Una Valiosa Carta Escrita por Mehmed Feyzi y Çaycı Emin Efendi a Su Excelencia el Maestro desde Emirdağ, Relativa a la Vida de Este en Kastamonu, a Quien Sirvieron Durante Ocho Años
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ بِعَدَدِ رَسَائِلِ النُّورِ الْمَقْرُوئَةِ وَالْمَكْتُوبَةِ
Nuestro Muy Querido, Muy Valioso y Muy Compasivo Maestro y Guía:
En primer lugar, le felicitamos por la Noche del Mi'rac, y besamos sus manos, rogando su perdón por nuestras faltas.
A quienes preguntan sobre la biografía de nuestro Maestro, les decimos:
El Sabio Corán, mediante las alusiones milagrosas de treinta y tres de sus aleyas; el Imam Ali Radiyallahu Anh, a través de sus obras “Celcelutiye y Ercuze”, con indicaciones en forma de keramet; y el Gavs‑ı Azam Kuddise Sirruhu, mediante sus declaraciones llenas de buenas nuevas, han expuesto la verdadera biografía de nuestro Maestro y la esencia genuina de Risale-i Nur.
Quienes deseen comprender el espíritu colectivo de nuestro Maestro deben estudiar atentamente las epístolas de Risale‑i Nur, especialmente los tratados Alusiones Coránicas, Keramets de Ali y Keramets de Gavs, así como el resto de las secciones de Risale-i Nur. Nuestra convicción absoluta sobre nuestro Maestro es la siguiente:
habiendo alcanzado una manifestación especial de los Nombres Divinos Nur y Hakím, Luz y Sabio, el Noble Bediüzzaman, este erudito excepcional que ha recibido del tesoro del Sabio Corán los misterios y conocimientos más profundos, declara estas bendiciones a la humanidad con el propósito de glorificar los favores divinos. Él es una encarnación viva y sobresaliente de las virtudes más nobles, moldeado por la moralidad de Muhammed Aleyhissalatu Vesselam. Ha superado las barreras del nefs, alma maligna y los deseos. A lo largo de su vida, ha demostrado una increíble grandeza de espíritu, serenidad, castidad y humildad. Su corazón rebosa de autosuficiencia, confianza en Allah y satisfacción extraordinaria. Su vida diaria y su vestimenta son extremadamente simples, y su carácter ejemplar es extraordinario. No siente ni un ápice de inclinación ni amor hacia este mundo.
Además, ha preservado su dignidad académica a lo largo de su vida de tal manera que nunca mostró necesidad ni dependencia hacia nadie. Esto se ha convertido en uno de los principios más importantes de su vida. Aunque el mundo se haya inclinado hacia él, nuestro Maestro siempre le ha dado la espalda. En asuntos relacionados con su sustento, ha mantenido constantemente su pureza y decoro con la ayuda de Allah. No acepta limosnas, el zakat ni regalos. Sabemos con certeza que, durante su tiempo en Kastamonu, vendió su propia manta para pagar el alquiler de la casa en la que vivía y aun así no aceptó regalos bajo ninguna circunstancia.
Nuestro Maestro también detesta la afectación y el orgullo artificial, e instruye a sus estudiantes a que estén libres de tales pretensiones. Él enseña: “La afectación es perjudicial tanto desde el punto de vista de la sharía como de la sabiduría, ya que el deseo de afectación lleva a las personas a exceder los límites aceptables. Aquellos que son afectadamente formales a menudo no pueden evitar adoptar actitudes vanidosas y ostentosas o exhibir comportamientos temporalmente fríos e hipócritas. Sin embargo, ambos aspectos dañan la sinceridad.”
Además, nuestro Maestro es extremadamente humilde. Se mantiene alejado de los deseos de superioridad, de destacarse o de la vanidad de la fama. Su carácter puro y noble está por encima de esas preocupaciones que generan molestias. Trata a todos, especialmente a los ancianos, a los niños y a los pobres, con una sincera amabilidad y afecto fraternal. En su rostro bendito brilla una mezcla de majestad, alegría y un noble resplandor de dignidad. Aunque irradia un aire de respeto, también muestra signos de cercanía y amabilidad. Siempre está sonriente. Sin embargo, a veces, debido a las manifestaciones divinas, su mirada de majestad y severidad se vuelve tan prominente que quienes intentan hablar en su presencia se sienten abrumados, pierden el habla y no pueden expresar lo que desean. Nosotros, sus humildes seguidores, hemos presenciado esta situación muchas veces.
Nuestro Maestro tiene la costumbre de hablar poco, pero lo que dice es conciso y siempre significativo. Sus palabras, siguiendo el principio de la sabiduría, son como “cápsulas de sabiduría”, llenas de significado y amplitud.
Nuestro Maestro no critica a nadie ni permite que otros hablen mal de alguien en su presencia. No tolera esto bajo ninguna circunstancia. Cubre los errores y defectos de las personas. Su bondad es tal, que incluso cuando alguien le transmite una palabra inapropiada sobre él, responde: “¡En absoluto! Esto es una mentira. La persona que dices que lo dijo no hablaría así.”
En la lucha contra el nefs, alma maligna, tiene una maestría y dedicación incomparables. Nunca sirve a sus propios deseos del nefs. Come y duerme tan poco que no sería suficiente para una persona normal. Durante las noches, pasa las horas hasta el amanecer en una devoción profunda y humilde, con una actitud que llama la atención. Tanto en verano como en invierno, este hábito suyo nunca cambia. Nunca abandona sus oraciones nocturnas, súplicas e invocaciones repetitivas. Incluso durante un Ramadán bendito, mientras padecía una enfermedad grave, pasó seis días sin comer nada, continuando con su adoración en ayuno continuo y su lucha espiritual. Sus vecinos a menudo comentan: “Durante ocho años, en las noches de invierno y verano, escuchamos la voz melancólica y conmovedora de su súplica a las mismas horas hasta el amanecer. Siempre nos asombramos de su devoción constante e inquebrantable.”
Además, nuestro Maestro cumple con extremo cuidado las normas de pureza y limpieza islámicas. Siempre se encuentra en estado de ablución y nunca deja que su tiempo bendito se desperdicie. Está ocupado ya sea con la escritura o corrección de Risale‑i Nur, con la recitación de las súplicas de Cevshenul-Kebir o con la adoración en su lugar de oración, o bien sumido en la reflexión sobre los sublimes océanos de la creación divina. La mayoría de las veces, durante el verano, íbamos con nuestro Maestro a un bosque montañoso lejos de la ciudad. En el camino, corregía Risale-i Nur, prestaba atención a las lecturas de los tratados hechas por nosotros, sus humildes estudiantes, señalando los errores para corregirlos o impartía lecciones de sus obras anteriores. Incluso durante el trayecto, empleaba su tiempo bendito en el servicio. Admitimos que la dulzura de su discurso y el encanto de su compañía eran tan beneficiosos, que una persona podía pasar desde el amanecer hasta el anochecer escuchando sus lecciones mientras caminaba, sin experimentar el menor indicio de aburrimiento.
Nuestro Maestro siempre daba prioridad al servicio de Risale‑i Nur sobre cualquier otra cosa y decía: “Durante veinte años, no he leído ni he mantenido junto a mí ningún libro que no sea el Sabio Corán o Risale-i Nur. Risale-i Nur es suficiente para mí.” Sí, de parte de Feyyaz-ı Mutlak, Generoso Absoluto, todas las verdades coránicas se le han inspirado en su corazón iluminado con una percepción integral y universal. ¿Qué otra cosa podría necesitar más allá del Corán de Milagrosa Exposición? Quienes tengan dudas sobre esto deberían estudiar Risale-i Nur con atención.
Cenab‑i Hak ha concedido a nuestro Maestro una habilidad extraordinaria en la composición de Risale-i Nur que no es un atributo común a todos. Estas epístolas luminosas y milagrosas se produjeron, cada una de ellas, bajo condiciones extremadamente difíciles: en el exilio, en la enfermedad, en montañas y campos, sin ningún asistente, enfrentando muchas dificultades aparentes. Pero alabado sea Cenab-i Hak, Su ayuda divina le concedió un éxito extraordinario a nuestro Maestro, de una manera maravillosa.
Es por esta razón que Cenab‑i Hak le otorgó la capacidad de leer el universo como un libro celestial y la tierra como una página, con descubrimiento y observación directa y con la certeza absoluta. Por pura gracia divina, se le permitió ser el autor de una obra tan sagrada.
Sí, el Corán de Milagrosa Exposición, que contiene las aleyas legislativas y las verdades y conocimientos más profundos, junto con el gran libro del universo que abarca las aleyas de la creación, explica las funciones y los significados de estas aleyas y anima a la humanidad a ascender a los grados más altos del conocimiento en Allah. Este maravilloso y único trabajo, Risale‑i Nur, que transmite estas verdades, tiene un efecto tan poderoso que, con el permiso divino, puede traer de vuelta a la vida espiritual incluso a los corazones que están al borde de la muerte en estos tiempos. Es un fenómeno único, una obra milagrosa que difunde verdades con una velocidad asombrosa. La humanidad debería sentirse orgullosa de esta bendita figura que divulga estas verdades. Sin embargo, es muy extraño que aquellos que están inmersos en la desgracia y la perversidad se atrevan a envenenarlo y, peor aún, inciten a otros a arrojarle piedras.
De acuerdo con el misterio deاَشَدُّ الْبَلاَءِ عَلَى اْلاَنْبِيَاءِ ثُمَّ اْلاَوْلِيَاءِ“Las pruebas más difíciles recaen sobre los profetas, seguidas por los evliyas”, aquellos que son herederos de los profetas están destinados, por la sabiduría divina, a enfrentar diversas pruebas. De manera similar, nuestro Maestro ha sido blanco de muchas dificultades y pruebas. Cuando llegó por primera vez a Kastamonu, un miserable incitó a los niños a arrojarle piedras mientras se dirigía a la fuente para realizar sus abluciones. Sin embargo, nuestro Maestro siempre mostró paciencia y tolerancia con una perseverancia enorme ante cualquier ofensa o maltrato. Debido a su pureza de corazón y paz interior, no mostró enojo hacia esos niños. Al contrario, dijo: “Estos niños me ayudaron a descubrir el significado oculto de una importante aleya de la Sura Yasin.” Luego oró por ellos. Más tarde, estos mismos niños, por la bendición de las oraciones de nuestro Maestro, desarrollaron un carácter digno de admiración. Cada vez que lo veían, ya fuera cerca o lejos, corrían hacia él, besaban su mano bendita y buscaban sus oraciones.
Además, los estados extraordinarios de nuestro Maestro y los asombrosos acontecimientos de su vida, encabezados por Risale‑i Nur, son innumerables. Sí, admitimos que nuestro Maestro puede leer los pensamientos más profundos de nuestros corazones mejor que nosotros mismos. A menudo, nos advertía con gran urgencia sobre un asunto del que no teníamos conocimiento, dejándonos asombrados. Sin embargo, con el tiempo, las circunstancias demostraban que su advertencia había sido completamente precisa, y entonces comprendíamos la verdad de lo que había señalado. Cuando íbamos con nuestro Maestro a las montañas, antes de que llegara el momento de regresar a la ciudad, se levantaba repentinamente y nos ordenaba que regresáramos de inmediato. Si le preguntábamos por qué, respondía: “Debemos regresar con urgencia; el servicio de Risale-i Nur nos está esperando.” Y, efectivamente al regresar siempre encontrábamos a un estudiante importante de Risale-i Nur esperándonos, o los vecinos nos informaban que había venido varias veces en nuestra ausencia.
En otra ocasión, una mujer bendita, descendiente de un estudiante de Mevlânâ Hâlid (K.S.) llamado Küçük Âşık, envió a Feyzi con la capa de Mevlânâ Hâlid, que había conservado durante muchos años. Era el mes de Ramadán, y la mujer quería que la capa permaneciera con nuestro Maestro como bendición. Nuestro Maestro inmediatamente ordenó a nuestro hermano Emin que la lavara y comenzó a agradecer a Allah. Esto sorprendió a Feyzi, quien pensó: “¿Por qué mi Maestro está aceptando esta capa como suya cuando la mujer la envió solo por veinte días?” Más tarde, Feyzi habló con la mujer, quien le explicó: “Dije eso porque sabía que su Maestro no aceptaría regalos. Pensé que de esta manera podría aceptarlo. Pero esta capa le pertenece a él, incluso nuestra vida sería un sacrificio por él.” Estas palabras despejaron las dudas de Feyzi.
Nuestro Maestro aceptó esta capa como un signo de que, después de Mevlânâ Hâlid, la misión de renovación de la religión le había sido confiada. Esto se consideró una señal de su papel en esta misión divina. Esto también se ajusta al hadiz auténtico:اِنَّ اللَّهَ يَبْعَثُ لِهَذِهِ اْلاُمَّةِ عَلَى رَاْسِ كُلِّ مِاَةِ سَنَةٍ مَنْ يُجَدِّدُ لَهَا دِينَهَا“Ciertamente, Allah enviará a esta comunidad, al comienzo de cada siglo, a alguien que renovará su religión para ellos.” Mevlânâ Hâlid nació en 1193 (hégira) y nuestro Maestro nació en 1293 (hégira), cumpliendo así perfectamente este hadiz. La explicación completa de este hadiz se encuentra en Risale‑i Gavsiye.
Nuestro Maestro, de vez en cuando, especialmente a Feyzi, nos decía en tono de broma: “Tienen una pena; serán castigados, irán a la cárcel…” De esta manera, aludía al encarcelamiento en Denizli, advirtiéndonos y prediciendo un importante evento antes de que ocurriera. Y, efectivamente, no pasó mucho tiempo antes de que lo que dijo nuestro Maestro se hiciera realidad.
Antes del incidente de la cárcel de Denizli, también dijo: “Hermanos míos, no he permanecido en un lugar más de ocho años desde hace mucho tiempo. Ahora he estado aquí durante ocho años. Este año, definitivamente partiré de aquí, ya sea por fallecimiento o por traslado a otro lugar.” De este modo, nos estaba informando sobre su traslado desde Kastamonu.
Además, antes de la calamidad de la prisión de Denizli, nuestro Maestro dijo: “Hermanos míos, siento que se avecinan ataques contra Risale‑i Nur desde varias direcciones. Deben estar muy atentos.” No pasó mucho tiempo antes de que esto se hiciera realidad. En Estambul, un anciano erudito, sin conocer completamente el asunto, criticó una cuestión de uno de los tratados. Sin embargo, el antiguo secretario de Fatwas, el difunto Ali Rıza Efendi, rechazó la objeción de ese erudito y confirmó completamente la autenticidad de Risale-i Nur. ……………………………………………………………………………‥
Después de un tiempo, un animal asustado hirió la pierna de nuestro Maestro. Durante meses, soportó grandes dolores mientras realizaba sus deberes de adoración y el servicio sagrado de Risale‑i Nur con muchas dificultades. Más tarde, mientras estaba gravemente enfermo debido a un severo envenenamiento en la montaña, ocurrió el arresto en Denizli. Sin embargo, este hombre único mostró una determinación extraordinaria en su servicio a la fe y al Corán, y un esfuerzo extremo en cumplir con sus deberes de adoración, soportando con una perseverancia enorme esta situación extremadamente difícil, sin mostrar nunca señales de debilidad.
Antes de nuestro arresto, nuestro Maestro repetidamente advertía: “Si los hombres mundanos interfieren con Risale‑i Nur, provocarán la llegada de calamidades.” Y, efectivamente, es bien sabido por todos que tan pronto como los estudiantes de Risale-i Nur fueron arrestados, comenzaron a ocurrir calamidades, terremotos y enfermedades en todas partes. Estas continuaron hasta que se reconoció la veracidad de Risale-i Nur y se admitió su beneficio para la nación. Por ejemplo, en Kastamonu, los terremotos persistieron. Incluso la histórica y elevada fortaleza de Kastamonu (que había servido como un aula para algunos tratados de Risale-i Nur) pareció mostrar anhelo y tristeza por Risale-i Nur y su autor, nuestro Maestro. La fortaleza, en señal de luto, arrojó hacia abajo sus piedras más sólidas y profundamente enraizadas, confirmando físicamente las predicciones espirituales de nuestro Maestro.
Antes de nuestro arresto, nuestro Maestro nos decía: "Se ha planeado un ataque feroz contra Risale‑i Nur; pero no se preocupen. Tengo buenas noticias: la ayuda divina nos alcanzará. Así será: Hoy, mientras abría Hizb-i Azam-ı Nuri para leerlo, la aleya:وَاصْبِرْ لِحُكْمِ رَبِّكَ فَاِنَّكَ بِاَعْيُنِنَا وَسَبِّحْ بِحَمْدِ رَبِّكَ'Y ten paciencia por el juicio de tu Señor, pues ciertamente estás bajo Nuestra mirada. Y glorifica a tu Señor con Su alabanza.' apareció ante mí. Era como si me dijera espiritualmente: '¡Mírame!' Así que lo miré y vi que, de entre sus múltiples capas de significado, su interpretación implícita y su valor numérico (cifrî) aludían tanto a la calamidad de la prisión como a nuestra liberación, dándonos buenas noticias." Así lo declaró nuestro Maestro. Nueve meses antes de que el tribunal de Denizli emitiera su decisión de absolución, sin vacilar, reveló el valioso significado oculto de esta aleya, extrayendo un tesoro de sus profundidades. Además, explicó un punto importante del milagro del Corán que contenía esta aleya y nos trajo alegría al dar buenas noticias, fortaleciendo el espíritu de sus estudiantes más débiles que necesitaban esta fuerza moral. La explicación completa de esta aleya se encuentra en la Defensa de Denizli y en las Cartas de Denizli.
Nuestro Maestro, una rara joya de su tiempo, es una lengua de verdad, extremadamente valiente y firme, poseedor de una extraordinaria audacia y de una gran perseverancia. Nunca se detiene ante la verdad y no teme la censura de nadie. Un día, vio que se estaban colocando lápidas funerarias con la inscripción “Bismillah” sobre las alcantarillas. Aunque había personas importantes presentes, que eran incapaces de hablar, él expresó palabras extremadamente duras contra esta injusticia y otras acciones injustas, actuando como una barrera firme contra ellas.
Además, en nuestra región, cualquiera que haya intentado dañar o causar sufrimiento a nuestro Maestro, o perjudicar a Risale‑i Nur, ha enfrentado inevitablemente un mal final. Algunos, tras recapacitar y rectificar, recuperaron el sentido, mientras que otros enfrentaron su castigo. Algunos de estos incidentes están registrados en las Cartas de Lâhika.
En resumen, no es posible para personas humildes como nosotros describir o retratar plenamente las virtudes perfectas y las sublimes cualidades de nuestro bendito Maestro. Halik‑i Zulcelal vel Cemal, el Creador de Majestad y Belleza Sublimes, creó a nuestro Maestro como una figura excepcional y lo hizo digno de Su gracia divina. ¡Qué felicidad para aquellos que se dedican al servicio del Corán y de la fe a través de Risale-i Nur, una obra con la que nuestro Maestro trabajó personalmente y recomendó con tanto énfasis! Qué dicha para aquellos que han recibido lecciones de Risale-i Nur.
Mientras estuvo en nuestra tierra, nuestro Maestro difundió continuamente las verdades y dedicó su bendita respiración a nuestra felicidad, otorgándonos gracia y conocimiento. Con todo nuestro corazón y alma, rogamos a Cenab‑i Erhamurrahimin, el Más Compasivo de los compasivos que,
en el Día del Juicio, nos resucite junto a nuestro Maestro, quien fue mencionado en el bendito hadiz:اَلسَّعِيدُ سَعِيدٌ فِى بَطنِ اُمِّهِQue nos resucite con este tesoro de ciencias y conocimientos, el maestro elocuente y excepcional, el gran erudito Bediüzzaman Said Nursi. Y que en ese día temible, tome nuestras manos con su mano luminosa, compasiva y bendita y nos lleve ante la presencia del Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, ¡Insha'Allah!
De los estudiantes de Risale‑i Nur,FEYZI y EMIN