بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Señores!
Con múltiples indicios, he llegado a la firme convicción de que los ataques hacia nosotros no son realmente por “alterar la seguridad interna utilizando los sentimientos religiosos”, como se alega en nombre del gobierno. Más bien, tras esta falsa cortina, estamos siendo atacados en nombre de la incredulidad, precisamente porque servimos a la fe y a la seguridad.
Una de las pruebas más claras de esto es que, durante veinte años, las veinte mil copias y fragmentos de Risale‑i Nur han sido leídos y aceptados por veinte mil personas, sin que ninguno de sus seguidores haya cometido un solo acto que amenace la seguridad pública. El gobierno no ha registrado ninguna infracción, y tanto los tribunales antiguos como los nuevos no han encontrado evidencia alguna. Si esta fuera una verdadera campaña de propaganda masiva, en veinte días ya habrían surgido incidentes. Por lo tanto, la aplicación del artículo 163 del código penal, que pretende abarcar a todos los consejeros religiosos bajo una norma ambigua y maleable, es solo una máscara falsa. Los incrédulos están engañando a algunos miembros del gobierno y confundiendo al sistema judicial con el fin de eliminarnos a toda costa.
Dado que esta es la verdad, declaramos con toda nuestra fuerza: ¡Oh, desgraciados que han vendido su fe al mundo y han caído en la incredulidad absoluta! Hagan todo lo que puedan. ¡Que su mundo los devore! Así como cientos de millones de héroes sacrificaron sus vidas por una verdad sagrada, también estamos dispuestos a ofrecer nuestras vidas. ¡Estamos preparados para cualquier castigo e incluso para la ejecución! En estas circunstancias, la vida fuera de la cárcel es cien veces peor que dentro de ella. Bajo esta tiranía absoluta, donde no hay libertad alguna – ni libertad académica, ni de conciencia ni de religión– , quienes defienden el honor, la religión y la libertad no tienen más opciones que morir o ser encarcelados. Por eso, proclamamos: “En verdad somos de Allah y a Él hemos de retornar” y nos encomendamos a nuestro Rab, Señor.
Detenido,Said Nursi