¡Mis estimados hermanos verídicos!
Dado que se han unido a Risale‑i Nur por el bien de la otra vida, por el bien, la adoración y la recompensa, y por la fe en Allah y la otra vida, entonces, bajo estas duras circunstancias, cada hora es como veinte horas de adoración, y esas veinte horas, en virtud del esfuerzo espiritual en el servicio del Corán y la fe en Allah, valen tanto como cien horas. Y esas cien horas son como estar en la compañía de verdaderos hermanos luchadores, cada uno de ellos tan valioso como cien personas, con quienes uno se fortalece y es fortalecido, se consuela y brinda consuelo, perseverando con solidaridad en este servicio sagrado, aprovechando sus bellas cualidades y ganando el mérito de ser discípulo de la Medreset-üz Zehra. Por lo tanto, en esta Medrese-i Yusufiye – este lugar de prueba, establecido para fortalecer nuestra hermandad– deben aceptar el destino predestinado, recibir el sustento destinado por el destino y dar gracias por haber sido traídos aquí.
Frente a todas las dificultades, piensen en los beneficios mencionados y respondan con paciencia y resistencia.
Said Nursi