Tercera Sección
Esta Estación explicará brevemente los tres signos universales de la Unidad Divina.
Las evidencias, signos y pruebas que apuntan a la realización y existencia de la unidad divina son innumerables e incalculables. Dado que miles de pruebas de ellos fueron expuestas en detalle en Siracunnur, en esta “Tercera Estación” bastó resumir sólo tres pruebas universales.
La Primera Señal y Prueba
Es que la palabraوَحْدَهُes su resultado. Hay unidad en todo. En cuanto a la unidad, señala e indica a un Ser único. Sí, una obra única surge obviamente de un creador único. Por supuesto, algo único viene de alguien único. Dado que hay unidad en todo, ciertamente se demuestra que es obra y arte de un solo Ser. Sí, este universo es como un capullo de rosa envuelto en cortinas de miles de unidades. Quizás es un solo gran ser humano que porta las unidades en cantidad de los nombres y actos generales de Dios. Quizás es una genealogía de la creación colgada de unidades en cantidad de las criaturas en sus ramas.
Sí, la administración del universo es una, sus medidas son una, su soberanía es una, su sello es uno; uno, uno, uno en cantidad de mil y uno. Si bien los nombres y acciones que circulan en este universo son uno, cada uno de ellos abarca el universo o la mayor parte de él. Es decir, la sabiduría que opera en él es una sola, la gracia es una sola, la regulación es una sola, la provisión es una sola, la misericordia que corre a la ayuda del necesitado es una sola, la lluvia que es un almíbar de la misericordia es una sola, y así sucesivamente, una, una, una, hasta miles de una sola. Además, el Sol, que es la estufa de este universo, es uno solo, la luna, que es su lámpara, es una sola, el fuego, que es su cocinero, es uno solo, la montaña, que es el almacén de provisiones y el pilar con los tesoros, es una sola, el portador y el aguador son uno solo, la esponja que riega las viñas es una sola, y así sucesivamente, una, una, una, hasta miles de una sola.
Todas estas unas solas y unidades del mundo son una prueba evidente que apunta y demuestra a un Vahid‑i Ehad, Uno y Único, tan claro como el sol. Además el hecho de que cada uno de los elementos y especies del universo es uno solo, el hecho de que abarquen la faz de la tierra, entren unos en otros y se unan de manera relacional y quizás cooperativa es por supuesto, una señal evidente de que su dueño y hacedor son uno solo.
La Segunda Señal y Prueba
Es que da el resultado de la palabraلَا شَر۪يكَ لَهُ. Es la existencia de un orden perfecto, una armonía perfecta y un equilibrio justo y sin crueldad en todo el universo, desde los átomos hasta las estrellas. Sí, la perfección del orden y la armonía del equilibrio sólo pueden lograrse mediante la unidad. Si muchas manos interfieren en una sola tarea, se producirá confusión.
Ven tú y contempla la majestuosidad de este orden; Él ha hecho de este universo un palacio tan perfecto que cada piedra es tan artística como un palacio y una ciudad tan magnífica, que sus infinitos ingresos y gastos e infinitos bienes y provisiones valiosos vienen desde un velo de lo invisible al tiempo, en perfecto orden de los lugares inesperados. Y lo convirtió en un libro tan significativo y milagroso, que cada letra suya expresa el significado de cien líneas, cada línea expresa el significado de cien páginas, cada página expresa el significado de cien capítulos y cada capítulo expresa el significado de cien libros. Además, todos los capítulos, páginas, líneas, palabras y letras se miran y se señalan entre sí.
También, ven tú y mira la perfección de este arreglo en este extraño orden; este enorme universo es tan puro y limpio como una ciudad limpia y civilizada, tal vez una hermosa mansión cuya limpieza se cuida con mucho cuidado, tal vez una hurí del Paraíso que lleva setenta adornos ornamentados uno encima del otro, tal vez un capullo de rosa envuelto en setenta delicadas cortinas ornamentales.
Además, ven tú y mira la perfecta justicia de este equilibrio en este orden y limpieza; las diminutas y sutiles criaturas y gérmenes, que sólo se pueden ver con un aumento de mil grados, y las estrellas y los soles, que son mil veces más grandes que la Tierra, se pesan con el metro y la medida de esa balanza, y todo lo que necesitan se les proporciona sin deficiencia. Y esas diminutas criaturas, junto con esos seres extraordinariamente grandes, están hombro con hombro ante ese equilibrio de justicia. Sin embargo, hay algunas de esas grandes criaturas que si pierden el equilibrio aunque sea por un segundo, pueden tener tal impacto que alterarán el equilibrio del mundo y provocarán un apocalipsis.
Además, ven tú y mira esta belleza y hermosura extraordinariamente atractiva en este orden, elegancia y equilibrio; Él dio forma a este enorme universo en un festival muy hermoso, una exhibición muy elegante y una primavera con flores recién florecidas, y convirtió la enorme primavera en una maceta muy hermosa y en un ramo de rosas; ha dado a cada primavera la apariencia de cientos de miles de flores magníficamente bordadas que florecen en la superficie del suelo, temporada tras temporada. Y en esa primavera, embelleció a cada flor con diversos adornos. Sí, con las bellas manifestaciones de los bellos nombres, que tienen la mayor hermosura y belleza, cada especie del universo, e incluso cada individuo ha sido bendecido con tal belleza según sus capacidades, que la Prueba del Islam, Imam‑i Gazali dijo:لَيْسَ فِى الْاِمْكَانِ اَبْدَعُ مِمَّا كَانَEs decir: “No hay nada más hermoso en el ámbito de las posibilidades que este universo”.
Esta belleza abarcadora y atractiva, esta pureza general y maravillosa, este equilibrio invasivo, vasto y muy sensible, este orden y armonía abarcativo y milagroso en todos los aspectos, son tal prueba y signo de la unidad divina y del monoteísmo, que es más brillante que la indicación de la luz para el sol en el mediodía.
Esta es una respuesta muy concisa y sólida a una pregunta muy importante de dos ramas con respecto a este tema.
La Primera Rama de la Pregunta
En este tema dices: el universo está rodeado de bondad, belleza, hermosura y justicia. Sin embargo, ¿qué dices de toda esta fealdad, desastres, enfermedades, plagas y muertes que tenemos ante nuestros ojos?
Respuesta: Incluso una fealdad que resulta o revela muchas bellezas es, por tanto, una belleza. Y la desaparición y el no ser visto de una fealdad, que hace que muchas bellezas sean invisibles y ocultas, es fea no sólo una vez, sino que quizás muchas veces. Por ejemplo: si no existe una fealdad como una unidad de medida, la verdad de la belleza será de un solo tipo; muchos de sus niveles permanecen secretos. Y con la intervención de la fealdad aparecen sus niveles. Así como los grados de calor se manifiestan por la existencia del frío, y los niveles de luz por la presencia de la oscuridad. Asimismo, con la existencia del mal parcial, el daño, la calamidad y la fealdad, se manifiestan las bondades universales, los beneficios universales, las bendiciones universales y las bellezas universales. Entonces, la creación de lo feo no es fea, sino bella. Porque la mayoría de los resultados es bella. Sí, un hombre perezoso que es perjudicado por la lluvia no desaprovechará las consecuencias benéficas, que hace que la lluvia se llame misericordia; no puede convertir la misericordia en problema.
Sin embargo, en cuanto al mal, la mortalidad y la muerte, se ha demostrado en la Carta Vigésima Cuarta con pruebas muy contundentes y concluyentes, que no son contrarios a la misericordia general ni a la belleza abarcativa ni al bien vasto, sino que son sus requerimientos. De hecho, puesto que incluso Satanás provoca competencia y lucha, que son los resortes del progreso espiritual humano, la creación de esa especie es buena y hermosa en ese sentido. Además, dado que el incrédulo viola el derecho del universo entero e insulta su honor mediante la blasfemia, es bueno darle el tormento del Infierno. Dado que estos dos puntos están plenamente detallados en otros tratados, nos limitamos aquí a una breve nota.
La Segunda Rama de la Pregunta (Pie de Página)
Aceptemos esta respuesta del diablo y del incrédulo en su sentido general. Pero ¿cómo puede el Ser Ganiyy‑i Alelitlak, Absolutamente Rico que es Cemil-i Mutlak, Rahim-i Mutlak, Absolutamente Bello y Compasivo y total bondad someter a los pequeños individuos y personas indefensos a la calamidad, la maldad y a la fealdad?
Respuesta: toda bondad, belleza y bendiciones provienen directamente del tesoro de la misericordia, y los dones especiales de Cemil y Rahim‑i Mutlak. Y puesto que las calamidades y los males son consecuencias menores de las muchas consecuencias de las leyes generales y universales de la soberanía del rububiyet bajo el nombre de la costumbre de Allah, que son los representantes de las voluntades universales, y puesto que son los requerimientos menores de la corriente de esas leyes, por supuesto, Él crea incluso esas consecuencias malas y menores para preservar y cumplir esas leyes que son el medio para obtener beneficios universales.
Sin embargo, contra esas consecuencias menores y dolorosas, con la ayuda particular de Rahman y el favor especial de Rab, Él llega a los lamentos de los individuos afligidos por la calamidad y a los pedidos de los individuos que están involucrados en los problemas. Y al mostrar que es libre de hacer lo que quiera, que toda acción de cualquier cosa depende de su voluntad, que incluso las leyes generales están siempre sujetas a su voluntad y determinación, y que los individuos que claman ante la presión de esas leyes son escuchados por un Rabb‑i Rahim, Señor Compasivo y acude en su ayuda con Su benevolencia; para abrir un campo ilimitado e infinito a las innumerables manifestaciones sin límites de los hermosos nombres divinos, Él ha abierto las puertas de manifestaciones especiales, con las excepciones de esos principios universales de la costumbre divina y de esas leyes generales, y con sus consecuencias parciales y malignas, con bendiciones especiales y teveddudat especiales, es decir, haciendo que la gente ame.
Dado que este segundo signo de la unidad divina ha sido mencionado en quizás cien lugares de Siracunnur, nos hemos contentado aquí con una ligera indicación.
La Tercera Señal y Prueba
Son los incontables sellos de la unidad divina que fueron indicados porلَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُSí, existe tal sello en la cara de todo, ya sea pequeño o grande, desde los átomos hasta los planetas, que así como el reflejo del sol en el espejo muestra el sol, así también ese espejo de sellos indica a Shems‑i Ezel y Ebed, Sol de la Eternidad Pasada y Futura, y da testimonio de Su unidad. Dado que muchos de esos innumerables sellos se describen en detalle en Siracunnur, aquí solo veremos brevemente tres de ellos. Así es:
Así como sobre la faz del universo en su conjunto se ha puesto un gran sello de unidad consistente en la asistencia mutua, la cooperación, la semejanza mutua y la interpenetración entre las especies de seres, así también sobre la faz de la tierra hay un sello que afirma la unidad divina colocado en el ejército del Subhan, Glorificado, compuesto por las cuatrocientas mil especies de animales y vegetales, recibiendo todas sus diferentes provisiones, armas, uniformes, instrucciones y licencias con completa regularidad y sin confusión en el momento exacto; así también en el rostro del ser humano se colocó un sello de unidad divina, porque cada uno tiene rasgos que lo distinguen de todos los demás rostros, como ocurre en los rostros de todos los seres, ya sean particulares o universales; además, en las cabezas de todas las criaturas, ya sean grandes o pequeñas, numerosas o pocas, se observa ese sello de unidad divina. Especialmente, los sellos sobre los seres vivos son muy brillantes. De hecho, cada ser vivo es en sí mismo un sello de unidad divina, un sello de monoteísmo y una firma de Samed, Absoluto.
Sí, cada flor, cada fruto, cada hoja, cada planta, cada animal, es tal sello de la unidad divina y firma de Samed que transforma a cada árbol en una misiva de Rab, Señor, a cada especie de criaturas en un libro del Rahman, Misericordioso y a cada jardín en un edicto de Subhan, Glorificado, poniendo sellos en las letras del árbol con el número de sus flores, y firmas con el número de sus frutos, y sellos con el número de sus hojas, y para mostrar a su escriba, se han puesto sellos en el libro de las especies y grupos de criaturas en cantidad de sus individuos. Y para anunciar y describir a su gobernante, se han puesto sellos en el edicto del jardín con el número de plantas, árboles y animales que contiene.
De hecho, hay cuatro sellos de la unidad divina sobre el origen, fin, afuera y adentro de cada árbol a los que aluden los Nombres deهُوَ الْاَوَّلُ وَالْاٰخِرُ وَالظَّاهِرُ وَالْبَاطِنُ
Como indica el Nombre Evvel: la semilla que es el origen básico de cada árbol frutal, es un cofre tal que contiene el programa, índice y plano de ese árbol… es un banco de trabajo tal que contiene su formación, sistema y necesidades, y es una máquina tal que lleva sus ingresos delicados y sus gastos sutiles y su regulación.
Como indica el Nombre Áhir: el resultado y fruto de cada árbol son hojas de instrucciones que exponen a través de las semillas en el corazón de ese fruto, las formas, atributos y etapas de los árboles, son una declaración en la que se expresan sus funciones, beneficios y características y resúmenes que anuncian los pares, la progenie y la generación futura de ese árbol.
Como indica el Nombre Záhir: la forma con la que cada árbol se viste es prenda hábilmente confeccionada y bordada que ha sido cortada, recortada y decorada exactamente de acuerdo con la estatura de ese árbol con sus ramas, miembros y partes. Y es tan sensible, equilibrado y significativo que convirtió ese árbol en la forma de un libro, una carta y una oda.
Como indica el Nombre Bátin: el banco de trabajo que funciona dentro de cada árbol es una fábrica tal que produce todas las partes y miembros de los árboles, y los administra y maneja con el más fino equilibrio; asimismo envía y divide con perfecta regularidad y orden los alimentos, y sustancias necesarias para todos sus miembros diferentes, y aparte de esto, esa fábrica maravillosa funciona a la velocidad del rayo, y con una facilidad de poner en marcha un reloj, y con una unidad y solidaridad como dar la orden de “marcha” a un ejército.
En breve: el origen de cada árbol es tal cofre y programa… y su final es tal descripción y muestra… y su exterior es una forma tan bien elaborada y un vestido tan bien fabricado… y su interior es tal fábrica y banco, que estos cuatro aspectos están tan interconectados y aparece un gran sello, por cierto un gran nombre con la unión de todos ellos, que es obvio que nadie más que Sani‑i Vahid-i Ehad, Artífice Uno y Único, que gobierna el universo entero puede hacer esas cosas. Como los árboles, el origen, el final, el exterior y el interior de cada ser vivo llevan un sello de la unidad divina, una marca del monoteísmo y un sello de la unicidad divina.
Comparado con el árbol de estos tres ejemplos, incluso la primavera es un árbol con muchas flores: las semillas, granos y raíces confiadas a las manos de la temporada de otoño llevan el sello del nombre Evvel… y las frutas, cereales y verduras que caen en el regazo del verano y llenan su falda llevan la marca del nombre Áhir… y la temporada de primavera, las ropas naturales decoradas con cientos de miles de bordados y los vestidos de seda dorados con oro, usados uno encima del otro, como las huríes, llevan el sello del nombre Zahir, y las fábricas de Samed que trabajan en la primavera y en las profundidades de la tierra, los calderos divinos que hierven y las cocinas divinas que cocinan los alimentos, llevan el sello del nombre Bátin.
De hecho, toda especie, incluso la raza humana, es un árbol: así como con raíces y semillas en el pasado, y frutos y resultados en el futuro, las leyes ordenadas que regulan la vida de la especie y la perpetuación de la especie llevan el sello de la unidad divina; por eso sus circunstancias actuales llevan un sello de unidad divina regida por los principios de la vida individual y social; la humanidad lleva un oculto y ordenado sello de unidad divina bajo el aparente desorden y bajo sus confusas circunstancias, lleva un sello de unidad divina gobernado por los principios de la Determinación y el Decreto Divinos, conocidos como el curso designado de la vida.