Algunas Partes de la Defensa Realizada por Bediüzzaman Said Nursi en el Tribunal de Denizli
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Sí, somos una sociedad, y tenemos una sociedad tan vasta que en cada época cuenta con trescientos cincuenta millones de miembros. Y cada día, cinco veces al día, con la oración, muestran su respeto y conexión con los principios de esta sociedad sagrada, sirviéndola con devoción. Con el programa sagrado deاِنَّمَا الْمُوءْمِنِينَ اِخْوَةٌLos creyentes son hermanos, corren en ayuda mutua, a través de sus oraciones y sus ganancias espirituales.
Nosotros somos miembros de esta sociedad sagrada y grandiosa. Y nuestra tarea particular es transmitir las verdades del Corán sobre la fe de manera profunda y fundamentada a los creyentes, para salvarnos a nosotros mismos y a ellos de la condena eterna y del confinamiento solitario en el más allá. No tenemos ninguna relación, ni nos rebajamos a ello, con sociedades y comités mundanos, políticos o llenos de intrigas, ni con la acusación infundada y absurda de pertenecer a una sociedad secreta.
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Si hubiéramos tenido alguna intención de involucrarnos en los asuntos mundanos, no habría sido como el zumbido de un mosquito, sino como el estallido de una bala de cañón.
Sí, quien defendió con severidad, emoción y libertad en el Tribunal Marcial del 31 de marzo y frente a la ira de Mustafa Kemal en la presidencia del tribunal, y que durante dieciocho años no ha mostrado señales de involucrarse en intrigas mundanas, no puede ser acusado de ello sin motivo. Ciertamente, quienes lo acusan lo hacen por prejuicios personales… en este asunto, no se debe atacar a Risale‑i Nur debido a los errores personales míos o de algunos de mis hermanos. Risale-i Nur está directamente conectado al Corán, y el Corán está conectado al Trono Supremo. ¿Quién tiene el atrevimiento de extender su mano allí y desatar esos fuertes lazos?
Además, los beneficios materiales y espirituales que ha traído a esta nación, así como su servicio extraordinario, se han confirmado mediante las señales de treinta y tres versículos coránicos, tres keramets, prodigios de lo Oculto del Imam Ali (R.A.), y la firme noticia de Gavs‑ı A'zam (K.S.). Risale-i Nur no puede ser responsabilizado por nuestros errores triviales y personales, ni debería serlo. De lo contrario, esta nación sufriría pérdidas irreparables, tanto en lo material como en lo espiritual.
Los planes y ataques urdidos por algunos enemigos secretos, ateos incitados por la malicia de Satanás, contra Risale‑i Nur serán, insha'Allah, frustrados. Sus discípulos no pueden compararse con otros, no se dispersarán, no se rendirán y, con la ayuda de Dios, no serán derrotados. Si el Corán no hubiera prohibido la defensa material, los discípulos de Risale-i Nur, que han ganado el aprecio y el apoyo de toda la nación y que están presentes por todas partes, no habrían estado involucrados en incidentes insignificantes y sin resultado como los del Sheij Said o Menemen. Allah no lo quiera, pero si se les oprimiera gravemente y se atacara a Risale-i Nur, los ateos y los hipócritas que engañan al gobierno se arrepentirían mil veces.
En resumen, así como nosotros no interferimos en los asuntos mundanos de la gente mundana, ellos tampoco deben interferir en nuestra vida eterna ni en nuestro servicio a la fe en Allah.
Detenido, Said Nursi