بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Mis estimados hermanos verídicos, inquebrantables y que comprenden la naturaleza y el valor de la paciencia!
Durante veinte años, no he tenido interés en leer ni preguntar sobre ningún periódico. Sin embargo, con gran pesar, hoy vi un artículo en un periódico solo por consideración hacia algunos de nuestros hermanos más débiles. Esto me hizo comprender que hay fuerzas importantes actuando tanto abiertamente como en secreto. Ya que nosotros aparecemos en el escenario, se nos percibe como relacionados con estas corrientes.
Insha’Allah, los cuatro baúles de tratados sólidos e irrefutables de Risale‑i Nur y los libros de defensa muy concluyentes darán un resultado beneficioso no solo para nosotros, sino también para la fe en Allah, el Corán y el Islam. No nos hemos entrometido en sus asuntos mundanos, y no han podido demostrar de ninguna manera que lo hayamos hecho. Por esta razón, han solicitado todos los escritos de Risale-i Nur para investigarlos en Ankara.
Dado que esta es la realidad, y dado que hasta ahora hemos visto la manifestación de la gracia divina en el servicio de Risale‑i Nur de manera innegable – lo hemos sentido cada uno de nosotros en mayor o menor medida– , y dado que muchos grupos en el ámbito de la política y el mundo están enfrentándose y tomando posiciones opuestas, y puesto que no tenemos más recursos que la aceptación de lo predestinado, la entrega a la voluntad divina y el consuelo sagrado y grandioso que nos brindan el servicio de la fe en Allah, el Corán y Nur, entonces, nuestro deber principal es no apresurarnos ni desesperarnos, fortalecer mutuamente nuestro ánimo, no temer, y enfrentar esta dificultad con confianza. No debemos dar importancia a las exageraciones de los periodistas, que transforman una mota en una montaña, y ver sus montañas como motas insignificantes.
Esta vida mundana, especialmente en este tiempo y bajo estas circunstancias, no tiene valor. Sea lo que sea lo que enfrentemos, debemos recibirlo con buena disposición.