Primera Verdad
Es La Divinidad absoluta.
Sí, el hecho de que cada grupo de la humanidad practique una especie de adoración como si fuera innata, y el hecho de que otros seres vivos e incluso los objetos inanimados presten un servicio natural que equivale a una forma de adoración, así como el hecho de que cada una de las bendiciones materiales y espirituales en el universo sea una manifestación de bondad y generosidad que inspira gratitud y adoración hacia una divinidad; el hecho de que las revelaciones y las inspiraciones, como todas las manifestaciones ocultas y las apariciones espirituales, proclamen la divinidad de un solo Dios – todo esto prueba con claridad y certeza la realización y el dominio de una divinidad absoluta.
Dado que existe esta verdad de la divinidad, ciertamente no puede aceptar asociados. Porque quienes responden a la divinidad, es decir, a la adoración, con gratitud y culto, son los seres conscientes en las ramas finales del árbol del universo; que otros hagan que estos seres conscientes se sientan complacidos y agradecidos y desvíen sus rostros hacia ellos, y que el verdadero Dios, quien no se muestra y puede ser fácilmente olvidado, sea olvidado por estos, contradice tan absolutamente la naturaleza de la divinidad y sus propósitos sagrados que de ninguna manera se le permite.
El hecho de que el Corán rechace la asociación de otros con Dios y amenace a los idólatras con el Infierno con frecuencia y con vehemencia se debe a esta razón.
Segunda Verdad
Es El Señorío Absoluto.
Sí, en todo el universo, especialmente en los seres vivos y, de manera particular, en su provisión y sustento, una administración omnipresente, sabia y misericordiosa, actúa en todas partes de una manera similar y sorprendente, como una manifestación de una mano invisible. Esto es sin duda, una evidencia clara y un resplandor de la existencia de un Señorío Absoluto.
Si existe tal Señorío Absoluto, esto no puede aceptar la asociación, politeísmo. Pues los propósitos y objetivos más importantes de ese señorío, como manifestar su propia belleza, proclamar su perfección, mostrar sus valiosas obras de arte y revelar sus habilidades ocultas, se concentran y se enfocan en los detalles y en cada ser vivo. Cualquier intento de asociación que intervenga en el más mínimo aspecto de ese señorío y en cada ser vivo por sí mismo alteraría esos propósitos y destruiría esos objetivos. Y como desviaría la atención de los seres conscientes de estos propósitos y del que los quiere, y los dirigiría hacia las causas, tal situación sería completamente contraria y hostil a la naturaleza del señorío. Por lo tanto, un señorío absoluto de ninguna manera permite la asociación.
La abundante glorificación, santificación y continua orientación hacia la unicidad en las aleyas y las palabras del Corán, e incluso en sus letras y estructura, se deriva de este gran misterio.
Tercera Verdad
Es La Perfección.
Sí, todas las sublimes sabidurías de este universo, sus maravillas y bellezas, sus leyes justas y sus propósitos sabios, indican claramente la existencia de la verdad de la perfección. Además, el Creador que ha creado este universo desde la nada y que lo administra de una manera llena de milagros y belleza en todos los aspectos, es un testimonio evidente de Su perfección, así como lo es la perfección del ser humano, quien es un espejo consciente de este Creador.
Dado que existe la verdad de la perfección, y puesto que la perfección del Creador, quien ha creado el universo dentro de esta perfección, es innegable, y dado que la perfección del ser humano, el fruto más importante del universo, el representante de la Tierra, la obra más valiosa y el amado del Creador, es verdadera y auténtica,
entonces es imposible que este universo, lleno de sabiduría y perfección ante nuestros ojos, se convierta en un escenario para la aniquilación, el sin sentido y el juego del azar, en el teatro de la naturaleza, en un matadero despiadado de los seres vivos, en un lugar de tristeza profunda para los seres conscientes. Que el ser humano, cuya perfección se manifiesta a través de sus obras, caiga al nivel más bajo de las criaturas, y que el Creador quien posee una perfección sagrada e infinita según el testimonio de toda la creación que refleja Su perfección, quede cubierto por el velo del politeísmo, es impensable. Ciertamente, no hay lugar para el politeísmo, que contradice toda esta perfección divina, humana y universal, y que destruye tal perfección.
Para una explicación y prueba más detallada de cómo el politeísmo contradice y daña esta perfección, pueden consultarse las fuertes y definitivas evidencias en el “Primer Capítulo” sobre los tres frutos de la unicidad en el tratado “Segundo Rayo”. Por ello, aquí concluimos brevemente.
Cuarta Verdad
Es La Soberanía.
Sí, quien observa este universo con una mirada profunda lo ve como un país majestuoso y lleno de actividad, o más bien como una ciudad cuya administración es extremadamente sabia y cuya soberanía es sumamente poderosa. Encuentra que cada cosa y cada tipo de ser están ocupados con una tarea específica, como si estuvieran sometidos a un orden. Según la aleya "وَلِلَّهِ جُنُودُ السَّمَوَاتِ وَاْلاَرْضِ", que sugiere una representación de los soldados en una formación militar: desde el ejército de partículas y la brigada de las plantas hasta las divisiones de los animales y el ejército de las estrellas, todos estos ejércitos de Dios muestran, tanto en los pequeños servidores como en los grandes soldados, la ejecución de órdenes creativas y leyes majestuosas, lo cual indica claramente la existencia de una soberanía absoluta y una autoridad universal.
Dado que existe la realidad de una soberanía absoluta, entonces la existencia del politeísmo no puede ser real. Porque, según la verdad absoluta de la aleya "لَوْ كَانَ فِيهِمَا اۤلِهَةٌ اِلاَّ اللَّهُ لَفَسَدَتَا", si muchas manos se entrometieran despóticamente en una tarea, la arruinarían. Si hubiera dos reyes en un país, o incluso dos gobernadores en un distrito, el orden se rompería y la administración se sumiría en el caos. Sin embargo, desde el ala de un mosquito hasta las estrellas en el cielo, y desde las células en el cuerpo hasta las órbitas de los planetas, hay tal orden que no hay espacio para la intervención del politeísmo.
Además, la soberanía es un lugar de honor; aceptar un rival quebrantaría la dignidad de esa soberanía. Sí, el ser humano, que por su debilidad necesita muchos ayudantes, a veces mata cruelmente a su propio hermano o hijo para proteger su autoridad limitada y temporal. Si alguien tan débil actúa así por una soberanía tan limitada, ciertamente Kadir‑i Mutlak, Todopoderoso que es el Dueño del universo no aceptará asociar a otros en Su verdadera y universal soberanía que se sustenta en Su señorío absoluto y divinidad.
Esta verdad se ha demostrado con pruebas contundentes en la Segunda Parte del Segundo Rayo y en muchos otros lugares de Risale‑i Nur, por lo que remitimos al lector a esas obras.
De esta manera, nuestro viajero al contemplar estas cuatro verdades alcanzó un grado de certeza tal, que su fe en la unicidad divina brilló intensamente. Con toda su fuerza exclamó: “Lá ilahe illallahu vahdehu lá sherike leh”, “No hay más dios que Allah, el Único, sin asociado alguno”. Y como breve señal del aprendizaje obtenido en esta estación, en la segunda parte de la primera sección, se dice:لاَ اِلَهَ اِلاَّ اللَّهُ الْوَاحِدُ اْلاَحَدُ الَّذِى دَلَّ عَلَى وَحْدَانِيَّتِهِ وَ وُجُوبِ وُجُودِهِ مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ حَقِيقَةِ تَبَارُزِ اْلاُلُوهِيَّةِ الْمُطْلَقَةِ وَ كَذَا مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ تَظَاهُرِ الرُّبُوبِيَّةِ الْمُطْلَقَةِ الْمُقْتَضِيَّةِ لِلْوَحْدَةِ وَ كَذَا … مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ الْكَمَالاَتِ النَّاشِيَةِ مِنَ الْوَحْدَةِ ‥ وَ كَذَا مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ الْحَاكِمِيَّةِ الْمُطْلَقَةِ الْمَانِعَةِ وَ الْمُنَافِيَةِ للِشِّرْكَةِ