بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
Es el Apéndice de la Objeción Contra las Acusaciones del Tribunal de Afyon
[En esta objeción, mi interlocutor no es el fiscal de Afyon ni el tribunal, sino los fiscales, denunciantes e investigadores en otros lugares, cuyas actas deficientes y erróneas han llevado a los prejuiciosos y suspicaces funcionarios aquí a tergiversar la situación en nuestra contra, tanto en los tribunales como en las investigaciones.]
Primero: acusar a los estudiantes de Risale‑i Nur, quienes son inocentes y no tienen ninguna conexión con la política, de pertenecer a una organización política, y considerar culpables a estos desafortunados individuos que no tienen otro objetivo más que la fe y el más allá por leer, enseñar o escribir Risale-i Nur, es una prueba clara de cuán alejado está esto de la justicia.
Porque, aunque aquellos que leen las dañinas obras de personas como el Dr. Dozy y otros herejes, que escriben en contra del Corán, no son considerados culpables bajo el principio de la libertad de pensamiento y la libertad académica, el leer y escribir Risale‑i Nur, que esclarece como el sol las verdades del Corán y la fe, ha sido considerado un crimen. Además, de entre las cientos de epístolas, se han tomado como pretexto solo unas pocas frases de dos o tres epístolas, que habíamos mantenido privadas antes de que los tribunales las exhibieran, para acusarnos. Sin embargo, salvo una excepción, el Tribunal de Eskişehir ya revisó esas epístolas, trató el asunto y solo se refirió a un par de puntos de la Epístola sobre el Velo Islámico. Y, como se mencionó claramente en mi apelación y en mi respuesta, este único caso fue refutado con evidencia contundente, demostrando de veinte maneras en el Tribunal de Eskişehir que “tenemos luz en nuestras manos, no una maza política”. Además, el Tribunal de Denizli revisó todas las epístolas sin excepción y no encontró nada objetable. A pesar de esto, estos fiscales sin piedad extendieron sus acusaciones contra todo Risale-i Nur basándose en tres o cuatro frases de dos o tres epístolas, como si confiscaran un libro de 400 páginas por solo dos páginas. Acusaron a quienes leían y escribían Risale-i Nur de ser culpables, y me acusaron a mí de estar en conflicto con el gobierno.
Yo, y aquellos cercanos a mí que me han visitado, testificamos y juramos que durante más de diez años, aparte de dos líderes, un miembro del parlamento y el gobernador de Kastamonu, no he sabido quiénes son los miembros del gobierno, los ministros, los comandantes, los funcionarios o los miembros del parlamento, y ni siquiera me ha interesado saberlo. Solo hace un año, debido al interés mostrado por uno o dos individuos, supe los nombres de cinco o seis miembros. ¿Es siquiera posible que una persona que supuestamente está en conflicto con alguien no conozca a aquellos con quienes está en conflicto, no tenga curiosidad por saber quiénes son y no se preocupe por si son amigos o enemigos? Estas circunstancias muestran que inevitablemente, se inventan excusas sin fundamento con el único propósito de arruinarme.
Dado que la situación es así… No me dirijo al tribunal aquí, sino a aquellos despiadados. Les digo: no me importa en absoluto el castigo más severo que puedan imponerme; no le doy ni el valor de cinco centavos. Porque estoy en la puerta del sepulcro, con setenta y cinco años. Cambiar uno o dos años de vida inocente y oprimida por el grado de martirio es para mí una gran bendición. Tengo una fe firme, basada en las miles de pruebas de Risale‑i Nur, de que la muerte es simplemente un certificado de licenciamiento para nosotros. Incluso si parece ser una ejecución, será para nosotros una hora de dificultad que se convertirá en la llave de una felicidad y misericordia eternas. Pero ustedes, enemigos ocultos, que engañan al sistema judicial en nombre del ateísmo y distraen al gobierno con nosotros sin motivo, ¡sepan con certeza y tiemblen! Están condenados a una muerte eterna y a un encarcelamiento perpetuo en soledad. Estamos viendo cómo se toma una venganza contra ustedes de una manera mucho más severa. De hecho, hasta sentimos lástima por ustedes. Sí, la verdad de la muerte, que ha vaciado este pueblo en el cementerio cien veces, obviamente exige algo más que la vida. Y escapar de su condena es la mayor y más urgente necesidad de la humanidad, superior a cualquier otro asunto. ¿Qué tan culpables son aquellos que acusan a los discípulos de Risale-i Nur, quienes han encontrado esta solución, y a Risale-i Nur, que ha revelado esta solución con miles de pruebas, con pretextos triviales? Hasta los insensatos lo entenderían.
Estas son las tres razones que engañaron a estos despiadados y les hicieron suponer la falsa ilusión de una sociedad política sin ninguna relación con la realidad:
Primera: la fuerte relación de mis estudiantes conmigo, similar a la de hermanos, desde tiempos pasados ha dado la impresión de una sociedad organizada.
Segunda: el hecho de que algunos de los discípulos de Risale‑i Nur, al igual que los grupos islámicos que existen en todas partes y que las leyes de la república permiten y no interfieren, actúan como tales, ha sido malinterpretado como una sociedad política. Sin embargo, las intenciones de esos tres o cuatro discípulos no tienen nada que ver con una organización política, sino que son puramente una hermandad sincera y una solidaridad espiritual dedicada al servicio de la fe en Allah.
Tercera: estos despiadados, al juzgarse a sí mismos como personas inmersas en la desviación y la adoración del mundo, y al encontrar algunas leyes del gobierno favorables a sus deseos inmorales disfrazados de civilizados, piensan: “seguramente Said y sus compañeros están en contra de nosotros y de las leyes que permiten nuestros deseos no éticos disfrazados de civilizados. Por lo tanto, deben ser una sociedad política opositora.” Yo también les digo:
¡Desdichados! Si el mundo fuera eterno, si el ser humano viviera en él para siempre y las responsabilidades del ser humano se limitaran únicamente a la política, entonces tal vez su acusación tendría algún sentido. Y si yo me hubiera involucrado en la política, en lugar de encontrar diez frases de entre cien epístolas que puedan tener una apariencia política o de lucha, habrían encontrado mil frases. Incluso en el caso hipotético de que nosotros, como ustedes, hubiéramos dedicado todas nuestras fuerzas a los objetivos mundanos, placeres y políticas (lo cual ni siquiera Satanás podría convencer a nadie de creer), y aunque así fuera, ya que no se ha mostrado ningún incidente en los últimos veinte años, el gobierno juzga las acciones, no las intenciones. Y en todos los gobiernos hay opositores severos. Con certeza, no pueden responsabilizarnos bajo la ley judicial. Mi última palabra es:حَسْبِىَ اللَّهُ لاَ اِلَهَ اِلاَّ هُوَ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَهُوَ رَبُّ الْعَرْشِ الْعَظِيمِ
Said Nursi
Después de nuestra absolución en Denizli, aunque permanecí tres años en reclusión, sin ninguna relación con la política, declaro que este nuevo incidente, que ha resultado en el encarcelamiento en Afyon, es ilegal en diez aspectos.
Primero: a pesar de que tres tribunales, tres peritos y siete autoridades en Ankara examinaron las obras de Risale‑i Nur durante dos años, ninguna de ellas encontró oposición y, por consenso, absolvieron tanto a todas las obras de Risale-i Nur como a Said y setenta y cinco de sus compañeros, sin imponer ni un solo día de castigo. Que ahora, después de todo esto, se vuelvan a tratar estas obras como si fueran documentos perjudiciales es, sin duda, una grave injusticia que cualquiera con un mínimo de sentido común puede reconocer.
Segundo: después de la absolución, pasé tres años y medio en reclusión en Emirdağ, llevando una vida solitaria, cerrando mi puerta tanto con llave por fuera como con pestillo por dentro, y aceptando a una persona de cada cien solo si era absolutamente necesario. A pesar de no haber escrito nada nuevo en más de veinte años, y de haber dejado de escribir desde hace mucho, los que me asediaron, rompiendo la cerradura de mi puerta por asuntos de política mundana, no encontraron nada más que mis evrad, súplicas diarías en árabe y una inscripción de fe en mi cabeza. Es evidente para cualquiera con un mínimo de justicia que este trato es completamente contrario a la ley.
Tercero: como ya he dicho en el tribunal, setenta testigos confirman que no me interesé ni pregunté sobre la Primera Guerra Mundial durante siete años, que ahora llevo diez años en el mismo estado, que no he leído ni escuchado ningún periódico en veinticinco años, y que durante treinta años he dicho “Euzü billahi minesh‑sheytani vessiyase” y he huido de la política con todas mis fuerzas. A pesar de haber soportado veintidós años de sufrimiento y persecución, jamás me dirigí al gobierno para pedir un momento de descanso, precisamente para no atraer la atención de los políticos. Ahora, irrumpir en mi residencia y en mi lugar de retiro, tratándome como si fuera un peligroso político, mientras estoy enfermo, es una tortura sin precedentes que no puede justificarse de ninguna manera. Cualquiera con un mínimo de conciencia se compadecería de esta situación.
Cuarto: después de seis meses de investigación en el tribunal de Eskişehir, aunque la acusación era por formar una sociedad secreta y pertenecer a un camino sufista, y aunque el gran líder usó esta excusa para incitar a algunos funcionarios judiciales contra él debido a su rencor personal, el tribunal absolvió a Said en lo referente a la acusación de sociedad secreta y camino sufista en relación con Risale‑i Nur. Sin embargo, como excusa para condenar a cinco o diez estudiantes de entre un centenar, usaron una pequeña parte de Risale-i Nur, el Tratado sobre el Velo, no basándose en la ley, sino solo en una convicción subjetiva, dándoles seis meses de prisión. Como ya habían estado detenidos durante cuatro meses y medio en investigación, solo cumplieron un mes y medio de cárcel. Diez años después, el tribunal de Denizli examinó nuevamente durante nueve meses, con acusaciones similares de sociedad secreta y camino sufista, todas las cartas y obras escritas por Said en veinte años. Enviaron cinco baúles llenos de libros a los tribunales penales de Ankara, y esos libros y cartas fueron examinados durante dos años tanto en Ankara como en Denizli. Al final, estos tribunales, por unanimidad, absolvieron a Said de las acusaciones de sociedad secreta, camino sufista y otras excusas, devolviendo los libros y cartas a sus propietarios y absolviendo a Said y a sus compañeros. A pesar de todo esto, acusarlo ahora de ser miembro de una organización secreta política y de intrigas, e incitar a los funcionarios judiciales en su contra bajo el pretexto de camino sufista, es una clara violación de la ley, algo que cualquier persona con un mínimo de humanidad comprendería.
Quinto: la base de mi vida, así como del método de Risale‑i Nur, ha sido la compasión durante los últimos treinta años. No solo no he hecho nada en contra de aquellos que me han oprimido, sino que ni siquiera les he respondido con maldiciones. Incluso cuando me enfado con los opresores más inflexibles, a veces incluso pecadores o quizá incrédulos, mi compasión me impide maldecirlos. Esto se debe a que temo que aquellos opresores puedan tener ancianos padres inocentes, como sus padres, o hijos pequeños que sufrirían daño material a causa de mis oraciones o acciones en su contra. Por el bien de estos inocentes, no actúo contra esos opresores. A veces incluso perdono mis derechos.
Es debido a este secreto de compasión que nunca he actuado en contra del orden y la paz, y he aconsejado lo mismo a todos mis compañeros. Tanto es así que algunos oficiales de seguridad en tres provincias han confesado que “estos estudiantes de Nur son como una policía espiritual, mantienen el orden y la paz”. Miles de testigos, veinte años de vida y el hecho de que ninguna infracción ha sido registrada en contra de estos estudiantes por la policía refuerzan esta verdad. A pesar de todo esto, asaltar la casa de este pobre hombre, como si fuera parte de una conspiración insurreccional, y después de no encontrar nada en su hogar, confiscar su valioso y antiguo Corán, así como las inscripciones que tenía sobre su cabeza, tratándolo como si fuera un criminal con cien delitos en su haber, ¿qué ley puede justificar esto? ¿Qué razón puede justificar el hecho de intentar, basándose en temores infundados, forzar a miles de personas piadosas que sirven al orden con su buen carácter a actuar contra la paz y el orden?
Sexto: hace treinta años, por la gracia de Cenab‑i Hak, comprendí, gracias a la luz del Corán, cuán inútil y sin sentido es la fama y el honor, temporales del mundo, así como la vanidad egocéntrica y el deseo de notoriedad. Elhamdulillah, desde entonces, he luchado con todas mis fuerzas contra mi nefs-i emmare, el ego que incita al mal, intentando aniquilarlo, abandonar el egoísmo, evitar el exhibicionismo y la hipocresía, como saben y atestiguan de manera concluyente aquellos que me han servido o han sido mis compañeros. Durante los últimos veinte años, he hecho lo contrario a lo que todos desean para sí mismos, evitando con todas mis fuerzas el exceso de buena opinión que otros tienen sobre mí, las alabanzas públicas y el reconocimiento de cualidades espirituales personales. He rechazado la buena opinión de mis más cercanos hermanos, rompiendo sus corazones cuando han expresado excesivo respeto hacia mí, y en mis cartas de respuesta he rechazado sus alabanzas y las exageradas buenas opiniones que tienen de mí. Me he mostrado carente de virtud, atribuyendo toda virtud a Risale-i Nur, la exégesis del Corán, y, en consecuencia, al espíritu colectivo de los estudiantes de Nur, considerándome a mí mismo un simple servidor humilde. Todo esto demuestra claramente que no he intentado, ni he querido, ni he aceptado en absoluto el deseo de engrandecerme a mí mismo. A pesar de esto, algunos amigos, desde lejos, han tenido una buena opinión excesiva sobre mí y me han alabado, atribuyéndome posiciones espirituales que no tengo, sin mi consentimiento. Un predicador en la región de Kütahya, a quien no conozco, dijo algunas palabras al respecto, y aunque nunca he enviado una carta a Kütahya, y la carta supuestamente atribuida a mí que se menciona en esta cuestión es una falsificación, escrita imitando mi firma, y una carta que se encontró en Balıkesir de autor desconocido. ¿Con qué ley podrían hacerme responsable de todo esto? Que estos incidentes sean tomados como excusa para asaltar la casa de un pobre, enfermo, muy anciano y solitario, rompiendo la cerradura de su puerta como si hubiera cometido un gran crimen, y que tras no encontrar más que sus evrad, súplicas diarias y sus inscripciones, ¿qué ley, qué política en el mundo permitiría tal agresión?
Séptimo: en un momento en que hay tantas corrientes internas y externas agitadas debido a los partidos políticos, y cuando hubiera sido muy fácil aprovechar la situación para ganar el apoyo de muchos diplomáticos, en lugar de unos pocos amigos limitados, para ganar adeptos, él, para no involucrarse en la política, no dañar su sinceridad y no atraer la atención del gobierno hacia sí mismo ni ocuparse del mundo, escribió a todos sus compañeros: “cuidado, no se dejen llevar por estas corrientes, no se involucren en la política, no alteren el orden”. A pesar de que dos corrientes le han causado problemas por esta postura: la antigua por desconfianza, y la nueva porque “no nos apoya”, no se ha inmiscuido en los asuntos del mundo de la gente mundana, ocupándose únicamente de su vida en el Más Allá. ¿Qué ley permite tal interferencia en la ocupación de un pobre hombre con su vida espiritual, que en los últimos veintidós años no ha escrito ni una sola carta a su hermano carnal en su pueblo natal de Nurs, y que en veinte años solo ha escrito diez cartas a sus amigos en esa región?
Mientras que los libros de los ateos, que son extremadamente dañinos para la patria, la nación y la moral, se distribuyen libremente, y los escritos comunistas se publican sin obstáculos, un pobre hombre que, durante veinte años, ha trabajado para garantizar el orden social, la moral y la seguridad de esta nación, y que es un verdadero punto de apoyo para ella, restaurando y fortaleciendo la hermandad del mundo islámico con esta nación y su amistad, es perseguido. A pesar de que tres tribunales no han encontrado ningún motivo de responsabilidad en sus escritos, que llevan veinte años ayudando a esta nación en su vida social, moral y de orden, y a pesar de que los eruditos de la Presidencia de Asuntos Religiosos, tras tres meses de investigación por orden del Ministro del Interior, no solo no encontraron motivo de crítica, sino que valoraron positivamente las obras como Zülfikar y Vara de Moisés, colocándolas en la biblioteca de la Presidencia de Asuntos Religiosos, y a pesar de que los peregrinos vieron la colección de la Vara de Moisés como una señal de aceptación sobre la tumba del Profeta (Aleyhissalatu Vesselam), recolectar partes de Nur como si fueran documentos perjudiciales y entregarlos al tribunal, ¿qué ley, qué conciencia, qué justicia puede permitir tal agresión?
Octavo: después de veintidós años de exilio sin motivo y de sufrimiento, a pesar de haber sido completamente liberado, decidió no regresar a su tierra natal, donde tiene miles de parientes y amigos, prefiriendo el exilio y la soledad, para así evitar cualquier contacto con el mundo, la vida social o la política. A pesar de que es muy meritorio unirse a la oración comunitaria en la mezquita, prefirió rezar solo en su habitación, evitando el respeto y la veneración de la gente, lo cual demuestra su estado mental. Con veinte años de vida como testimonio, y con la confirmación de miles de valiosas personas turcas, siempre ha preferido a un piadoso y devoto turco por encima de muchos kurdos indiferentes. Incluso en el tribunal, demostró que no cambiaría a un hermano turco con una fe tan fuerte como la de Hafız Ali por cien kurdos. Y para evitar el respeto y la veneración, no se reunía con la gente ni iba a la mezquita, a menos que fuera absolutamente necesario. Durante cuarenta años ha trabajado con todas sus fuerzas y a través de todas sus obras por la hermandad islámica y por el amor entre los musulmanes. Y dado que la nación turca es la bandera del Corán y ha sido honrada con las alabanzas del Corán, amaba profundamente a esa nación y pasó su vida entre ellos. A pesar de todo esto, el exgobernador, utilizando un lenguaje oficial, comenzó una campaña de desprestigio para difamarlo y asustar a sus amigos, diciendo: “Él es kurdo, ustedes son turcos; él es shafi'ita, ustedes son hanafíes”, tratando de infundir miedo en la gente para alejarlos de él. Durante veinte años y en dos juicios, nunca se le obligó a cambiar su vestimenta, y mientras la gorra ya había desaparecido de la cabeza de muchos soldados, ¿qué beneficio o qué ley permitiría obligar a un hombre solitario a usar un sombrero a la fuerza?
Noveno: es muy importante, es fuerte… pero como toca a la política, me abstengo de hablar.
Décimo: esto también es un ataque completamente infundado que ninguna ley permite, sin ningún beneficio ni justificación, solo una exageración de temores sin sentido, haciendo montañas de un grano de arena, y no tiene lugar en ninguna ley. Dado que, según nuestro método, no nos ocupamos de la política, me abstengo de hacer comentarios. Por lo tanto, frente a estos diez aspectos de acciones ilegales, solo decimos: “Hasbunallahu ve ni'melvekil”, Allah nos basta, y qué buen protector es Él.
Said Nursi