Luego, ese viajero pensativo al leer cada página, su fe que es la llave de la felicidad, se fortalece, su conocimiento que es la clave de su progreso espiritual, aumenta, y la verdad de la fe en Allah, que es la base y la fuente de todas las perfecciones, se expande aún más, proporcionándole muchos placeres y deleites espirituales. Esto despierta en él una curiosidad aún más intensa. Aunque ha escuchado las lecciones perfectas y definitivas del cielo, el aire y la tierra, sigue diciendo “¿Hay algo más?”. Entonces, escucha el zumbido y los sonidos melancólicos pero agradables de los mares y los grandes ríos, que con su oleaje turbulento parecen estar en un estado de constante recordación y glorificación. Ellos, con su lenguaje de estado y palabras, le dicen: “¡Míranos también, léenos!” Él también mira y ve que,
aunque los mares están en un estado de agitación continua, con una naturaleza a dispersarse, derramarse e invadir, rodean la tierra sin desbordarse, sin invadir el suelo vecino, y sin dispersarse a pesar de que la tierra se mueve a gran velocidad, completando una órbita de 25,000 años luz en un año. Esto demuestra que se mantienen bajo la orden y el poder de un Ser sumamente poderoso y majestuoso.
Luego, mira dentro de los mares y ve que, además de sus hermosas y ornamentadas joyas, miles de especies de criaturas marinas son alimentadas, administradas, nacen y mueren con un orden tan perfecto que el hecho de que reciban su sustento y provisiones desde simples partículas de arena y agua salada, claramente demuestra la administración y el sustento de un Kadir‑i Zulcelal, Poderoso y Glorioso y un Rahim-i Zulcemal, Clemente y Bello.
Luego, el viajero mira los ríos y ve que sus beneficios, tareas, ingresos y gastos están gestionados con una sabiduría y misericordia tan evidentes, que claramente demuestran que todos los ríos, manantiales, arroyos y grandes corrientes fluyen y provienen de los tesoros de misericordia de un Rahman‑i Zulcelal vel Ikram, Misericordioso con gloria y benevolencia. Es más, estos ríos son almacenados y distribuidos de manera tan extraordinaria, que se ha narrado que “Cuatro ríos vienen del Paraíso”. Esto significa que, al estar mucho más allá de las causas aparentes, estos ríos fluyen de un tesoro espiritual en el Paraíso, alimentados por una fuente invisible e inagotable.
Por ejemplo, el bendito Nilo, que convierte los desiertos de Egipto en un paraíso, fluye incesantemente desde el sur, desde una montaña llamada “Cebel‑i Kamer”, como un pequeño mar. Si se acumulase todo lo que ha fluido en seis meses, sería más grande que la montaña misma. Sin embargo, el almacén asignado a este río en la montaña no es ni una sexta parte de su tamaño. Sus ingresos, en una región donde hay muy poca lluvia, no pueden equilibrar tal flujo. Por lo tanto, el relato de que el bendito Nilo proviene de un paraíso invisible más allá de las leyes naturales expresa una verdad muy significativa y hermosa.
Así, el viajero vio una pequeña parte, una de cada mil de las realidades y testimonios de los mares y ríos. Y comprendió que todos ellos, por consenso, con una fuerza proporcional a la magnitud de los océanos, dicen “Lá ilahe illa Hu”, y presentan tantos testigos como criaturas que habitan en los mares para respaldar este testimonio. Y con la intención de expresar el testimonio universal de los mares y los ríos, en el cuarto grado del Primer Capítulo se dice:لاَ اِلَهَ اِلاَّ اللَّهُ الْوَاجِبُ الْوُجُودِ الَّذِى دَلَّ عَلَى وُجُوبِ وُجُودِهِ فِى وَحْدَتِهِ جَمِيعِ الْبِحَارِ وَ اْلاَنْهَارِ بِجَمِيعِ مَا فِيهَا بِشَهَادَةِ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ التَّسْخِيرِ وَ الْمُحَافَظَةِ وَ اْلاِدِّخَارِ وَ اْلاِدَارَةِ الْوَاسِعَةِ الْمُنْتَظَمَةِ بِالْمُشَاهَدَةِ