يُخَادِعُونَ اللّٰهَ وَالَّذ۪ينَ اٰمَنُوا وَمَا يَخْدَعُونَ اِلَّٓا اَنْفُسَهُمْ وَمَا يَشْعُرُونَ ❋ ف۪ي قُلُوبِهِمْ مَرَضٌ فَزَادَهُمُ اللّٰهُ مَرَضًا وَلَهُمْ عَذَابٌ اَل۪يمٌ بِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ
Pero una mentira dicha de una manera irónica e indirecta, es decir con una palabra implícita, no se considera como mentira.
En resumen: Hay dos caminos.
O quedar en silencio. Porque cada palabra dicha debe ser correcta. O la veracidad.
Porque la base del Islam, es la veracidad.
La cualidad de la fe, es la veracidad.
Lo que lleva a todas las perfecciones, es la veracidad.
La vida de las elevadas moralidades, es la veracidad.
El eje de perfeccionarse, es la veracidad.