Una Importante Realidad y una Conversación Íntima de los Estudiantes Universitarios del Nur con los Demócratas
Ahora, los Demócratas, quienes por el anhelo de la nación han sido el medio para la libertad de los Símbolos Sagrados del Islam, tienen como única vía tanto para conservar sus posiciones como para complacer a su patria y nación: el hacer de la corriente de la Unión Islámica su punto de apoyo. En tiempos pasados, las políticas e intereses de Inglaterra, Francia y América se oponían a esto y lo impedían. Hoy en día, sus intereses y políticas no se oponen a ello; al contrario, lo necesitan. Porque el comunismo, la masonería, la herejía y la irreligiosidad conducen directamente al anarquismo. Y frente a estos terribles destructores, única y exclusivamente la Unión Islámica, reunida en torno a la verdad del Corán, puede resistir. Así como esto es el medio para salvar a la humanidad de semejante peligro, es también lo único que salvará a esta patria de la invasión extranjera y a esta nación del anarquismo. Y con base en esta realidad, es indispensable que los Demócratas se apoyen con todas sus fuerzas en esta verdad y adopten una postura firme en contra de las corrientes del comunismo y la masonería.
Con tan solo la liberación del Llamado a la Oración de Muhammed (A.S.M.), ellos ganaron una fuerza veinte veces mayor que la suya propia. Lograron que la nación se encariñara con ellos y ganaron su gratitud. Asimismo, espiritualmente, los cientos de miles de Nurcus, quienes en esencia pertenecen a la antigua Unión de Muhammed, constituyen hoy un inmenso total, tal como en los viejos tiempos existía la alianza contra los francmasones y la facción masónica de los unionistas. Hoy en día, exactamente de la misma manera, los Nurcus, quienes forman parte de la Unión Islámica, representan una suma grandiosa y son un punto de apoyo para los Demócratas. Sin embargo, frente a los Demócratas, la facción extremista del antiguo partido —aquella que porta un espíritu masónico o comunista— se está preparando para asestar dos golpes terribles a los Demócratas.
Tal como en el pasado, a pesar de que los liberales subieron al poder en dos ocasiones, los derrocaron en poco tiempo. Ahorcaron a muchos de los miembros de la Unión de Muhammed, quienes eran sus aliados. E intentaron mostrar a los Demócratas, llamados Ahrar, como más irreligiosos que ellos mismos. Exactamente de la misma manera: hoy en día se evidencia categóricamente que una facción se encubre bajo el velo de la religiosidad para empujar a los Demócratas en contra de la religión o arrastrarlos hacia la destrucción tal como ellos lo hacen. Incluso intentan atraer a su bando a una parte de los sabios para dirigirlos contra los Demócratas y aplastar a los Nurcus que se encuentran del lado de los Demócratas y que les harían frente; todo esto para que, a través de la presión sobre los Nurcus, los ulemás no se refugien con los Demócratas. Porque hacia cualquier lado que los Nurcus se inclinen, los ulemás también se vuelven partidarios. Pues no existe una corriente más fuerte que ellos a la cual puedan unirse.
He aquí que, puesto que la realidad es esta, para que la facción extremista, masónica y comunista del antiguo partido —la cual desde hace veinticinco años ha aplastado a la gente de ciencia y a la gente sufista, o bien los ha obligado a la adulación hacia ellos— no se aproveche de este punto para derrocar a los Demócratas, es preciso e indispensable que los Demócratas, con el fin de complacer y dejar agradecidos tanto a los Nurcus como a los ulemás y a la nación, y asimismo para no perder la ayuda de América y sus aliados, se esfuercen con todas sus fuerzas en reparar, en la medida de lo posible, e infundir nueva vida a los Símbolos Sagrados del Islam, tal como se hizo con el asunto del Llamado a la Oración.
Desafortunadamente, algunos extremistas, masones y comunistas, a pesar de estar en contra de los Demócratas, se muestran a sí mismos como tales; esto con el fin de arrastrar a los Demócratas hacia la destrucción, mostrarlos como enemigos de la religión y así derrocarlos.
En nombre de los Estudiantes de NurSadık, Sungur, Ziya