اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ اَبَدًا دَائِمًا
Estimados Hermanos Verídicos,
Tengan cuidado, mucho cuidado, de que los movimientos mundanos, especialmente los movimientos políticos y, en particular, los movimientos dirigidos al exterior, no los lleven a la discordia ni los desintegren frente a las sectas desviadas que se han unido contra ustedes. Que el principio divino deاَلْحُبُّ فِى اللَّهِ وَ الْبُغْضُ فِى اللَّهِ“El amor en nombre de Allah y el odio en nombre de Allah” no sea reemplazado por el principio satánico deاَلْحُبُّ فِى السِّيَاسَةِ وَ الْبُغْضُ لِلسِّيَاسَةِ“El amor por la política y el odio por la política”. No permitan que esto conduzca a enemistad hacia un hermano espiritual que es como un ángel, ni a un amor y lealtad hacia un compañero político que actúa como el satanás susurrador y los haga cómplices de su opresión y sus crímenes.
Sí, en este tiempo, la política corrompe los corazones y deja a las almas nerviosas en un estado de sufrimiento constante. Quien desee tranquilidad en su corazón y paz en su espíritu debe abandonar la política.
En la actualidad, toda la humanidad en el mundo sufre, ya sea en sus corazones, en sus almas, en sus mentes o en sus cuerpos, debido a las calamidades que enfrentan. Especialmente los desviados y los negligentes, que están ajenos a la misericordia divina universal y a la suprema sabiduría de Allah, sufren no solo por su propio dolor, sino también por las angustias intensas y aterradoras de la humanidad.
Debido a su empatía innata, que los conecta con la humanidad, han dejado de lado sus deberes reales y las tareas más esenciales, participando innecesariamente en conflictos políticos y preocupándose por los acontecimientos del universo. Este comportamiento innecesario ha enturbiado sus espíritus y vuelto superficiales sus mentes. Por la regla esencial deاَلرَّاضِى بِالضَّرَرِ لاَ يُنْظَرُ لَهُ“A quien acepta el daño no se le concede compasión”, han perdido el derecho a la compasión y se les ha privado de la misericordia. No merecen lástima ni compasión, ya que atraen calamidades innecesarias sobre sí mismos.
Estoy convencido de que, en este incendio y tormenta global, quienes conservan la tranquilidad en sus corazones y la paz en sus almas son únicamente los verdaderos creyentes y aquellos que confían en Allah y aceptan Su voluntad. Entre ellos, los más protegidos son aquellos que entran con sinceridad al círculo de Risale‑i Nur.
Con las lecciones de la fe investigativa que han recibido de Risale‑i Nur, pueden ver las señales y manifestaciones de la misericordia divina en todo. Perciben la perfección de Su sabiduría y la belleza de Su justicia en todo, aceptando con completa sumisión y complacencia las calamidades que surgen de los actos del rububiyet, señorío divino. Las enfrentan con una sonrisa, sin extender su compasión más allá de los límites de la misericordia divina, evitando así el sufrimiento y el dolor.
Basándonos en esta verdad, no solo quienes buscan la felicidad y el placer de la vida eterna, sino incluso quienes desean la felicidad y el placer en esta vida mundana pueden encontrarlo –y lo encuentran– en las lecciones de la fe y Corán de Risale‑i Nur, como lo demuestran innumerables experiencias.
Said Nursi