بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Mis estimados hermanos verídicos!
Es una manifestación de la gracia divina y una protección del resguardo de Allah que el comité de peritos en Ankara, aunque tenía muchas razones para una crítica y objeción severa, quedó convencido de la verdad de Risale‑i Nur y decidió, casi, su absolución. Escuché que, a pesar de las expresiones intensas en los documentos confidenciales, las declaraciones de defensa provocativas, el ataque feroz del Ministro de Educación, y la presencia en el comité de peritos de dos filósofos materialistas de la esfera educativa y de un gran erudito partidario de las nuevas ideas, además del comité secreto de herejes que ha incitado al Partido Popular y al Ministerio de Educación en nuestra contra durante un año, la protección y gracia de Rahman nos socorrió. Esto les mostró la elevada posición de Risale-i Nur y los disuadió de realizar críticas severas.
Incluso, en un intento de exonerarnos, evitaron etiquetarme como un criminal político, señalando que los asuntos de Eskişehir y el incidente del 31 de marzo no son relevantes, y que actúo puramente por la religión y la fe en Allah, sin implicación política. Dijeron: “Said Nursi, de vez en cuando, se presenta como un heredero profético y muestra una actitud renovadora en el servicio del Corán y de la fe en Allah, es decir, a veces se ve dominado por una especie de éxtasis y actúa de manera absorbida”.
Con esta frase, los filósofos, con sus términos irreligiosos, intentan presentar a los que realizan un fuerte servicio en favor de la fe como si cumplieran una misión por herencia renovadora. Así, buscan también moderar la excesiva buena consideración que algunos de nuestros hermanos tienen de mí, liberarme de castigos atribuyendo mis fervores a un tipo de atracción espiritual, apaciguar a nuestros opositores, y al mismo tiempo, con este término irreligioso, tratar de debilitar cualquier deseo de fama, egoísmo o arrogancia que puedan suponerme.
A esta descripción, la totalidad de Risale‑i Nur, de principio a fin, responde claramente como el sol. Nuestra senda de humildad y fraternidad, sin vanidosas jactancias, y la vida de humildad de Yeni Said en la época de Risale-i Nur, junto con sus enseñanzas reiteradas para moderar la extrema buena opinión de sus benditos hermanos, refutan y eliminan completamente el significado insinuado en esa expresión.