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Sí, somos una sociedad, y tenemos tal sociedad que cuenta con trescientos cincuenta millones de miembros en cada siglo. Y cinco veces al día, a través de la oración ritual, muestran su relación y servicio con un respeto absoluto hacia los principios de esa sagrada sociedad. A través del sagrado programa deاِنَّمَا الْمُؤْمِنُونَ اِخْوَةٌcorren en auxilio mutuo mediante sus súplicas y ganancias espirituales. He aquí que nosotros somos individuos de esta sagrada y magnífica sociedad.
Y nuestro deber particular consiste en dar a conocer las realidades de la fe del Corán a los creyentes de una manera verificada y firme, y salvarnos a ellos y a nosotros mismos de la ejecución eterna y de un aislamiento solitario, permanente y del Berzah.
No tenemos ninguna relación ni nos rebajamos ante las demás sociedades y comités mundanos, políticos e intrigantes, ni ante una sociedad secreta, infundada y sin sentido, como el societarismo del que se nos acusa.
Si tuviéramos el deseo de entrometernos en el mundo, esto no habría producido un zumbido de mosca, sino un sonido y un estallido similar al de una bala de cañón.
Un hombre que se defendió de manera enérgica e impactante en el Tribunal Militar y ante la ira de Mustafa Kemal en la presidencia de la asamblea, quien lo acuse de tramar intrigas mundanas durante dieciocho años sin que nadie se diera cuenta, sin duda lo hace con mala intención... En este asunto, no se puede atacar al Risale‑i Nur por mi culpa personal o la de algunos de mis hermanos. Él está directamente conectado con el Corán, y el Corán, a su vez, está conectado con el Trono Supremo. Quién tiene la osadía de extender su mano allí para desatar esas cuerdas tan fuertes.
Además, el Risale‑i Nur, cuya bendición material y espiritual y su extraordinario servicio a este país han sido confirmados por las alusiones de treinta y tres Versículos del Corán, por los tres milagros espirituales sobre lo oculto del Imam-i Alí (que Allah esté complacido con él) y por la notificación categórica del Gavs al-A'zam (que su secreto sea santificado), no es, no puede ni debe ser responsable de nuestras faltas comunes y personales. De lo contrario, habrá un daño irreparable tanto material como espiritual para este país.
Los planes y ataques dirigidos contra el Risale‑i Nur por la diabolicidad de algunos ateos, insha´Allah, se frustrarán; sus estudiantes no se comparan con los demás, no se dejarán dispersar ni renunciarán, y con la gracia de Cenab-i Hak, no serán derrotados. Si el Corán no prohibiera la defensa material, esos estudiantes, que se encuentran en todas partes y se han ganado el aprecio generalizado actuando como la vena yugular de esta nación, no se involucrarían en incidentes locales e infructuosos como los sucesos de Sheij Said y Menemen. Dios no lo quiera, si se les oprime hasta el grado de la obligación y se ataca al Risale-i Nur, ciertamente los ateos e hipócritas que engañaron al gobierno se arrepentirán mil veces.
En resumen: Ya que nosotros no interferimos en el mundo de la gente del mundo, que ellos tampoco interfieran en nuestra vida del más allá ni en nuestro servicio a la fe en Allah.
DetenidoSaid Nursi
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Señores!
Les informo con certeza que, aparte de aquellos cuya relación con nosotros y con Risale‑i Nur es nula o muy limitada, hay tantos como deseen, que son mis auténticos hermanos y compañeros verídicos en el camino de la verdad. Nosotros, con el descubrimiento definitivo de Risale-i Nur, hemos alcanzado una certeza inquebrantable, con la misma certeza que dos más dos es igual a cuatro, de que la muerte para nosotros, gracias al secreto del Corán, se ha transformado de una ejecución eterna en una licencia de liberación. Sin embargo, para aquellos que siguen en la desviación y se oponen a nosotros, esa muerte segura se convierte, o bien en una ejecución eterna (si no poseen una fe firme en el Más Allá), o en un encarcelamiento solitario, eterno y oscuro (si creen en el Más Allá pero han seguido un camino de indulgencia y extravío).
¿Acaso existe en el mundo una cuestión más grande y más relevante para la humanidad que esta, que pueda ser utilizada como un medio para alcanzar otra cosa? ¡Les pregunto!
Dado que no existe ni puede existir, ¿por qué se ocupan ustedes de nosotros? Nosotros, con la mayor serenidad y firmeza, esperamos la sentencia más severa que nos impongan, considerando que para nosotros no es más que una licencia para viajar hacia el mundo de la luz. Pero aquellos que nos rechazan y nos condenan en el nombre del extravío, sabemos con certeza y casi como si lo viéramos que pronto serán sentenciados al castigo eterno y al encarcelamiento solitario como vemos a ustedes en esta asamblea. Lamentamos sinceramente su destino con compasión humana. Estoy dispuesto a demostrar esta verdad definitiva y relevante de manera que incluso los más obstinados se vean obligados a aceptar. No solo frente a peritos prejuiciosos e ignorantes en cuestiones espirituales, sino también ante sus más grandes sabios y filósofos. Si no logro probarlo con la claridad del día, estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo.
Como muestra de ello, presento el tratado Frutos de la Fe en Allah, escrito en dos viernes para los prisioneros, que expone los principios fundamentales y esenciales de Risale‑i Nur y que actúa como una defensa de esta obra. Estamos trabajando, aunque con dificultades, para escribirlo con el nuevo alfabeto y presentarlo ante las autoridades de Ankara. Lean este tratado con la mayor atención. Si sus corazones no lo confirman (no hablo del ego), aunque me sometan a todo tipo de humillaciones y torturas en este aislamiento absoluto, guardaré silencio.
En resumen: o dejan completamente libre a Risale‑i Nur, o intenten destruir esta verdad sólida e inquebrantable, si es que pueden. Hasta ahora no me preocupé por ustedes ni por su mundo, ni pensaba hacerlo. Sin embargo, me han obligado y tal vez era necesario advertirles. Tal vez por eso el destino divino nos puso en este camino. Nosotros, guiados por la regla sagrada:مَنْ اۤمَنَ بِالْقَدَرِ اَمِنَ مِنَ الْكَدَرِ Nos comprometemos a enfrentar todas las dificultades con paciencia.
Detenido,Said Nursi
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
Nos han censurado acusándonos de “hacer alteraciones en la religión”, debido a que, siguiendo una costumbre islámica vigente desde la Era de la Felicidad hasta el presente, hemos convertido en un Hizb‑i Kur'anî (una compilación de letanías coránicas) los cientos de versículos célebres que constituyen las fuentes particulares del Risale‑i Nur, como si fuera un gran En'âm.
Asimismo, pretenden acusarnos con el Tratado del Hiyab —por el cual ya cumplí una condena de un año, que se mantuvo confidencial y que, tal como consta en las actas policiales, fue extraído de debajo de unas pilas de leña— como si hubiera sido escrito y publicado este mismo año.
Además, se han tomado como motivo de responsabilidad legal mis críticas naturales, necesarias y confidenciales que aclaran una realidad basada en los Hadices acerca de los errores de una persona que ocupaba la presidencia del gobierno en Ankara (Mustafa Kemal), a cuyas objeciones y duras palabras que le expresé en su momento él no replicó sino que guardó silencio; y esto se hace ahora que él ha fallecido. ¡Dónde queda el respeto a la memoria de una persona fallecida y cuya relación con el gobierno ha cesado! Y ¡dónde quedan las leyes de la justicia, que son un recuerdo del gobierno y de la nación, y una manifestación de la soberanía de Cenab‑i Hak!
De igual modo, el principio de la libertad de conciencia —que es el fundamento de la república en el que más nos apoyamos y con el cual nos defendemos— ha sido utilizado en nuestra contra como motivo de acusación; como si nosotros fuéramos en contra de dicho principio de la libertad de conciencia.
También, por haber criticado las maldades y los defectos de la civilización moderna, se me atribuye en las actas algo que jamás pasó por mi mente ni por mi imaginación: se me acusa de estar en contra del progreso actual, alegando que supuestamente no acepto el uso de la radio , del avión y del ferrocarril.
Espero en Allah que, juzgando por estos ejemplos, el fiscal y el Tribunal de Denizli, que son sensatos y justos, demuestren cuán injusto es este proceder y no den importancia a los delirios de esas actas.
Y lo más asombroso es esto: el fiscal de otro tribunal me preguntó: “En el confidencial Quinto Rayo has dicho: (El ejército librará sus riendas de las manos de esa temible persona); tu intención con esto es incitar al ejército a la insubordinación contra el gobierno”.
Y yo le respondí: “Mi propósito es que ese comandante o bien morirá o bien será cambiado, y el ejército se librará de su tiranía. ¿Cómo es posible que un tratado que es sumamente confidencial, que en ocho años solo llegó a mis manos dos veces y que se perdió en ese mismo momento, que además aclara de manera general el significado de un Hadis relativo al fin de los tiempos y cuyo original fue redactado hace mucho tiempo, pueda ser motivo de acusación cuando ni un solo soldado lo ha visto?”. Desafortunadamente, esa asombrosa acusación de aquellos hombres injustos fue incluida en el acta de acusación.
Y lo más extraño es lo siguiente: en un lugar he dicho que, mientras era necesario responder con un gran agradecimiento a los aviones, al ferrocarril y a la radio, que son grandes bendiciones de Al‑lah el Glorioso, la humanidad no lo hizo, y por ello llovieron bombas sobre sus cabezas desde los aviones. Y la radio es una bendición divina tan grande que, como agradecimiento a ella, debería convertirse en un Hafiz universal del Corán con millones de lenguas para hacer escuchar el Corán a toda la humanidad sobre la faz de la tierra. Y en la Vigésima Palabra, mientras explicaba que el Corán informa de manera oculta sobre las maravillas de la civilización, señalé que, como indicación de un versículo, los infieles vencerían al Mundo Islámico por medio del ferrocarril. A pesar de que yo estaba incentivando al Islam hacia estas maravillas, hacia el final del acta de acusación, basándose en los rencores del anterior fiscal, se me acusa de estar “en contra de los progresos actuales como el ferrocarril, el avión y la radio”.
Además, sin tener relación alguna, alguien dijo respecto a la expresión Risaletü'n‑Nur —que es un segundo nombre del Risale‑i Nur—: “Es un Mensaje (Risalet), una inspiración proveniente de la luz del Corán”. En el acta de acusación, con el significado erróneo que le dieron en otro lugar, se tomó esto como un motivo de acusación en mi contra, como si se afirmara que “el Risale-i Nur es un mensajero (resûl)”.
Asimismo, en mis defensas he demostrado categóricamente con pruebas en veinte lugares que, aunque fuera en contra de todo el mundo, no podemos usar ni se puede usar la religión, el Corán y el Risale‑i Nur como herramientas para nada, y que jamás cambiaremos ni una sola de sus realidades por el imperio del mundo; y de hecho así lo demostramos con nuestros actos. Los indicios de esta causa son miles a lo largo de veinte años. Ya que es así, yo y nosotros decimos con toda nuestra fuerza: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ
Said Nursi