بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Nuestro muy querido, muy preciado y bendito maestro, nuestro venerado señor!
Con la mayor reverencia y respeto, deseamos saber cómo se encuentra y oramos por su salud y bienestar, besando con devoción sus manos y sus pies.
¡Nuestro querido y compasivo maestro! En las tres preciosas cartas que nos enviaron y que se incluyeron al final de la defensa, junto con el “Punto Sutil de Huve”, usted nos pidió a través de uno de nuestros hermanos benditos, que le informáramos sobre nuestras impresiones.
¡Querido maestro! En su primera carta, se menciona que durante veinte años, bajo vigilancia y observación, en seis provincias y tres tribunales, no encontraron ninguna señal de organización en usted, y aunque nunca se observó tal afiliación en ninguna sociedad o comité, alguien preguntó a nuestro querido maestro sobre la extraordinaria conexión entre los estudiantes de Nur. Los nietos e hijos de millones de mártires islámicos que sacrificaron sus vidas para alcanzar el grado de mártir heredan este espíritu de sacrificio de sus ancestros. Así, en sus estudiantes, que pronunciaron esa extraordinaria frase – “Por una verdad por la que millones de héroes sacrificaron sus vidas, que también se sacrifique la nuestra”– , usted vio el sacrificio genuino y sincero que solo busca el agrado de Allah y que es positivo y eterno. Se respondió explicando que, ante este sacrificio, las sociedades y comités negativos quedan derrotados, que aquellos que quieren dispersar a los estudiantes de Nur no tendrán éxito, insha'Allah, y que esto servirá para aumentar el número de fieles y sacrificados por el Nur y la fe en Allah.
En su segunda carta bendita: nos explica que cuando estaba enseñando en Van y Bitlis junto con sus estudiantes, aquellos valientes que con la fuerza extraordinaria que poseían, enfrentaron y disolvieron a los fedayines, combatientes armenios y Tashnak que aterrorizaban a los creyentes en la región. Esta fuerza extraordinaria en usted, querido maestro, y en sus estudiantes, se originaba en su trabajo en pos de la vida eterna y en los beneficios positivos de la sagrada nación islámica. En contraste con el sacrificio extremo de los fedayines armenios por la transitoria ganancia y seguridad de la pequeña y efímera vida terrenal y su nacionalismo negativo, sus estudiantes, quienes creen firmemente en el dicho “La hora designada es una”, y cuya profunda conexión con su maestro alcanza el grado de devoción total, sacrifican con orgullo algunos años de su vida imaginaria en beneficio de una vida de millones de años y de la salvación y bienestar de millones de sus hermanos de fe. Esto se presenta como una respuesta a una pregunta que le hicieron a usted, querido maestro, hace cuarenta años.
En su tercera carta bendita: se menciona como una advertencia la queja que surgió en su bendito corazón, querido maestro, en medio de la enfermedad que provocaba en usted la necesidad de consuelo y compañía, tras nueve meses de un aislamiento extraordinario. La pregunta de por qué sufría tal tormento fue respondida con una indicación de que en esta dura prueba, en la que enfrentamos a adversarios tercos, insensibles y carentes de justicia, era necesario distinguir a quienes son de oro de quienes son de cobre, para lo cual se les somete a una prueba de toque. Con este riguroso examen, se pasa a cada uno por un tamiz para descubrir si hay algún interés propio en sus nefs, y esta permisividad del destino divino y de la gracia de Rab para este intenso sufrimiento tenía una gran necesidad para nuestro servicio sincero, que se realiza únicamente en nombre de la verdad. Así, esta labor realizada sin ningún engaño, egoísmo, rencor o interés mundano o espiritual, y que proviene únicamente de la pureza, la verdad y la sinceridad, logra ahora incluso convencer a los más obstinados y escépticos, otorgándonos, a cambio de una dificultad, insha´Allah, mil beneficios. Si nuestro trabajo hubiese permanecido oculto, se habrían atribuido múltiples significados, y tanto los creyentes comunes como las personas más entendidas no habrían alcanzado una plena convicción debido a diferentes pretextos.
En la cuarta carta, llamada el “Punto Sutil de Huve”, mediante las palabras sagradasقُلْ هُوَ اللَّهُ اَحَدٌyلاَ اِلَهَ اِلاَّ هُوَ, se presenta en la expresión “Huve” una delicada reflexión sobre la unicidad de Dios, vista en uno de los viajes intelectuales y espirituales de nuestro querido maestro a través de la contemplación de los elementos en el ámbito del aire. En esta breve referencia se explica la gran facilidad en el camino de la fe en Allah y las inmensas dificultades en el camino de la incredulidad.
Las maravillas observadas en las diversas semillas de diferentes naturalezas que se encuentran en un puñado de tierra, que es un lugar de manifestación de la omnipotencia divina, y los prodigios presentes en una partícula de aire, que es otro lugar de manifestación de Su mandato y voluntad, se vuelven desafiantes y complejos si se atribuyen a causas materiales, pero extraordinariamente simples cuando se atribuyen a Vahid‑i Ehad, Único e Inigualable. Esto se presenta de manera muy dulce, hermosa, persuasiva y contundente para los incrédulos, especialmente para aquellos que siguen la filosofía materialista y naturalista, así como para los creyentes. Esta reflexión, que tiene tanto valor como un tratado, nos hace pensar que podría ser un resumen del contenido de la Trigésima Palabra sobre la transformación de los átomos y del Vigésimo Tercero Destello que es el Tratado de la Naturaleza. A través de estos valiosos escritos de usted, Risale-i Nur ilumina y eleva a cada lector desde el principio hasta el final, y nos llena de infinita gratitud hacia nuestro querido maestro.
Hüsrev