Una Carta de Condolencias Hermosa y Muy Oportuna
¡Mis estimados hermanos verídicos!لِكُلِّ مُصِيبَةٍ اِنَّا لِلَّهِ وَاِنَّا اِلَيْهِ رَاجِعُونَ
“Para cada calamidad: en verdad, somos de Allah y a Él regresaremos”. Presento mis condolencias tanto a mí mismo, como a ustedes y a Risale‑i Nur, y felicito al difunto Hafız Ali y al cementerio de Denizli. Este valiente hermano nuestro, que conocía la verdad del Tratado del Fruto con ilmelyakin, certeza de conocimiento, ha dejado su cuerpo en la tumba para alcanzar aynelyakin y hakkalyakin, la certeza de visión y la certeza absoluta; ahora viaja como los ángeles entre las estrellas y en el mundo de los espíritus. Habiendo cumplido plenamente su misión, ha sido dado de baja para descansar.
Que Cenab‑i Erhamurrahimin, el Más Misericordioso, registre en el libro de sus obras buenas tantas recompensas como letras se han escrito y leído de Risale-i Nur. ¡Ámin! Y que derrame misericordia sobre su alma tantas veces como esas letras. ¡Ámin! Que el Corán y Risale-i Nur sean dulces y amables compañeros en su tumba. ¡Ámin! Que conceda a la fábrica de Nur diez héroes en su lugar para que continúen su labor. ¡Ámin! ¡Ámin! ¡Ámin!
También ustedes, como yo, recuerden a él en sus oraciones. Con la esperanza en la misericordia divina, confiamos en que ha ganado mil vidas espirituales en lugar de la única vida y la única lengua que perdió, usando mil lenguas en su lugar.