Esta conversación íntima, dictada por nuestro Honorable Maestro en 1950 a raíz de una advertencia espiritual y publicada en Lâhika, fue impresa posteriormente por el señor Eşref Edîb en la revista Sebilürreşâd y en la Pequeña Biografía con las mismas firmas, y nuestro Honorable Maestro la incluyó de nuevo en los apéndices.
Recomendación a los Hermanos Demócratas
La más eficaz de las armas que los despiadados siervos francmasones de la antigua era —quienes bajo el gobierno de dictadores y jefes devastaron la religión, la fe, el alma y la vida del país— dirigen hoy a los Demócratas en esta fase de su propia agonía, es el intento de presentarlos como más antirreligiosos que ellos mismos. Una parte, cubriéndose con el velo de la religiosidad, propaga que los Demócratas no asegurarán la libertad religiosa que prometieron a la nación. Otra parte, con la acusación de proteger el fundamentalismo (irtica), intenta evitar que los Demócratas apoyen la libertad religiosa; empujándolos, al igual que hicieron ellos, a destruir la religión y las instituciones religiosas, y a mostrar violencia contra la gente de fe.
El hecho de que el Partido Demócrata, tan pronto como asumió el poder, actuara con severidad contra los comunistas y, por otro lado, garantizara la liberación del Adhan Muhammadi —ganándose con ello el afecto del pueblo y obteniendo una fuerza veinte veces superior a la suya propia— sumió a los miembros del Partido Republicano del Pueblo en una profunda ansiedad.
Dado que los Demócratas poseen el nivel de discernimiento necesario para comprender que la política tiránica que la antigua era siguió contra la gente de fe y contra los Nurcus (Estudiantes del Nur) que poseen el Corán fue lo que los llevó a tal estado, confiamos en que no caerán en sus emboscadas.
El lema principal de la antigua era es de sobra conocido. Si los Demócratas desean asegurar su permanencia, es imperativo que sigan una política totalmente opuesta a dicho lema; por un lado, severidad contra el comunismo y, por el otro, protección a la religión y a la gente de fe. Tienen la obligación de avanzar por este camino de manera abierta y caballerosa. La más mínima debilidad o la más mínima falta de sinceridad que muestren al respecto los hará caer en el foso de los del Partido Popular.
Nosotros, los Estudiants del Nur, de ningún modo nos ocupamos de la política. Nuestro único anhelo es que se garantice de forma real la libertad religiosa en el país y que se elimine por completo la opresión y la coacción que desde hace un cuarto de siglo se viene ejerciendo contra la religión, la gente de fe y los Nurcus, que son la gente del Corán.
Recomendamos a los hermanos demócratas: que no se dejen engañar por los juegos y engaños satánicos de la era anterior; que no caigan en la desviación en la que ellos cayeron. Que no subestimen el alma y la voluntad de la nación como hicieron ellos. Que continúen con determinación en el camino correcto que han tomado contra el comunismo y a favor de la religión.