¡Estimados Hermanos!
En estos días miré las coincidencias Divinas en Tefsir y La Décima Palabra. Dije a mi mismo: muchos detalles son despilfarro; hay muchos asuntos importantes, no hay que perder tiempo. De repente se me advirtió que bajo esas coincidencias Divinas hay un asunto muy importante. Incluso, ya que en las coincidencias, una gracia Divina particular y un favor Divino aparecieron para Risale‑i Nur. Ante ese favor y esa gracia, el sentimiento de agradecer, estar contento y con alegría dando gracias aunque sea extremadamente, no es un despilfarro. Explicaré el resumen de esta advertencia en dos aspectos.
Primero: En cada cosa, hay una manifestación de una intención y voluntad aunque sea muy pequeña; en realidad, no existe coincidencia casual. Sí, en la multiplicidad, la cosa que es muy esparcida y que se asigna ampliamente a la casualidad, es el estado de las letras en las palabras. Particularmente, al escribir, hay una armonía y un orden en los estados de las letras que no interfiere en la voluntad del ser humano ni nada en relación; seguramente sus estados se les dan bajo una voluntad oculta. Tal como nada está afuera de Su conocimiento ni de Su poder, igual no está afuera de Su voluntad y deseo que: en las cosas así de pequeñas y esparcidas, se busca una armonía y se ponen en orden. En ese orden y en la manifestación de la voluntad que abarca todo, a manera de una gracia Divina particular, hay un privilegio a Risale‑i Nur: se le dio una cortesía y un favor a él. Para ver este asunto profundo, puse mi atención sobre las coincidencias Divinas en Signos del Milagro; comprendí y percibí ese misterio con una creencia certera.
Segundo: Tal como una gran persona muy bendita y sagrada, inesperadamente le otorga a una persona muy pobre y necesitada, un galante regalo envuelto con papeles en una caja; seguramente esa pobre persona quiere dar miles de gracias, superior al regalo mismo de esa gran persona. Con el regalo se mostró una cortesía que tiene un valor como mil veces a ese regalo; ante esa cortesía, aunque desperdicia o excede mucho más para agradecer, es algo aceptable. Incluso, si como una bendición se come los papeles como si fueran caramelos de esa persona bendita que envolvía su regalo, también si traga las cascaras duras de nueces en el regalo considerándolo como bendición y si besa la caja del regalo como un libro sagrado y la pone sobre su cabeza, igual no es un desperdicio. Asimismo, sobre la faz de Risale‑i Nur, la voluntad que abarca todo y la gracia Divina particular le otorgaron su cortesía de manera de coincidencia Divina. Por supuesto, explicación detallada y descripción sobre la coincidencia Divina es un tipo de agradecer con hechos y una manifestación exaltada de alegría y gratitud. No se pone atención en faltas. No es un desperdicio dar cuarenta mil gracias, ante la cortesía de tal persona, para un regalo de cuarenta pesos materialmente.
Said Nursi