Durante una conversación en Salónica entre el Gran Rabino de Estambul, el judío Karasso, y Bediüzzaman, Karasso interrumpió repentinamente la charla y salió corriendo hacia sus compañeros, diciendo con asombro y preocupación: “Si hubiera permanecido un poco más a su lado, casi me habría convertido al Islam”. Karasso, quien pertenecía a una organización secreta que trabajaba de manera astuta y planificada para desmantelar el Imperio Otomano, desempeñaba un papel extraordinario en esos eventos. Su propósito al visitar a Bediüzzaman era convencerlo de sus propias ideas y utilizarlo como herramienta para sus siniestros objetivos. ¡Pero qué lejos estaba de lograrlo!
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