años, fueran revelados, no se encontrarían al menos diez evidencias para refutar a los opresores?
Si se dijera: ‘Se han encontrado más de veinte cartas tuyas’,
respondería: esas cartas fueron escritas en un periodo de varios años. ¿Acaso es mucho escribir diez, veinte o incluso cien cartas a diez amigos durante diez años? Mientras la correspondencia sea libre y no interfiera con sus asuntos, incluso si fueran mil, no constituirían un delito.
Cuarta prueba: todos los libros confiscados, como pueden ver, han dado la espalda a la política y se han dirigido con toda su fuerza hacia la fe en Allah, el Corán y el más allá. Solo en dos o tres tratados, el Viejo Said rompió su silencio y expresó su ira contra algunos funcionarios tiránicos que abusaron de su autoridad. No criticó al gobierno, sino que escribió una queja oprimida contra esos funcionarios que malinterpretaron sus deberes. Sin embargo, incluso esos dos o tres tratados fueron etiquetados como confidenciales, no se publicaron y se limitaron a un círculo cercano de amigos. El gobierno presta atención a lo visible y a los hechos externos, no tiene derecho a mirar el corazón ni los asuntos privados. Cada persona puede hacer lo que desee en su corazón y en su hogar, incluso criticar o no estar de acuerdo con los reyes.
Por ejemplo: hace siete años, antes de que se instaurara el nuevo llamado a la oración (ezan), algunos funcionarios intentaron interferir con mi turbante y con mi devoción personal según el rito Shafi’i. En respuesta, escribí un breve tratado. Algún tiempo después, el nuevo llamado a la oración fue adoptado, y yo consideré ese tratado como confidencial y prohibí su difusión.
Otro ejemplo: cuando estaba en el Consejo de la Sabiduría Islámica, escribí una respuesta a una objeción proveniente de Europa contra la aleya sobre el velo islámico. Hace un año, este tratado, que fue incluido como un tema del tratado titulado Decimoséptimo Rayo y luego renombrado como Vigésimo Cuarto Rayo, fue tratado como confidencial para evitar posibles conflictos con futuras leyes. Sin embargo, accidentalmente fue enviado a algún lugar. Este tratado es una respuesta científica y concluyente contra las objeciones de la civilización a la aleya del Corán. En la época de la república, la libertad académica no debería estar restringida, y dicho tratado ciertamente no puede ser considerado como un delito.
Quinta prueba: durante nueve años, elegí retirarme a un pueblo, deseando apartarme de la vida social y política. A pesar de soportar todas las torturas que se me infligieron en múltiples ocasiones, como esta vez, no busqué involucrarme en la política mundial en los últimos diez años, ni siquiera recurrí a ninguna autoridad. Si lo hubiera hecho, en lugar de residir en Barla, podría haber vivido en Estambul. Tal vez la razón de esta injusta detención se deba al resentimiento y al orgullo herido del gobernador de Isparta y de algunos funcionarios gubernamentales, quienes, debido a mi falta de solicitud, exageraron trivialidades y provocaron que el Ministerio del Interior se llenara de sospechas.
En resumen: todos mis amigos que me conocen saben que no solo no me involucro en política, ni siquiera pienso en ello. Esto es contrario a mi propósito principal, a mi estado mental y a mí sagrada misión de servir a la fe en Allah. No se me ha dado un bastón de política, sino una luz.
Una de las razones de este estado es que considero que Cenab‑i Hak ha implantado en mi corazón un rechazo y una fuerte aversión hacia la política. Esto es para evitar que muchas personas, quienes están ansiosas por las verdades de la fe en Allah y están en el camino del servicio público, miren estas verdades con desconfianza y crítica, y así no se priven de ellas.
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El fallecido mayor Asım Bey fue interrogado; si decía la verdad, perjudicaría a su maestro, y si mentía, sería un peso insoportable para su dignidad después de 40 años de un servicio militar honorable y recto. Al reflexionar sobre esto, exclamó: ‘¡Oh, Señor, toma mi vida!’ y en diez minutos entregó su alma. Se convirtió en un mártir de la rectitud. Fue víctima de los errores de aquellos que percibieron como incorrecta una ayuda legítima y una confirmación que ningún tribunal del mundo podría considerar un delito.
Sí, quien recibe completamente las enseñanzas de Risale‑i Nur bebe el sorbo de la muerte como si fuera agua, viendo la muerte como una orden de liberación. Si no fuera por mi preocupación por el sufrimiento de mis hermanos que permanecerían en este mundo después de mí, también habría dicho, como mi noble hermano Asım Bey: ‘¡Oh, Señor, toma mi vida!’
Sea como sea, pasando al motivo de mi acusación:
Tercer Cargo
La difusión de Risale‑i Nur sin la autorización del gobierno y su fortalecimiento de los sentimientos de la fe en Allah, lo que supuestamente podría obstaculizar en el futuro los principios liberales del gobierno y perturbar la seguridad pública.
Respuesta: Risale‑i Nur es luz. La luz no causa daño. Hace trece años que ha dejado de lado el bastón de la política; establece las verdades sagradas que son los cimientos de la vida de esta nación y esta patria, y beneficia a un 99% de esta bendita nación sin causar ningún perjuicio. Puedo testificar ante todos aquellos que han leído sus secciones que no hay daño alguno en ellas. Que alguien salga y diga: ‘He encontrado un daño en esto.’
En segundo lugar: no tengo una imprenta, ni múltiples copistas. A duras penas puedo encontrar a alguien que escriba por mí. No tengo una buena caligrafía; soy casi analfabeto, y solo puedo escribir una página en una hora con mi escritura muy deficiente. Personas como el fallecido Asım Bey me ayudaron con sus hermosas caligrafías, como un recuerdo. Escribieron mis memorias de mi amarga soledad. Más tarde, algunas personas que encontraron en estas luces de fe un remedio completo para sus problemas, quisieron leerlas y lo hicieron. Descubrieron con certeza que eran un verdadero antídoto para sus vidas eternas, y las copiaron para sí mismos.
Lo que ha llegado a sus manos y está bajo su supervisión, el “Tratado del Índice”, demuestra que cada una de las partes de Risale‑i Nur interpreta la verdad de una aleya del Corán; y en particular, interpreta con tal claridad las aleyas relacionadas con los pilares de la fe en Allah, que desmantela los planes y fundamentos de los ataques que los filósofos europeos han estado preparando contra el Corán durante mil años. Por ahora, en sus manos se encuentra el “Tratado Para Los Ancianos”, en cuya Undécima Esperanza hay una sola prueba entre miles de pruebas sobre la fe y la unicidad divina. Miren ese ejemplo, presten atención y verán si mi afirmación es correcta o no. Lo entenderán.
Asimismo, creo que cualquier persona que observe con justicia, aceptará cuánto beneficio aportan al país y a la nación ejemplos como el “Tratado de la Frugalidad” de Risale‑i Nur, el tratado de veinticinco remedios provenientes de la fe, dirigido a los enfermos, y las trece esperanzas y consuelos provenientes de la fe, dirigidos a los ancianos. Estos son un tesoro valioso, un bálsamo y una luz para los pobres, los enfermos y los ancianos, quienes constituyen más de la mitad de esta bendita nación.
Además, para ayudar en la tarea de su investigación, digo: el “Tratado del Índice” es el índice de una parte de mis tratados de los últimos veinte años. Algunos de los tratados mencionados comienzan en el Consejo de la Sabiduría Islámica. Los números en el índice no están organizados según el orden de redacción. Por ejemplo: “La Palabra Vigésima Segunda” fue escrita antes que “La Primera Palabra”, y “La Carta Vigésima Segunda” fue escrita antes que “La Primera Carta”. Hay muchos otros ejemplos como estos…
Tercero: las partes de Risale‑i Nur, que consisten en el conocimiento de la fe en Allah, aseguran y establecen la seguridad y el orden. Sí, la fe en Allah, que es la fuente y el origen de las buenas cualidades y virtudes, ciertamente no rompe la seguridad; más bien, la asegura. Es la falta de fe en Allah, con su falta de carácter, lo que viola la seguridad.
Además, sepan que hace veinte o treinta años leí en un periódico que un Ministro de Colonias británico dijo: “Mientras este Corán esté en manos de los musulmanes, no podemos ser verdaderamente dominantes sobre ellos. Debemos trabajar para eliminarlo y desacreditarlo.” Así, las palabras de este incrédulo obstinado han dirigido mi atención hacia los filósofos europeos durante treinta años. Después de mí mismo, me he ocupado de ellos. Apenas puedo mirar hacia el interior y digo que los defectos internos son el resultado de los errores y corrupciones de Europa. Me enfado con los filósofos europeos y los combato. Felillahilhamd, Gracias a Allah, Risale‑i Nur no solo ha destruido las ilusiones de este incrédulo obstinado, sino que también ha llegado a una posición en la que silencia completamente a los filósofos materialistas y naturalistas.
No existe ningún gobierno en el mundo que, de ninguna manera, prohíba tal producto bendito de su propia nación y una fuente inquebrantable de fuerza espiritual, ni condene a su divulgador. La libertad de los sacerdotes en Europa muestra que ninguna ley interfiere con aquellos que se han retirado del mundo y trabajan por la otra vida y por la fe.
En resumen: un anciano exiliado durante diez años sin causa, privado de interacción y correspondencia, escribe reflexiones científicas sobre su fe en Allah, que es la llave de la felicidad eterna. Estoy convencido de que ninguna ley en el mundo puede prohibirle esto, ni lo hará. Y el hecho de que hasta ahora ningún erudito haya criticado esas reflexiones demuestra que son absolutamente verdaderas y puras.
Lo que se presenta como causa de mi acusación y arresto
Cuarto Cargo
Es haber sido denunciado por impartir lecciones de una orden sufí prohibida por el estado.
Respuesta: en primer lugar, todos los libros que tienen en sus manos son testigos de que me ocupo de las verdades de la fe en Allah. Incluso he escrito en varios tratados: “No es el tiempo para el sufismo, sino el tiempo para salvar la fe. Hay muchos que van al Paraíso sin el camino del sufismo, pero no hay nadie que entre al Paraíso sin fe en Allah. Por eso, es el momento de trabajar por la fe en Allah.”
En segundo lugar, llevo diez años residiendo en la provincia de Isparta. Que alguien se presente y diga que le he impartido lecciones de sufismo. Sí, a algunos hermanos sinceros en el camino hacia la otra vida, les he dado lecciones sobre las ciencias de la fe en Allah y las verdades sublimes desde mi posición como maestro. Esto no es instrucción en sufismo; más bien, es enseñanza de verdades.
Eso es todo. Soy Shafi'í, y mi tesbihat, glorificaciones posterior a las oraciones rituales, es algo diferente al tesbihat hanafí. Además, desde el atardecer hasta la oración de la noche, y antes del amanecer, con la condición de no aceptar a nadie, estoy ocupado conmigo mismo pidiendo perdón por mis pecados y recitando aleyas. Creo que ninguna ley en el mundo puede prohibir tal estado.
En relación con esta cuestión del sufismo, los funcionarios del gobierno y los tribunales me han interrogado:
– ¿De qué vives?
Respuesta: con la observación del pueblo de Barla, donde residí durante nueve años, vivo gracias a la bendición de una estricta frugalidad y al tesoro de una completa satisfacción. Mis amigos cercanos saben que en la mayoría de los días, viví gastando cien monedas al día, y en ocasiones incluso menos. Incluso, durante un período de siete años, me arreglé con solo siete billetes para cosas como ropa y zapatos.
Además, como se menciona en la biografía que tienen en sus manos, durante toda mi vida he evitado aceptar regalos y donaciones de las personas, llegando a rechazar regalos de mis amigos más cercanos, aunque pudiera herir sus sentimientos. Si alguna vez he aceptado un regalo por necesidad, lo he hecho con la condición de dar algo a cambio, como bien saben los amigos que me han asistido.
De mi salario en el Consejo de la Sabiduría Islámica, gasté la mayor parte en la publicación de los libros que escribí en ese momento y guardé una pequeña parte para realizar la peregrinación a La Meca. Ese modesto dinero, gracias a la bendición de la frugalidad y la satisfacción, me bastó para diez años y me permitió mantener mi dignidad. Aún queda algo de ese dinero bendito.
¡Oh, honorable tribunal! No deben cansarse de escuchar esta larga declaración mía. Porque veinte o treinta libros se han incluido en los documentos de mi orden de detención. En comparación con la cantidad de estos documentos de acusación, esta larga declaración es, en realidad, breve. Hace trece años que no estoy involucrado en política, por lo que no conozco las leyes. Además, mi biografía es testigo de que nunca he recurrido al engaño para defenderme. He declarado los hechos tal como son. Ustedes tienen conciencia y saben cómo aplicar las leyes sin injusticias; emitirán su juicio sobre mí.
También sepan esto: debido a la incompetencia de algunos funcionarios débiles, sus temores infundados, excusas tan absurdas como el “lobo y la cabra”, o por querer atribuirse mérito o agradar al gobierno, han exagerado cosas insignificantes con una lupa, convirtiendo una mota en una montaña. Nuestra esperanza en ustedes es que, con su capacidad, demuestren que las “montañas” creadas por sus temores no son más que motas. Es decir, que miren a través de su lente invertida y vean las cosas como son.
Además, tengo una solicitud: los libros confiscados, cuyo valor para mí supera las mil liras, deben serme devueltos. Una parte importante de estos libros fue aceptada hace doce años con orgullo y agradecimiento por la biblioteca de Ankara, y el director de la biblioteca lo anunció públicamente en un periódico.
Por ahora, con la decisión del tribunal que tiene autoridad sobre mi vida, quiero entregar una copia de esta declaración al fiscal general para presentar una demanda contra aquellos que me han causado este daño; otra copia al Ministerio del Interior; y otra copia al Parlamento.