¡Mis estimados hermanos verídicos!
Los frutos de su estancia en prisión son para mí tan valiosos y hermosos como los frutos del Paraíso de Firdevs. No solo confirman mis grandes esperanzas y afirmaciones sobre ustedes, sino que también muestran maravillosamente la fuerza de la unidad. A medida que esas benditas plumas se unieron, su valor aumentó como el de tres o cuatro letras “alif” juntas, que se convierten en trescientos o cuatrocientos bajo tales presiones y dificultades. Y la fuerza espiritual que les ha permitido mantener su unidad en medio de esta confusa situación confirma lo que defendí ayer.
Sí, sin error en la comparación, así como un gran evliya no ocupa la misma posición en el servicio al Islam que un simple sahabe, compañero del Profeta, en la visión de la gente de la Sunna, del mismo modo, en esta época, un hermano nuestro que abandona el deleite su nefs, preserva la unidad y la sinceridad en el servicio a la fe se eleva más que un evliya. Esta convicción ha llegado a mi corazón, y ustedes la fortalecen continuamente. ¡Que Cenab‑i Hak esté complacido con ustedes eternamente, ámin!