Fragmentos de Su Gran Defensa
﷽
وَبِهِ نَسْتَع۪ينُ
[Después de dieciocho años de silencio, esta petición fue presentada al tribunal bajo el mandato de la necesidad, y fue entregada en forma a las autoridades en Ankara; esta es mi objeción al acta de acusación que me vi obligado a presentar nuevamente.]
Que se sepa: esta es una breve defensa que he hecho frente a los dos fiscales y a dos comisarios que vinieron tres veces a registrar mi casa en Kastamonu, al jefe de policía en la tercera ocasión, a los seis o siete comisarios y policías, y a los fiscales en Isparta, así como en los Tribunales de Denizli y Afyon. Lo que les dije es la pura verdad, y aquí está el resumen.
Les dije: he vivido en reclusión durante dieciocho o veinte años. Además, en Kastamonu durante ocho años frente a la comisaría, y en otros lugares durante veinte años, he estado bajo constante vigilancia y supervisión. A pesar de que registraron mi casa varias veces, nunca se ha encontrado ningún indicio ni evidencia de que tenga alguna relación con el mundo o con la política. Si hubiera habido algún comportamiento sospechoso, y las autoridades judiciales y policiales locales no lo supieron o no prestaron atención, entonces ellos serían más responsables que yo. Si no hay nada, ¿por qué me están acosando innecesariamente de esta manera, causando daño a la patria y a la nación, cuando en todo el mundo no se molesta a los reclusos que se dedican a su vida del más allá?
Nosotros, los discípulos de Risale‑i Nur, no podemos utilizar Risale-i Nur ni siquiera para los movimientos mundanos, ni mucho menos para los asuntos del universo. Además, el Corán nos ha prohibido estrictamente la política. Sí, la misión de Risale-i Nur es servir al Corán con las verdades de la fe en Allah, oponiéndose al ateísmo absoluto, que destruye la vida eterna y convierte la vida mundana en un veneno aterrador. Esto lo hace mediante pruebas tan contundentes, que incluso los filósofos ateos más obstinados son llevados a la fe en Allah. Por eso no podemos utilizar Risale-i Nur para ningún otro propósito.
Primero: no debemos reducir las verdades del Corán, que son como diamantes, a meros fragmentos de vidrio a los ojos de los negligentes, haciéndolos parecer propaganda política y traicionando así esas valiosas verdades.
Segundo: la compasión, la justicia, la verdad y la conciencia, que son los principios fundamentales del camino de Risale‑i Nur, nos han prohibido estrictamente involucrarnos en política y en los asuntos del gobierno. Porque incluso si hubiera uno o dos incrédulos que merecieran ser castigados por su ateísmo absoluto, habría siete u ocho inocentes entre ellos, incluidos niños, ancianos, enfermos y personas inocentes. Si llegara una calamidad o desgracia, ellos también sufrirían. Por lo tanto, ya que el resultado es incierto, se nos ha prohibido estrictamente participar en la vida social de una manera que dañe el orden público y la administración a través de la política.
Tercero: para que la vida social de esta nación y de este país se libre del anarquismo en estos tiempos extraños, se necesitan cinco principios esenciales y necesarios: respeto, compasión, abstenerse de lo prohibido, seguridad y abandonar la vagancia para obedecer. Cuando Risale‑i Nur se ocupa de la vida social, establece y fortalece estos cinco principios de manera poderosa y sagrada, preservando así la base de la paz y el orden. La evidencia de esto es que, en los últimos veinte años, Risale-i Nur ha convertido a cien mil personas en miembros útiles para la patria y la nación, sin causarles daño alguno. Las provincias de Isparta y Kastamonu son testigos de ello.
Por lo tanto, quienes atacan a la mayoría de las partes de Risale‑i Nur, consciente o inconscientemente, actúan en nombre del anarquismo y traicionan a la patria, a la nación y a la soberanía islámica. Los ciento treinta tratados de Risale-i Nur han aportado ciento treinta grandes beneficios a esta patria, y los supuestos daños de dos o tres tratados, que son malinterpretados por los negligentes temerosos con una mirada superficial, no pueden anular esos beneficios. Aquel que intenta hacerlo es un opresor extremadamente injusto." … Si como algunos dicen, consideran
el ateísmo
como una forma de política y afirman: con estos tratados estás perturbando nuestra civilización y nuestra comodidad. Yo también digo: 'una nación sin religión no puede sobrevivir', es un principio universalmente
aceptado, especialmente cuando se trata del ateísmo absoluto, que provoca el sufrimiento más doloroso que el mismo Infierno, incluso en este mundo, como lo ha demostrado de manera muy clara, Guía para la Juventud de Risale‑i Nur. Ese tratado, además ha sido ahora oficialmente publicado. Si un musulmán, Allah nos proteja, apostatara, caería en el ateísmo absoluto; no se mantendría en una forma de duda que aún le permita sobrevivir. Tampoco sería como los ateos extranjeros. En cuanto al placer de la vida, caería cien veces más bajo que un animal, que no tiene pasado ni futuro. Porque las muertes y las separaciones eternas de las criaturas del pasado y del futuro, debido a su incredulidad, envían continuamente a su corazón un dolor interminable de separaciones y sufrimientos. Si la fe en Allah entra en su corazón, de repente todos esos amigos sin fin 'resucitan' y, como si hablaran a través de su estado, le dicen: 'no hemos muerto ni hemos sido aniquilados'. Así, ese estado infernal se transforma en el deleite del Paraíso. Dado que esta es la verdad, les advierto: no luchen contra Risale-i Nur,
que se basa en el Corán. No será derrotada, y sería una pena para esta nación. Iría a otro lugar y seguiría iluminando. Además, aunque tuviera tantas cabezas como cabellos en mi cabeza y cada día una de ellas fuera cortada, nunca inclinaría esta cabeza, que ha sido sacrificada a la verdad del Corán, ante el ateísmo ni ante el ateísmo absoluto, ni renunciaría a este servicio de fe y luz. No puedo ni lo haré…
En resumen: Risale‑i Nur, que durante treinta años ha logrado erradicar de raíz el ateísmo absoluto, que destruye la vida eterna y convierte la vida mundana en un veneno aterrador, eliminando su placer; que ha logrado matar las terribles ideas ateas de los materialistas; que ha demostrado brillantemente con pruebas milagrosas los principios de felicidad de esta nación en sus dos vidas; y que se basa en las verdades supremas del Corán, no puede ser desacreditada por uno o dos puntos menores en un pequeño tratado. Aun si tuviera mil errores, sus miles de grandes virtudes los compensarían. Esto es lo que afirmamos, y estamos dispuestos a probarlo…
Dado que los principios de la república con la ley de libertad de conciencia, no interfieren con los ateos, ciertamente es necesario y esencial no interferir con los creyentes que en la medida de lo posible, no se involucran en los asuntos mundanos, no luchan contra la gente mundana, y trabajan de manera beneficiosa para su vida eterna, su fe en Allah y también para su patria. Sabemos que aquellos que gobiernan en Asia, que es un lugar bendecido por los profetas, no prohíben ni pueden prohibir la piedad ni la rectitud, que durante mil años han sido una necesidad vital, como el alimento y la medicina, para esta nación. Vivir en soledad durante veinte años y no juzgar los errores en las preguntas hechas con la mentalidad de Said de hace veinte años, que no coinciden con la mentalidad actual, es una exigencia de la humanidad.
En nombre del beneficio de la patria, la nación y el orden público, considero un deber patriótico señalar que arrestar a personas por una pequeña relación con nosotros o con Risale‑i Nur, y causarles descontento, puede hacer que muchas personas, que son piadosas y benefician al orden público, se vuelvan en contra del gobierno y den lugar al anarquismo. Sí, más de cien mil personas que han salvado su fe con Risale-i Nur y han asumido un papel beneficioso para la nación, sin causar ningún daño, ahora están presentes en cada gran oficina del gobierno republicano y en todas las clases sociales de la nación, de manera útil e independiente. No es apropiado ofender a estas personas, sino más bien protegerlas.
Nos preocupa seriamente que algunos funcionarios públicos, que no escuchan nuestras quejas y nos reprimen con excusas, estén abriendo el camino al anarquismo contra la patria.
En nombre del interés del gobierno, digo: ya que los tribunales de Denizli y Ankara investigaron el Quinto Rayo y no encontraron ninguna objeción, devolviéndonoslo, es evidente que, para evitar rumores, es necesario que las autoridades no vuelvan a plantearlo oficialmente. Nosotros habíamos mantenido ese tratado oculto antes de que llegara a manos de los tribunales y antes de su publicación. Del mismo modo, el gobierno y el tribunal de Afyon no deben convertirlo en tema de preguntas ni de respuestas, ya que es un tratado sólido e irrefutable. Predijo ciertos eventos antes de que ocurrieran, y resultó ser correcto. Además, su objetivo no es el mundo, y en el mejor de los casos, uno de sus múltiples significados podría corresponder a una persona que ya ha fallecido. Por lo tanto, mi conciencia me obliga a advertir que, en aras de la patria, la nación, la seguridad y la administración, no se debe publicar ni oficializar esa predicción ni juzgarnos por ello, ya que solo conduciría a una mayor divulgación.
En este asunto, ni mis defectos personales ni los de algunos de mis hermanos pueden ser motivo para atacar a Risale‑i Nur. Este está directamente conectado con el Corán, y el Corán está vinculado con el Trono Supremo. ¿Quién puede atreverse a extender su mano hasta allí y desatar esas fuertes cuerdas? Además, Risale-i Nur, que ha demostrado su bendición material y espiritual para el país y su servicio extraordinario, confirmado por las alusiones de treinta y tres versículos coránicos, las tres predicciones milagrosas del Imam Ali (R.A.) y la afirmación categórica de Gaws al-Azam (R.A.), no puede ni debe ser responsabilizado por nuestros errores personales y mundanos. De lo contrario, esto causará un daño irreparable tanto material como espiritualmente a esta nación.
Los planes y ataques que nuestros enemigos ocultos, impulsados por algunos incrédulos y sus artimañas satánicas, han dirigido contra Risale‑i Nur, serán, insha'Allah, frustrados. Los discípulos de Risale-i Nur no pueden ser comparados con otros; no pueden ser dispersados, apartados ni derrotados gracias a la ayuda de Allah. Si el Corán no nos hubiera prohibido la defensa material, los discípulos de Risale-i Nur, quienes han ganado el afecto general y son considerados como una arteria vital para esta nación, no se habrían involucrado en incidentes menores e infructuosos como los de Sheij Said o Menemen. Que Allah no lo permita, pero si se les infligiera una opresión en un grado absoluto, los incrédulos y los hipócritas ocultos se arrepentirían mil veces más por ello.
En resumen: dado que nosotros no interferimos en los asuntos mundanos de los materialistas, que ellos tampoco interfieran de esta manera en nuestro servicio de fe y en nuestro objetivo de alcanzar la otra vida.
Sí, somos una comunidad. Nuestro objetivo y programa es, en primer lugar, salvarnos a nosotros mismos y luego a nuestra nación del exterminio eterno y del aislamiento perpetuo en el más allá; proteger a nuestros conciudadanos de la anarquía y el vagabundeo, y defendernos a nosotros mismos contra la incredulidad, que amenaza con destruir nuestras dos vidas, utilizando las verdades de acero de Risale‑i Nur.
Yo, personalmente, no otorgo ni la menor importancia a la pena más severa que puedan imponerme, porque me encuentro al borde de la tumba, con setenta y cinco años de edad. Cambiar uno o dos años de una vida oprimida e inocente por alcanzar el grado de martirio sería para mí una gran felicidad. Mi fe, basada en las miles de evidencias de Risale‑i Nur, es absoluta: la muerte es para nosotros un permiso honorable para dejar este mundo. Incluso si parece ser una ejecución, para nosotros representa una hora de sufrimiento que se convierte en la llave de una felicidad y misericordia eternas. Pero ustedes, ¡oh enemigos ocultos y personas sin compasión que en nombre de la incredulidad, han confundido al sistema judicial y distraído al gobierno con nosotros sin razón! ¡Sepan con certeza y tiemblen que están condenados eternamente y sentenciados a una destrucción eterna! Vemos claramente que nuestra venganza se toma contra ustedes de manera multiplicada,
hasta el punto de que sentimos compasión por ustedes. Sí, la verdad de la muerte, que ha vaciado este cementerio de la ciudad más de cien veces, ciertamente exige algo más grande que la vida misma. Encontrar una solución para escapar de su sentencia es la necesidad más vital, esencial y urgente de los seres humanos, que está por encima de cualquier otro asunto. ¿Acaso aquellos que atacan a los discípulos de Risale‑i Nur, quienes han encontrado esa solución para sí mismos, y que acusan a Risale-i Nur, que les ha proporcionado esa solución con miles de pruebas, con excusas triviales, no se vuelven ellos mismos acusados a los ojos de la verdad y la justicia? Incluso los más ingenuos pueden comprender esto.
Hace treinta años, con la ayuda de Cenab‑i Hak, un hombre que, gracias a la luz del Corán, comprendió cuán inútil y sin sentido es el honor y la gloria temporales de este mundo, así como la vanagloria egoísta y la búsqueda de la fama, ha estado luchando con todas sus fuerzas desde entonces contra su propio nefs-i emmare, esforzándose por alcanzar la humildad, abandonar el orgullo y evitar la hipocresía en la medida de lo posible. Aquellos que han servido o han sido sus compañeros pueden testificar con certeza que, durante veinte años, ha evitado deliberadamente el excesivo buen juicio y la atención de los demás hacia él, así como los elogios y alabanzas a su persona. Contrario a lo que suele desear la mayoría, ha rechazado cualquier reconocimiento de posición espiritual. Además, se sabe que rechazó con firmeza la buena opinión de sus más sinceros estudiantes sobre él, incluso a costa de herir sus sentimientos. En sus cartas de respuesta, rechazó los elogios dirigidos a él, mostrando a propósito su humildad y atribuyendo toda virtud a las interpretaciones del Corán en Risale-i Nur y, por ende, al espíritu colectivo de los discípulos de Nur. Él se consideraba simplemente un humilde servidor. Esto demuestra de manera definitiva que no ha buscado ni deseado ganarse la admiración de los demás y de hecho, la ha rechazado.
Entonces, ¿qué ley podría considerar motivo de responsabilidad el hecho de que, sin su consentimiento, algunos amigos, desde lugares lejanos, hayan expresado un buen juicio excesivo hacia él, lo hayan elogiado y le hayan atribuido una posición elevada? ¿Cómo se puede justificar algún principio legal o político que se rompa la cerradura de la habitación de un hombre pobre, enfermo, anciano y solitario, como si hubiera cometido un gran delito, y que los agentes de inspección entren en su habitación solo para no encontrar nada más que sus plegarias y tablillas con textos espirituales? ¿Qué ley en el mundo podría permitir tal ataque?
Aunque se permite la publicación de libros de ateos, que son extremadamente perjudiciales para la patria, la nación y la moral, y la difusión de propaganda comunista bajo la ley de libertad de prensa, se ha tratado de responsabilizar a obras que, tras ser investigadas por tres tribunales, no contienen ningún material incriminatorio. Estas obras han estado trabajando durante veinte años para preservar la vida social, la moral y la paz de esta nación y han sido un verdadero punto de apoyo para esta patria. Además, han servido como un medio para restaurar y fortalecer la hermandad del mundo islámico y su amistad con esta nación. Después de tres meses de revisión, ordenada por el Ministro del Interior, el personal erudito de la Dirección de Asuntos Religiosos, que inicialmente investigaba con la intención de criticar, en lugar de hacerlo, valoró plenamente estas obras y las declaró como “obras valiosas”, colocándolas en la biblioteca de la Dirección de Asuntos Religiosos. Por ejemplo, colecciones como Zülfikar y la Vara de Moisés han sido consideradas de gran valor. Incluso algunos peregrinos que visitaron la Tumba del Profeta (A.S.M.) observaron la obra Vara de Moisés como un signo de aceptación. A pesar de esto, recoger las secciones de Nur como si fueran documentos dañinos y entregarlos al tribunal, ¿puede ser permitido por alguna ley, conciencia o sentido de justicia?