Traducción del artículo en árabe de Isa Abdülkadir, redactor del periódico “Eddifa'” publicado en Bagdad
El periódico “Eddifa”, publicado en Bagdad, al referirse a los Estudiantes de Nur, plantea la siguiente cuestión:
¿Cuál es la relación entre los Estudiantes de Nur en Turquía y la organización de los Hermanos Musulmanes? ¿Qué vínculo existe entre ellos? ¿En qué se diferencian? ¿Son los Estudiantes de Nur en Turquía una organización independiente que trabaja por la unidad islámica, al igual que los Hermanos Musulmanes en Egipto y en los países árabes? ¿Pertenecen a la misma corriente? Yo respondo:
Si bien tanto los Estudiantes de Nur como la organización de los Hermanos Musulmanes comparten el objetivo de servir a las verdades del Corán y la fe en Allah, y de trabajar por la unidad islámica para el bienestar de los musulmanes en esta vida y en la otra, existen entre ellos cinco o seis diferencias fundamentales.
Primera Diferencia: Los Estudiantes de Nur no se involucran en política, más bien, la evitan. Si alguna vez se ven obligados a tratar con asuntos políticos, lo hacen subordinando la política a la religión, con el propósito de demostrar la santidad de la fe frente a quienes utilizan la política para propagar el ateísmo. No tienen ninguna organización política.
En cambio, los Hermanos Musulmanes, debido a las circunstancias de su país y su entorno, participan activamente en la política en favor de la religión y han formado una organización con fines políticos.
Segunda Diferencia: Los Estudiantes de Nur no se reúnen físicamente con su Maestro, ni sienten la necesidad de hacerlo. No consideran indispensable encontrarse con él para recibir instrucción. Para ellos, todo el país se convierte en una escuela, ya que con solo acceder a los libros de Risale‑i Nur, pueden recibir sus enseñanzas sin necesidad de un contacto directo con su Maestro. Cada tratado de la colección actúa como un Said Nursi que guía a sus lectores.
Los Estudiantes de Nur, en la medida de sus posibilidades, copian gratuitamente los libros y los distribuyen sin ningún tipo de compensación a quienes los necesitan, para que puedan leerlos y escucharlos. De este modo, un vasto país se convierte en una gran escuela de enseñanza.
En cambio, los Hermanos Musulmanes visitan personalmente a su guía y líder en los centros generales para recibir instrucciones y enseñanzas. También acuden a las filiales de su organización para reunirse con su maestro y con aquellos que actúan como sus representantes o delegados, de quienes reciben clases y directrices.
Además, compran los periódicos y revistas que publican sus centros generales, pagando por ellos para beneficiarse de su contenido.
Tercera Diferencia: Los Estudiantes de Nur reciben instrucción a través de correspondencia académica, de manera similar a los estudiantes de una prestigiosa madrasa o universidad. Así, una gran provincia puede convertirse en una escuela. A pesar de no conocerse, no verse ni encontrarse en lugares distantes, estudian juntos y se transmiten conocimientos entre sí.
Por otro lado, los Hermanos Musulmanes, debido a las circunstancias de sus países y su situación, publican revistas y libros que difunden por todo el mundo, y a través de ellos, sus miembros se identifican y estudian juntos.
Cuarta Diferencia: En la actualidad, los Estudiantes de Nur están ampliamente extendidos en la mayoría de los países islámicos, donde son numerosos. A pesar de estar presentes en distintos países y bajo gobiernos diferentes, no necesitan permisos de las autoridades para reunirse y organizarse, ya que su método no se basa en la política ni en la formación de asociaciones. Por lo tanto, no sienten la necesidad de solicitar autorización gubernamental para continuar con su labor.
En cambio, los Hermanos Musulmanes, por la naturaleza de su movimiento, están en contacto con la política y requieren formar asociaciones, establecer filiales y centros. Por ello, necesitan obtener permisos y autorizaciones de los gobiernos en los países donde operan. A diferencia de los Estudiantes de Nur, son ampliamente conocidos y han establecido numerosas filiales en Egipto, Siria, Líbano, Palestina, Jordania, Sudán, el Magreb y Bagdad.
Quinta Diferencia: Entre los Estudiantes de Nur hay una gran diversidad de grupos y niveles sociales. Desde niños de siete u ocho años que aprenden el alfabeto para leer el Corán en las mezquitas, hasta ancianos de ochenta o noventa años; desde hombres y mujeres del campo, incluidos obreros y cargadores, hasta altos funcionarios y ministros; desde soldados rasos hasta comandantes de alto rango. El objetivo común de todos los Estudiantes de Nur es beneficiarse de la guía del Sagrado Corán y recibir la luz de las verdades de la fe. Toda su labor se centra en la difusión del conocimiento, la educación y la propagación de los principios de la fe en Allah. No se les conoce otra ocupación. Durante los últimos veintiocho años, a pesar de enfrentar juicios severos y la oposición de enemigos astutos y envidiosos, no se ha encontrado en ellos otro propósito más que esta labor sagrada. Por eso, no han podido ser condenados ni dispersados. Además, los Estudiantes de Nur no se sienten obligados a buscar seguidores o simpatizantes. Su lema es: “Nuestra tarea es servir, no buscamos seguidores; que sean ellos quienes nos busquen y nos encuentren.” No dan importancia a la cantidad. Prefieren a un solo individuo con sinceridad genuina antes que a un centenar sin sinceridad.
En cambio, los Hermanos Musulmanes, aunque también fomentan el estudio de las ciencias islámicas y la comprensión de la fe, debido a las circunstancias políticas y sociales de sus países, buscan aumentar su número y dan gran importancia a la cantidad de sus seguidores.
Sexta Diferencia: Los Estudiantes de Nur, en su sinceridad, no conceden importancia a los beneficios materiales. Muchos de ellos viven con extrema austeridad y satisfacción con lo poco que tienen. A pesar de su pobreza, muestran paciencia y autosuficiencia, evitando depender de los demás. En su labor por la causa del Corán, demuestran una sinceridad absoluta y un espíritu de sacrificio total. Para no quedar en desventaja ante los numerosos y poderosos enemigos de la fe, y para evitar cualquier duda sobre la pureza de su misión, se alejan de los intereses mundanos y no utilizan esta labor sagrada para ningún beneficio personal. Su único propósito es obtener la complacencia de Allah.
Por otro lado, los Hermanos Musulmanes, aunque comparten el mismo objetivo fundamental, debido a las circunstancias de sus países y las condiciones en las que operan, no pueden apartarse del mundo material ni asumir el mismo nivel de sacrificio absoluto que los Estudiantes de Nur.
Isa Abdulqadir