¡A la Corte Penal Superior de Afyon!
En el acta de acusación, el Ministerio de la fiscalía me acusa por dos aspectos: uno general y otro específico. La acusación general se refiere a mi servicio en la obra de Risale‑i Nur y a mi participación en el supuesto delito atribuido a mi Maestro.
La acusación específica es insignificante y sin sentido, relacionada con aspectos de mi vida personal y a mi retiro del mundo.
En respuesta a la acusación de participar en el supuesto delito de mi Maestro debido a mi servicio en la obra de Risale‑i Nur, declaro:
sigo de todo corazón el camino de mi Maestro y la misión sagrada de Risale‑i Nur, que beneficia enormemente al mundo islámico, especialmente a esta patria y a esta nación. Acepto con toda el alma la supuesta acusación que se le atribuye. Agradezco a Cenab-i Hak por permitirme tener éxito en este servicio de fe en Allah, y así lo haré hasta el final de mi vida.
¡Honorables Miembros del Tribunal!
Una prueba clara de nuestro éxito en el servicio a Risale‑i Nur es la siguiente:
aunque mis habilidades en caligrafía del Corán son limitadas, de manera sorprendente y más allá de mi control, he podido transcribir tres ejemplares del Corán de una manera extraordinaria, impecable y sin precedentes. Uno de estos ejemplares está en su poder.
Segunda Prueba: he logrado transcribir cerca de seiscientas copias de las obras de Nur, las cuales han aportado grandes beneficios a esta patria, a esta nación, y a la ética y moral durante veinte años. Incluso he llegado a transcribir catorce tratados en tan solo un mes, como saben mis compañeros.
Considero innecesario presentar una defensa adicional sobre los puntos que el Ministerio de la fiscalía ha interpretado como delito en mi servicio a la misión sagrada de mi Maestro. Reafirmo plenamente las objeciones presentadas por mi Maestro en su escrito, y las presento como mis propias objeciones ante el tribunal superior.
¡A la Honorable Corte!
Los benditos y sagrados escritos de fe en Allah y del Corán, que se encuentran actualmente en su tribunal, no persiguen ningún propósito mundano ni político. Yo y mis compañeros ratificamos los servicios sagrados de mi Maestro a esta nación y a esta patria, al igual que fueron ratificados por los patriotas durante el gobierno del Comité de Unión y Progreso. En aquel entonces, se le otorgaron diecinueve mil liras de oro para la “Medreset‑üz Zehra”, su escuela superior en Van. También, los nacionalistas reconocieron con admiración su servicio en beneficio de la patria y la nación. La asignación de ciento cincuenta mil liras, en un tiempo en que el papel moneda tenía gran valor, fue aprobada por 163 de los 200 miembros del parlamento para su escuela en el Este.
Mi Maestro, a quien el Ministerio de la fiscalía intenta criminalizar por esta sagrada y bendita causa, a lo largo de su vida no ha sido refutado ni siquiera por sus oponentes más obstinados y celosos. Incluso aquellos que más se esforzaron por verlo condenado en los tribunales, al final tuvieron que rendirse ante él. En los últimos veinte años, he tenido el honor de servir a mi Maestro como su escriba y de colaborar en su labor con el Risale‑i Nur, que apunta a asegurar la prosperidad de esta nación y esta patria, y reafirmo este orgullo ante el tribunal.
Detenido,Hüsrev Altunbaşak