¡Mis estimados hermanos verídicos, mis sinceros compañeros en el servicio del Corán y de la fe en Allah, y mis inseparables compañeros en el camino de la verdad, la realidad, el más allá y la eternidad!
Dado que el tiempo de nuestra separación está cercano, debido a las tensiones y errores causados por las dificultades y la falta de observancia de los principios de la “Epístola de la Sinceridad”, es necesario y obligatorio que se reconcilien plenamente entre ustedes. Ustedes son más hermanos entre sí que los hermanos de sangre más sacrificados. Un verdadero hermano cubre, olvida y perdona los errores de su hermano.
Aquí, no atribuyo su desacuerdo y egocentrismo, que es contrario a lo esperado, al nefs‑i emmare, el alma que incita al mal, ni considero apropiado para los discípulos de Risale-i Nur. Más bien, interpreto que se trata de un tipo de ego temporal que incluso los evliyas que han superado sus nefs-i emmare pueden experimentar de manera pasajera. No desmientan mi buena opinión sobre ustedes con obstinación; reconcíliense entre sí.