En el Parlamento Británico, el Ministro de Colonias, sosteniendo el Corán en su mano durante un discurso, dijo:
‑ Mientras este Corán permanezca en manos de los musulmanes, no podremos dominarlos. Debemos hacer todo lo posible para quitarles este Corán, o lograr que los musulmanes se alejen de él.
Esta impactante noticia causó en él un efecto indescriptible. Dotado de un talento innato que brillaba como un relámpago, con sentidos y facultades completamente despiertos, y bendecido con cualidades excepcionales como el conocimiento, la sabiduría, la sinceridad, el valor y la valentía, Bediüzzaman, influido por esta noticia, declaró con una fuerte determinación en su alma: “¡Demostraré al mundo que el Corán es un sol espiritual, que no puede extinguirse ni ser apagado!” Y comenzó a trabajar con este propósito.