Pasaje en árabe sobre el poder divino
اَللّٰهُ اَكْبَرُ مِنْ كُلِّ شَيْءٍ قُدْرَةً وَعِلْمًا اِذْ هُوَ الْقَد۪يرُ عَلٰى كُلِّ شَيْءٍ بِقُدْرَةٍ مُطْلَقَةٍ مُح۪يطَةٍ ضَرُورِيَّةٍ نَاشِئَةٍ لَازِمَةٍ ذَاتِيَّةٍ لِلذَّاتِ الْاَقْدَسِيَّةِ فَمُحَالٌ تَدَاخُلُ ضِدِّهَا فَلَا مَرَاتِبَ ف۪يهَا فَتَتَسَاوٰى بِالنِّسْبَةِ اِلَيْهَا الذَّرَّاتُ وَالنُّجُومُ وَالْجُزْءُ وَالْكُلُّ وَالْجُزْئِيُّ وَالْكُلِّيُّ وَالنُّوَاةُ وَالشَّجَرُ وَالْعَالَمُ وَالْاِنْسَانُ‥ بِسِرِّ مُشَاهَدَةِ غَايَةِ كَمَالِ الْاِنْتِظَامِ، الْاِتِّزَانِ، الْاِمْتِيَازِ، الْاِتْقَانِ الْمُطْلَقَاتِ‥ مَعَ السُّهُولَةِ فِي الْكَثْرَةِ وَالسُّرْعَةِ وَالْخِلْطَةِ الْمُطْلَقَةِ‥ وَبِسِرِّ النُّورَانِيَّةِ وَالشَّفَّافِيَّةِ وَالْمُقَابَلَةِ وَالْمُوَازَنَةِ وَالْاِنْتِظَامِ وَالْاِمْتِثَالِ‥ وَبِسِرِّ اِمْدَادِ الْوَاحِدِيَّةِ وَيُسْرِ الْوَحْدَةِ وَتَجَلِّيِ الْاَحَدِيَّةِ. وَبِسِرِّ الْوُجُوبِ وَالتَّجَرُّدِ وَمُبَايَنَةِ الْمَاهِيَّةِ‥ وَبِسِرِّ عَدَمِ التَّقَيُّدِ وَعَدَمِ التَّحَيُّزِ وَعَدَمِ التَّجَزّ۪ي‥ وَبِسِرِّ اِنْقِلَابِ الْعَوَائِقِ وَالْمَوَانِعِ اِلٰى حُكْمِ الْوَسَائِلَ الْمُسَهِّلَاتِ‥ وَبِسِرِّ اَنَّ الذَّرَّةَ وَالْجُزْءَ وَالْجُزْئِيَّ وَالنُّوَاةَ وَالْاِنْسَانَ لَيْسَتْ بِاَقَلَّ صَنْعَةً وَجَزَالَةً مِنَ النَّجْمِ وَالْكُلِّ وَالْكُلِّيِّ وَالشَّجَرِ وَالْعَالَمِ، فَخَالِقُهَا هُوَ خَالِقُ هٰذِهِ بِالْحَدْسِ الشُّهُودِيِّ‥ وَبِسِرِّ اَنَّ الْمُحَاطَ وَالْجُزْئِيَّاتِ كَالْاَمْثِلَةِ الْمَكْتُوبَةِ الْمُصَغَّرَةِ اَوْ كَالنُّقَطِ الْمَحْلُوبَةِ الْمُعَصَّرَةِ. فَلَا بُدَّ اَنْ يَكُونَ الْمُح۪يطُ وَالْكُلِّيَّاتُ ف۪ي قَبْضَةِ خَالِقِ الْمُحَاطِ وَالْجُزْئِيَّاتِ لِيُدْرِجَ مِثَالَهَا ف۪يهَا بِمَوَاز۪ينِ عِلْمِهِ اَوْ يُعَصِّرَهَا مِنْهَا بِدَسَات۪يرِ حِكْمَتِهِ‥ وَبِسِرِّ كَمَا اَنَّ قُرْاٰنَ الْعِزَّةِ الْمَكْتُوبَ عَلَى الذَّرَّةِ الْمُسَمَّاةِ بِالْجَوْهَرِ الْفَرْدِ بِذَرَّاتِ الْاَث۪يرِ لَيْسَ بِاَقَلَّ جَزَالَةً وَخَارِقِيَّةَ صَنْعَةٍ مِنْ قُرْاٰنِ الْعَظَمَةِ الْمَكْتُوبِ عَلٰى صَح۪يفَةِ السَّمَاءِ بِمِدَادِ النُّجُومِ وَالشُّمُوسِ، كَذٰلِكَ اِنَّ وَرْدَ الزَّهْرَةِ لَيْسَتْ بِاَقَلَّ جَزَالَةً وَصَنْعَةً مِنْ دُرِّيِّ نَجْمِ الزُّهْرَةِ وَلَا النَّمْلَةُ مِنَ الْف۪يلَةِ وَلَا الْمِكْرُوبُ مِنَ الْكَرْكَدَنِ وَلَا النَّحْلَةُ مِنَ النَّخْلَةِ بِالنِّسْبَةِ اِلٰى قُدْرَةِ خَالِقِ الْكَائِنَاتِ. فَكَمَا اَنَّ غَايَةَ كَمَالِ السُّرْعَةِ وَالسُّهُولَةِ ف۪ي ا۪يجَادِ الْاَشْيَاءِ اَوْقَعَتْ اَهْلَ الضَّلَالَةِ ف۪ي اِلْتِبَاسِ التَّشْك۪يلِ بِالتَّشَكُّلِ الْمُسْتَلْزِمِ لِمُحَالَاتٍ غَيْرِ مَحْدُودَةٍ تَمُجُّهَا الْاَوْهَامُ كَذٰلِكَ اَثْبَتَتْ لِاَهْلِ الْهِدَايَةِ تَسَاوِيَ النُّجُومِ مَعَ الذَّرَّاتِ بِالنِّسْبَةِ اِلٰى قُدْرَةِ خَالِقِ الْكَائِنَاتِ. جَلَّ جَلَالُهُ وَلَٓا اِلٰهَ اِلَّا هُوَ اللّٰهُ اَكْبَرُ
Antes de la traducción breve del significado del pasaje árabe sobre esta gran cuestión del poder divino, expondremos una verdad que se ha insinuado al corazón. Es la siguiente:
la existencia del poder divino es aún más evidente y concluyente que la existencia misma del universo. De hecho, todas las criaturas, cada una individualmente y todas juntas, son palabras encarnadas de ese poder, que manifiestan claramente su existencia con aynelyakin, certeza de visión. Estas criaturas presentan innumerables testimonios de la existencia de Kadir‑i Mutlak, quien es el poseedor de este poder. Por lo tanto, no se necesitan más pruebas para establecer su existencia. Sin embargo, hay una verdad aterradora sobre el poder, que debe ser demostrada, ya que constituye uno de los fundamentos más importantes de la fe en Allah, la piedra angular más fuerte de la resurrección y el juicio final, y el soporte esencial para muchas cuestiones de fe en Allah y verdades coránicas. Esta verdad es lo que afirma la siguiente aleya:مَا خَلْقُكُمْ وَلاَ بَعْثُكُمْ اِلاَّ كَنَفْسٍ وَاحِدَةٍ
Es decir, “¡Oh, humanos y genios! La creación de todos ustedes y su resurrección en el Día del Levantamiento, son tan fáciles para Mi poder como la creación de un solo ser.” Así como un solo brote de primavera se crea con la misma facilidad que una flor, no hay diferencia entre lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, en relación con ese poder divino. Ese poder gira los planetas con la misma facilidad con que mueve las partículas.
El pasaje árabe mencionado explica esta asombrosa cuestión con una prueba absolutamente concluyente y poderosa, dividida en “Nueve Escalones”. Un breve significado es el siguiente, señalando la esencia del escalón:اِذْ هُوَ الْقَدِيرُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ بِقُدْرَةٍ مُطْلَقَةٍ مُحِيطَةٍ ضَرُورِيَّةٍ نَاشِئَةٍ لاَزِمَةٍ ذَاتِيَةٍ لِلذَّاتِ اْلاَقْدَسِيَّةِ فَمُحَالٌ تَدَاخُلُ ضِدِّهَا فَلاَ مَرَاتِبَ فِيهَا فَتَتَسَاوَى بِالنِّسْبَةِ اِلَيْهَا الذَّرَّاتُ وَ النُّجُومُ وَ الْجُزْءُ وَ الْكُلُّ وَ الْجُزْئِىُّ وَ الْكُلِّىُّ وَ النَّوَاةُ وَ الشَّجَرُ وَ الْعَالَمُ وَ اْلاِنْسَانُ
Significado: tiene un poder absoluto que abarca todas las cosas, un poder que está intrínsecamente unido a la esencia de Vacib‑ul Vucud, Existencia Necesaria, y que es esencial e inseparable de Él según el principio de “necesidad inherente” del arte lógico. Este poder absoluto, debido a su naturaleza intrínseca, es imposible de separarse de Su esencia.
Por lo tanto, la incapacidad, que es lo opuesto al poder, de ninguna manera puede interferir o afectar al Ser Kadir, Todopoderoso.
Dado que los grados o niveles en cualquier cualidad solo son posibles si su opuesto puede entrar en ella (por ejemplo, los grados de calor son posibles debido a la presencia del frío, o los niveles de belleza por la posibilidad de fealdad), y como la incapacidad no puede acercarse al poder intrínseco de Allah, es evidente que en este poder absoluto no hay grados ni niveles.
Por lo tanto, en relación con este poder, los átomos y las estrellas, las partes y el todo, un individuo y toda una especie son equivalentes. Así, crear un núcleo o un árbol gigantesco, resucitar a un solo ser humano o a todos los seres vivos en el Día de la Resurrección, son igualmente fáciles para este poder. No hay diferencia entre lo grande y lo pequeño, lo poco y lo mucho.
Un testimonio concluyente de esta verdad es el arte perfecto, el orden, la medida, la distinción, la abundancia y la facilidad absoluta que vemos en la creación de todas las cosas, junto con la velocidad absoluta y la completa simplicidad en su producción.
Primer Escalón Que Es
El significado de:وَبِسِرِّ مُشَاهَدَةِ غَايَةِ كَمَالِ الْاِنْتِظَامِ الْاِتِّزَانِ الْاِمْتِيَازِ الْاِtْقَانِ الْمُطْلَقَاتِ مَعَ السُّهُولَةِ فِي الْكَثْرَةِ وَالسُّرْعَةِ وَالْخِلْطَةِ الْمُطْلَقَةِes esta verdad mencionada.
Segundo Escalón
بِسِرِّ النُّورَانِيَّةِ وَ الشَّفَّافِيَّةِ وَ الْمُقَابَلَةِ وَ الْمُوَازَنَةِ وَ اْلاِنْتِظَامِ وَ اْلاِمْتِثَالِLa explicación y detalles de esto se remiten al final de la Décima Palabra, a la Vigésima Novena Palabra y a la Vigésima Carta. Aquí solo haremos una breve indicación:
así como, debido a su luminosidad, la luz y el reflejo del sol, por el poder divino, pueden entrar en la superficie del océano y en todas las burbujas en ella con la misma facilidad que en un único trozo de vidrio, siendo ambos iguales, de manera similar, el poder luminoso del Ser Nur‑ul Envar, Luz de Todas las Luces, encuentra igual facilidad en crear y mover los cielos y las estrellas como en la creación y movimiento de moscas y partículas. Nada es difícil para Él.
Asimismo, debido a la propiedad de la transparencia por el poder divino, la imagen reflejada del sol puede encontrarse con igual facilidad en una sola gota de agua, en un fragmento de espejo o en la superficie de los mares, y en todas las cosas brillantes y transparentes, todo bajo la orden divina.
De manera análoga, debido a que los aspectos internos y metafísicos de las creaciones son luminosos, transparentes y brillantes, la manifestación y el efecto del poder absoluto en la creación de un solo ser es igual de fácil que en la creación de todos los animales. No hay diferencia entre poco y mucho, grande y pequeño.
Así como en una balanza extremadamente grande y precisa, capaz de pesar montañas, si se colocan dos nueces iguales en ambos platillos, y luego se añade una pequeña semilla a uno de ellos, el platillo con la semilla se eleva como si un extremo de la balanza levantara una montaña y el otro descendiera a un valle profundo. De igual manera, si en lugar de las dos nueces se colocan dos montañas iguales, al añadir una sola nuez a uno de los platillos, una montaña sería levantada hacia los cielos mientras que la otra se hundiría en un valle. Esto sucede con la misma facilidad.
De manera análoga, según la terminología del Ilm‑i Kelam (teología islámica), “la posibilidad (imkân) es igualmente probable para ambos extremos.” Es decir, para aquello que no es necesario (vâcib) ni imposible (mümtenî), sino posible (mümkün) y probable, la existencia y la inexistencia son iguales si no hay una causa que las determine. En este estado de igualdad (imkân) y equilibrio, no hay diferencia entre lo poco y lo mucho, lo grande y lo pequeño. Por lo tanto, las criaturas son posibles (mümkün) y, estando dentro del ámbito de la posibilidad, su existencia y no existencia son iguales. Dado esto, el infinito poder eterno de Vacib-ul Vucud, Existencia Necesaria, rompe el equilibrio de la inexistencia de todo lo posible con la misma facilidad con la que da existencia a una sola posibilidad. Así, otorga a cada cosa una existencia apropiada y, una vez que su tarea ha terminado, le retira el ropaje aparente de la existencia y lo envía a una existencia espiritual dentro del ámbito del conocimiento divino.
Por lo tanto, si las cosas se atribuyen a Kadir‑i Mutlak, Todopoderoso Absoluto, crear una primavera es tan fácil como una sola flor, y resucitar a toda la humanidad en el Día de la Resurrección es tan fácil como revivir a una sola persona. Sin embargo, si se atribuyen a las causas, una sola flor
sería tan complicada de producir como una primavera, y un insecto sería tan difícil de crear como todos los animales juntos. Así como, por el secreto del orden, es tan fácil y cómodo mover un gran barco o avión presionando un botón, como lo es dar cuerda a un reloj girando su llave, de
manera similar, bajo las reglas del conocimiento eterno, las leyes de la sabiduría eterna, y las manifestaciones universales de la voluntad divina, todas las cosas, sean grandes o pequeñas, muchas o pocas, reciben un molde espiritual, una medida específica y límites precisos. Así, todo está dentro del perfecto orden del conocimiento divino y bajo la ley de la voluntad. Por lo tanto, para Kadir‑i Mutlak, con Su poder infinito, girar el sistema solar y hacer que la Tierra viaje en su órbita anual es tan fácil como hacer que la sangre fluya en un cuerpo, que los glóbulos rojos y blancos giren ordenadamente en esa sangre, y que las partículas en esos glóbulos se muevan con propósito y sabiduría. Con la misma facilidad, ese poder eterno y sin límites crea un ser humano con todos sus dispositivos asombrosos a partir de una sola gota de agua, sin esfuerzo. Por lo tanto, si la
creación de este universo se atribuye a ese poder eterno e infinito, será tan fácil como la creación de un solo ser humano. Pero si no se atribuye a Él, entonces crear un solo ser humano, con sus maravillosos dispositivos y sentidos, sería tan complicado como la creación de un universo entero. Así como,
por el secreto de la obediencia y la conformidad con las órdenes, un comandante puede enviar a un solo soldado al ataque con una orden verbal, y de la misma manera, puede movilizar a todo un ejército obediente para el ataque con la misma facilidad,
de manera similar, las criaturas, especialmente los seres vivos, actúan como soldados obedientes y ejecutores de órdenes bajo las leyes de la voluntad divina y los decretos creativos divinos. Estas criaturas, con inclinaciones naturales y entusiasmo innato, dentro de las reglas del movimiento determinadas por el conocimiento eterno y la sabiduría, obedecen y cumplen órdenes con una docilidad mucho mayor que la de los soldados de un ejército. Por ejemplo, un solo individuo de entre las criaturas vivientes es convocado del estado de la inexistencia al de la existencia por un comando divino: “¡Sal de la nada, entra en la existencia y toma tu lugar en la tarea que se te ha asignado!” Conforme a este mandato divino, bajo la forma específica asignada por la voluntad divina y siguiendo las reglas establecidas por el conocimiento, el poder le otorga una existencia particular, lo guía de la mano y lo trae al escenario del mundo con facilidad. Con la misma fuerza y poder, la voluntad divina crea al ejército entero de seres vivos que aparecen en la primavera, asignándoles sus deberes.
Por lo tanto, si todo es atribuido a este poder absoluto, la creación de todo el ejército de átomos y las constelaciones de estrellas es tan fácil como la creación de un solo átomo o de una sola estrella. Sin embargo, si se atribuye a las causas, entonces el diseño de las asombrosas funciones de una sola partícula en el ojo o en el cerebro de un ser vivo, sería tan complicado y arduo como la creación de todo el ejército de animales.
Tercer Escalón
وَ بِسِرِّ اِمْدَادِ الْوَاحِدِيَّةِ وَ يُسْرِ الْوَحْدَةِ وَ تَجَلِّى اْلاَحَدِيَّةِMiraremos brevemente el significado con pequeñas indicaciones: así como un rey o comandante supremo, al ser el único soberano y al hacer que todos sus súbditos actúen únicamente según sus órdenes, puede gobernar a todo un país y a una gran nación con la misma facilidad con la que administra a un solo pueblo, lo mismo ocurre con la unicidad de su soberanía. En un sistema en el que todos los individuos son tratados como soldados obedientes, se facilita la aplicación de órdenes y leyes. Si en cambio, el gobierno se deja en manos de múltiples soberanos, no solo se produciría un gran caos, sino que incluso gobernar a un solo pueblo, o tal vez a una sola casa, se volvería tan complicado como gobernar a un país entero.
Además, debido a que esa nación obediente está unida a un único comandante, cada individuo de esa nación obtiene una fuerza inmensa. Por ejemplo, un solo soldado, al estar respaldado por el poder del comandante, el arsenal del rey y el ejército completo, puede capturar a un individuo con una fuerza mil veces mayor que la suya. Si se rompe este vínculo con el comandante, el soldado pierde esa fuerza infinita y queda limitado a su débil fuerza personal y a la cantidad de municiones que lleva. Si a ese soldado se le pidiera realizar todas las tareas que anteriormente lograba con la fuerza de la conexión al soberano, necesitaría tener la fuerza de un ejército en su propio brazo y un arsenal real en su cintura.
De manera similar, el Sultán‑i Ezel ve Ebed, Soberano de la Eternidad Pasada y Futura, Sani-i Kadir, Artífice Todopoderoso, con la unicidad de Su soberanía y Su dominio absoluto, puede manejar el universo con la facilidad de administrar una ciudad. Puede crear una primavera con la simplicidad de un jardín y resucitar a todos los muertos en el Día de la Resurrección con la misma facilidad con la que hace que los árboles de un jardín produzcan hojas, flores y frutos en la primavera venidera. Asimismo, puede crear a un pequeño insecto con la misma facilidad con la que forma el sistema completo de un águila gigante. Y con facilidad, Él convierte a un ser humano en un microcosmos, en un pequeño universo. Si se atribuyera a las causas, un microbio sería tan complicado como mil rinocerontes, y una fruta sería tan difícil de producir como un gran árbol. Además, sería necesario dotar a cada partícula en el cuerpo de un ser vivo – que realiza tareas sorprendentes– con ojos que pudieran verlo todo y un conocimiento que pudiera abarcarlo todo, para que pudiera cumplir esas delicadas y perfectas funciones vitales.
En la unicidad, la facilidad y la simplicidad llegan a un grado tan alto, que al igual que el equipamiento de un ejército se gestiona fácilmente cuando proviene de una única fuente o fábrica, es tan sencillo como equipar a un solo soldado. Sin embargo, si diferentes fuentes intervinieran y cada equipo proviniera de fábricas separadas, incluso el equipamiento de un solo soldado se volvería tan complicado como el de mil soldados. Además, si varios comandantes y oficiales interfirieran en la gestión de un soldado, su administración sería tan difícil como la de mil soldados. Por otro lado, si se encargara la gestión de mil soldados a un único comandante, sería tan fácil como manejar a un solo soldado. Pero si se delegara a diez comandantes o incluso a los propios soldados, se volvería extremadamente confuso y complicado.
De manera similar, si todo se atribuyera a Vahid‑i Ehad, Uno y Único, sería tan fácil como manejar a un solo objeto. Pero si se atribuyera a las causas, incluso un solo ser vivo sería tan complicado como todo el planeta, e incluso imposible de manejar. Por lo tanto, en la unicidad reside una facilidad que alcanza el nivel de necesidad y obligatoriedad. En cambio, cuando intervienen múltiples manos, la dificultad alcanza el nivel de imposibilidad.
Como se menciona en Cartas de Risale‑i Nur, si el cambio entre el día y la noche, los movimientos de las estrellas y las transformaciones de las estaciones como otoño, invierno, primavera y verano, en el transcurso de un año se encomendaran a un único gobernador y comandante, ese comandante supremo podría simplemente ordenar a su único soldado, la Tierra: “Levántate, gira y recorre.” Y la Tierra, en la alegría y entusiasmo de recibir esa orden y atención, giraría como un derviche extático, con dos movimientos – su rotación diaria y su traslación anual– facilitando con gran simplicidad los cambios de las estaciones y los movimientos aparentes y ficticios de las estrellas. Esto demuestra la completa facilidad y simplicidad que reside en la unicidad. Sin embargo, si no se confiara al único gobernador, sino que se dejara en manos de las causas o los caprichos de las estrellas, y se ordenara a la Tierra: “Detente, no te muevas.” Entonces, para que las estaciones como el verano y el invierno, y fenómenos como el día y la noche, ocurrieran en esas condiciones, sería necesario que estrellas y soles miles de veces más grandes que la Tierra recorrieran millones o incluso miles de millones de años luz de distancia cada noche y cada año. Esto haría que los cambios estacionales y los movimientos celestiales se volvieran extremadamente complicados y difíciles, hasta el punto de la imposibilidad. Por lo tanto, atribuir estos fenómenos al único y absoluto gobernador muestra la simplicidad y facilidad de la unidad, mientras que atribuirlos a múltiples causas revela la imposibilidad y la extrema dificultad.
En el Tercer Escalón, la expresión وَتَجَلِّى اْلاَحَدِيَّةِ señala una verdad muy grande, extremadamente sutil, profunda y amplia. Dejaremos su explicación y demostración detallada a Risale‑i Nur y aquí expresaremos con un breve ejemplo una sola de sus delicadas reflexiones.
Así como el sol, con su luz, ilumina toda la superficie de la Tierra y representa la vahidiyet, unidad, también, con su reflejo y forma en cada cosa transparente que lo enfrenta – como espejos, gotas de agua y burbujas– , junto con sus siete colores y su forma, representa la ehadiyet, unicidad. Si el sol tuviera conocimiento, poder y voluntad, y si los espejos, gotas y burbujas fueran capaces de recibirlo, entonces, por la ley de la voluntad divina, habría un sol completo con sus atributos y forma en cada uno de ellos, sin disminuir su presencia en otras partes. Este fenómeno, bajo el mandato, el efecto y la voluntad del poder divino, demostraría la facilidad extraordinaria y la simplicidad absoluta en la ehadiyet.
De manera análoga, Sani‑i Zulcelal, Artífice Majestuoso, en términos de vahidiyet, abarca todo con Su conocimiento, voluntad y poder. Está presente y observando todo. Desde la perspectiva de Su ehadiyet, Su manifestación está presente junto a cada cosa, especialmente junto a los seres vivos, con Sus nombres y atributos. Por esta razón, puede crear fácilmente en un instante, a un insecto con el sistema de un águila, o a un ser humano como un microcosmos. Además, crea seres vivos de una manera tan milagrosa que, aunque todas las causas se reunieran, no podrían producir ni a un solo ruiseñor ni a un insecto. Y quien crea a un ruiseñor es necesariamente capaz de crear a todos los pájaros; quien crea a un ser humano es necesariamente el mismo que crea todo el universo.
Cuarto y Quinto Escalón
وَبِسِرِّ الْوُجُوبِ وَالتَّجَرُّدِ وَمُبَايَنَةِ الْمَاهِيَّةِ وَبِسِرِّ عَدَمِ التَّقَيُّدِ وَعَدَمِ التَّحَيُّزِ وَعَدَمِ التَّجَزّ۪ي
Explicar completamente las verdades de estos dos escalones al público en general, es extremadamente difícil. Por lo tanto, solo se expondrán breves reflexiones y un significado resumido: es decir, con respecto a un Kadir‑i Mutlak que posee una existencia en el nivel más fuerte e inmutable, el de la necesidad, y cuya existencia es eterna y está separada de toda materialidad, portando una esencia sagrada totalmente distinta de todas las demás esencias, los actos como mover estrellas o átomos, resucitar a toda la humanidad en el Día de la Resurrección, o revivir la primavera, son tan fáciles como dar vida a un solo ser.
Esto se debe a que un nivel fuerte de existencia domina y mueve con facilidad un nivel más débil. Por ejemplo, una memoria o un espejo, que pertenecen a la existencia intangible, pueden contener montañas de información o reflejar imágenes masivas, mientras que un objeto físico muy fuerte puede tener limitaciones mucho mayores.
De manera similar, las existencias contingentes, que son accidentales y transitorias, están infinitamente por debajo de la existencia necesaria, eterna y absoluta. Una sola manifestación de esa existencia sagrada puede abarcar y mover un mundo entero de posibilidades. Desafortunadamente, debido a tres razones importantes, incluida una enfermedad reumática, no es posible en este momento profundizar en esta extensa verdad y sus delicadas reflexiones. Dejamos el desarrollo completo de esta cuestión a Risale‑i Nur y a otra ocasión.
Sexto Escalón
وَبِسِرِّ اِنْقِلَابِ الْعَوَائِقِ وَالْمَوَانِعِ اِلٰى حُكْمِ الْوَسَائِلِ الْمُسَهِّلَاتِ
Es decir, según la terminología de la ciencia, por una manifestación de la voluntad divina y una ley del mandato creador, conocida como el nodo vital, las ramas inconscientes y duras de un árbol actúan como mecanismos y estómagos que facilitan el transporte de nutrientes esenciales y materiales necesarios a sus frutos, hojas y flores, sin que estas ramas y obstáculos sirvan como barreras. De manera similar, en la creación del universo y de todas las criaturas, todos los supuestos impedimentos, frente a una manifestación de la voluntad divina y un mandato creador, dejan de ser obstáculos y se convierten en herramientas que facilitan la tarea. Así, el poder eterno puede crear el universo y a todas las especies de la Tierra con la misma facilidad con que crea a un solo árbol. Nada es difícil para Él.
Sin embargo, si toda esta creación no se atribuyera a ese poder, entonces la construcción y administración de un solo árbol sería tan complicada como la creación de todos los árboles, o incluso como la creación y administración de toda la Tierra. Esto se debe a que, en ausencia de ese poder, cada cosa se convertiría en un obstáculo para las demás. En tal caso, incluso si todas las causas se reunieran, no podrían transportar con orden los nutrientes y materiales necesarios desde el nodo vital de un árbol hacia sus frutos, hojas, ramas y flores. Esto solo sería posible si se dotara a cada parte del árbol, e incluso a cada partícula, con una visión para ver todo el árbol, un conocimiento abarcador para comprender todas sus partes, un poder extraordinario y una asistencia excepcional.
Entonces, sube estos cinco escalones y observa cuánta dificultad, incluso cuánta imposibilidad hay en la incredulidad y la asociación de otros con Allah. Verás cuán alejado está de la razón, la lógica y la posibilidad. Y también contempla cuánta facilidad, cuánta certeza en el nivel de necesidad (vücub), cuánta racionalidad y aceptación se encuentran en la fe en Allah y en el camino del Corán, junto con la verdad absoluta y la tranquilidad que proporcionan. Di: “Elhamdulillahi ala nimet‑il iman, alabado sea Allah por la bendición de la fe”.
(Las molestias y dificultades fueron la causa de posponer la continuación de este importante escalón).
Séptimo Escalón
وَبِسِرِّ اَنَّ الذَّرَّةَ وَالْجُزْءَ وَالْجُزْئِيَّ وَالنُّوَاةَ وَالْاِنْسَانَ لَيْسَتْ بِاَقَلَّ صَنْعَةً وَجَزَالَةً مِنَ النَّجْمِ وَالْكُلِّ وَالْكُلِّيِّ وَالشَّجَرِ وَالْعَالَمِ
Una Advertencia. La esencia, el origen y el sol de las verdades de estos nueve escalones son los versículos de la Sura Al‑Ikhlas:قُلْ هُوَ اللَّهُ اَحَدٌ اَللَّهُ الصَّمَدُEstas son indicaciones breves a los destellos que provienen de los misterios de la ehadiyet, unicidad y la samediyet, autosuficiencia divina.
Observaremos brevemente el significado del Séptimo Escalón con una o dos reflexiones, dejando su explicación detallada a Risale‑i Nur. Es decir, un átomo que realiza funciones extraordinarias en el ojo o en el cerebro no es menos impresionante, ni en arte ni en propósito, que una estrella. Una parte no es inferior a un todo; por ejemplo, el cerebro y el ojo, en términos de la perfección de su diseño y la maravilla de su creación, no son inferiores al ser humano completo. Un individuo, en términos de la belleza de su arte y la rareza de su creación, no es menos impresionante que toda una especie. Asimismo, un ser humano, con sus asombrosos dispositivos, no es inferior en magnificencia de creación a una especie entera de animales. Un núcleo, en su capacidad para ser un programa y una memoria, no es menos impresionante que un árbol completo. Y un ser humano, que es como un pequeño universo, no es inferior al gran universo en términos de la perfección de su diseño, su completa estructura y la maravilla de sus funciones.
Por lo tanto, quien crea a un átomo no puede ser incapaz de crear a una estrella. Quien forma un órgano como la lengua ciertamente puede crear con facilidad a un ser humano completo. Y quien crea a un ser humano tan perfecto puede, sin duda, crear con gran facilidad a todos los animales, como vemos que ocurre ante nuestros ojos. Quien crea un núcleo como un programa, un índice o un libro de leyes divinas, puede crear a todos los árboles. Y quien crea a un ser humano, que es como un fruto concentrado del universo, capaz de reflejar todos los nombres divinos y relacionarse con todo el universo, ciertamente tiene un poder tal que puede crear y organizar todo el universo con la misma facilidad con la que crea a un ser humano.
Por lo tanto, quien es el halik, sani y rab, creador, artífice y señor de un átomo, una parte, un núcleo o un ser humano, sin duda es el mismo halik, sani y rab de las estrellas, las especies, los sistemas universales, los árboles y todo el universo. Es imposible y absurdo que sea alguien más.
Octavo Escalón
وَبِسِرِّ اَنَّ الْمُحَاطَ وَالْجُزْئِيَّاتِ كَالْاَمْثِلَةِ الْمَكْتُوبَةِ الْمُصَغَّرَةِ اَوْ كَالنُّقَطِ الْمَحْلُوبَةِ الْمُعَصَّرَةِ فَلَا بُدَّ اَنْ يَكُونَ الْمُح۪يطُ وَالْكُلِّيَّاتُ ف۪ي قَبْضَةِ خَالِقِ الْمُحَاطِ وَالْجُزْئِيَّاتِ لِيُدْرِجَ مِثَالَهَا ف۪يهَا بِمَوَاز۪ينِ عِلْمِهِ اَوْ يُعَصِّرَهَا مِنْهَا بِدَسَات۪يرِ حِكْمَتِهِ
Es decir, los elementos abarcados – los particulares, los conjuntos, y las generalidades– , así como las entidades dentro de ellos como individuos, semillas y núcleos, son como pequeñas réplicas o copias de esas grandes generalidades abarcadoras. Son como ejemplos detallados, escritos con una caligrafía extremadamente fina en áreas muy pequeñas. Por lo tanto, las generalidades abarcadoras deben necesariamente estar completamente bajo el control del Creador de esos particulares, para que mediante las medidas de Su conocimiento y las finas herramientas de Su sabiduría, pueda escribir el libro del gran universo en esas pequeñas áreas y registros.
Además, la relación entre las partes abarcadas y el ente abarcador es como gotas extraídas de una fuente abarcadora, como si se extrajera leche de un recipiente más grande. Por ejemplo, una semilla de melón es como una gota extraída de toda la planta o como un libro completamente escrito en un punto pequeño que contiene su índice, lista y programa.
Dado que esto es así, esas pequeñas partes, gotas, puntos y entidades solo pueden ser creados por el mismo Ser que posee el gran conjunto abarcador. Porque mediante las delicadas reglas de Su sabiduría, esas gotas, puntos y entidades son extraídas del conjunto abarcador.
Por lo tanto, quien crea a una sola semilla o a un solo individuo, necesariamente es el mismo que crea a ese gran conjunto, las generalidades y las especies que las abarcan, y otras generalidades aún mayores. Esto demuestra que no puede ser nadie más. De igual manera, quien crea a un solo ser humano puede crear a toda la humanidad. Y quien resucita a un solo muerto puede resucitar a todos los muertos entre los genios y los humanos en el Día de la Resurrección.
Así, la aleya:مَا خَلْقُكُمْ وَلاَ بَعْثُكُمْ اِلاَّ كَنَفْسٍ وَاحِدَةٍ“Vuestra creación y vuestra resurrección no son sino como la de un solo ser.” Demuestra con absoluta claridad y brillantez que es la verdad y la esencia misma de la realidad.
Noveno Escalón
وَبِسِرِّ كَمَا اَنَّ قُرْاٰنَ الْعِزَّةِ الْمَكْتُوبَ عَلَى الذَّرَّةِ الْمُسَمَّاةِ بِالْجَوْهَرِ الْفَرْدِ بِذَرَّاتِ الْاَث۪يرِ لَيْسَ بِاَقَلَّ جَزَالَةً وَخَارِقِيَّةَ صَنْعَةٍ مِنْ قُرْاٰنِ الْعَظَمَةِ الْمَكْتُوبِ عَلٰى صَح۪يفَةِ السَّمَاءِ بِمِدَادِ النُّجُومِ وَالشُّمُوسِ، كَذٰلِكَ اِنَّ وَرْدَ الزَّهْرَةِ لَيْسَتْ بِاَقَلَّ جَزَالَةً وَصَنْعَةً مِنْ دُرِّيِّ نَجْمِ الزُّهْرَةِ وَلَا النَّمْلَةُ مِنَ الْف۪يلَةِ وَلَا الْمِكْرُوبُ مِنَ الْكَرْكَدَنِ وَلَا النَّحْلَةُ مِنَ النَّخْلَةِ بِالنِّسْبَةِ اِلٰى قُدْرَةِ خَالِقِ الْكَائِنَاتِ فَكَمَا اَنَّ غَايَةَ كَمَالِ السُّرْعَةِ وَالسُّهُولَةِ ف۪ي ا۪يجَادِ الْاَشْيَاءِ اَوْقَعَتْ اَهْلَ الضَّلَالَةِ ف۪ي اِلْتِبَاسِ التَّشْك۪يلِ بِالتَّشَكُّلِ الْمُسْتَلْزِمِ لِمُحَالَاتٍ غَيْرِ مَحْدُودَةٍ تَمُجُّهَا الْاَوْهَامُ كَذٰلِكَ اَثْبَتَتْ لِاَهْلِ الْهِدَايَةِ تَسَاوِيَ النُّجُومِ مَعَ الذَّرَّاتِ بِالنِّسْبَةِ اِلٰى قُدْرَةِ خَالِقِ الْكَائِنَاتِ جَلَّ جَلَالُهُ وَلَٓا اِلٰهَ اِلَّا هُوَ اللّٰهُ اَكْبَرُ
(Aunque deseaba explicar este último escalón con más detalle, lamentablemente las severas dificultades causadas por la opresión arbitraria, el envenenamiento y las enfermedades dolorosas me han obligado a limitarme a una breve indicación de su significado.)
Es decir, así como hipotéticamente, si se escribiera un Corán Glorioso en una partícula indivisible conocida como sustancia indivisible en la teología islámica y la filosofía, utilizando partículas aún más pequeñas que el éter, y al mismo tiempo se escribiera otro Gran Corán en las páginas de los cielos con estrellas y soles, al comparar ambos, el Corán microscópico escrito en la partícula no sería inferior, en términos de maravilla y la perfección artística de su milagrosidad, al Grandioso Corán que adorna los cielos. De hecho, en algunos aspectos podría ser aún más asombroso. De manera similar, en relación con el poder del Creador del Universo, una flor llamada Zühre no es menos majestuosa que la estrella Zühre (Venus). Una hormiga no es inferior a un elefante, y un microbio no es menos impresionante que un rinoceronte en términos de creación. Asimismo, una abeja, con su asombrosa estructura, supera en algunos aspectos a una palmera.
Por lo tanto, quien crea a una abeja tiene la capacidad de crear a todos los animales. Quien puede resucitar a una sola persona puede revivir a toda la humanidad en el Día de la Resurrección y reunirlos en el campo de la resurrección. Nada es difícil para Él. De hecho, como vemos ante nuestros ojos, cada primavera Él crea cientos de miles de ejemplos de resurrección con gran rapidez y facilidad, mostrando claramente Su poder ilimitado.
El significado muy breve de la última frase en árabe es el siguiente: es decir, las personas del desvío, al no conocer las verdades inquebrantables de los escalones mencionados y al observar que las criaturas son traídas a la existencia de manera extremadamente rápida y fácil, caen en el error de imaginar que la formación y la creación, que en realidad ocurren por el ilimitado poder de un Sani, son resultados de la casualidad o de su propia formación espontánea. Este error los lleva a aceptar supersticiones que ningún intelecto, ni siquiera la imaginación puede aceptar, y que son imposibles en todos los aspectos.
Por ejemplo, en ese caso, sería necesario atribuir a cada partícula de un ser viviente un poder ilimitado, un conocimiento, una visión capaz de abarcar todo y una habilidad para realizar todas las artes. Al rechazar la existencia de un único Dios, según su creencia errónea, se ven obligados a aceptar tantos dioses como átomos existen. Por lo tanto, se convierten en merecedores de caer en los niveles más bajos del Infierno debido a su terquedad y desvío.
Sin embargo, las personas de guía, gracias a las poderosas verdades y pruebas inquebrantables presentadas en los escalones anteriores, alcanzan una certeza absoluta, una fe fuerte y una aceptación con aynelyakin, certeza visual en sus corazones puros y mentes rectas. Sin duda ni confusión, creen con la tranquilidad del corazón que, en relación con el poder divino, no hay diferencia entre las estrellas y los átomos, lo más pequeño y lo más grande. Todos son iguales, como lo demuestran las maravillas que ocurren ante nuestros ojos. Cada maravilla del arte de la creación testifica y confirma la afirmación de la aleya:مَا خَلْقُكُمْ وَلاَ بَعْثُكُمْ اِلاَّ كَنَفْسٍ وَاحِدَةٍ“Vuestra creación y vuestra resurrección no son sino como la de un solo ser.” Estas maravillas también testifican que el juicio de la aleya es la pura verdad y la esencia misma de la realidad. Con su estado y su lenguaje tácito, proclaman: “Allahu Ekber”. Nosotros también decimos “Allahu Ekber” tantas veces como ellos, y confirmamos con toda nuestra fuerza y certeza la afirmación de esta aleya. Testificamos con pruebas infinitas que su juicio es la verdad absoluta y la realidad misma.
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
اَللّٰهُمَّ صَلِّ وَسَلِّمْ عَلٰى مَنْ اَرْسَلْتَهُ رَحْمَةً لِلْعَالَم۪ينَ
وَالْحَمْدُ لِلّٰهِ رَبِّ الْعَالَم۪ينَ