Primero de Quince Pruebas
فَاْلاِنْتِظَامَاتُ الْمَوْزُونَةُEs decir, la armonía y el orden equilibrado observados en todas las criaturas testifican un conocimiento abarcador.
Sí, desde el universo, que es como un palacio perfectamente ordenado, y el sistema solar, hasta la página del aire, que exhibe un orden asombroso en la propagación de palabras y sonidos a través de partículas diminutas; desde la superficie de la Tierra, que cada primavera produce trescientas mil especies diferentes con un orden perfecto, hasta los órganos, dispositivos, células y átomos en el cuerpo de cada ser vivo, todo esto muestra la armonía equilibrada y el orden perfecto que son las obras de un conocimiento profundo, abarcador e infalible. Este orden preciso y esta armonía equilibrada son pruebas claras y concluyentes de un conocimiento abarcador y testifican su existencia de manera evidente.
Segunda Prueba
وَاْلاِتِّزَانَاتُ الْمَنْظُومَةُEs decir, el hecho de que en todas las criaturas del universo – desde los cuerpos celestes hasta los glóbulos rojos y blancos de la sangre– exista un equilibrio extremadamente preciso y una medida proporcionada, indica claramente un conocimiento abarcador y testifica de manera concluyente su existencia.
Sí, observamos que, por ejemplo, los órganos y dispositivos de un mosquito o de un ser humano, incluso las células del cuerpo y los glóbulos rojos y blancos en su sangre, han sido dispuestos con un equilibrio tan preciso y una medida tan minuciosa. Además, poseen una armonía tan exacta y una proporción tan adecuada con los demás órganos del cuerpo que es imposible que esta disposición y perfección provengan de algo que no posea un conocimiento infinito.
Así, en todas las criaturas vivas y en las especies de la creación, desde los átomos hasta los planetas del sistema solar, prevalece un equilibrio perfecto y una medida precisa sin el más mínimo error. Este orden y balance indican de manera concluyente y testifican brillantemente un conocimiento abarcador. Por lo tanto, cada prueba del conocimiento también es una prueba de la existencia del Ser Alím, Omnisciente. Dado que es imposible que los atributos existan sin su poseedor, todas estas evidencias son una prueba poderosa y absolutamente concluyente de la existencia necesaria de Alím‑i Ezeli, Omnisciente y Eterno.
Tercera Prueba
وَالْحِكْمَةُ الْقَصْدِيَّةُ الْعَامَّةُEs decir, en toda la creación, en los actos de creación y actividad, en los cambios, la vivificación, la asignación de tareas y la finalización de funciones, cada criatura y cada grupo de seres poseen propósitos, beneficios y funciones tan intencionadas y deliberadas que no pueden atribuirse al azar. Observamos que sin un conocimiento abarcador, nadie podría ser dueño de ninguna de estas obras desde el punto de vista de su creación.
Por ejemplo, entre los incontables seres vivos, uno de los cien dispositivos de un ser humano, la lengua, aunque es simplemente un pedazo de carne, sirve como herramienta para cientos de propósitos, resultados, frutos y beneficios a través de sus dos grandes funciones. En su tarea relacionada con el gusto, distingue cuidadosamente entre todos los sabores, informando al cuerpo y al estómago, y actúa como un inspector atento en las cocinas de la misericordia divina. En su tarea relacionada con las palabras, sirve como un perfecto traductor y central para el corazón, el alma y la mente. Esta función de la lengua, con sus sabidurías y frutos, testifica clara y concluyentemente un conocimiento abarcador.
Si una sola lengua indica tal conocimiento, las incontables lenguas, los innumerables seres vivos y las infinitas obras de la creación, con la claridad del día y la certeza de la luz del sol, indican y testifican un conocimiento infinito. Proclaman que nada está fuera del círculo del conocimiento, la sabiduría y la voluntad de Allám al‑Guyub, Conocedor de lo oculto.
Cuarta Prueba
وَالْعِنَايَاتُ الْمَخْصُوصَةُ الشَّامِلَةُEs decir, en el mundo de los seres vivos y conscientes, cada especie y cada individuo recibe atenciones específicas, adaptadas a ellos, así como cuidados y protecciones que abarcan a todos. Esto, con la claridad de la evidencia, indica un conocimiento abarcador y testifica infinitamente la existencia necesaria de un Alím‑i Inayetkar, Omnisciente y Bondadoso, que conoce a aquellos que son destinatarios de estas atenciones y sus necesidades.
Advertencia: la explicación de las palabras en la frase árabe, que constituye la esencia de la esencia de Risale‑i Nur, se refiere a las verdades derivadas de los reflejos del Corán que se encuentran en Risale-i Nur. En particular, señala las pruebas y evidencias relacionadas con el “Conocimiento”, la “Voluntad” y el “Poder”. Estas palabras árabes aluden a las pruebas científicas que se explican con énfasis en las realidades tomadas de las luminarias de las aleyas coránicas. Por lo tanto, cada una de estas palabras no es una interpretación o traducción directa, sino una indicación de los significados y secretos de muchos versículos. Estas palabras sirven para expresar puntos específicos de los versículos en forma de referencias y notas. Volviendo al tema principal:
sí, con nuestros propios ojos vemos que existe un Alím‑i Rahim, Omnisciente y Compasivo que nos conoce a nosotros y a todos los seres vivos, que con conocimiento y compasión nos protege, que conoce nuestras necesidades y nuestras aflicciones, y que con Su cuidado acude en nuestra ayuda. Uno de los innumerables ejemplos de esto es la provisión de alimentos, medicamentos y minerales necesarios para el ser humano. Estas atenciones específicas y universales muestran claramente un conocimiento abarcador y son testigos, en la cantidad de alimentos, medicinas y minerales, de un Rahman-i Rahim, Misericordioso y Compasivo.
Sí, la provisión del sustento para los seres humanos, especialmente para los más débiles y para los cachorros; y en particular, la entrega del sustento adecuado desde la “cocina del estómago” a los órganos del cuerpo que lo necesitan, e incluso a cada célula, es una obra sabia. Asimismo, el hecho de que las montañas actúen como farmacias y almacenes de minerales necesarios para el ser humano también son obras que solo pueden ser llevadas a cabo mediante un conocimiento completamente abarcador. La casualidad errante, la fuerza ciega, la naturaleza sorda, las causas inanimadas y sin conciencia, y los elementos simples y dominantes no pueden de ninguna manera intervenir en esta alimentación, gestión, protección y planificación que son llenas de sabiduría, visión, compasión y cuidado. Estas causas aparentes solo existen como velos de la majestad del poder divino, utilizadas y empleadas bajo el mandato, permiso, conocimiento y sabiduría del Alím‑i Mutlak, Omnisciente Absoluto.
Quinta y Sexta Prueba
وَاْلاَقْضِيَّةُ الْمُنْتَظَمَةُ وَاْلاَقْدَارُ الْمُثْمِرَةُEs decir, las formas y proporciones de todas las cosas – en particular las plantas, los árboles, los animales y los seres humanos– han sido diseñadas artísticamente y moldeadas conforme a las reglas del qadâ (decreto) y qadar (destino), que son dos manifestaciones del conocimiento eterno. Cada uno ha sido confeccionado con precisión según su estatura, equipado perfectamente y dotado de una forma ordenada y llena de sabiduría. Estas formas y proporciones, tanto individualmente como en conjunto, son pruebas claras de un conocimiento infinito y testifican, en su cantidad misma, la existencia de un Sani‑i Alím, Artífice Omnisciente.
Sí, por ejemplo, como muestra de sus innumerables ejemplos, observemos a un solo árbol fructífero y a un ser humano individual. Vemos que este árbol y este ser humano, con sus numerosos órganos y dispositivos, han sido diseñados de una manera tal, que ningún pintor podría replicar completamente su interior y exterior. Sus límites han sido trazados con un compás invisible y la pluma de un conocimiento sutil, de manera que cada órgano ha recibido una forma perfectamente adecuada para cumplir con sus frutos, resultados y funciones naturales. Esto solo puede lograrse mediante un conocimiento infinito, que considera y comprende la relación de todo con todo. Este conocimiento abarca todas las similitudes y especies de este árbol y de este ser humano, y determina con sabiduría sus proporciones internas y externas mediante el compás y la pluma del qadâ (decreto) y qadar (destino) del conocimiento eterno. Por lo tanto, estas creaciones testifican con la cantidad de plantas y animales existentes la existencia necesaria y el conocimiento infinito de un Sani‑i Musavvir, Artífice Formador y un Alím-i Mukaddir, Omnisciente y Determinador.
Séptima y Octava Prueba
وَاْلاۤجَالُ الْمُعَيَّنَةُ وَاْلاَرْزَاقُ الْمُقَنَّنَةُEs decir, por una importante sabiduría, las fechas de muerte y las provisiones que en apariencia parecen inciertas e indefinidas, están en realidad claramente definidas y determinadas en el registro del qadâ (decreto) y el qadar (destino) eterno, en la página del destino de la vida de cada ser vivo. Ni la hora designada de la muerte ni el sustento pueden adelantarse ni retrasarse. Cada ser vivo tiene su provisión asignada y registrada en la tabla del qadâ y qadar, y hay innumerables pruebas de esto.
Por ejemplo: cuando un árbol grande muere, deja su semilla, que es como su espíritu, para que continúe su función en su lugar. Esto sucede según las leyes sabias de un Alím‑i Hafíz, Omnisciente y Preservador. Asimismo, la leche que alimenta a una cría fluye de las glándulas mamarias, pura y limpia, sin contaminación a pesar de surgir entre la sangre y los desechos. Esto refuta de manera concluyente cualquier posibilidad de casualidad y muestra claramente que ocurre bajo la amorosa ley de un Rezzak-i Alím-i Rahim, Sustentador Omnisciente y Compasivo. Estos dos ejemplos específicos pueden extrapolarse a todos los seres vivos y conscientes, mostrando la misma verdad.
Por lo tanto, en realidad, tanto la hora designada de la muerte como el sustento están determinados y registrados en el libro del destino de acuerdo con un conocimiento preciso. Sin embargo, por una sabiduría extremadamente importante, tanto la hora designada como el sustento, están velados por el misterio de lo oculto, aparentando ser inciertos, indefinidos y, superficialmente, como si dependieran del azar.
Si la muerte fuera tan evidente y predecible como el ocaso del sol, la primera mitad de la vida se desperdiciaría en una absoluta negligencia, sin trabajar para el Más Allá. Y en la segunda mitad, cada día traería un miedo desgarrador, como si se avanzara un paso hacia la horca, lo que multiplicaría por cien el sufrimiento de la muerte. Por esta razón, los desastres personales y, de manera similar, el desastre global de la muerte del mundo, es decir, el Día del Levantamiento, han sido misericordiosamente velados por el misterio del mundo oculto.
En cuanto al sustento, después de la vida, es uno de los mayores tesoros de bendiciones, la fuente más rica de gratitud y alabanza, y el recurso más integral para la adoración, la súplica y la esperanza. Por ello, externamente parece incierto y aparentemente relacionado con el azar. Así, se mantiene siempre abierta la puerta para recurrir al tribunal del Rezzak‑i Kerim, Sustentador Generoso, con súplicas, peticiones, gratitud y alabanza. Si el sustento estuviera completamente definido, su naturaleza cambiaría por completo. Las peticiones agradecidas y esperanzadas, las súplicas y los actos de adoración humildes probablemente desaparecerían, cerrando las puertas del reconocimiento y la gratitud hacia el Sustentador.
Novena y Décima Prueba
وَاْلاِتْقَانَاتُ الْمُفَنَّنَةُ وَاْلاِهْتِمَامَاتُ الْمُزَيَّنَةُEs decir, en cada creación, especialmente durante la primavera en la superficie de la Tierra, todos los seres hermosos que reflejan las manifestaciones de una belleza eterna, como las flores, los frutos, las aves, los insectos, y en particular, los pájaros y pequeños insectos adornados y brillantes, exhiben en su creación, forma y dispositivos una maestría y atención extraordinarias. Esta maestría y atención muestran un arte maravilloso, un perfeccionamiento impresionante y una precisión admirable que presentan de manera concluyente un conocimiento abarcador y una destreza científica sin igual (si se me permite la expresión). Además, indican claramente que la casualidad errante y las causas inanimadas, inconscientes y desordenadas no pueden intervenir en estos procesos. Por otro lado, la expresiónوَاْلاِهْتِمَامَاتُ الْمُزَيَّنَةُ“los cuidados adornados” señala que estas bellas creaciones están dotadas de un embellecimiento encantador y un adorno atractivo. Reflejan una belleza artística tan cautivadora, que indica que quien las creó actúa con un conocimiento infinito, sabe cómo hacer todo de la manera más hermosa y busca mostrar a los seres conscientes la perfección de su arte y la belleza de su maestría. Por ello, incluso las flores más pequeñas y los insectos más diminutos son diseñados y creados con esmero, habilidad y aprecio por el arte. Este cuidadoso embellecimiento y perfeccionamiento indican claramente un conocimiento infinito que abarca todo. Además, con la cantidad de estas hermosuras, testifican la existencia necesaria de un Sani‑i Alím-i Zulcemal, Artífice Omnisciente de Belleza Absoluta.
Que contiene cinco pruebas y argumentos universales
Undécima Prueba
وَغَايَةُ كَمَالِ الْاِنْتِظَامِ، الْاِتِّزَانِ، الْاِمْتِيَازِ، الْمُطْلَقَاتِ، فِي السُّهُولَةِ الْمُطْلَقَةِ وَخَلْقُ الْاَشْيَاءِ فِي الْكَثْرَةِ الْمُطْلَقَةِ مَعَ الْاِتْقَانِ الْمُطْلَقِ وَفِي السُّرْعَةِ الْمُطْلَقَةِ مَعَ الْاِتِّزَانِ الْمُطْلَقِ وَفِي الْوُسْعَةِ الْمُطْلَقَةِ مَعَ كَمَالِ حُسْنِ الصَّنْعَةِ وَفِي الْبُعْدَةِ الْمُطْلَقَةِ مَعَ الْاِتِّفَاقِ الْمُطْلَقِ وَفِي الْخِلْطَةِ الْمُطْلَقَةِ مَعَ الْاِمْتِيَازِ الْمُطْلَقِ
Esta prueba es una versión más completa y hermosa de la evidencia mencionada anteriormente en la frase árabe al final del texto. Debido a una enfermedad grave, se aborda brevemente y con señales concisas las cinco o seis pruebas amplias contenidas en ella.
Primera: observamos en toda la superficie de la Tierra que, con un conocimiento perfecto y una destreza proveniente de dicho conocimiento, se crean máquinas vivientes asombrosas de manera instantánea y, en algunos casos, en un minuto. Estas se producen con precisión, medida y distinción respecto a otras de su especie. Esto indica un conocimiento infinito y la perfección de dicho conocimiento, demostrado por el nivel de facilidad y destreza que se observa en la creación.
Segunda: dentro de una gran abundancia y multitud, las creaciones extraordinariamente artísticas y perfectas, sin error alguno, indican un poder infinito y testifican un conocimiento sin límites, señalando a Alím, Omnisciente y Kadir‑i Mutlak, Todopoderoso con evidencia ilimitada.
Tercera: a pesar de realizarse con una velocidad absoluta y una rapidez extraordinaria, las creaciones se producen con una precisión y medida perfectas. Esto indica un conocimiento infinito y testifica, en su número, la existencia de un Alím‑i Mutlak, Omnisciente Absoluto y un Kadir-i Mutlak, Todopoderoso.
Cuarta: a lo largo de toda la vasta superficie de la Tierra, la creación de seres vivos innumerables, realizada con amplitud absoluta, está dotada de un arte magistral, embellecida y perfeccionada. Esto señala un conocimiento que no se confunde, que observa todo simultáneamente y que no encuentra obstáculo alguno en ninguna tarea. Cada uno de estos seres y todos juntos testifican que son obras de un Alím‑i Kull-i Shey, Omnisciente de Todas las Cosas y un Kadir-i Mutlak.
Quinta: los miembros de una misma especie, que están extremadamente separados entre sí – uno en el este, otro en el oeste, uno en el norte y otro en el sur– son creados al mismo tiempo, de manera idéntica en esencia pero con diferencias individuales. Este hecho solo puede explicarse mediante el conocimiento infinito y el poder ilimitado de un Alím‑i Mutlak y un Kadir-i Mutlak que gobierna el universo y abarca con su conocimiento todos los estados de la existencia. Este proceso indica un conocimiento abarcador y testifica infinitamente la existencia de un Allám-ul Guyub, Conocedor de los Ocultos.
Sexta: a pesar de la mezcla absoluta y la aparente confusión, cada creación se produce sin error ni confusión, con una distinción perfecta y características únicas. Incluso en situaciones caóticas y oscuras, como las semillas bajo tierra, donde las condiciones podrían parecer confusas, estas numerosas máquinas vivas son creadas de manera milagrosa, sin que falte ningún dispositivo ni detalle en cada una de ellas. Este proceso, que ocurre con una precisión y perfección extraordinarias, indica claramente un conocimiento eterno tan evidente como el sol. Asimismo, testifica con la claridad del día la creación, el rububiyet, señorío y el poder absoluto de Kadir‑i Mutlak y de Alím-i Mutlak. Confiamos los detalles más extensos de este asunto a los análisis presentes en Risale-i Nur, concluyendo aquí brevemente esta extensa explicación.