La introducción consta de cinco puntos.
Primer Punto
La fe en Allah y las responsabilidades religiosas son parte de una prueba, una evaluación y una competencia que tienen lugar dentro del ámbito del libre albedrío. Por ello, las cuestiones teóricas que requieren reflexión y análisis no pueden ser evidentes ni de aceptación obligatoria para todos. Esto permite que los sinceros como Ebu Bekr asciendan a los niveles más elevados de proximidad divina, mientras que los incrédulos como Ebu Cehl desciendan a los niveles más bajos. Si no hubiera libre albedrío, no existiría responsabilidad religiosa. Por esta razón y sabiduría, los milagros son escasos y raros.
Asimismo, los signos del fin de los tiempos y los indicios de la Hora que se manifestarán en esta morada de prueba son, como las alegorías del Corán, velados y sujetos a interpretación. Sin embargo, el hecho de que el Sol salga por el oeste será un signo tan claro que forzará a todos a aceptar la verdad, cerrando la puerta del arrepentimiento. En ese momento, ya no se aceptarán el arrepentimiento ni la fe, porque Ebu Bekr y Ebu Cehl estarían en la misma posición en cuanto a aceptación. Incluso el descenso del Noble Jesús Aleyhisselam, y el hecho de que sea realmente él, solo se reconocerán a través de la luz de la fe en Allah; no todos podrán percibirlo. Incluso figuras aterradoras como el Deccal y el Sufyan no son conscientes de su verdadera identidad.
Segundo Punto
Los asuntos del mundo de lo oculto que se revelan al Profeta a veces se comunican con detalle completo, y en estos casos no hay lugar para la intervención ni interpretación personal, como ocurre con las aleyas claras del Corán y los hadices kudsis. En otras ocasiones, se comunican de manera general, confiando los detalles y las descripciones al juicio del Profeta. Este último caso incluye los hadices relacionados con eventos del futuro y fenómenos del universo que no afectan directamente a las verdades de la fe en Allah. En tales circunstancias, el Profeta (A.S.M.), con su elocuencia, describe y detalla estos asuntos en forma de ejemplos y metáforas, en armonía con la sabiduría de la prueba divina.
Por ejemplo, durante una conversación, se escuchó un fuerte ruido, y el Profeta dijo: “ese ruido es el sonido de una piedra que lleva setenta años rodando hacia el infierno y que acaba de llegar a su fondo en este momento.” Después de cinco o seis minutos, alguien llegó y dijo: “Oh Mensajero de Allah, un hipócrita de setenta años ha muerto y ha ido al infierno.” Este incidente mostró la interpretación del elevado y elocuente discurso del Profeta.
Advertencia: los acontecimientos específicos del futuro que no están directamente relacionados con las verdades de la fe en Allah carecen de importancia desde la perspectiva profética.
Tercer Punto
Este punto consta de dos puntos sutiles.
Primer Punto Sutil
Algunos hadices transmitidos en forma de metáforas y analogías, con el paso del tiempo, han sido percibidos por la gente común como verdades literales. Por esta razón, no parecen coincidir con la realidad observable. Aunque son verdades en su esencia, no parecen corresponder a los eventos tal como ocurren. Por ejemplo, como los ángeles que llevan el Trono, dos ángeles con los nombres y ejemplos de Sevr y Hut que son los portadores de la Tierra, han sido imaginados como un enorme toro y un gran pez.
Segundo Punto Sutil
Algunos hadices, que en realidad se refieren a la mayoría de los musulmanes, al gobierno islámico o al centro del califato, han sido malinterpretados como si abarcaran a toda la humanidad. Además, aunque tienen un significado específico en un contexto particular, se han entendido como si fueran universales y aplicables a todos. Por ejemplo, en una narración se menciona: “vendrá un tiempo en que ya no habrá quien diga ‘Allah, Allah.’” Esto significa que los lugares de recuerdo espiritual cerrarán, y se dará al adhan, llamado a la oración y al iqama en lengua turca.
Cuarto Punto
Así como asuntos del mundo oculto, como la hora designada y el fallecimiento, permanecen ocultos por muchas razones sabias y beneficiosas, también el momento del fin del mundo – que representa la agonía y muerte de la Tierra, así como el fin de la humanidad y el reino animal– ha sido ocultado por numerosas razones. Si el momento exacto de la muerte de cada individuo estuviera determinado, la primera mitad de la vida se pasaría en una completa negligencia, mientras que la segunda mitad se viviría en un constante terror, con la certeza de acercarse cada día un paso más al cadalso. Esto rompería el equilibrio sabio y beneficioso entre el temor y la esperanza. De manera similar, si el momento del fin del mundo fuera conocido, las primeras generaciones y las intermedias estarían poco influenciadas por la idea del Más Allá, mientras que las generaciones finales vivirían en un terror absoluto. Esto eliminaría tanto el valor y el placer de la vida terrenal como la importancia y sabiduría de una adoración sincera, llevada a cabo con libre albedrío y equilibrio entre temor y esperanza.
Además, si el momento fuera conocido, muchas verdades de la fe se volverían evidentes al nivel de lo obvio, lo que forzaría a todos a creer sin posibilidad de elección. Esto destruiría el misterio de la responsabilidad religiosa y la sabiduría de la fe.
Por estas razones y muchas otras, los asuntos del mundo oculto han sido mantenidos en secreto. De este modo, cada individuo, al considerar tanto la posibilidad de su muerte inmediata como de su supervivencia, puede esforzarse simultáneamente tanto por los intereses de esta vida como por los de la vida del Más Allá. Asimismo, cada generación puede reflexionar sobre la posibilidad de que el fin del mundo ocurra en su tiempo o que el mundo continúe, lo que les permite trabajar tanto por la vida eterna en un mundo pasajero como por la construcción de una vida terrenal duradera como si nunca fueran a morir.
Además, si el momento de las calamidades estuviera predeterminado, una persona afectada por una adversidad experimentaría un sufrimiento espiritual mucho mayor – quizás diez veces más intenso que la calamidad misma– debido a la angustia de esperarla. Para evitar esto, por la sabiduría y misericordia divina, estas calamidades han sido ocultadas y veladas.
Es debido a tales razones sabias que la mayoría de los eventos ocultos relacionados con el universo han sido mantenidos en secreto, y anunciar el conocimiento del mundo oculto ha sido prohibido. El principio لاَ يَعْلَمُ الْغَيْبَ اِلاَّ اللَّهُ ”Nadie conoce el mundo oculto excepto Allah" prohíbe la falta de respeto y desobediencia hacia esta regla. Por ello, incluso aquellos que, con el permiso divino, han dado noticias sobre asuntos ocultos que no están directamente relacionados con las verdades de la fe en Allah y la responsabilidad religiosa, solo han hecho alusiones de manera velada y oculta. Incluso las buenas nuevas y las noticias sobre nuestro Profeta en la Torá, el Evangelio y los Salmos se presentaron de manera algo velada y oculta. Tanto es así que algunos seguidores de estas escrituras las interpretaron de otra manera y no creyeron en él.
Sin embargo, dado que es esencial para la sabiduría de la responsabilidad religiosa declarar claramente las cuestiones relacionadas con las creencias de la fe en Allah, y repetirlas para que se comprendan plenamente, el Corán de Milagrosa Exposición, y su Noble Intérprete (A.S.M.) han transmitido detalladamente los asuntos del Más Allá y han mencionado brevemente los eventos futuros relacionados con el mundo terrenal.
Quinto Punto
Las maravillas asociadas con los dos Deccales y sus épocas se mencionan en los hadices en relación con ellos, lo que ha llevado a la percepción errónea de que tales maravillas provendrían directamente de sus personas. Debido a esta confusión, estos relatos han adquirido un carácter alegórico y sus significados han quedado ocultos. Por ejemplo, se habla de que viajarán en avión o en tren.
Asimismo, existe un relato famoso que dice: “cuando muera el Deccal islámico, un demonio que le sirve gritará desde el Obelisco de Estambul, y su voz será escuchada por todo el mundo, diciendo: ha muerto.” Esto significa que esta noticia será transmitida de una manera extraordinaria, que incluso sorprenderá a los demonios, probablemente a través de la radio, anunciando este hecho a todo el mundo.
Del mismo modo, los extraños eventos relacionados con el régimen, el comité y el gobierno del Deccal, así como sus acciones aterradoras, se han atribuido a su persona en los relatos, lo que ha ocultado sus verdaderos significados. Por ejemplo, se dice: “es tan poderoso y persistente que solo el Noble Profeta Jesús (A.S.) podrá matarlo; no habrá otra solución.” Esto significa que su ideología y su régimen destructivo serán desmantelados y derrotados únicamente por una religión cristiana pura y elevada que surgirá entre los verdaderos seguidores de Jesús. Esta religión, al unirse con la verdad del Corán, será la que aniquile y elimine el irreligioso sistema del Deccal con la venida del Noble Profeta Jesús Aleyhisselam. De lo contrario, su persona podría ser eliminada fácilmente por algo tan simple como un microbio o una gripe.
Además, las interpretaciones y juicios personales de algunos narradores, que son susceptibles de errores, a veces se mezclan con las palabras de los hadices, llevándolos a ser percibidos como auténticos, lo que oculta su verdadero significado. Por esta razón, tales relatos no parecen coincidir con los eventos reales y se consideran alegóricos.
En tiempos antiguos, dado que no se había desarrollado el concepto de una personalidad colectiva en las comunidades y sociedades como en esta época, y prevalecía una mentalidad más individualista, las grandes cualidades y las acciones significativas de una comunidad se atribuían a los líderes de esa comunidad. Por esta razón, para que estos líderes fueran dignos de tales cualidades extraordinarias y de acciones colectivas, se los describía con características asombrosas, cuerpos inmensos y capacidades impresionantes, muchas veces desproporcionadas a su realidad física. Esto provocó que tales descripciones no correspondieran a los hechos reales, y que esos relatos fueran considerados alegóricos.
Asimismo, aunque los atributos y las circunstancias de los dos Deccales son distintos, en los relatos generales a veces se confunden, haciendo que uno sea percibido como el otro. De manera similar, los acontecimientos relacionados con el “Gran Mehdi” no coinciden con los relatos que apuntan a los Mehdíes anteriores, por lo que tales narraciones también adquieren un carácter alegórico. El Imam Alí (R.A.) solo menciona al Deccal islámico en sus referencias.
Con esto concluye la introducción. Pasamos ahora a las cuestiones.
[Por ahora, de entre los cientos de ejemplos de estos eventos del mundo de lo oculto, se explicarán brevemente veintitrés cuestiones con la ayuda divina, que han sido propagadas por los incrédulos con el propósito de debilitar las creencias del pueblo común. No solo estas cuestiones no causarán daño alguno, como erróneamente suponen los incrédulos, sino que cada una de ellas mostrará ser un destello del milagro profético. Al demostrar y revelar sus interpretaciones auténticas, serán una causa importante para fortalecer las creencias de la gente común. Con este objetivo, imploro la misericordia divina y ruego a mi Rabb‑i Rahim, Señor Misericordioso que cubra mis errores y equivocaciones con Su perdón y gracia.]