¡Mis estimados hermanos verídicos!
El Tratado de los Frutos de la Fe en Allah es sumamente importante y valioso. Espero que algún día logre grandes avances. Han comprendido bien su valor, ya que no han dejado esta escuela sin lección. Por mi parte, diré: si todo nuestro esfuerzo y sacrificio produjera solo esta obra y el Tratado de la Defensa, y el hecho de estar aquí con ustedes, esos sacrificios y sufrimientos quedarían completamente justificados; aún si tuviera que soportar diez veces más esta tribulación, seguiría siendo un precio barato.
Con muchas experiencias, y especialmente en esta prisión difícil y llena de tribulaciones, he llegado a la convicción de que ocuparse con la lectura y escritura de Risale‑i Nur alivia enormemente las dificultades y brinda consuelo. Cuando no estoy ocupado, las pruebas se multiplican, y las cosas innecesarias me afectan profundamente. Por diversas razones, aunque creía que Hüsrev, Hafız Ali y Tahiri (R.H.) sufrían mucho, veía en ellos y en los que les acompañaban una calma y serenidad sorprendentes. Me preguntaba: “¿Por qué?”
Ahora entiendo que están cumpliendo con su verdadero deber, sin distraerse en cosas inútiles, sin interferir en las decisiones del destino y sin caer en la presunción y la autocomplacencia. Con su serenidad, fortaleza y tranquilidad de corazón, han enaltecido a los discípulos de Risale‑i Nur y han mostrado la fuerza espiritual de la obra frente a los malvados. Que Cenab-i Hak haga que la humildad absoluta y el heroísmo de honor que poseen se extiendan a todos nuestros hermanos. ¡Ámin!