Vigésima Primera Aleya o Aleyas
قُلْ اِنَّن۪ي هَدٰين۪ي رَبّ۪ٓي اِلٰى صِرَاطٍ مُسْتَق۪يمٍوَهَدٰيهُ اِلٰى صِرَاطٍ مُسْتَق۪يمٍ
Estas aleyas, junto con ocho o nueve aleyas, dirigen la atención hacia el “Sırat‑ı Müstakim” (el camino recto). Encontrar este camino recto y justo requiere siempre, en cada época, nuras derivadas del Corán que disipen las tinieblas de esa era y que iluminen el camino de la verdad. En esta época tormentosa y peligrosa, Risale-i Nur ha surgido a la cabeza como una guía que muestra este camino recto sin desviaciones. El valor cifr de la palabra “Sırat-ı Müstakim”, cuando el tenvin se cuenta como una “nun”, suma 1000. Si no se considera la medde, suma 999, coincidiendo con el valor numérico de Risale-i Nur, que es 998, con solo una o dos cifras de diferencia. Por lo tanto, estas ocho o nueve aleyas, al igual que las dos aleyas mencionadas, incluyen de manera especial a Risale‑i Nur como una manifestación del Sırat-ı Müstakim y señalan hacia su dirección recta y verdadera. Si no se considera el tenvin enصِرَاطٍ, pero sí la “nun” con shadda enاَلنُّورِcomo una sola “nun”, aún así coincide exactamente.
Además, al igual que esta aleya señala a Risale‑i Nur por su nombre, también apunta a su tiempo de preparación. Porque el valor cifr deهَدَينِى رَبِّى اِلَى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍsuma 1316, coincidiendo con el año en el que el autor de Risale‑i Nur comenzó, de manera involuntaria, a dedicarse a las preparaciones de Nur. En ese período, transformó todo su conocimiento en escalones para comprender el Corán, siendo este su momento más intenso. Esta coincidencia exacta refuerza y confirma las indicaciones anteriores, incorporando implícitamente a Risale-i Nur en el ámbito sagrado de esta aleya.
Una notable coincidencia digna de atención: el autor de Risale‑i Nur experimentó una revolución intelectual en el año 1316. La situación fue la siguiente:
hasta ese año, estudiaba y enseñaba diversas ciencias únicamente con el propósito de iluminarse con el conocimiento y por su curiosidad intelectual. Sin embargo, en ese año, a través del fallecido gobernador Tahir Pasha, supo de los terribles planes de Europa en contra del Corán. En particular, escuchó que un ministro colonial británico dijo en un periódico: “Mientras el Corán esté en manos de los musulmanes, no podremos dominarlos verdaderamente. Debemos trabajar por su caída.” Al escuchar esto, su pasión y celo se encendieron.
En ese momento, escuchó espiritualmente el mandato cifrado enفَاَعْرِضْ عَنْهُمْ“Apártate de ellos”, cuyo valor de cifr es 1316, coincidiendo con ese año. Con esta revolución intelectual, cambió su objetivo y curiosidad. Transformó todas las ciencias diversas que conocía en escalones para comprender el Corán y para demostrar sus verdades. A partir de entonces, estableció el Corán como su meta, su objetivo científico, y el propósito de su vida. El milagro espiritual del Corán se convirtió en su guía, maestro y mentor. No obstante, lamentablemente en aquella juventud, debido a obstáculos engañosos, no asumió inmediatamente esa tarea. Fue después, durante los estruendos y disturbios de la Primera Guerra Mundial, cuando despertó de nuevo. Aquel pensamiento inquebrantable recobró vida, pasó de la potencialidad a la acción efectiva. Así como la aleyaهَدَينِى رَبِّى اِلَى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍseñala claramente y coincide exactamente con el año 1316, del mismo modo, muchas aleyas también miran de manera concordante hacia este año, lo cual tiene una gran relación tanto con el autor de Risale‑i Nur como con Risale-i Nur en sí misma. Por ejemplo, una aleya famosa:اِنَّ رَبِّى عَلَى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍCuando la “nun” con shadda se cuenta como una sola “nun” y el tenvin no se considera, el valor cifr suma 1316, coincidiendo exactamente con ese año. Asimismo,
al igual que las siete u ocho suras que contienen aleyas mencionando Sırat‑ı Müstakim, estas aleyas no solo coinciden con el nombre de Risale-i Nur, sino que algunas de ellas también señalan implícitamente la fecha de redacción de Risale-i Nur. Del mismo modo, al comienzo de siete
suras, la fraseتِلْكَ اۤيَاتُ الْكِتَابِ, con su valor cifr, suma 1316 o 1317, coincidiendo exactamente con el año 1316. Esto señala de manera implícita a ese año con una concordancia exacta. Asimismo, la aleyaطَسۤ تِلْكَ اۤيَاتُ الْقُرْاۤنِtambién suma 1316, confirmando esta misma coincidencia numérica. Así como en la Era de la Felicidad, las aleyas del Corán, a través de repeticiones como:تِلْكَ اۤيَاتُ الْكِتَابِ❋تِلْكَ اۤيَاتُ الْكِتَابِ❋تِلْكَ اۤيَاتُ الْقُرْاۤنِproclaman y muestran los signos, evidencias y pruebas de las realidades del Corán, así también, en este siglo tormentoso, con un significado implícito, estas aleyas llaman la atención hacia las pruebas y señales de la veracidad del Corán. Estas pruebas son las verdades de Risale‑i Nur, que demuestran de manera luminosa las realidades del Corán, su condición de Palabra de Allah y sus evidencias incuestionables. Estas aleyas, al repetirتِلْكَ اۤيَاتُ الْكِتَابِ, parecen declarar: “mira las evidencias, las señales y los milagros del Corán, especialmente en este siglo”, dirigiendo así la atención hacia Risale‑i Nur como una prueba coránica en esta época.
Creo con firmeza que estas indicaciones coránicas, que muestran veinte aspectos y señalan con veinte dedos hacia el mismo hecho, constituyen una confirmación evidente. ¿Qué dirán aquellos que no comparten esta convicción ante esta concordancia indiscutible? ¿Qué fuerza podría romper esta armonía perfecta?
Si alguien duda de que Risale‑i Nur es un foco de estas indicaciones coránicas en este siglo, que mire en las siguientes obras: la Vigésima Quinta Palabra llamada Milagros del Corán, que demuestra el milagro del Corán en cuarenta aspectos; el segundo apartado de la Vigésima Palabra; la Décima Palabra, que trata sobre la resurrección; y la Vigésima Novena Palabra. Si aún no se eliminan sus dudas, que venga y me meta el dedo en el ojo.