Un Breve Resumen de la Noble Al‑Fátiha
[La Segunda Parte de la Única Lección dada en la Tercera Prisión de Yusuf durante un breve período de traslado del aislamiento al contacto]
Es un breve ejemplo de lección para los discípulos de Nur en prisión. Es la siguiente:
la Bendita Fatiha me ordenó a través de mi corazón en la oración expresar una gota de su océano y un destello de sus siete colores, como la luz del sol. Aunque hemos escrito hermosas y muchas dulces verdades de este sagrado tesoro en algunas partes de la Carta Veintinueve, especialmente en el “Nun” de Na'budu y en las Ocho Indicaciones, así como en la exégesis Signos del Milagro y en otros tratados de Nur, esta vez me he visto obligado a escribir una breve síntesis, un extracto conciso que alude únicamente a los pilares de la fe en Allah y a sus pruebas, al estilo de la primera parte, basado en mi meditación durante la oración. Remito el significado de la frase a dos o tres tratados de Nur, y comienzo desdeاَلْحَمْدُ لِلَّهِ.بِسْمِ اللَّهِ الرَّحْمَنِ الرَّحِيمِ اَلْحَمْدُ لِلَّهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ
بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّح۪يمِ ❋ اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ رَبِّ الْعَالَم۪ينَ…الخ
Primera Palabra
اَلْحَمْدُ لِلَّهِ Una indicación
muy breve de la prueba de la fe en Allah contenida en ella: sí, en
el universo existen innumerables favores y bendiciones deliberadas que son motivo de alabanza y gratitud, como el envío de leche pura, limpia y nutritiva a las criaturas débiles desde entre la sangre y los desechos. Además, los actos voluntarios de generosidad, los obsequios y la compasión en forma de hospitalidad han llenado no solo la superficie de la Tierra, sino también el universo entero. Su precio es: al principio Bismillah, en el nombre de Allah, al final Elhamdulillah, Alabado sea Allah, y en el medio, sentir la bendición en la dádiva y reconocer a su Señor a través de ella.
Observa tu propio ser, tu estómago y tus sentidos. ¡Cuántas cosas y bendiciones necesitan! Y cuánto exigen sus provisiones y delicias a cambio de alabanza y gratitud. Reflexiona sobre esto y compáralo con todas las criaturas vivientes.
Así, frente a estas bendiciones generales, los inagotables actos de alabanza ofrecidos con los lenguajes de estado y palabra demuestran con una certeza absoluta la existencia de un Mabud‑u Mahmud, Adorado Alabado y de un Mun'im-i Rahim, Munífico Compasivo. Esta realidad manifiesta la soberanía universal como el sol que ilumina el mundo.
Segunda Palabra
رَبِّ الْعَالَمِينَ Una indicación
muy breve de la prueba contenida en ella: sí, vemos
con nuestros propios ojos que en este universo no hay miles, sino millones de mundos, pequeños universos, la mayoría entrelazados. Aunque las condiciones de su administración y regulación son distintas, todos ellos son gestionados, organizados y cuidados con tal perfección que el universo entero es como una página constantemente escrita, renovada y transformada ante la mirada del Creador con el lápiz de Su poder y Su decreto. En esta soberanía infinita, una sabiduría sin límites, un conocimiento inabarcable, una misericordia sin fin y una atención meticulosa administran estos millones de mundos y el universo fluido. Cada instante, llegan testimonios innumerables, tanto generales como particulares, de la existencia necesaria y la unicidad de Rabb‑ul Álemin, Señor de los Mundos, tantos como átomos y seres compuestos por esos átomos. Desde el campo de los átomos hasta el sistema solar, desde la galaxia llamada Vía Láctea hasta una célula del
cuerpo, desde las entrañas de la Tierra hasta la estructura completa del universo, todo está gobernado, cuidado y mantenido bajo la misma ley, la misma soberanía y la misma sabiduría. Un ser humano que no percibe, no siente y no reconoce a esta rububiyet, señorío divino se hace merecedor de un tormento infinito y pierde su derecho a la misericordia.
Tercera Palabra
اَلرَّحْمَنِ الرَّحِيمِ Una indicación muy
breve de la prueba contenida en ella: sí, la existencia
y la realidad de la misericordia infinita en el universo se manifiestan tan claramente como la luz del sol. Y así como la luz atestigua la existencia del sol, esta misericordia vasta también atestigua, detrás del velo, la existencia de un Rahman, Misericordioso y un Rahim, Compasivo. Una parte importante de esta misericordia es el sustento, que otorga a Rahman el significado de Rezzak, Sustentador. El sustento muestra con tal claridad la existencia de un Rezzak‑i Rahim que cualquiera con un mínimo de conciencia se ve obligado
a aceptarlo. Por ejemplo, toda la vida, especialmente los seres más débiles y, en particular las crías, reciben sus provisiones de manera extraordinaria, sin esfuerzo ni capacidad propia. Estas provisiones se generan de la nada, de semillas homogéneas, gotas de agua y partículas de tierra. Incluso las aves indefensas, sin
alas y frágiles, en sus nidos en lo alto de los árboles, son alimentadas por sus madres, quienes se mueven como si fueran soldados obedientes. Un león hambriento
es sometido al servicio de su cría, entregándole la carne que obtiene en lugar de comerla él mismo. De manera similar,
las madres de los animales y de los humanos proveen, a través de sus pechos, leche pura, nutritiva, limpia y blanca como el agua del Paraíso, enviada sin contaminación desde la sangre y los desechos. Además, a los árboles que también requieren sustento, se les proporcionan sus necesidades de manera maravillosa y adecuada.
A los sentidos, al corazón, y al alma del ser humano, que también requieren sustento físico y espiritual, se les otorgan vastos banquetes de provisiones.
Así, el universo es como los pétalos de una rosa o las hojas de una espiga de maíz, cada uno envuelto dentro del otro, formando cientos de miles de mesas distintas. Estas mesas, con su incontable número de alimentos y bendiciones, proclaman a un Rahman‑i Rezzak, Misericordioso y Sustentador y a un Rahim-i Kerim, Compasivo y Generoso ante todo aquel que no esté completamente ciego.
Si se preguntara: “¿Acaso las calamidades, imperfecciones y males en este mundo no contradicen y ensombrecen esta misericordia infinita?”
La respuesta: en los tratados como La Epístola del Destino de Nur, esta difícil pregunta ha recibido una respuesta completa. Pero aquí se ofrece una breve indicación:
cada elemento, especie y ser tiene múltiples funciones, tanto generales como particulares, y cada función genera muchos resultados y frutos. La gran mayoría de estos son beneficiosos, bellos y buenos. Solo una pequeña parte puede parecer mala o imperfecta, ya sea debido a la incapacidad de algunos, a un mal uso voluntario, o porque sirven como castigo y disciplina, o incluso como medio para mayores bienes. Un mal particular y aparente puede parecer feo o injusto.
Sin embargo, si se impidiera este mal aparente evitando que el elemento o ser realizaran su función, entonces todos los resultados hermosos y beneficiosos que produce dejarían de existir. La ausencia de un bien es un mal, y la desaparición de una belleza es una fealdad. Por lo tanto, para evitar un solo mal particular, surgirían cientos de males, injusticias y fealdades, lo que contradeciría completamente la sabiduría, la justicia y la misericordia que subyace en la soberanía divina.
Por ejemplo, en el caso de la nieve, el frío, el fuego y la lluvia, aunque tienen cientos de beneficios y sabidurías, algunas personas descuidadas y sin precaución pueden sufrir daños debido a su propio mal uso. Por ejemplo, si alguien mete la mano en el fuego y afirma que “la creación del fuego carece de misericordia”, las innumerables bendiciones y beneficios del fuego lo refutan y lo corrigen.
Además, las pasiones egoístas del ser humano y sus emociones bajas, que no perciben las consecuencias, no pueden ser la medida, el criterio ni la balanza para los principios de rahmaniyet, hakímiyet y rububiyet, misericordia, sabiduría, señorío divino que gobiernan el universo. Ven el mundo según el color de su propio espejo. Un corazón oscuro y sin compasión percibe el universo como un lugar de lágrimas, fealdad, opresión y oscuridad.
Sin embargo, cuando se mira con los ojos de la fe, el universo se revela como una hurí celestial vestida con setenta hermosas túnicas, tejidas con misericordia, bondades y sabiduría, y cubiertas con innumerables y hermosos atuendos uno sobre otro. Sonriendo perpetuamente, el universo refleja compasión y luz, como si fuera un “gran ser humano”, en el que la humanidad aparece como un “pequeño universo” y cada ser humano como un “mundo en miniatura”. Entonces, con todo el espíritu y el alma, proclama:اَلْحَمْدُ لِلَّهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ الرَّحْمَنِ الرَّحِيمِ مَالِكِ يَوْمِ الدِّينِ
Cuarta Palabra
مَالِكِ يَوْمِ الدِّينِ Una indicación
muy breve de la prueba contenida en ella:
Primero
Al final de la primera parte de esta lección, todas las pruebas que atestiguan la verdad del retorno final (وَاِلَيْهِ الْمَصِيرُ) y de la resurrección y el Más Allá, también atestiguan la verdad amplia y de fe contenida enمَالِكِ يَوْمِ الدِّينِ.
Segundo
Como se expresa al final de La Décima Palabra, la soberanía eterna, la misericordia infinita, la sabiduría, la belleza eterna y los atributos ilimitados del Creador del universo, junto con Sus numerosos nombres y cualidades, exigen con certeza la existencia del Más Allá. El Corán, con miles de aleyas y pruebas, Muhammed Aleyhissalatu Vesselam, con cientos de milagros y evidencias, y todos los profetas Aleyhimusselam y los libros sagrados y revelaciones divinas, con innumerables pruebas, testifican la existencia de una vida eterna en la morada del Más Allá. Un ser humano que no cree en esta vida eterna y que niega el Más Allá arroja su propia alma a un infierno espiritual nacido de su incredulidad, y sufre constantemente en este mundo.
Como se explica en El Guía, el paso continuo del tiempo, las separaciones y el fin de todas las cosas en el pasado, presente y futuro, derraman sin cesar aflicciones infinitas en su corazón y en su espíritu. Así, le hacen experimentar el tormento del Infierno incluso antes de entrar en él.
Tercero
La expresiónيَوْمِ الدِّينِseñala una prueba poderosa y significativa de la resurrección. Sin embargo, en este momento, una circunstancia repentina me ha hecho posponer la explicación de esta prueba para otro tiempo, o tal vez ya no sea necesaria. Porque las Epístolas de Nur han demostrado la mañana y la primavera de la resurrección y el renacimiento con pruebas tan sólidas, con la certeza de que el día sigue a la noche y la primavera sucede al invierno.
Quinta Palabra
اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُ Antes de señalar la prueba
contenida en esta frase, me vino al corazón una travesía imaginativa basada en la explicación de la Carta Veintinueve. Es la siguiente: en un tiempo, mientras investigaba los milagros del Corán,
encontré múltiples señales de milagros y profecías en la Sura de la Conquista y detalles milagrosos en las letras y palabras. Mientras recitaba la Fatiha durante la oración, mi corazón se preguntó acerca del milagro del “nun” enنَعْبُدُ نَسْتَعِينُ: ¿Por qué no diceاَعْبُدُ اَسْتَعِينُ,”Yo adoro y busco ayuda” en singular, sino que utiliza nun de la primera persona del plural, dice “nosotros adoramos y buscamos ayuda”?
De repente, se abrió ante mí un vasto campo imaginario, y entendí con certeza, el secreto divino y el gran beneficio de la congregación en la oración y el milagro contenido en esta letra. Esto es lo que vi:
en ese momento, mientras oraba en la Mezquita de Bayezid en Estambul, al decirاِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُ, noté que la congregación en la mezquita también lo recitaba conmigo. Era como si ellos confirmaran mi declaración y se unieran a mi súplica. Luego, otra visión se abrió ante mí: vi que todas las mezquitas de Estambul se unieron y se convirtieron en una gran Mezquita de Bayezid. Como yo, todas las congregaciones decíanاِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُal unísono, certificando mis súplicas y oraciones con su “ámin”. Se convirtieron en una especie de intercesores para mí.
Entonces, otra visión se desplegó: vi que el mundo islámico entero se transformaba en una vasta mezquita, con la Kaaba en La Meca actuando como el mihrab, nicho de oración. Todas las filas de musulmanes, extendidas en forma circular, se volvían hacia ese sagrado mihrab, y al igual que yo, decíanاِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُ اِهْدِنَا. Cada uno de ellos oraba no solo en su propio nombre, sino en nombre de toda la congregación, haciéndolos intercesores mutuos. Reflexioné: una comunidad tan inmensa no puede equivocarse en su camino ni ser rechazada en sus súplicas. Mientras contemplaba los grandes beneficios de la congregación en la oración, otra visión se reveló:
vi que el universo entero era como una gran mezquita. Todas las especies de la creación estaban realizando una gran oración en congregación, cada una con su propia forma de adoración y su lenguaje particular. Testificaban y proclamaban la rububiyet, señorío divino del Creador y confirmaban la misma conclusión:اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُMientras observaba esto, se abrió otra visión:
vi que, al igual que el universo – que es un gran ser humano– , mi cuerpo y los átomos, facultades y sentidos dentro de mí también obedecían las órdenes divinas y mostraban su dependencia de la misericordia y el cuidado de su Creador. En silencio, proclamabanاِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُy demostraban que en cada instante necesitan la ayuda y la misericordia de su Creador.
Contemplando con asombro el misterio sagrado de la congregación en la oración y el milagro contenido en el “nun”, regresé de esta vasta travesía imaginativa y dije con toda el alma: Elhamdulillah, Alabado sea Allah. Me he acostumbrado a decir la fraseاِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُen nombre de esas tres congregaciones y en representación de mis grandes y pequeños compañeros. Ahora, la introducción ha terminado y llegamos al punto principal. Una indicación muy breve de la prueba contenida enاِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُ:
Primero
Vemos con nuestros propios ojos que en el universo, y en particular en la superficie de la Tierra, existe una actividad asombrosa, constante y ordenada de creación y funcionamiento. Dentro de este proceso de creación, un rububiyet‑i mutlaka, absoluto señorío divino se manifiesta de manera compasiva y sabia. Esta soberanía responde con perfecta sabiduría y cuidado, a las necesidades y súplicas de incontables seres vivos, ya sea en sus acciones, en sus estados o en sus oraciones y palabras. Esta manifestación revela una uluhiyet-i mutlaka, divinidad absoluta y una mabudiyet-i amme, adoración universal, donde todas las criaturas, en particular los seres vivos y especialmente los humanos, ofrecen innumerables formas de adoración, tanto naturales como voluntarias. La mente racional y los ojos de la fe perciben claramente esta realidad, y además, todas las escrituras divinas y los profetas han comunicado y atestiguado esta verdad.
Segundo
Con la señal contenida en la “nun” deنَعْبُدُ“te adoramos”, se indica que las tres congregaciones mencionadas en la introducción – cada una por separado y en su conjunto– están ocupadas con diversas formas de adoración natural y voluntaria. Esta adoración, sin duda y con absoluta claridad, es una respuesta agradecida hacia una mabudiyet, divinidad y una prueba incontestable de la existencia de un Mabud‑u Mukaddes, Ser Santo y Adorado.
Asimismo, con la señal contenida en la “nun” deنَسْتَعِينُ“y buscamos Tu ayuda”, se expresa que las mismas tres congregaciones – es decir, desde la totalidad del universo hasta los átomos de un solo cuerpo– , cada grupo y cada individuo, buscan asistencia a través de acciones y estados y suplican en oración. Su ayuda proviene de un Mudebbir‑i Rahim, Ordenador Compasivo que responde con aceptación a sus súplicas, demostrando así Su existencia y compasión sin lugar a dudas. Por ejemplo, como se explica en la Vigésima Tercera Palabra, las tres clases de súplicas de todas las criaturas en la Tierra se aceptan de forma maravillosa y más allá de cualquier expectativa, lo cual es una prueba concluyente de un Rabb-i Rahim ve Mucib, Señor Compasivo y Que Responde a las Oraciones.
Sí, las semillas y los núcleos suplican con el “lenguaje de su capacidad” para convertirse en árboles y espigas, y vemos ante nuestros ojos cómo sus súplicas son aceptadas por su Creador. Todos los animales, con el “lenguaje de su necesidad innata”, piden de manos invisibles su sustento y todo lo necesario para sus vidas, más allá de su alcance y capacidad. Sus súplicas son aceptadas y respondidas por un Halik‑i Kerim, Creador Generoso, quien envía criaturas sorprendentes y carentes de conciencia para socorrerlas en el momento preciso con sabiduría.
Tomando estos dos ejemplos, queda claro que todas las oraciones expresadas con el “lenguaje de las palabras”, especialmente las de los profetas (aleyhimusselam) y los justos (havas), que son aceptadas de manera extraordinaria, atestiguan la prueba de la vahdaniyet, unidad divina contenida enاِيَّاكَ نَسْتَعِينُ.
Sexta Palabra
اِهْدِنَا الصِّرَاطَ الْمُسْتَقِيمَ Una indicación muy
breve de la prueba contenida en ella es la siguiente: sí,
así como el camino más corto y directo entre dos puntos es el más recto y sencillo, también en los caminos espirituales, en las sendas del corazón y en los métodos de la verdad, el camino más recto es el más corto y el más fácil. Por ejemplo, en Risale‑i Nur, todas las comparaciones y los balances demuestran de manera concluyente que el camino
de la fe en Allah y la tevhid, unicidad divina es extremadamente directo, verdadero, recto y fácil, mientras que los caminos del ateísmo y la negación son extremadamente largos, difíciles y peligrosos. Por lo tanto, en un universo en el que todo está dirigido por este camino recto, sabio y sencillo en todas sus facetas,
no puede haber verdad en el politeísmo o la incredulidad. En cambio, las realidades de la fe en Allah y la unicidad divina son tan necesarias y esenciales para este universo como lo es el sol.
Además, en la moralidad humana, el camino más pacífico, beneficioso, corto y seguro también es el camino recto.
Por ejemplo, si la facultad intelectual pierde su moderación en el equilibrio de la sabiduría, puede desviarse hacia el exceso (ifrat), lo que resulta en una astucia dañina y peligrosa, o hacia la deficiencia (tefrit), lo que lleva a la ignorancia y a la necedad, trayendo consigo peligros en caminos tortuosos.
De igual manera, si la facultad de la ira no sigue el equilibrio de la valentía, se puede desbordar en exceso, manifestándose como opresión y crueldad, o caer en la cobardía, que produce deshonra y sufrimiento. Como castigo por perder el equilibrio, el ser humano sufre constantemente tormentos de la conciencia.
Asimismo, si la facultad de los deseos pierde su equilibrio de pureza y moderación, puede desviarse hacia la inmoralidad, el libertinaje y la corrupción, o por defecto, hacia la apatía, privando al ser humano del disfrute y los placeres permitidos, lo que también conlleva una aflicción espiritual.
Así, comparando con estos, en todos los caminos de la vida personal y de la vida social, la moderación es siempre el camino más beneficioso, más fácil y más corto. Si se pierde el camino recto, esos caminos se vuelven extremadamente peligrosos, largos y dañinos.
Por lo tanto, la súplicaاِهْدِنَا الصِّرَاطَ الْمُسْتَقِيمَ“Guíanos por el camino recto” es una oración amplia y universal que abarca muchas dimensiones. Es un acto de adoración, una prueba de la unicidad divina, una lección de sabiduría y una instrucción en la moralidad.
Séptima Palabra
صِرَاطَ الَّذِينَ اَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ Una indicación muy breve
de la prueba contenida en esta frase es la siguiente:
Primero
¿Quiénes sonعَلَيْهِمْaquellos a quienes se les ha concedido la bendición? La aleyaمِنَ النَّبِيِّينَ وَالصِّدِّيقِينَ وَالشُّهَدَاءِ وَالصَّالِحِينَ“los profetas, los veraces, los mártires y los justos” lo aclara. Esta aleya señala a cuatro grupos de la humanidad que han sido agraciados con la bendición de la rectitud. Al mismo tiempo, menciona a los líderes de esos grupos: conاَلنَّبِيِّينَ(los profetas), hace referencia a Muhammed Aleyhissalatu Vesselam, conوَالصِّدِّيقِينَ(los veraces), señala a Abu Bakr as‑Siddiq Radiyallahu Anh, conوَالشُّهَدَاءِ(los mártires), alude a Omer, Osman y Ali (Radiyallahu Anhum). Aquí, con una noticia de lo oculto de que después del Profeta Muhammed (A.S.M.), Abu Bakr as‑Siddiq será su califa, seguido por Omer, Osman y Ali (Radiyallahu Anhum), quienes no solo serían califas sino también mártires, muestra un destello de milagro.
Segundo
Estas cuatro clases de personas, las más elevadas, rectas y veraces de la humanidad, han defendido desde la época de Adán (A.S.), con pruebas innumerables, milagros, señales, argumentos y descubrimientos, la verdad del tevhid, la unicidad de Allah, y la mayoría de la humanidad las ha aceptado y confirmado. Esta verdad del tawhid es ciertamente tan clara y evidente como el sol. Estas innumerables personalidades eminentes de la humanidad, al mostrar su veracidad y justicia con miles de milagros y pruebas incontables, han alcanzado la unanimidad y el consenso en cuestiones afirmativas como la unicidad del Creador, la necesidad de Su existencia y la verdad del tevhid. Este consenso y unanimidad constituyen una prueba tan sólida que no deja lugar a duda alguna.
¿Acaso alguien que niega una verdad tan evidente, anunciada y creída por las más rectas, veraces y confirmadas guías de la humanidad, quienes son los líderes en perfección y los más elevados en capacidad entre los seres humanos, creados como la finalidad más importante de la existencia del universo, los sucesores en la tierra y los seres vivos más completos en cuanto a habilidades, y quienes presentan el universo entero como testimonio, con hakkalyakin, certeza absoluta, aynelyakin, certeza de conocimiento y aynelyakin, certeza de visión, no merece acaso un crimen ilimitado y un castigo infinito?
Octava Palabra
غَيْرِ الْمَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ وَلاَ الضَّالِّينَ Una breve referencia a la
prueba contenida en esto: sí, la historia de la
humanidad y las escrituras sagradas, basándose en tradiciones transmitidas de manera ininterrumpida, en sucesos universales y definitivos, y en observaciones humanas verificadas, informan unánime, clara y categóricamente que: en incontables ocasiones,
los profetas que siguieron el Sırat‑ı Müstakim, el camino recto (Aleyhimusselam) recibieron auxilio extraordinario y milagroso del mundo invisible cuando lo solicitaron. Aquello que pidieron les fue concedido exactamente, mientras que en numerosas ocasiones, sus enemigos incrédulos recibieron el castigo de la ira divina y descendieron sobre ellos calamidades celestiales. Esto demuestra, de manera concluyente y sin lugar a dudas, que existe un Mutasarrif y Rab, un Gobernante y un Señor Hakím, Ádil, Muhsin, Kerim, Aziz y Kahhar, Sabio, Justo, Benevolente, Generoso, Poderoso y Dominador de este universo y de la humanidad que lo habita. Él ha otorgado victorias milagrosas y salvaciones gloriosas a muchos profetas como Noé, Abraham, Moisés, Hud y Salih (Aleyhimusselam) en eventos históricos y amplios. Y también, como retribución por su rebelión contra los profetas, ha enviado calamidades celestiales temibles como castigo a opresores e incrédulos, tales como los pueblos de Thamud, Ad y el
Faraón. Sí, desde la época de Adán (A.S.), dos grandes corrientes han estado en constante conflicto dentro de la humanidad. Una de ellas es el camino recto seguido por los profetas, los virtuosos y los creyentes, quienes han sido agraciados con las bendiciones y la felicidad en ambos mundos, la vida terrenal y la eterna. Ellos, al actuar en conformidad con la auténtica belleza, el orden y la perfección del universo, han alcanzado tanto las gracias del Dueño del universo como la felicidad de ambos mundos. Han sido el medio para elevar a la humanidad a niveles comparables a los ángeles, e incluso más allá, llevando a los seres humanos a través de las verdades de la fe hacia un paraíso espiritual en este mundo y una felicidad eterna en el Más Allá, logrando dicha felicidad para ellos mismos y para otros.
La segunda corriente, al abandonar el camino de la rectitud y convertir el intelecto en un medio de exceso y negligencia, transforma la razón en un instrumento de tormento y sufrimiento, degradando a la humanidad a un nivel incluso inferior al de los animales más desgraciados. A causa de sus injusticias en este mundo, reciben los golpes de la ira divina y las calamidades como castigo. Además, debido a su extravío, perciben el universo, a través de su conexión intelectual, como un lugar de tristeza, una casa de duelo universal, y consideran a los seres vivos, que caen en el ciclo de la desaparición, como una carnicería y un matadero, un lugar caótico y feo. Así, convierten su alma y conciencia en un infierno espiritual en este mundo y se hacen merecedores de un tormento eterno en el Más Allá.
Así pues, la aleya final de la noble Sura Al‑Fatiha: 'اَلَّذِينَ اَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ غَيْرِ الْمَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ وَلاَ الضَّالِّينَ' nos enseña estas dos grandes corrientes. Además, la fuente, la base y el maestro de todas las comparaciones contenidas en Risale‑i Nur es esta aleya. Puesto que los tratados de Nur han explicado este versículo con cientos de comparaciones, remitimos su explicación a ellas y nos contentamos con esta breve referencia.
Novena Palabra
اٰم۪ينَ Dado que la
'nun' enنَعْبُدُ نَسْتَعِينُ
“te adoramos y en Ti buscamos ayuda” nos muestra tres grandes comunidades, especialmente la comunidad de creyentes monoteístas en el vasto universo del Islam, y en particular a los millones de fieles presentes en ese momento en la oración, incluyéndonos entre ellos, nos permite participar en sus súplicas, confirmando lo que decimos, y beneficiarnos de su intercesión; nosotros, al decir la palabra 'Amín' “así sea”, ayudamos a sus súplicas, confirmamos sus peticiones y rogamos que sus intercesiones y solicitudes de auxilio sean aceptadas. Con este 'Ámin', nuestra adoración, súplica y petición individual se transforman en una adoración vasta y universal, y así responden al Divino Señorío Universal. Por lo tanto, con el misterio de la fraternidad de la fe en Allah y de la unidad islámica, en cada momento de la oración, el 'Ámin' en la Sura
Al‑Fatiha adquiere una amplitud universal a través de la unión de millones de personas en la mezquita del universo islámico y mediante radios espirituales invisibles. Este 'Ámin' se convierte en millones de 'Ámin' resonando con una vastedad colectiva y aceptada.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ رَبِّ الْعَالَم۪ينَ
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ