Primero
Tal como su explicación está en la Cuarta Palabra, cada día nuestro Halik, Creador nos otorga veinticuatro horas del capital de vida. Para que se compren las cosas necesarias para nuestras dos vidas, a través de ese capital.
Nosotros, si gastamos veintitrés horas para la corta vida mundana, y si no utilizamos una sola hora, que basta para cinco oraciones rituales para nuestra vida en el Más Allá, que es muy larga, cometemos un error tan irrazonable; sufrimos angustias del corazón y espíritu como el castigo de ese error; corrompemos nuestra moralidad y pasamos nuestra vida en desesperación; por causa de esto, no tomamos lección, sino que vamos al contrario de tomar lección; que se compare en qué nivel nos perdemos.
Si utilizamos una hora para cinco oraciones rituales, en ese caso cada hora de la duración de la condena y calamidad a veces puede considerarse como un día de adoración, y una hora efímera suya como horas eternas, las angustias y desesperación del corazón y espíritu cesan en parte, provoca que se perdonen los errores como expiación que provocaron la condena, y convertirnos en mejores personas, que es la razón de ser de la cárcel; que se reflexione que esto es una prueba y una lección tan beneficiosa, y una charla agradable con los amigos de la calamidad de una manera consoladora en un nivel tan alto.
Del mismo modo que se dijo en la Cuarta Palabra, aquel que da cinco o diez liras desde sus veinticuatro liras para la lotería, en que mil personas participaron para el beneficio de mil liras, y que no da una lira de veinticuatro para el billete de un tesoro eterno de joyas; sin embargo, la posibilidad de ganar esas mil liras en la lotería mundana, es de una entre mil, porque hay mil participantes más.
En la lotería del decreto de la humanidad para el Más Allá, para la gente creyente que logra un buen final, la posibilidad de ganar es novecientos noventa y nueve de mil; a pesar de que ciento veinticuatro mil profetas, e innumerables informantes verídicos desde los evliyas, cercanos a Allah y eruditos devotos, que confirman los informes de los profetas a través del descubrimiento espiritual informan esto; que se evalúe que correr a la primera lotería, y huir de la segunda, es tan opuesto a la razón.
En este asunto, los directores y capitanes de los guardianes de la prisión, también los oficiales de la administración y guardianes del orden público de la patria, deben estar contentos con esta lección de Risale‑i Nur. Porque se vio con muchas experiencias que la administración y orden público de mil personas religiosas, que recuerdan siempre la tortura del Infierno, es más fácil que diez personas sin oraciones rituales, sin fe, que piensan solamente en la cárcel mundana, que no conocen las cosas lícitas ni prohibidas, y que se acostumbran a la vagancia en parte.