Segunda Sección
Las evidencias que definitivamente requieren, exigen y necesitan el monoteísmo y la unidad divina, y que no aceptan ni permiten el politeísmo ni la participación, son innumerables. Dado que cientos, tal vez miles de ellos han sido probados en detalle en Risale‑i Nur, tres de los requerimientos se mencionarán brevemente aquí.
Primero
Con el testimonio de las visibles y sabias acciones y disposiciones al verse en este universo, estos seres artísticos se fabrican y crean con los ilimitados atributos y nombres y el conocimiento y poder infinitos y absolutos de un Hákim‑i Hakím, Soberano Sabio y un Kebir-i Kamil, Supremo y Perfecto.
Sí, ciertamente se puede comprender, saber y tal vez se ve a través de las obras en el universo que su Sani, Artífice posee soberanía y gobierno en el grado de dominación absoluta, y grandeza y magnificencia en el grado del poder absoluto, y perfección y autosuficiencia en el grado de la divinidad absoluta, y la actividad y soberanía que son absolutamente sin restricción ni límite. En cuanto a la soberanía, la grandeza, la perfección, la autosuficiencia, lo absoluto, lo integral, lo irrestricto y lo ilimitado, requieren la unidad divina y se oponen al politeísmo.
Pero en cuanto al testimonio de la soberanía y gobierno sobre la unidad divina ha sido probado con total certeza en numerosos lugares de Risale‑i Nur. Un breve resumen es el siguiente:
La característica y el requerimiento del dominio son la independencia, la soledad y el rechazo a la interferencia. Incluso los seres humanos, que naturalmente necesitan ayuda por su inhabilidad, como una sombra de esa soberanía, para rechazar la intervención de otros y preservar su independencia, no existen dos sultanes en un país, dos gobernadores en una provincia, dos directores en un municipio, ni siquiera dos jefes en un barrio. Si se encuentra, habrá caos, comenzará una rebelión y se alterará el orden.
Ya que si una sombra de soberanía rechaza y no acepta esa participación de otros en seres humanos que están indefensos y necesitados de ayuda, por supuesto, en un Kádir‑i Mutlak, Absolutamente Poderoso que está libre de impotencia, la soberanía en forma de rububiyet no acepta participación ni interferencia de ninguna manera. Ciertamente lo rechaza con mucha vehemencia y expulsa airadamente de su logia a aquellos que creen en el politeísmo. Así que la declaración del Sabio Corán contra los politeístas con gran violencia e ira surge de esta verdad.
Pero, en cuanto al testimonio de magnificencia, grandeza y gloria de la unidad divina, ha sido declarado con evidencias brillantes en Risale‑i Nur. Aquí se señalará un significado muy breve.
Por ejemplo: así como la magnificencia y grandeza de la luz del sol no deja ninguna necesidad o efecto sobre otras luces débiles que están develadas y ubicadas cerca, así la magnificencia y grandeza del Poder Divino no deja ninguna necesidad de ninguna otra fuerza o poder, no les da ninguna creación ni algún efecto real. Y especialmente los seres vivos y conscientes, que son los centros y medios de todos los propósitos Divinos en el universo, no pueden atribuirse a otros.
Además, es imposible de ninguna manera atribuir a otras manos los estados, frutos y propósitos en los pequeños seres vivos, los lugares y fuentes donde se manifiestan los propósitos de la creación del ser humano y de las innumerables especies de otorgamientos. Por ejemplo, un ser vivo que está verdaderamente agradecido de alguien que no sea Cenab‑i Hak, Altísimo Verdadero por una curación parcial, un sustento o una guía, y alabar a los demás como una adoración, interfiere en la majestad del rububiyet, toca la magnificencia de la divinidad y toca la dignidad del Ser Adorado en absoluto y molesta Su gloria.
Pero, en cuanto a la indicación de la perfección al monoteísmo, ha sido declarado con evidencias muy brillantes en Risale‑i Nur. Un significado muy conciso es este:
la creación de los cielos y la tierra obviamente requiere un poder total sumamente perfecto. Por cierto, incluso los extraños mecanismos de todo ser vivo requieren un poder con total perfección. Y en cuanto a la perfección con un poder absoluto que está libre de la inhabilidad y restricción, ciertamente exige la unidad divina. De lo contrario, será necesario poner defecto a su perfección y un límite a su abarcatividad, poner fin a su infinitud, hacer caer el poder más poderoso en la impotencia más débil, y poner un fin a un poder infinito cuando es infinito. En cuanto a esto, es algo imposible dentro de las imposibilidades por cinco motivos.
Pero, en cuanto a los testimonios de plenitud, abarcatividad e infinidad para la unidad divina, también se mencionan en detalle en los Tratados de Siracunnur. Un breve significado es el siguiente:
dado que cada una de las acciones en el universo muestra la abarcatividad y la plenitud de cada acción, su ilimitación e irrestricción, por la difusión invasiva de su propio trabajo a su alrededor. Ya que la participación y politeísmo restringen esa abarcatividad y ese absoluto, y limitan ese infinito, y distorsionan así la realidad del absoluto y la naturaleza de la abarcatividad. Por supuesto, participar en esas acciones, que son absolutas y abarcadoras, es imposible y no existe alguna posibilidad.
Sí, la naturaleza del absoluto es opuesta a la participación. Porque el significado del absoluto, aunque sea en algo finito, material y limitado, todavía se difunde y se extiende por todas partes, de forma invasiva e independiente. Por ejemplo: si el aire, la luz, el calor e incluso el agua fueran irrestrictos, se esparcirían por todas partes. Ya que el aspecto de ser absoluto, aunque algo pequeño lo tenga, hace lo material y lo limitado así de abarcadores. Por supuesto, una verdadera irrestricción universal da una invasión y vasteza a tales atributos, que son a la vez infinitos, libres de materia, ilimitados y libres de imperfección, de tal manera que no existe en ningún aspecto la posibilidad del politeísmo ni participación.
En breve: la soberanía, la magnificencia, la perfección, el abarcamiento, la plenitud y también la infinidad de cada una de las miles de acciones generales visibles en el universo y los cientos de nombres divinos cuyas manifestaciones son visibles, son pruebas poderosas de la unidad divina y del monoteísmo.
Así como una fuerza extraordinaria quiere invadir y dispersar otras fuerzas para volverse activa. Así, cada acto del rububiyet y cada manifestación de los Nombres de la Divinidad, sus poderes extraordinarios, son visibles en sus obras, si no fuera por la sabiduría general y la justicia absoluta y si no fuera por detenerlos, cada uno de ellos invadiría a todos los seres. Por ejemplo: una fuerza que planta un álamo en todo el globo terráqueo y proporciona sus necesidades, ¿es de alguna manera posible que Él no tome los pequeños miembros de los árboles adyacentes al álamo, como nueces, manzanos y cúrcuma, que se esparcen y mezclan junto a él y dentro de sus miembros bajo Su poder universal y administración que subyuga toda esa especie de álamos a la vez, que Él no los invada y que los pierda ante otras fuerzas?
Sí, tal fuerza y poder se siente en cada tipo de criatura, tal vez incluso en cada individuo, que parece ser capaz de invadir el universo entero, subyugar todas las cosas y tomar bajo su dominio a todos los seres. Por supuesto, tal poder no puede aceptar la participación en ningún aspecto y no permite el politeísmo.
Así como el dueño de un árbol frutal, el aspecto y la sustancia que más importancia le da y que más le importa a ese árbol son los frutos de ese árbol, sus frutos en los extremos de sus ramas y las semillas de esos frutos, que son los propios corazones, por semillas. Y si su dueño tiene consciencia, no transferirá permanentemente los frutos de esas ramas a otros y no destruirá su dominación en vano. Exactamente de la misma manera los elementos, que son las ramas del árbol llamado universo, y las plantas y animales que están en las puntas de los elementos y son como las flores y hojas del árbol, y los seres humanos, que son como frutos y que están en los más extremos de las hojas y flores, el dueño del árbol de ninguna manera entregaría a otras fuerzas la adoración ni el agradecimiento de esos frutos, que son sus frutos más importantes y el resultado de su creación, y especialmente sus corazones, que son las semillas colectivas de los frutos y sus facultades de memoria, llamada “zahr‑i kalp”, negando así la soberanía de Su rububiyet y cancelando también su idoneidad para ser adorado.
Además, dado que los objetivos de la dominación se centran en los particulares que están en los extremos de la esfera de la contingencia y la multiplicidad, e incluso en los estados y circunstancias de esos particulares y puesto que son la fuente del agradecimiento, la gratitud y la adoración, que se extienden y miran al Ser Adorado; con seguridad Él no los entregaría a otros y no anularía Su sabiduría. Y al anular Su sabiduría, no anularía Su Divinidad. Porque el objetivo más importante de Rab, Señor en la creación de los seres es darse a conocer a los seres, hacer que los seres concientes Le reconozcan, hacer que Le amen, alaben y elogien, y atraer su gratitud hacia Él.
Es por este sutil misterio que para demostrar que los otorgamientos y los actos, universales y particulares, en los extremos de la esfera de la multiplicidad, como el sustento, la curación y en particular, la guía y la fe en Allah, que resultan en agradecimiento, adoración, gratitud, amor, alabanza y devoción, son directamente las obras, generosidades, regalos y actos del Creador del universo y del Sultán de todos los seres; el Corán de Exposición Milagrosa. Sí, Aquel que da el otorgamiento de la fe en Allah, que consigue para una persona una morada de bienaventuranza, seguramente sólo puede ser el otorgamiento de un Ser Zulcelal, Majestuoso que crea la morada de la bienaventuranza y hace de la fe en Allah la clave para alcanzarla. Nadie podría cerrar esta gran ventana que se abre hacia el Verdadero Objeto de Adoración, otorgando una recompensa igualmente grande; nadie podría bloquear este medio tan importante para Él, ni robarlo.
En breve: los acontecimientos y frutos más diminutos en las puntas del árbol de la creación indican y dan testimonio de la unidad Divina de dos maneras:
Primera: los objetivos del rububiyet en el universo están reunidos en ellos y sus fines están centrados en ellos, y la mayoría de las manifestaciones de los Nombres Divinos y sus determinaciones, y los resultados y beneficios en la creación de los seres están reunidos en ellos; en este punto de concentración, cada uno de ellos declara: “Yo soy propiedad, acto y obra de Aquel que creó todo el universo”.
En cuanto a la segunda manera: dado que el corazón de ese fruto diminuto, así como la memoria del ser humano, que en un Hadiz se llama “el corazón externo”, son índices concisos de la mayoría de las especies de seres, y pequeños mapas de ellos como muestra, y son la semilla espiritual del árbol del universo y espejos sutiles de la mayoría de los Nombres Divinos; y dado que los corazones y los recuerdos, todos similares y con el mismo sello, se extienden por todo el universo, miran a Aquel que mantiene el universo entero bajo Su poder, y cada uno de ellos declara: “Yo soy obra y arte sólo de Él”.
En breve: así como una fruta se relaciona con el dueño de su árbol en términos de su utilidad. Y con respecto a su semilla, mira las partes, los miembros y la naturaleza de todo ese árbol. Y respecto al sello que existe de la misma forma en el rostro de todos sus pares, observa todos los frutos de ese árbol y dicen: Somos uno, venimos de una mano, somos propiedad de un solo Ser. Y quien hace a uno de nosotros, seguramente nos hace a todos. De la misma manera, con respecto a los seres vivos en los extremos del círculo de la multiplicidad, y especialmente con respecto al sello en el rostro del ser humano, con respecto a la característica de ser el índice en su corazón, y con respecto a ser el resultado y fruto por su naturaleza, mira directamente a Aquel que tiene todo el universo bajo su dominio y da testimonio de Su unidad.
El Segundo Requerimiento De La Vahdaniyet
En el monoteísmo hay una facilidad y simplicidad al nivel de la necesidad, y en el politeísmo hay dificultad y adversidad al nivel de la imposibilidad. En cuanto a esta verdad, en muchos tratados de Siracunnur (según la expresión de Imam‑i Ali Radiyallahu Anh), ha sido probado y explicado de manera muy cierta y brillante, especialmente en la Vigésima Carta y en el Cuarto Punto de la Trigésima Carta, y fue mostrado con pruebas muy fuertes así:
Si todas las cosas fueran entregadas a un solo ser, la creación y mantenimiento de este universo sería tan fácil como un árbol, la creación y la construcción de un árbol serían tan fáciles como una fruta, y la creación y el manejo de una primavera como una flor, la administración y el mantenimiento de una especie con innumerables miembros serían tan fáciles como una flor y tan sencillo como un solo individuo. Si se dieran a las causas y a la naturaleza a la manera del politeísmo, la creación de un solo individuo sería difícil como una especie, tal vez como las especies, la creación de una flor de la nada y su equipamiento con vida serían difíciles como una primavera, tal vez como primaveras, la construcción de una fruta y su venida a la vida, serían difíciles como un árbol, tal vez como cien árboles, y la creación, construcción, venida a la vida, administración, mantenimiento de un árbol serían difíciles como un universo, tal vez más difíciles.
Puesto que la verdad de la situación ha sido probada en Siracunnur de esta manera, y puesto que la vemos ante nuestros ojos, hay un grado extremo de abundancia junto con un gran grado de arte y preciosidad. En adición de que cada ser vivo es una máquina extraordinariamente milagrosa y maravillosa con muchos dispositivos, viene a la existencia a una velocidad maravillosa, como encender una cerilla, con gran facilidad, soltura y sin carga. Por supuesto, muestra necesaria y obligadamente que esa abundancia y facilidad surgen de la unidad divina y del trabajo de un solo ser. De lo contrario, no sería baratura ni abundancia ni rapidez ni facilidad ni preciosidad; tal vez una fruta que ahora se puede comprar por cinco centavos no se compraría por quinientas liras; quizás sería demasiado escaso encontrarlo. Y ahora, los seres vivos cuya existencia y creación son fáciles y simples, como las máquinas sistemáticas que funcionan como dar cuerda al reloj y tocar los botones de la electricidad; serán difíciles y problemáticos hasta el punto de la imposibilidad, y algunos animales que vienen a la existencia en un día, una hora o en un minuto, con todo su equipo y condiciones de vida, no vendrían a la existencia en un año, tal vez ni en un siglo, o tal vez nunca.
Fue probado en cien lugares de Siracunnur con una certeza que silenciaría incluso al incrédulo más obstinado, que si todas las cosas fueran entregadas a un solo Ser Vahid y Ehad, Uno y Único serían tan fáciles, rápidas y baratas como una sola cosa. Si incluso se les atribuyera una participación a las causas y a la naturaleza, la creación de una sola cosa sería tan difícil, tardía, sin importancia y costosa como todas las demás juntas. Si quieres ver las pruebas de esta verdad, mira las Cartas Vigésima y Trigésima Tercera y las Palabras Vigésima Segunda y Trigésima Segunda y el Vigésimo Tercer Destello sobre la naturaleza y el Trigésimo Destello sobre el Gran Nombre Divino, y especialmente el Cuarto Punto Sutil y el Sexto Punto Sutil del Trigésimo Destello sobre el Nombre Ferd y el Nombre Kayyum, verás que esta verdad fue probada con la certeza de que dos por dos son cuatro. Aquí se señalará una de las cientos de pruebas. Así es:
La creación de las cosas proviene de la inexistencia o se recopila en forma de composición de otros elementos y cosas existentes. Si se le da a un solo ser, entonces ese ser tendrá un conocimiento y un poder que lo abarque todo. Y en cuanto a dar existencia externa a las cosas que tienen sus formas y existencia en su conocimiento de esta forma y sacarlas desde una aparente inexistencia de una manera muy sencilla, como encender una cerilla, o poner y aplicar una sustancia demostrativa para mostrar al ojo una escritura invisible, o una sencilla cirugía que transfiere la imagen del espejo de la fotografía al papel, lleva muy fácilmente las cosas que tienen planes, programas y cantidades espirituales en el conocimiento de Sani, Artífice, de la inexistencia a la existencia externa con la orden de “Kun Feyekun”, “Sé y Es”.
Si fuera en forma de construcción y composición, y si no fuera creado de la nada o de la inexistencia, sino quizás recogiéndolo de los elementos y del entorno; así como los miembros de un batallón que están esparcidos por todas partes para descansar se reúnen al sonido de una trompeta y se ponen en posición ordenada, y todo el ejército se vuelve en el poder, la ley y la mirada de su comandante en términos de facilitar el manejo y mantener esa situación, asimismo, los átomos bajo el mando del Sultán del Universo, con Sus principios que vienen del decreto y conocimiento y las leyes de Su poder soberano e incluso los demás seres con los que entran en contacto, se envían y vienen como funcionarios de facilitación, como el poder del Sultán, Su ley y Sus funcionarios. Para formar el cuerpo de un ser vivo entran y permanecen en una determinada cantidad, que es como un molde espiritual que vienen del decreto y conocimiento.
Si se entregan las cosas a manos separadas y cosas como las causas y la naturaleza, entonces, con el consenso de todas las personas de razón; ninguna razón, bajo ningún aspecto, puede crear algo a partir de la nada. Debido a que esa causa no tiene un conocimiento que lo abarque todo ni un poder que la tome bajo su control, si es inexistencia, no será sólo una inexistencia aparente y externa, sino que tal vez será una inexistencia absoluta. En cuanto a la inexistencia absoluta, no puede ser el origen de la existencia de ninguna manera. Si es así, definitivamente lo compondrá. Sin embargo, después de recolectar el cuerpo de una mosca o una flor de la faz de la tierra y tamizarlo a través de un tamiz fino en forma de construcción y composición, esos átomos particulares pueden venir con miles de dificultades. Además, después de su llegada, para mantener la situación ordenada en ese cuerpo sin desintegración, es necesario un molde material y natural, tal vez moldes tan grandes como el número de sus miembros, ya que no hay moldes espirituales ni científicos. Para que esos átomos que llegaron formen el cuerpo de ese ser vivo.
Así que si todas las cosas se dan a un solo ser, aparece una facilidad al nivel de obligación, y si se atribuye a causas múltiples, aparecen dificultades al nivel de imposibilidad, asimismo, si todo fuera entregado al Ser Vahid y Ehad, Uno y Único sería infinitamente barato, extremadamente valioso, extraordinariamente artístico, muy significativo y muy poderoso. Si se atribuyera a diversas causas y naturaleza en el camino del politeísmo se vuelve infinitamente costosa, extremadamente insignificante, sin arte, sin sentido y sin poder. Porque así como un hombre está afiliado y que se apoya en un comandante en jefe debido a su servicio militar, gana un ejército detrás de él – si es necesario – una fuerza espiritual coleccionable, también obtiene un poder material miles de veces mayor que su fuerza personal, al ser su fuerza de reserva la fuerza de ese comandante y el ejército, y también como no tiene que llevar él mismo los recursos y las municiones de su importante fuerza (ya que el ejército los lleva), obtiene el poder de hacer cosas extraordinarias, ese solo soldado puede capturar a un general enemigo, deportar una ciudad y destruir una fortaleza. Y su trabajo se vuelve maravilloso y valioso. Si abandonara el servicio militar y se quedara solo, de repente perdería ese maravilloso poder espiritual, ese poder extraordinario y ese poder milagroso, y como un holgazán común, sería capaz de realizar tareas insignificantes, sin valor y sin importancia de acuerdo con su fuerza personal, y su trabajo se reduciría en esa proporción.
Asimismo, en el camino del monoteísmo, debido a que todo se conecta y se apoya en Kadír‑i Zulcelal, Todopoderoso y Majestuoso así como una hormiga venció a un faraón, una mosca venció a Nimrod, un microbio venció a un tirano… al llevar sobre su hombro una semilla del tamaño de una uña y un árbol como una montaña, se convierte en un telar, origen y bodega de todas las herramientas y equipos de ese árbol, así con esa afiliación y dependencia, incluso cada átomo puede realizar innumerables tareas, que servirán para formar los objetos y formas que se encuentran en cientos de miles de artes y estilos. Y los trabajos que logran esos diminutos funcionarios y estos sutiles soldados se vuelven muy perfectos, artísticos y valiosos. Porque el ser que crea esas obras es Kadír-i Zulcelal. Las dio en sus manos y las hizo una cortina. Si se atribuye a las causas en el camino del politeísmo; el trabajo de la hormiga sería tan insignificante como la hormiga, y el arte del átomo no tendría el más mínimo valor, y todo se derrumbaría tanto material como espiritualmente, hasta tal punto que nadie podría comprar el mundo entero por cinco centavos.
Ya que esta es la verdad. Y ya que todas las cosas se ven infinitamente preciosas, artísticas, significativas y también poderosas, las vemos con nuestros propios ojos. Por supuesto, no existe ni puede haber otro camino que el camino del monoteísmo. Si existiera, sería necesario cambiar todas las cosas y vaciar el mundo en la inexistencia y llenarlo nuevamente con barreduras insignificantes. Para que se abra un camino al politeísmo.
Aquí has escuchado el resumen de sólo una de las cientos de pruebas sobre el monoteísmo declaradas y explicadas en el Resaili'n‑Nur, que es Siracunnur y Siracüssurc en palabras del Imam-i Ali (R.A.), y puedes comparar las otras.
El Tercer Requerimiento Del Tevhid
Puesto que junto con el extraordinario arte en la creación de las cosas, especialmente en los seres vivos, una semilla es una pequeña muestra del fruto, un fruto es un ejemplar en miniatura del árbol, un árbol es un índice resumido de las especies, y la especie es un mapa conciso del universo y es su semilla espiritual, y cada una de éstas es un punto comprensivo reunido y destilado del universo y una gotita como levadura según los principios del conocimiento y equilibrios de la sabiduría; el que creó cualquiera de ellos en todo caso debe ser el que creó el universo entero. Sí, quien crea la semilla de un melón es evidentemente quien creó el melón no puede ser alguien fuera de Él y es algo imposible.
Sí, miramos y vemos que cada átomo de la sangre está tan ordenado y realiza tantas funciones que no es inferior a las estrellas. Cada corpúsculo rojo y blanco de la sangre trabaja con tal grado de conciencia en proteger y alimentar el cuerpo que es más eficiente que los mejores funcionarios de alimentos y soldados de guardia. Y cada una de las células del cuerpo está dotada de operaciones, ingresos y gastos tan regulares que está mejor administrada que un perfecto cuerpo y palacio. Y cada individuo de animales y plantas lleva tal sello en su cara y tal máquina dentro y en su pecho, que aquel que creó todos los animales y plantas sólo puede hacer ese sello en esa cara y esa máquina en ese pecho. Y cada especie de los seres vivos se ha extendido tan uniformemente sobre la faz de la tierra y se ha mezclado con otras especies de tal manera, que Aquel que no puede crear, administrar, manejar ni sostener todas estas especies a la vez, Aquel que no puede crear ni tejer una alfombra viva, muy bordada y artística, cubriendo la superficie del suelo y tejida con cuatrocientos mil hilos de trama vegetal y animal, no puede crear ni gestionar una sola especie. Si se comparan otras cosas con estas, queda claro que el universo entero es un todo indivisible en términos de creación, y es una totalidad inseparable en términos de manejo y dominio.
Este tercer requisito fue explicado y demostrado de manera tan cierta y brillante en muchos tratados de Siracunnur, especialmente en la Primera Parada de la Trigésima Segunda Palabra, que como los reflejos del sol en el espejo de todo se revela una prueba de unidad divina y una prueba del monoteísmo. Basándonos en esa explicación, resumimos aquí esa larga historia.