Luego, el inquieto viajero le dijo a su propio corazón: la gente de fe, y especialmente aquellos en el camino sufista, repiten continuamente “Lá ilahe illa Hu”, No hay dios sino Él, lo que indica que hay muchas etapas en el tevhid, monoteísmo. Además, el tevhid es la tarea sagrada más importante, la obligación natural más esencial y una adoración de fe sumamente dulce y elevada. Entonces, abramos otra puerta en este lugar de aprendizaje para encontrar otra etapa.
Porque el verdadero tevhid no es solo un conocimiento teórico, sino un conocimiento y aceptación auténticos que resultan en una convicción firme y en la creencia profunda.
El tevhid verdadero es una comprensión y aceptación tan profundas que permiten a uno encontrar a su Creador en cada cosa y ver un camino hacia Él en cada creación, sin que nada impida Su presencia. De lo contrario, habría que romper el velo del universo en cada momento para encontrarlo. “Entonces, avancemos”, dijo, tocando la puerta de la grandeza y magnificencia. Entró en el dominio de los actos y manifestaciones, y en el reino de la creación, donde observó que cinco verdades expansivas dominan el universo y demuestran el tevhid con total claridad.
Primera
Es la verdad de la magnificencia y la grandeza. Esta verdad ha sido explicada con argumentos en el “Segundo Rayo, Segundo Escalón” y en varias partes de Risale‑i Nur. Aquí solo diremos lo siguiente:
aquél que crea y controla estrellas que están a distancias de miles de años luz entre sí, de manera simultánea y con el mismo estilo; aquél que crea y forma, al mismo tiempo y de la misma forma, incontables flores que se encuentran
en el este, oeste, norte y sur del planeta…هُوَ الَّذِى خَلَقَ السَّمَوَاتِ وَاْلاَرْضَ فِى سِتَّةِ اَيَّامٍEs decir, quien creó los cielos y la tierra en seis días, quien muestra la resurrección mayor al desplegar en la superficie de la tierra, en primavera, más de cien mil ejemplos de recreación en las especies vegetales y animales en cinco o seis semanas, con un orden y equilibrio perfectos, sin error ni confusión, alimentándolos, ordenándolos, y embelleciéndolos. Además, quien, conforme a la aleyaيُولِجُ الَّيْلَ فِى النَّهَارِ وَيُولِجُ النَّهَارَ فِى الَّيْلِ
, hace rotar la tierra, alterando las páginas de la noche y el día, y escribe y reescribe los eventos diarios, ese mismo Ser conoce los pensamientos más profundos de los corazones y los maneja con Su voluntad.
Dado que estos actos constituyen una sola acción, la Fuente de estos actos es una y única, y quien los realiza es, sin duda, un solo y poderoso Ser con una magnificencia y grandeza tan inmensas que no deja lugar para ninguna posibilidad o indicio de asociación.
Dado que existe tal magnificencia y poder absoluto, y dado que esa magnificencia alcanza la perfección sin límites, no puede haber ninguna necesidad, deficiencia, limitación o término que le permita dar cabida a la asociación. La mente no puede aceptar tal cosa sin alterar su naturaleza original.
Por lo tanto, el shirk, asociación es una ofensa tan grave que atenta contra la magnificencia y la dignidad de esa grandeza. El Corán de Milagrosa Exposición, en su asombrosa expresión, declara con un gran reproche en:اِنَّ اللَّهَ لاَ يَغْفِرُ اَنْ يُشْرَكَ بِهِ وَيَغْفِرُ مَا دُونَ ذَلِكَ
La Segunda Verdad
Es la manifestación infinita y abarcadora de los actos divinos visibles en la creación. Estos actos, que abarcan toda la creación, solo son limitados por la sabiduría, la voluntad divina y la capacidad de los receptores. El azar desordenado, la naturaleza sin conciencia, la fuerza ciega, las causas inanimadas y los elementos dispersos que todo lo mezclan y desordenan no pueden intervenir en estos actos ordenados, llenos de sabiduría, percepción, vida y estabilidad. En cambio, se emplean como una cortina aparente del poder por el mandato, voluntad y fuerza de Fail‑i Zulcelal, Hacedor Glorioso.
Entre los innumerables ejemplos, mencionaremos tres ejemplos de los infinitos misterios de tres actos señalados en tres aleyas contiguas de la Sura An‑Nahl.
El primero:وَ اَوْحَى رَبُّكَ اِلَى النَّحْلِ اَنِ اتَّخِذِى مِنَ الْجِبَالِ بُيُوتًا
Sí, la abeja, por su naturaleza y misión, es un milagro del poder divino, tan grande que toda la Sura An‑Nahl lleva su nombre. Porque, en la pequeña cabeza de esta diminuta fábrica de miel, está inscrito el programa perfecto de su importante tarea; en su diminuto abdomen, se crea y almacena el alimento más dulce; y su aguijón contiene un veneno capaz de destruir tejidos vivos, colocado en su pequeño órgano sin dañar su propio cuerpo. Todo esto está hecho con la máxima precisión, conocimiento, sabiduría, voluntad y con un orden y equilibrio perfectos, de modo que cosas como la naturaleza sin propósito y el azar caótico, carentes de conciencia, no pueden intervenir ni afectar en absoluto.
Por lo tanto, la manifestación de esta obra divina, llena de sabiduría y prodigio en todos los rincones del mundo y en incontables abejas, con la misma precisión, equilibrio, sabiduría y al mismo tiempo, sin duda alguna, prueba la unicidad divina.
La segunda aleya:وَاِنَّ لَكُمْ فِى اْلاَنْعَامِ لَعِبْرَةً نُسْقِيكُمْ مِمَّا فِى بُطُونِهِ مِنْ بَيْنِ فَرْثٍ وَدَمٍ لَبَنًا خَالِصًا سَائِغًا لِلشَّارِبِينَEsta aleya es una orden que inspira profunda reflexión. Sí, en las madres, como vacas, camellos, cabras y ovejas, que son verdaderas fábricas de leche, se coloca en sus ubres una leche pura, limpia, nutritiva, agradable y blanca, en medio de la sangre y los excrementos, sin mezclarse ni mancharse. Además, en sus corazones se deja una ternura hacia sus crías, aún más dulce, preciosa y altruista que la propia leche. Esto requiere una misericordia, una sabiduría, un conocimiento, un poder, una voluntad y un cuidado tan elevados que es imposible que fuerzas ciegas, elementos caóticos y azarosos o fuerzas irracionales tengan algo que ver en ello.
Así, esta obra divina, tan milagrosa y llena de sabiduría, que se manifiesta de la misma manera en los corazones y ubres de las madres de innumerables especies en toda la faz de la tierra, al mismo tiempo y con la misma sabiduría y precisión, demuestra indiscutiblemente la unicidad.
La tercera aleya:وَمِنْ ثَمَرَاتِ النَّخِيلِ وَاْلاَعْنَابِ تَتَّخِذُونَ مِنْهُ سَكَرًا وَرِزْقًا حَسَنًا اِنَّ فِى ذَلِكَ َلاۤيَةً لِقَوْمٍ يَعْقِلُونَ
Esta aleya llama la atención hacia la palmera y la vid, diciendo: “en estos dos frutos hay una gran aleya, una señal, un argumento para quienes tienen entendimiento, en favor de la unicidad divina.” Sí, estos dos frutos, además de ser alimento básico y frutas deliciosas, sirven como origen de muchos manjares sabrosos. Estos árboles que crecen en arena seca y tierra árida son, sin duda, una maravilla del poder divino y una fábrica de dulces llena de sabiduría. Son como máquinas de jarabe de miel, obras maestras que muestran un equilibrio y un orden perfectos, de tal forma que cualquier persona con un mínimo de intelecto debe decir: “aquel que ha hecho estas cosas es, sin duda, el Creador del universo.”
Por ejemplo, ante nuestros ojos, en una pequeña rama de vid hay veinte racimos, y en cada racimo, cientos de pequeñas uvas llenas de un jugo dulce. Cada uva tiene una fina y hermosa capa de piel que la cubre, y en su centro se encuentra una semilla dura, que contiene una especie de memoria, un programa y la historia de vida de la planta. En su interior se forma un dulce similar al manjar celestial y un néctar comparable al agua de la fuente del Paraíso. Crear esto con tanta precisión y arte, en todo el mundo, al mismo tiempo y con el mismo estilo, muestra claramente que quien hace este trabajo es el Creador de todo el universo. Y la obra, que requiere un poder infinito y una sabiduría sin límites, es sin duda suya.
Sí, en este equilibrio extremadamente delicado, en esta artesanía hábil y en este orden lleno de sabiduría, fuerzas ciegas, erráticas, desordenadas, inconscientes, sin propósito e invasoras, como la naturaleza y las causas, no pueden intervenir ni extender sus manos. Solo cumplen su función de aceptación y son una pantalla bajo la orden divina.
Así, como estos tres puntos de estas tres aleyas indican las infinitas manifestaciones y operaciones de las acciones divinas, acciones de Rab que son testimonio de la unicidad de un Vahid‑i Ehad, Único y Eterno, un Ser Zulcelal, Majestuoso.
La Tercera Verdad
Es la creación de los seres, y especialmente de las plantas y los animales, en una velocidad absoluta, con una multiplicidad y un orden perfectos, y en una facilidad absoluta, con una obra de arte y habilidad excepcionales, con precisión y regularidad, y en una abundancia absoluta y en medio de la mezcla, con gran valor y distinción.
Sí, realizar con gran rapidez y en gran cantidad obras de artes extremadamente cuidadosas y meticulosas de manera fácil y cómoda, y hacerlo en abundancia y en medio de la confusión sin mezclarse ni perder el orden ni la claridad, solo puede lograrse mediante el poder de un Único Ser, cuya capacidad es tal, que nada le resulta difícil. Y en relación con Su poder, las estrellas son como partículas, lo más grande y lo más pequeño son iguales, un número infinito de individuos de una misma especie son como un solo individuo, una magnitud enorme y abarcadora es como un pequeño fragmento, y la vivificación y el renacimiento de la vasta tierra es tan sencillo como el de un solo árbol, y construir un árbol tan grande como una montaña es tan fácil como hacer una semilla pequeña como una uña. De modo que pueda realizar, ante nuestros propios ojos, todas estas obras.
Aquí, el nivel de este tevhid, monoteísmo, esta tercera verdad y este importante secreto de la palabra del tevhid, es decir, el hecho de que lo más grande y lo más pequeño, lo más numeroso y lo mínimo no tengan diferencia alguna; y además esta asombrosa sabiduría, este inmenso enigma, este misterio más allá de la comprensión y este fundamento esencial del Islam y la base más profunda de la fe en Allah, junto con el pilar más sólido del tevhid, serán revelados, explicados, comprendidos y probados, y así el misterio del Corán será develado. También se entenderá el misterio más oculto y desconocido de la creación del universo, aquel que deja a la filosofía sin capacidad de comprensión.
Alabado sea mi Halik‑i Rahim, Creador Compasivo tantas veces como letras tiene Risalet-un Nur, pues Risalet-un Nur ha desentrañado, revelado y demostrado este extraño y profundo enigma. Especialmente en la sección final de la Vigésima Carta bajo el temaوَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ, en la Vigésima Novena Palabra acerca de la resurrección bajo el tema “El Hacedor es capaz”, y en el Vigésimo Noveno Destello en Árabe bajo las etapas de “Allahu Ekber” para demostrar el poder de Allah, se ha probado con evidencias concluyentes, con la certeza de que dos y dos son cuatro.
Por ello, aunque he remitido su explicación a estas obras, quiero ofrecer, en forma de índice, los principios y evidencias que abren este secreto, señalando trece misterios en trece niveles. Escribí los primeros dos misterios, pero, lamentablemente, dos obstáculos tanto materiales como espirituales me han impedido continuar con el resto por el momento.
Primer Misterio
Si algo es inherente a la esencia de un ser, entonces su opuesto no puede manifestarse en esa misma esencia. Porque eso significaría la coexistencia de los opuestos, lo cual es imposible. Basado en este misterio, dado que el poder de Allah es inherente y es una necesidad esencial de Su Ser Akdes, Purísimo, entonces es imposible que la debilidad, que es el opuesto de ese poder, se manifieste en el Ser de Kadir, de Quien posee todo poder.
Y ya que la existencia de diferentes niveles en algo se produce solo cuando se mezclan opuestos, por ejemplo: los niveles de intensidad de la luz, de fuerte a débil, son resultado de la interferencia de la oscuridad; los grados de calor, de alto a bajo, se producen por la intervención del frío; y las variaciones en la fuerza, de mayor a menor, se deben a la resistencia que enfrenta. En ese caso, en el poder inherente de Allah, no existen niveles ni debilidades. Él crea todas las cosas con la misma facilidad con la que crearía una sola.
Y dado que en Su poder inherente no hay grados ni debilidades, ninguna barrera puede detenerlo y ninguna creación le resulta difícil.
Y dado que nada es difícil para Él, entonces crear la Gran Resurrección es tan fácil para Él como crear una primavera; y crear una primavera es tan sencillo como hacer un árbol, y un árbol tan fácil como crear una flor. De la misma manera, Él crea una flor con el mismo detalle y arte que un árbol; un árbol tan lleno de milagros como una primavera entera; y una primavera con la misma grandeza y maravilla que la resurrección. Y lo vemos crear así, ante nuestros propios ojos.
En Risale‑i Nur se ha demostrado con pruebas definitivas y contundentes que, si no existieran vahdet y tevhid, la unidad y la unicidad, crear una flor sería tan difícil como crear un árbol, o incluso más complicado; y crear un árbol sería tan arduo como producir toda una primavera, o quizás más aún. Además, en términos de valor y arte, todo perdería completamente su valor. Ahora, una criatura viviente que se forma en un solo minuto, tardaría un año en ser creada, y tal vez nunca se haría.
Así, basado en este secreto mencionado, es que estos frutos, estas flores, estos árboles y estos pequeños animales, que aparecen en abundancia, con una gran rapidez y facilidad, y con un arte magnífico, surgen de manera ordenada, se ponen en su lugar, cumplen con su adoración, completan sus tareas, depositan sus semillas como encargados de sus futuras generaciones, y se retiran.
Segundo Misterio
Así como, debido al misterio de la luminosidad, la transparencia y la obediencia, y con una manifestación del poder absoluto, un solo sol puede reflejar su luz en un solo espejo; de manera similar, por la amplitud infinita de su poder sin restricciones, puede reflejar, por orden divina, su misma imagen luminosa y cálida en infinitos espejos, objetos brillantes y gotas de agua sin dificultad. No hay diferencia entre poco y mucho; es igual.
De la misma forma, una palabra pronunciada puede, por la infinita amplitud de Su poder creador, entrar en el oído de una persona sin esfuerzo, así como en los oídos de un millón de personas sin dificultad, por orden divina. No hay diferencia entre mil personas escuchando y una sola escuchando.
Asimismo, una sola luz, como la del ojo, o un ser angelical luminoso como Gabriel, puede, gracias a la amplitud suprema de la actividad divina dentro de la manifestación de la misericordia, mirar, estar y moverse en un solo lugar tan fácilmente como en miles de lugares, bajo el poder divino, sin ninguna diferencia entre mucho o poco.
De igual manera, el poder esencial eterno, siendo la luz más sutil y pura y la fuente de todas las luces, y dado que la esencia, naturaleza y aspecto espiritual de todas las cosas son transparentes y brillantes como espejos, y desde los átomos, plantas y seres vivos hasta las estrellas, soles y lunas, todo está en completa obediencia, disposición y sumisión a la voluntad de ese poder eterno; entonces, Él crea todas las cosas innumerables como si fueran una sola cosa, y está presente con ellas. Un acto no impide otro; grande y pequeño, mucho y poco, particular y universal, todo es igual para Él. Nada Le resulta difícil.
Así como se menciona en la Décima y Vigésima Novena Palabras, con el misterio del orden, el equilibrio, la obediencia al mandato y la ejecución de las órdenes, se puede hacer girar y maniobrar un gran barco de cien camarotes tan fácilmente como un niño mueve su juguete.
Del mismo modo, un comandante con una sola orden, puede hacer que un solo soldado cargue, y con la misma orden puede llevar a un ejército ordenado y obediente a la carga.
Así también, en una balanza de precisión, si hay dos montañas equilibradas en los platos, un pequeño huevo en una balanza más pequeña puede desequilibrar los platos, haciendo que una de las montañas ascienda a la cima y la otra descienda al fondo del valle.
De manera semejante, el poder divino de nuestro Creador, que es ilimitado, infinito, luminoso, esencial y eterno, y que contiene la sabiduría y la justicia más sensibles de donde emanan todas las órdenes, equilibrios y regulaciones, hace que cada cosa en la creación, grande o pequeña, esté sometida a Su poder y obediente a Su mandato. De esta manera, mueve y hace girar las estrellas con el mismo orden de sabiduría con el que mueve un átomo.
Con una sola orden en primavera, al igual que da vida fácilmente a un mosquito, revive todas las especies de mosquitos, plantas y ejércitos de criaturas vivientes, impulsándolos al escenario de la vida con la misma facilidad.
Y así como revive rápidamente a un árbol en primavera, dando vida a sus ramas y hojas, con su inmenso poder de sabiduría y justicia, revive la tierra entera como si fuera un árbol, creando en ella cientos de miles de ejemplos de resurrección.
Y con una sola orden divina, como en el mandato:اِنْ كَانَتْ اِلاَّ صَيْحَةً وَاحِدَةً فَاِذَاهُمْ جَمِيعٌ لَدَيْنَا مُحْضَرُونَEs decir: “todos los seres humanos y los genios estarán presentes en el campo de la resurrección con solo un grito y mandato junto a Nosotros.”
Y también con el mandato:وَمَا اَمْرُ السَّاعَةِ اِلاَّ كَلَمْحِ الْبَصَرِ اَوْ هُوَ اَقْرَبُEs decir: “el asunto y la realización del Día del Levantamiento y de la Resurrección es tan rápido como cerrar y abrir los ojos; e incluso más cercano.”
Asimismo, en la aleya:مَا خَلْقُكُمْ وَلاَ بَعْثُكُمْ اِلاَّ كَنَفْسٍ وَاحِدَةٍSignifica: “¡Oh, gente! Vuestra creación, vuestra resurrección y vuestra reunión en el más allá son tan fáciles como la vida de una sola alma. No es difícil para Mi poder.” Con el misterio de estas tres aleyas, convoca con el mismo mandato y facilidad a toda la humanidad, a los genios, a los animales, a los seres espirituales y a los ángeles al campo de la resurrección mayor, al juicio ante la gran balanza. Un acto no impide a otro.
La tercera y cuarta de los trece secretos han sido pospuestas para otro momento en contra de mi deseo.
La Cuarta Verdad
La existencia de los seres y sus manifestaciones revelan unidad y semejanza entre ellos, una interconexión donde los seres se completan y asisten mutuamente en sus funciones innatas, actuando unos como modelos reducidos de otros y complementándose en el sistema general del universo. Todos estos aspectos, con múltiples puntos de unión y semejanza, declaran con certeza la unicidad del Creador y confirman que la soberanía en el universo es indivisible y actúa de manera global e integral.
Por ejemplo, en cada primavera, los cuatrocientos mil tipos de plantas y animales se crean al mismo tiempo, dentro del mismo sistema y con precisión y perfección, sin errores ni defectos.
Además, desde los pequeños insectos hasta las grandes aves, se les da la capacidad de desplazarse en el aire, embelleciendo el espacio y mostrando en sus cuerpos una marca única de arte divino, junto con una firma de sabiduría en su forma y una señal de unidad en su esencia.
Así mismo, la provisión de alimentos para las células, el suministro de plantas para los animales, y el de los animales para los humanos, y el cuidado de las crías indefensas por sus madres con una atención sabia y misericordiosa demuestran esta unidad y propósito.
Desde las galaxias y los sistemas solares, pasando por los elementos de la Tierra, hasta los detalles en los pétalos de una rosa o en la cubierta de un grano de maíz, todos muestran el mismo orden, precisión y propósito, testimoniando así, de manera evidente:
Aquel que realiza estas obras es tanto Vahid, es Uno… tiene Su sello en cada cosa.
Como también, de la misma manera que no está en ningún lugar, está presente en todo lugar.
Y es como el sol; cada cosa está lejos de Él, pero Él está cerca de cada cosa.
Así como no le pesan las tareas inmensas como el orden de la galaxia o del sistema solar, nada se oculta de Él, ni siquiera los detalles de las células sanguíneas o los pensamientos en el corazón.
Y además, por muy grande y numerosa que sea cada cosa, le es tan fácil a Él como si fuera una sola cosa, la más pequeña y mínima; de modo que crea con suma facilidad a una mosca con el sistema de un águila, a una semilla con la esencia de un árbol, a un árbol con la forma de un jardín, a un jardín con el arte de una primavera y a una primavera con la condición de la resurrección.
Y nos concede y otorga muy baratas aquellas cosas que son sumamente valiosas en cuanto a su arte. El único precio que pide por estos preciosos regalos es un “Bismillah” y un “Elhamdulillah”. Es decir, el precio aceptable de esas bendiciones tan valiosas consiste en decir “Bismillahirrahmanirrahim”, al principio, y “Elhamdulillah” al final.
Esta Cuarta Verdad también ha sido explicada y demostrada en detalle en Risale‑i Nur, por lo que aquí nos contentamos con esta breve referencia.
Que nuestro viajero vio en la segunda estación:
La Quinta Verdad
En la totalidad del universo, en sus elementos, partes y en cada ser, existe un orden perfecto. Los elementos y actores que son responsables de la gestión y administración de este vasto reino, y que tienen relación con el conjunto en general, son de una unidad única. Y los nombres y acciones que actúan en esa majestuosa ciudad y exposición están interconectados, son uno y tienen una esencia única, y se encuentran en todas partes con el mismo nombre y la misma función, abarcando y comprendiendo la mayoría de las cosas. Y los elementos y tipos que sustentan la organización, la vitalidad y la construcción de este ornado palacio son, igualmente, interdependientes, unificados, de una esencia única, y abarcan la superficie de la Tierra y la mayoría de las cosas en ella. Todo esto, por supuesto, de forma evidente y por necesidad, requiere, señala, testifica y demuestra que:
El Creador, el Administrador de este universo, el Sultán y el Sustentador de este reino, el Dueño y Constructor de este palacio, es uno, es único, es el Único; no tiene semejante ni igual, no tiene ayudante ni asistente. No tiene compañero ni opuesto, no tiene debilidad ni defecto.
En efecto, el orden es una clara señal de unidad, y exige un único organizador. No permite ninguna discusión sobre la posibilidad de asociación.
Dado que en la totalidad de este universo, desde la rotación diaria y anual de la Tierra hasta la fisonomía del ser humano, la organización de sus sentidos en la cabeza y la circulación de los glóbulos blancos y rojos en la sangre, existe un orden minucioso y lleno de sabiduría, tanto en lo general como en lo particular; es evidente que, aparte de un Kadir‑i Mutlak, Poderoso Absoluto y un Hakím-i Mutlak, Sabio Absoluto, nada puede extender su mano con intención y creación hacia algo ni intervenir en ello. Más bien, simplemente aceptan y se convierten en manifestaciones y efectos de Su creación.
Y ya que dar orden, y especialmente perseguir propósitos y tener en cuenta los beneficios con un orden, solo es posible con conocimiento y sabiduría, y se realiza mediante voluntad y elección, sin duda y de forma concluyente, este orden providencial que tenemos ante nuestros ojos en los seres creados, evidencia y testifica con certeza que el Creador y el Administrador de estos seres es uno, es activo, es libre de elegir. Todo existe por Su poder, toma una forma particular por Su voluntad y asume una apariencia organizada por Su elección.
Y dado que la lámpara con calefacción de esta posada mundana es única, y su candil diario es único, y su esponja de misericordia es única, y su cocinero ardiente es único, y su bebida vivificante es única, y su campo protector es único… Uno, uno, uno… hasta alcanzar miles de singularidades; ciertamente, estas numerosas evidencias de unidad testifican con claridad que el creador y dueño de esta posada es uno solo. Además, es extremadamente generoso y hospitalario, ya que emplea a estos altos y grandiosos servidores para atender a los viajeros con vida y trabajar para su descanso.
Y dado que los nombres como “Hakím, Sabio, Rahim, Compasivo, Musavvir, Formador, Mudebbir, Ordenador, Muhyi, Dador de Vida, Murebbi, Educador” que actúan en cada rincón del mundo y cuyas manifestaciones y reflejos son visibles, son únicos, al igual que las cualidades como “sabiduría, misericordia y bondad” y los actos como “formación, ordenación y educación”. Estos nombres y acciones se encuentran en todas partes, manifestándose en el más alto grado y con alcance absoluto, y complementando las huellas de los demás de tal manera que esos nombres y acciones parecen unirse, haciendo que el poder se convierta en sabiduría y la misericordia en bondad y vida.
Por ejemplo, cuando se manifiesta el nombre de Dador de Vida en algún lugar, los nombres de Creador, Formador y Sustentador también se manifiestan simultáneamente, en todas partes y en el mismo orden. Ciertamente, de manera clara y evidente, esto testifica que el ser que corresponde a estos nombres omnipresentes y el autor de esas acciones universales es uno solo, único, sin igual, indivisible y absoluto. ¡Creemos y damos fe de ello!
Además, dado que los elementos, que son la materia y la esencia de las cosas creadas, abarcan toda la tierra, y cada una de las especies de criaturas, que llevan diversos sellos de unidad, se extienden y abarcan la superficie de la tierra; esto demuestra con absoluta claridad que esos elementos y esas especies, con todos sus componentes, pertenecen a una única entidad. Son posesión de un solo Ser y son creación y servidores de un Vahid‑i Kadir, Único y Poderoso Creador, que emplea a esos vastos elementos invasores como obedientes sirvientes y organiza a las especies que se esparcen por toda la tierra como soldados perfectamente disciplinados en Su servicio.
Esta verdad también ha sido probada y explicada en Risalet‑un Nur, por lo cual nos conformamos aquí con esta breve referencia. Nuestro viajero, lleno del júbilo del gozo espiritual y del placer del monoteísmo que ha obtenido de estas cinco verdades, resume sus observaciones y traduce sus sentimientos al decirle a su corazón:
No queda un punto oscuro para el ojo del corazón del sabio, como si las señales de Huda, Señor hubieran sido escritas con luz.
Y también debes saber:
las dimensiones ilimitadas son las páginas del libro del universo.
Los acontecimientos del tiempo son las líneas de sus innumerables signos.
En la plataforma de la Tabla Preservada de la verdad están escritos.
Cada ser en el universo es una palabra concreta y llena de significado.
Y escucha:
چُو لَٓا اِلٰهَ اِلَّا اللّٰهُ بَرَابَرْ مِى زَنَنْدْ هَرْشَىْ دَمَادَمْ جُويَدَنْدْ يَا حَقْ سَرَاسَرْ گُويَدَنْدْ يَا حَىْ
نَعَمْ ؛ وَف۪ي كُلِّ شَيْءٍ لَهُ اٰيَةٌ تَدُلُّ عَلٰى اَنَّهُ وَاحِدٌCon estas palabras, tanto su corazón como su nefs atestiguan y confirman con un “Sí, sí.”
Así, como una breve alusión a las cinco verdades del tevhid, unicidad que el viajero de este mundo y explorador del universo ha presenciado en su segunda etapa, se dice en el Segundo Capítulo de la Primera Estación, correspondiente al segundo punto del camino de este viaje espiritual:
لَٓا اِلٰهَ اِلَّا اللّٰهُ الْوَاحِدُ الْاَحَدُ الَّذ۪ي دَلَّ عَلٰى وَحْدَتِهِ ف۪ي وُجُوبِ وُجُودِهِ: مُشَاهَدَةُ حَق۪يقَةِ الْكِبْرِيَاءِ وَالْعَظَمَةِ فِي الْكَمَالِ وَالْاِحَاطَةِ
وَكَذَا مُشَاهَدَةُ حَق۪يقَةِ ظُهُورِ الْاَفْعَالِ بِالْاِطْلَاقِ وَعَدَمِ النِّهَايَةِ، لَا تُقَيِّدُهَا اِلَّا الْاِرَادَةُ وَالْحِكْمَةُ
وَكَذَا مُشَاهَدَةُ حَق۪يقَةِ ا۪يجَادِ الْمَوْجُودَاتِ بِالْكَثْرَةِ الْمُطْلَقَةِ فِي السُّرْعَةِ الْمُطْلَقَةِ، وَخَلْقُ الْمَخْلُوقَاتِ بِالسُّهُولَةِ الْمُطْلَقَةِ فِي الْاِتْقَانِ الْمُطْلَقِ، وَاِبْدَاعُ الْمَصْنُوعَاتِ بِالْمَبْذُولِيَّةِ الْمُطْلَقَةِ ف۪ي غَايَةِ حُسْنِ الصَّنْعَةِ وَغُلُوِّ الْقِيْمَةِ
وَكَذَا مُشَاهَدَةُ حَق۪يقَةِ وُجُودِ الْمَوْجُودَاتِ عَلٰى وَجْهِ الْكُلِّ وَالْكُلِّيَّةِ وَالْمَعِيَّةِ وَالْجَامِعِيَّةِ وَالتَّدَاخُلِ وَالْمُنَاسَبَةِ
وَكَذَا مُشَاهَدَةُ حَق۪يقَةِ الْاِنْتِظَامَاتِ الْعَامَّةِ الْمُنَافِيَةِ لِلشِّرْكَةِ
وَكَذَا مُشَاهَدَةُ وَحْدَةِ مَدَارَاتِ تَدَاب۪يرِ الْكَائِنَاتِ الدَّالَّةِ عَلٰى وَحْدَةِ صَانِعِهَا بِالْبَدَاهَةِ
وَكَذَا وَحْدَةُ الْاَسْمَاءِ وَالْاَفْعَالِ الْمُتَصَرِّفَةِ الْمُح۪يطَةِ
وَكَذَا وَحْدَةُ الْعَنَاصِرِ وَالْاَنْوَاعِ الْمُنْتَشِرَةِ الْمُسْتَوْلِيَةِ عَلٰى وَجْهِ الْاَرْضِ