¡Mis estimados hermanos verídicos!
Estimaba que nuestra defensa final y verdadera sería ese pequeño tratado, fruto de la prisión de Denizli. Pues los planes que han estado urdiendo contra nosotros durante más de un año, debido a ciertos temores infundados, son estos: “acusarnos de fomentar el sufismo, de formar una sociedad secreta, de servir a influencias extranjeras, de utilizar los sentimientos religiosos con fines políticos, de actuar en contra de la república y de perturbar el orden y la seguridad pública”. Con estas acusaciones sin fundamento, han intentado atacarnos.
Alabado sea infinitamente Cenab‑i Hak, ya que sus planes han quedado frustrados. En una investigación tan extensa, que abarca cientos de estudiantes, cientos de tratados y en las cartas y libros escritos en estos dieciocho años, no encontraron otra cosa que la verdad de la fe, la autenticidad del Corán, la investigación sobre el Más Allá y el esfuerzo por la felicidad eterna. Para disimular sus planes, han empezado a buscar excusas triviales.
Sin embargo, ante la posibilidad de que una siniestra y secreta organización de herejía, que ha engañado y manipulado a algunos funcionarios del gobierno en nuestra contra, intente ahora atacarnos directamente en nombre de la incredulidad absoluta, me parece que el Tratado del Fruto, tan claro como el sol, tan sólido como una montaña y que no deja lugar a dudas, ha sido escrito para ser la defensa más fuerte contra ellos y lograr que guarden silencio.
Said Nursi