بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Mis estimados y verídicos hermanos!
Les contaré una historia sobre una pregunta y su respuesta que ocurrió hace cuarenta años, similar a la pregunta de ayer. En aquel tiempo, los discípulos del Viejo Said estaban tan profundamente conectados con su maestro que alcanzaron el grado de ser verdaderos devotos. Durante ese periodo, la actividad de los comités armenios, especialmente los fedayines, combatientes del Tashnak, estaba en auge en la región de Van y Bitlis. El Viejo Said se les oponía y, hasta cierto punto, lograba detenerlos. En una ocasión, proveyó a sus estudiantes de fusiles Mauser, y su madrasa parecía un cuartel militar, con armas y libros juntos. Cuando un general del ejército vino y lo vio, dijo: “esto no es una madrasa, es un cuartel”. A raíz del incidente en Bitlis, el general se llenó de sospechas y ordenó: “confisquen sus armas”. Se llevaron quince Mauser que teníamos. Un par de meses después, estalló la Primera Guerra Mundial, y recuperé mis fusiles. De todos modos…
A raíz de estos eventos, me preguntaron: “los comités armenios, con sus temibles fedayines, parecen temerle, ya que cuando usted sube al monte Erek en Van, sus fedayines se dispersan y se van a otro lugar. ¿Qué poder tiene usted para que ocurra esto?”
Y en respuesta, decía: “dado que los fedayines armenios aparecen ante nosotros haciendo estos actos de sacrificio extraordinario por la vida pasajera de este mundo y por los beneficios y la seguridad temporales de una pequeña y negativa nacionalidad, sin duda, los estudiantes que trabajan para la vida eterna y para los beneficios positivos de la sagrada hermandad islámica, y que creen en que 'el momento de la muerte es uno solo', no se quedarán atrás respecto a esos fedayines. Si fuera necesario, sacrificarían con orgullo y sin dudar su muerte segura y sus pocos años de vida ilusoria por una vida de millones de años y por la seguridad y el beneficio de millones de hermanos en la fe.”
Said Nursi