بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
Nos han acusado de distorsionar la religión, alegando que seguimos la antigua costumbre islámica vigente desde la Era de Dicha hasta el presente, al haber compilado cientas de aleyas famosas del Corán, que son las fuentes especiales de Risale‑i Nur, en una oración llamada Hizb-i Corán como un gran regalo.
Además, están intentando acusarnos como si el Tratado sobre el Velo, que fue escrito hace muchos años, por el cual ya cumplí una condena de un año y que fue encontrado bajo montones de leña, se hubiera escrito y publicado este año.
También, después de haber presentado mis objeciones y palabras severas contra un conocido que ocupaba un alto puesto en el gobierno en Ankara, y al no haber recibido ninguna respuesta de su parte y él habiendo fallecido, ahora están utilizando mis críticas necesarias, naturales, generales y privadas, hechas hace cuarenta años, contra su error y contra mí, aplicándolas astutamente como si fueran completamente responsables. ¿Dónde está el honor de una persona fallecida y que ya no tiene relación con el gobierno? ¿Dónde están los principios de justicia, que son una manifestación del poder de Dios y un honor para el gobierno y la nación?
Además, uno de los principios más importantes de la República, el principio de libertad de conciencia, en el cual más confiamos para defendernos, se ha convertido en una base para acusarnos, como si fuéramos contrarios a este principio.
Además, en un tratado donde critico los defectos y maldades de la civilización, en los registros se me ha atribuido algo que ni siquiera pasó por mi mente: se me acusa de oponerme al progreso moderno, como si yo no aceptara el uso de la radio , el avión y el ferrocarril.
A la luz de estos ejemplos, espero que el Tribunal de Afyon, como lo hizo el fiscal y el tribunal justo de Denizli, insha'Allah muestre que estas acciones están lejos de la justicia y no den importancia a las ilusiones de esos registros.
Y lo más asombroso de todo es esto: el fiscal de otro tribunal me preguntó: “En el Quinto Rayo confidencial has dicho: ‘El ejército arrebatará las riendas de manos de esa terrible persona’. Tu intención es incitar al ejército a la desobediencia contra el gobierno”.
Y yo le dije: “Mi propósito significa que ese comandante o bien morirá o bien será cambiado, y el ejército se librará de su tiranía. ¿Cómo es posible que se convierta en motivo de acusación una epístola que es sumamente confidencial, que en ocho años solo llegó a mis manos dos veces y que se perdió al mismo tiempo, que además expone de manera general el significado de un hadiz perteneciente al fin de los tiempos, y cuyo original fue compilado hace mucho tiempo, sin que un solo soldado la haya visto?”. Desafortunadamente, esa asombrosa acusación de aquellos injustos ha entrado en el acta de acusación.
Lo más extraño de todo es que en algún lugar dije: 'en lugar de mostrar gratitud por las grandes bendiciones de Dios, como el avión, el ferrocarril y la radio, la humanidad no mostró agradecimiento, y por eso se desataron bombas sobre sus cabezas desde los aviones. Y la radio es una gran bendición divina, pero para agradecer por ello, la radio debería convertirse en un recitador del Corán con millones de voces, haciéndolo escuchar a todas las personas en la faz de la Tierra.' En la Vigésima Palabra, mientras explicaba que el Corán da noticias de las maravillas de la civilización, mencioné que una aleya insinúa que los incrédulos derrotarían al mundo islámico con el uso del ferrocarril. A pesar de que he alentado a los musulmanes a avanzar hacia estas maravillas, algunos fiscales de tribunales anteriores nos han acusado de oponernos al progreso moderno, como el ferrocarril, el avión y la radio, presentándolo como motivo de acusación.
Aunque no tiene ninguna relación, una persona ha interpretado la expresión Risalet‑ün Nur, que es el segundo nombre de Risale-i Nur, diciendo: 'es una epístola de la luz del Corán, es decir, una inspiración y el heredero que lleva a cabo la tarea de la misión profética en cuanto a la legislación.' En un acta de acusación, se ha utilizado incorrectamente esta interpretación de otro lugar para acusarme, alegando que 'Risale-i Nur es un profeta,' como si fuera motivo de acusación en mi contra.
Y en mi defensa, hemos demostrado de manera concluyente en veinte ocasiones con pruebas sólidas que, frente a todo el mundo, no podemos ni debemos instrumentalizar la religión, el Corán o Risale‑i Nur. No cambiaríamos ni una sola de sus verdades por el poder terrenal, y de hecho, así es como actuamos. Y las evidencias de esta afirmación son miles a lo largo de estos veinte años.
Puesto que es así, yo y todos nosotros, con toda nuestra fuerza, proclamamos:حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ
Said Nursi