Luego, ese viajero del mundo le dijo a su propia mente: “dado que estoy buscando a mi dueño y creador a través de las criaturas de este universo, entonces, sin duda, antes que nada, debo visitar a quien es el más célebre entre estas criaturas, y quien, incluso según sus mayores enemigos, es el más perfecto, el mayor comandante, el soberano más renombrado, el más elevado en palabra y el más brillante en intelecto. Él es Muhammed el Árabe Aleyhissalatu Vesselam, quien iluminó catorce siglos con su virtud y con el Corán. Debemos viajar juntos a la Era de Dicha para preguntarle sobre lo que estamos buscando.” Y con su mente, viajó a esa era. Vio que
verdaderamente esa época se había convertido en una era de felicidad para la humanidad gracias a él. Porque, a través de la luz que trajo, convirtió a una tribu, que era la más primitiva y analfabeta, en maestros y gobernantes del mundo en un corto período de tiempo.
Y luego le dijo a su propia mente: “primero debemos conocer, al menos en cierto grado, el valor extraordinario de esta persona excepcional (A.S.M.), la veracidad de sus palabras y la autenticidad de sus anuncios. Solo entonces podremos preguntarle sobre nuestro Halik, Creador”, y comenzó a investigar. De los incontables y definitivos indicios que encontró, aquí solo se hará una breve referencia a nueve de sus aspectos más importantes.
Primero
En esta persona (A.S.M.), incluso según la aceptación de sus enemigos, se encontraban todas las cualidades y virtudes más hermosas. Además, como lo indican claramente las aleyasوَ انْشَقَّ الْقَمَرُ ❋ وَمَا رَمَيْتَ اِذْ رَمَيْتَ وَلَكِنَّ اللَّهَ رَمَىentre sus milagros estaban la división de la luna en dos partes con solo un gesto de su dedo, y que al lanzar un puñado de tierra contra el ejército enemigo, esa tierra alcanzó los ojos de todo el ejército, haciéndolos huir. También, cuando su propio ejército sufría sed, de sus cinco dedos manaba agua como el Kevser, suficiente para satisfacer sus necesidades. Estos milagros, que se transmitieron de manera concluyente, algunos incluso por tevatur, transmisión masiva, son solo algunos de los cientos de milagros que ocurrieron en sus manos. Más de trescientos de estos milagros han sido detallados, con pruebas concluyentes, en un tratado milagroso y lleno de bendiciones llamado Décima Novena Carta, conocido como Milagros de Ahmed (A.S.M.). Por lo tanto, los remito a esa obra. Y dijo:
con tantas cualidades morales sublimes y perfecciones, y con estos asombrosos milagros, no cabe duda de que esta persona (A.S.M.) es el más veraz. No es posible que alguien con tal nobleza recurra a engaños, mentiras o falsedades, que son características propias de personas de mala moral.
Segundo
Él tenía en sus manos un decreto del Dueño de este universo, un decreto que ha sido aceptado y confirmado por más de trescientos millones de personas en cada siglo, y ese decreto es el Glorioso Corán, que es milagroso en siete aspectos. Además, este Corán es un milagro en cuarenta aspectos y se ha demostrado con pruebas concluyentes que es la palabra del Creador del universo. Esto ha sido detalladamente explicado en un famoso tratado llamado Vigésima Quinta Palabra, sobre los Milagros del Corán, que es como un sol de Risale‑i Nur. Por lo tanto, los remito a esa obra. Y dijo:
en una persona (A.S.M.) que es el mensajero y transmisor de un decreto tan verdadero y auténtico, no puede haber falsedad ni traición, ya que mentir sería un crimen contra el decreto y una traición al Dueño del decreto.
Tercero
Esa persona (A.S.M.) surgió con una sharia, ley, un Islam, una adoración, una oración, una invitación y una fe que no tienen igual, ni lo tendrán. Nunca se ha encontrado ni se encontrará algo más perfecto que eso.
Porque esa sharia, que surgió en una persona analfabeta (A.S.M.), ha gobernado con justicia, equidad y precisión a lo largo de catorce siglos y ha administrado a un quinto de la humanidad mediante leyes innumerables, y no admite comparación alguna.
Además, el Islam que surgió de los actos, palabras y comportamientos de una persona analfabeta (A.S.M.) ha sido, en cada siglo, la guía y el referente de trescientos de millones de personas, el maestro y guía de sus mentes, el iluminador y purificador de sus corazones, el educador y purificador de sus almas, y la fuente de su desarrollo espiritual y moral. Con respecto a esto, no tiene igual, ni lo ha tenido jamás.
Además, el hecho de que en todas las formas de adoración de su religión haya sido el más avanzado, que haya sido el más destacado en la piedad y en el temor a Allah, y que en medio de luchas y desafíos constantes haya observado todos los secretos más sutiles de la devoción, sin imitar a nadie, comenzando desde cero pero de manera perfecta, uniendo tanto el principio como el final en su adoración; ciertamente no tiene igual, ni lo ha tenido jamás.
Además, entre las miles de súplicas y oraciones suyas, con el Cevshen‑ul Kebir, describe a su Rab, Señor con un conocimiento divino tan profundo y en un grado tan alto, que desde ese tiempo hasta hoy, ni los eruditos del conocimiento divino ni los evliyas, incluso combinando sus esfuerzos intelectuales, han podido alcanzar ese nivel de conocimiento ni ese grado de descripción. Esto demuestra que en las súplicas, él tampoco tiene igual. Cualquiera que lea al comienzo del tratado Súplica, donde se presenta brevemente el significado de una de las noventa y nueve secciones del Cevshen-ul Kebir, también dirá que Cevshen no tiene igual.
Además, en la transmisión de su mensaje profético y en la invitación de las personas hacia la verdad, mostró tal firmeza, constancia y valentía que a pesar de que grandes imperios, grandes religiones, e incluso su propia tribu y su tío le mostraban una intensa enemistad, no exhibió ni un ápice de duda, confusión o miedo. Enfrentó al mundo entero solo y, no solo les desafió, sino que también triunfó, poniendo al Islam en la cima del mundo. Esto demuestra que en la misión de transmitir su mensaje y en su llamada a la verdad, no ha habido ni habrá otro como él.
Además, en cuanto a la fe en Allah, mostró una fuerza extraordinaria, una certeza asombrosa, un desarrollo milagroso y una creencia sublime que iluminó al mundo. A pesar de que todas las ideas y creencias dominantes de su tiempo, las filosofías de los sabios y los conocimientos de los líderes espirituales se oponían a él y negaban su mensaje, ninguna de esas oposiciones pudo causar la más mínima duda, vacilación, debilidad o susurro de incertidumbre en su certeza, fe, confianza o tranquilidad. Además, en primer lugar los sahabe, compañeros, y todos los evliyas que ascendieron en los grados espirituales y de fe, siempre derivaron luz y fortaleza de su nivel de fe, encontrándolo en el más alto de los grados. Esto demuestra claramente que su fe es, sin duda, incomparable.
Así pues, en una persona que posee una ley religiosa incomparable, un Islam sin igual, una adoración asombrosa, una oración extraordinaria, una invitación universal, y una fe milagrosa, ciertamente no puede haber falsedad ni engaño de ninguna manera. Así lo entendió y su mente también lo confirmó.
Cuarto
Así como el consenso de los profetas aleyhimusselam es una prueba muy fuerte de la existencia y unicidad de Allah, también es un testimonio firme de la veracidad y la misión profética de esta persona (A.S.M.). Porque todas las cualidades sagradas, los milagros y las responsabilidades que respaldan la verdad y la misión de los profetas aleyhimusselam se encuentran en su forma más elevada y perfeccionada en esta persona (A.S.M.), lo cual ha sido confirmado por la historia.
Así, como ellos profetizaron verbalmente en la Torá, el Evangelio, los Salmos y otros libros sagrados sobre la llegada de esta persona (A.S.M.) y dieron buenas noticias a la humanidad sobre él – y más de veinte de esas buenas noticias claras han sido bellamente explicadas y probadas en la Decimonovena Carta– , de la misma manera, con sus acciones, es decir, con sus propias misiones proféticas y milagros, confirmaron y respaldaron a esta persona, quien fue el más destacado y perfecto en su labor y misión. Del mismo modo que señalaron la unicidad de Dios con sus palabras y su consenso, también testificaron a través de su estado y de manera unánime la veracidad de esta persona.
Quinto
Miles de evliyas, que alcanzaron la verdad, la realidad, la perfección, los keramets, las revelaciones y las visiones espirituales a través de los principios de esta persona, su educación, su seguimiento y su ejemplo, no solo testifican la unicidad de Dios, sino que también, por consenso y unanimidad, dan testimonio de la veracidad y la misión profética de su maestro. Además, el hecho de que hayan presenciado algunas de las noticias que él transmitió del mundo oculto mediante la luz de la velayet, y que acepten y confirmen todas sus noticias ya sea con ilmelyakin, certeza del conocimiento, aynelyakin, certeza de visión o hakkalyakin, certeza absoluta a través de la luz de la fe en Allah, demuestra claramente como el sol el nivel de veracidad y autenticidad de su maestro.
Sexto
A pesar de ser iletrado, las verdades sagradas que trajo, los conocimientos elevados que originó y las enseñanzas sobre el conocimiento divino que reveló llevaron a millones de eruditos profundos, evliyas veraces e investigadores y sabios geniales entre los creyentes a alcanzar el más alto nivel en el campo del conocimiento. Estos sabios, de manera unánime, no solo demostraron y confirmaron con poderosas pruebas la unidad de Dios, que es la base fundamental del mensaje de este hombre, sino que también, con su acuerdo unánime, testificaron la veracidad de este gran maestro y su enseñanza. Esto es una prueba luminosa de su misión profética y su veracidad, tan clara como el día. Por ejemplo, Risale‑i Nur, con sus cien partes, es un único testimonio de la veracidad de esta persona.
Séptimo
Los descendientes y compañeros del Profeta, una gran comunidad que, después de los profetas, es la más famosa y respetada de la humanidad por su perspicacia, sabiduría, perfección, piedad y visión aguda, investigaron con gran curiosidad, atención y seriedad todos los aspectos ocultos y manifiestos de la vida, pensamientos y acciones de esta persona. Como resultado de esta investigación exhaustiva, llegaron al consenso y acuerdo unánime de que este hombre es el más veraz, el más elevado, y el más justo y auténtico de todos. Su firme aceptación y fe inquebrantable en él es una prueba tan clara como la luz del día que demuestra la veracidad de este hombre, tal como la luz del sol indica la existencia del sol.
Octavo
Así como este universo, con su creación, organización, ordenación, diseño y disposición, se asemeja a un palacio, a un libro, a una exposición o a un teatro bajo la dirección de su Creador, el que lo gestiona y da forma, también indica la existencia de un mensajero que pueda conocer, explicar y enseñar los propósitos divinos detrás de su creación, las sabias transformaciones que ocurren en él por mandato divino, y las consecuencias de sus movimientos con propósito. Ese mensajero debe ser alguien que pueda revelar el valor de su esencia, declarar las perfecciones de sus habitantes y expresar los significados de ese gran libro cósmico. Este universo señala y requiere la presencia de un elevado heraldo, un verdadero descubridor, un maestro investigador y un fiel instructor que realice estas tareas. Así, entendió que el universo, al señalar la existencia de tal figura, también testifica la veracidad de este hombre, quien realiza estas tareas mejor que nadie, y que es el más alto y fiel servidor del Creador de este universo.
Noveno
Ya que con estas criaturas llenas de arte y sabiduría, Él muestra Su habilidad y perfección como creador, y con estos seres adornados y embellecidos de manera infinita, desea que se Le conozca y se Le ame; y con estos innumerables favores deliciosos y valiosos, busca que se Le agradezca y se Le alabe; y mediante esta educación compasiva y protección universal, en la que incluso los placeres más sutiles de los sentidos y todos los tipos de apetitos son satisfechos con banquetes divinos preparados de una manera que alimenta hasta los gustos más refinados, Él quiere que se Le adore con gratitud y veneración. Y al cambiar las estaciones, al alternar el día y la noche, mediante estas grandiosas y majestuosas acciones, y a través de Su creación y administración llena de poder y sabiduría, Él manifiesta Su divinidad y desea que se Le crea, que se Le obedezca y que se Le someta. Y con Su constante protección a los buenos y el castigo de los malvados, mostrando justicia y verdad al destruir a los opresores y mentirosos con golpes celestiales, queda claro que detrás de todo esto hay una presencia oculta.
Sin duda, el ser más querido de esa presencia oculta, su siervo más veraz, quien sirve perfectamente a esos propósitos divinos, quien descifra y descubre el misterio de la creación del universo, quien siempre actúa en Su nombre, buscando Su ayuda y logrando el éxito gracias a Su asistencia, es aquel conocido como Muhammed de Quraysh (A.S.M.).
También le dijo a su intelecto: dado que estas nueve verdades mencionadas testifican la veracidad de este hombre, sin duda, este ser humano es el motivo del honor de la humanidad y la razón del orgullo de este universo. Es totalmente apropiado que se le llame “Orgullo del Mundo” y “Honor de los Hijos de Adán”. Y el hecho de que el Corán de Milagrosa Exposición, el edicto del Rahman, Misericordioso, que tiene en sus manos, haya conquistado la mitad de la tierra con su majestuoso dominio espiritual, así como sus perfecciones personales y sus elevadas virtudes, demuestra claramente que este hombre es el ser más importante de este mundo y que sus palabras son las más significativas en lo que respecta a nuestro Creador.
Mira entonces, ven y observa. Basándose en la fuerza de cientos de milagros manifiestos y claros, y en las miles de sublimes y fundamentales verdades en su religión, el principio fundamental de todas sus declaraciones y el objetivo de toda su vida es testificar y atestiguar la existencia, la unidad, los atributos y los nombres del Vacibul Vucud, Ser Necesario, y demostrar, proclamar y hacer conocer a ese Vacibul Vucud.
Por lo tanto, el sol espiritual de este universo y la prueba más brillante de nuestro Creador es este hombre conocido como Habibullah, Amado de Dios. Y hay tres grandes consensos que confirman, ratifican y firman su testimonio, que son imposibles de engañar ni de ser engañados.
Primero: el consenso unánime de miles de polos espirituales y grandes evliyas con visión aguda y ojos capaces de ver lo oculto, como el Imam Ali (Radiyallahu Anh), quien dijo: “si se descorriera el velo del mundo invisible, mi certeza no aumentaría”, y como Gavs‑i Azam (K.S.), quien, mientras estaba en la tierra, contemplaba el Trono Supremo y la inmensidad de la forma del ángel Israfil. Este consenso se reúne en la luminosa comunidad conocida mundialmente como la Familia de Muhammed.
Segundo: el consenso de la célebre comunidad conocida como Sahabe, Compañeros del Profeta, quienes, aunque provenían de un pueblo beduino y de un entorno iletrado, carecían de una vida social organizada, de pensamiento político y de libros, y vivían en la oscuridad de la era de la ignorancia, en muy poco tiempo se convirtieron en maestros y guías de las naciones más civilizadas y educadas, y se adelantaron en la vida social y política. Gobernaron con justicia y gran habilidad desde el este hasta el oeste del mundo. Con una fe tan fuerte que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas, bienes, padres y tribus, confirmaron de manera unánime la veracidad de este mensaje.
Tercero: el consenso de la gran comunidad de eruditos en su nación, que incluye a miles de individuos en cada época, quienes se destacaron brillantemente en diversas ciencias y trabajaron en diferentes disciplinas. Con conocimiento profundo y maestría en sus campos, estos eruditos han confirmado unánimemente y con certeza, en el nivel de ilmelyakin, certeza basada en el conocimiento, la veracidad de este hombre.
Por lo tanto, el testimonio de este hombre sobre la unicidad de Dios no es individual ni parcial, sino que es un testimonio universal, global e inquebrantable, que ni siquiera si todos los demonios se unieran podrían refutar.
Así, como una breve señal de la lección que recibió el viajero del mundo y el caminante de la vida que, con su intelecto, recorrió la Era de Dicha en esa luminosa escuela, en el decimosexto grado del Primer Capítulo, se ha dicho lo siguiente:لاَ اِلَهَ اِلاَّ اللَّهُ الْوَاجِبُ الْوُجُودِ اَلْوَاحِدُ اْلاَحَدُ الَّذِى دَلَّ عَلَى وُجُوبِ وُجُودِهِ فِى وَحْدَتِهِ فَخْرُ الْعَالَمِ وَ شَرَفُ نَوْعِ بَنِى اۤدَمَ بِعَظَمَةِ سَلْطَنَةِ قُرْاۤنِهِ وَ حَشْمَةِ وُسْعَةِ دِينِهِ وَ كَثْرَةِ كَمَالاَتِهِ وَ عُلْوِيَّةِ اَخْلاَقِهِ حَتَّى بِتَصْدِيقِ اَعْدَائِهِ وَ كَذَا شَهِدَ وَ بَرْهَنَ بِقُوَّةِ مِاَتِ مُعْجِزَاتِهِ الظَّاهِرَةِ الْبَاهِرَةِ الْمُصَدِّقَةِ الْمُصَدَّقَةِ وَ بِقُوَّةِ اۤلاَفِ حَقَائِقِ دِينِهِ السَّاطِعَةِ الْقَاطِعَةِ بِاِجْمَاعِ اۤلِهِ ذَوِى اْلاَنْوَارِ وَ بِاِتِّفَاقِ اَصْحَابِهِ ذَوِى اْلاَبْصَارِ وَ بِتَوَافُقِ مُحَقِّقِى اُمَّتِهِ ذَوِى الْبَرَاهِينِ وَ الْبَصَائِرِ النَّوَّارَةِ