Pregunta: ya que Allah es Alím, el Omnisciente, Su conocimiento y Su favor son suficientes. Los grandes sabios y personas de virtud siempre se han esforzado por ocultarse. Además, dado que en un mundo eterno las verdades se revelarán completamente, ¿por qué se mencionan con frecuencia las virtudes de Risale‑i Nur, los favores y ayudas divinas? ¿Por qué se destacan los logros extraordinarios y las perfecciones que Said Nursi alcanzó durante su servicio al Corán, y por qué se han publicado estas menciones? Incluso, ¿por qué se han añadido estas recomendaciones al final de muchas de sus obras académicas?
Respuesta: existen respuestas satisfactorias a esta pregunta en algunas cartas. Una de sus síntesis es la siguiente: el servicio de Bediüzzaman a través de la difusión de Risale‑i Nur se realiza directamente en el nombre del Corán. La propagación de las verdades de la fe en Allah, el fortalecimiento y consolidación de la fe de los musulmanes, el progreso del Islam como resultado, la defensa contra los ataques corruptos de los enemigos de la religión y la proclamación al mundo de que el Islam es la esencia y el resumen de la perfección material y espiritual entre las personas, son las razones por las que se mencionan estas virtudes.
Como se mencionó anteriormente, los opositores han lanzado ataques tan despiadados que Said Nursi, frente a innumerables adversarios y enemigos fuertes y numerosos, tuvo que mencionar los favores divinos hacia Risale‑i Nur y la aceptación de su servicio para dar fuerza espiritual, apoyo invisible, ánimo, firmeza y constancia a los estudiantes de Risale-i Nur, quienes eran pocos, pobres y débiles. Esto fue necesario para defenderse de los ataques injustos y las calumnias infundadas.
En una carta incluida en su biografía, Bediüzzaman dice:
Confieso que de ninguna manera soy digno de ser el medio de una obra tan aceptada y valiosa. Sin embargo, crear un árbol tan grande como una montaña a partir de una semilla insignificante es propio del poder divino, es Su costumbre y una prueba de Su grandeza y majestuosidad. Aseguro con juramento que el propósito de elogiar a Risale‑i Nur no es otro que confirmar, demostrar y difundir las verdades del Corán y los pilares de la fe en Allah. Doy infinitas gracias a mi Halik-i Rahim, Creador Misericordioso, por no permitirme sentirme satisfecho conmigo mismo, por mostrarme los defectos y fallas de mi propio nefs, alma maligna, y por quitarme el deseo de agradar a los demás con ese nefs reprochable. Que una persona que espera en la puerta de la tumba mire de manera hipócrita al mundo efímero que está detrás de ella es una tontería lamentable y una pérdida desastrosa. Con este estado de ánimo, solo estoy manifestando las virtudes de Risale-i Nur como propiedad del Corán, actuando como un intérprete de las verdades de la fe en Allah. Las verdades y perfecciones en las 'Palabras' no son mías, sino del Corán, y han brotado de él. Dado que soy mortal y partiré, es natural que algo eterno y valioso no dependa de mí ni se vincule conmigo. Sí, las cualidades de los racimos de uvas dulces no se buscan en la seca rama que los sostiene. Del mismo modo, soy como esa rama seca.
Sí, mientras Said Nursi, en su servicio al Corán y a la fe a través de Risale‑i Nur, enfrentaba la incredulidad y las corrientes opuestas al Islam, necesitaba muchos colaboradores, así como apoyo y aliento por parte del gobierno y la nación. Sin embargo, en lugar de recibir este apoyo, fue sometido a diversas calumnias, difamaciones y acusaciones, llevado a prisión, sus obras destruidas, y se intentó alejar al público de él mediante todo tipo de imputaciones. Por supuesto, él debía declarar la verdad y defenderse para proteger su método, que consideraba correcto, y su servicio al honor del Corán y a la grandeza de la misión profética del Noble Profeta de estas calumnias. Incluso si algunos interpretaran esto como un defecto personal, estaría dispuesto a soportar el daño personal por el beneficio y la felicidad del público en general. Por lo tanto, las declaraciones y elogios sobre Risale-i Nur deben entenderse desde esta perspectiva, de lo contrario, el servicio puede verse perjudicado.
Este no es un tiempo para actuar con pensamientos estrechos. Los incrédulos promueven sus dañinas corrientes, ideologías negativas, falsos héroes e incluso enemigos del Islam, presentándolos al mundo con todo tipo de elogios y reconocimiento, aunque no lo merezcan en absoluto. No necesitamos buscar lejos; mientras los líderes de las aterradoras corrientes de incredulidad, que han envuelto al mundo, son proclamados como grandes héroes, ¿por qué los musulmanes no deberían elogiar su religión verdadera? ¿Por qué no deberían difundir su grandeza y perfección? ¿Por qué no deberían alabar a una colección de obras que reflejan el Corán y que desafían las corrientes de incredulidad de esta época, y a su honorable, humilde y perseguido autor? Además, los escritos que se publican no son meramente abstractos, sino que en su mayoría son defensas, respuestas a las calumnias y hechos destinados a contrarrestar las falsas acusaciones.