Sexta Esperanza Del Vigésimo Sexto Destello
Una vez, en un cautiverio doloroso mío, aislándome de las personas, quedé solo en la cima de la Montaña llamada Pino, en la Meseta de Barla. Buscaba una luz en la soledad. Una noche, estaba en el cuarto pequeño cuyo techo abierto que está en un pino alto en la cima de ese monte alto, la ancianidad me recordó tres lejanías de la tierra natal entre sí.
Tal como se explicó en la Sexta Carta, esa noche fue desolada y silenciosa; solamente un sonido y una voz dolorosa que venían de los murmullos de los árboles y de los ruidos del viento, afectó demasiado mi piedad, ancianidad y lejanía de la tierra natal. La ancianidad me advirtió que tal como el día se convirtió en este cementerio negro, el mundo vistió su mortaja negra, asimismo dijo a la oreja de mi corazón que el día de tu vida se volverá en noche, el día del mundo en la noche del mundo intermedio, incluso el verano de la vida en la noche del invierno de la muerte. Mi nefs, alma maligna obligadamente dijo: Sí, del mismo modo que estoy lejos de mi tierra natal, también debido a que quedé separado de mis amados que partieron hace cincuenta años de mi vida, y quedé llorando atrás de ellos, esto es la lejanía más dolorosa y triste que la lejanía de la tierra natal. Estoy acercándome a una lejanía muy lamentosa y penosa, que la lejanía dolorosa de la situación solitaria de esta montaña y noche, que la ancianidad me informa que el tiempo de la separación de todo el mundo se acerca. Busqué
una esperanza y una luz para esta situación de la lejanía de la tierra natal dentro de otra lejanía de la tierra natal, y tristeza dentro de la tristeza. De repente, la fe en Allah llegó a la ayuda. Me dio una familiaridad tal, que si el horror multiplicado por lo que yo estaba se hubiera multiplicado mil veces más, igual ese consuelo hubiera bastado.
Sí, ¡oh ancianos y ancianas! Ya que tenemos un Halik, Creador que es Rahim, Compasivo, para nosotros no puede existir la lejanía de la tierra natal. Ya que Él existe, para nosotros todo existe. Ya que Él existe, también existen Sus ángeles. En cuyo caso, este mundo no está vacío. Las montañas aisladas y desiertos vacíos están llenos con los siervos de Cenab‑i Hak. Aparte de sus siervos conscientes a través de Su luz y por Su cuenta, las piedras y también los árboles se vuelven como un amigo afable; pueden hablar con nosotros a través de su estado y nos divierten.
Sí, las pruebas y testigos en cantidad de los seres de este universo y en cantidad de las letras de este gran libro del universo, atestiguan la existencia de Allah, muestran Su misericordia en cantidad de los equipamientos, alimentos y otorgamientos de los seres con espíritus, que son el medio de la compasión, misericordia y ayuda; estas pruebas y testigos nos muestran el sagrado umbral de nuestro Halik, Sani y Hami, Creador, Artífice y Protector que es Rahim, Kerim, Enís y Vedud, Compasivo, Generoso, Compañero Íntimo y Amoroso. El intercesor más aceptable en ese sagrado umbral es la inhabilidad y debilidad. El tiempo justo de la inhabilidad y debilidad es la ancianidad. No debe ofenderse de la ancianidad que es un intercesor aceptable en un trono como esto, sino que se debe quererla.
Algunas Cartas de Bediüzzaman Said Nursi y Artículos de Algunos de Los Que Difundieron Los Tratados Manuscritos de Risale‑i Nur Durante el Tiempo de su Composición