¡Mis estimados hermanos verídicos!
Hoy recordé la conversación que tuvieron mi gran y difunto hermano, Molla Abdullah, y el venerable Ziyaeddin, de la que ustedes tienen conocimiento. Después pensé en ustedes. Dije en mi corazón:
si se levantara el velo del misterio y pudiera ver que estos sinceros creyentes, estos musulmanes serios, que muestran tal constancia en un tiempo tan inconstante y que no se tambalean ante las dificultades ardientes y agobiantes, resultaran ser cada uno de ellos un evliya, cercano a Allah o incluso un kutb, líder espiritual, mi aprecio y afecto por ellos en este momento apenas aumentaría. Y si, en cambio, aparecieran como personas comunes y corrientes, el valor que les doy ahora no disminuiría en absoluto.
Pues, el servicio de salvar la fe en Allah bajo condiciones tan severas está por encima de todo. Las cualidades añadidas por los cargos personales y las buenas opiniones pueden perder su atractivo y amor en tiempos de tanta agitación e inestabilidad, y aquellos con estas cualidades podrían sentirse obligados a mantener su posición en la opinión de los demás mediante formalismos, afectaciones y una gravedad incómoda. Doy gracias infinitas a Allah de que no necesitamos recurrir a estos fríos formalismos.
Said Nursi