بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Mis estimados y verídicos hermanos y compañeros de prisión!
Primero: no se preocupen porque no nos veamos en persona. Nosotros, espiritualmente, siempre estamos en contacto. En lugar de mi insignificante persona, cada vez que lean o escuchen cualquier tratado de Risale‑i Nur que llegue a sus manos, podrán verme dentro de ese tratado como un servidor del Corán, en lugar de mi persona común, y conversar conmigo. De hecho, también yo estoy en contacto con ustedes a través de todas mis oraciones, escritos y en mi imaginación, y es como si siempre estuviéramos viéndonos al estar juntos en un mismo círculo.
Segundo: a los nuevos estudiantes de Risale‑i Nur en esta nueva Escuela de José, les decimos: con pruebas contundentes, e incluso con las señales coránicas que han obligado a los expertos a aceptar, los discípulos fieles de Nur entrarán en la tumba con fe. Además, por el favor de la compañía espiritual de Nur, cada discípulo, según su grado, se convierte en copartícipe de los méritos espirituales y oraciones de todos sus hermanos. Es como si, en cierto modo, pidiera perdón y realizara actos de adoración con miles de lenguas.
Estos dos beneficios y resultados hacen que todas las dificultades y problemas de esta época extraordinaria no signifiquen nada, y ofrecen estas dos ganancias valiosas a sus fieles clientes a un precio muy bajo.
Said Nursi