بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
………………………………………… El elevado y valioso servicio de la fe de Risale‑i Nur era suficiente para satisfacerlos plenamente. Los corazones de esos discípulos, con su perspicacia espiritual aguda, entendieron una verdad: Servir con Risale-i Nur salva la fe; mientras que el camino del sufismo y el liderazgo eleva a las personas a grados de la velayet, cercanía a Allah. Sin embargo, salvar la fe de una persona es mucho más importante y meritorio que elevar a diez creyentes a grados de velayet. Esto se debe a que la fe asegura la felicidad eterna, otorgando a un creyente una soberanía permanente tan vasta como el planeta Tierra. Por otro lado, la velayet amplía y embellece el Paraíso del creyente. Es más meritorio hacer a una persona sultán que convertir a diez en gobernadores.
Así pues, aunque algunos de tus hermanos de Isparta no comprendan esta delicada verdad con sus mentes, todos ellos la han percibido claramente con sus corazones agudos. Por eso prefirieron la compañía de un hombre humilde y pecador como yo, incluso por encima de los evliyas, cercanos a Allah, e incluso, si existieran, de los grandes juristas islámicos.
Basándose en esta verdad: si a esta ciudad viniera un polo espiritual o un Gavs‑ı Âzam y te dijera: “Te elevaré al grado de la velayet en diez días”, y tú dejaras Risale-i Nur para unirte a él, ¡no podrías ser compañero de los héroes de Isparta!
Said Nursi