Sexto Grado de Nuriye‑i Hasbiye
En medio de los acontecimientos del final de los tiempos, que anuncian la destrucción general del mundo, mientras reflexionaba sobre mi separación personal debido a la vejez y el ocaso de mi vida, sentí cómo se intensificaban en mi naturaleza ciertos sentimientos: el amor por la belleza, la fascinación por la perfección y el apego hacia lo bello y admirable. En un momento en que estos sentimientos se desarrollaban de manera extraordinaria, observé con una percepción profunda y dolorosa cómo la desaparición y el aniquilamiento, constantes y destructivos, y la muerte y el vacío, persistentes y separadores, estaban golpeando este bello mundo y a estas hermosas criaturas. Los estaban fragmentando, despojándolos de su belleza y destrozándolos.
En un estado de gran sensibilidad, mi amor natural por lo transitorio se rebeló violentamente contra esta situación. En busca de consuelo, recurrí nuevamente a la Aleya de Hasbiye. Ella me dijo: “¡Léeme y contempla cuidadosamente mi significado!” Entonces entré en el observatorio de la Aleya de Nur, Luz en la Sura de Nur y, con el telescopio de la fe en Allah, miré las capas más lejanas de la Aleya de Hasbiye. También observé sus misterios más sutiles con el microscopio del conocimiento basado en la fe en Allah. Vi que:
así como los espejos, las botellas, los objetos transparentes e incluso las burbujas reflejan la luz del sol, revelando las ocultas y diversas bellezas de su resplandor y los variados colores de sus siete tonalidades, y mediante su renovación, movimiento, capacidades diversas y fracturas, renuevan y manifiestan esa belleza y esplendor, mostrando las ocultas bellezas del sol, su luz y sus colores,
de manera similar: las bellas creaciones, las dulces criaturas y los seres encantadores actúan como espejos que reflejan el sagrado esplendor de Cemil‑i Zulcelal, Bello y Majestuoso que es Shems-i Ezel y Ebed, Sol de la Eternidad Pasada y Futura. Ellos renuevan las manifestaciones de Su belleza absoluta y exhiben las infinitas bellezas de Sus Nombres más bellos. Este flujo constante de seres, que van y vienen sin detenerse, tiene como propósito reflejar y renovar estas bellezas eternas y sublimes. Las bellezas y esplendores visibles en ellos no les pertenecen, sino que son signos, indicios, destellos y manifestaciones de una belleza sagrada, eterna y trascendental, de un esplendor puro y eterno que desea manifestarse y hacerse visible. Esto ha sido explicado con muchos argumentos sólidos en Risale-i Nur. Aquí se señalarán brevemente tres de esos argumentos.
Primer Argumento
Así como la belleza de una obra elaborada indica claramente la belleza del acto de elaborarla, la belleza del acto señala la belleza del título del arte que surge de esa obra, y la belleza del título del arte refleja la belleza de los atributos relacionados con ese arte en el artesano, y la belleza de los atributos señala la belleza de la capacidad y disposición del artesano, y la belleza de la capacidad indica la belleza esencial y la verdad del ser del artesano, de manera definitiva y evidente.
de igual forma: la belleza y el esplendor presentes en todas las criaturas hermosas del universo y en las obras bellamente creadas evidencian claramente la belleza de los actos de Sanatkar‑i Zulcelal, Artista Majestuosa. La belleza de Sus actos señala sin lugar a dudas la belleza de los títulos, es decir, los nombres que corresponden a esos actos. La belleza de estos nombres indica definitivamente la belleza de los atributos sagrados de los cuales derivan esos nombres. La belleza de los atributos señala definitivamente la belleza de las cualidades esenciales de las cuales derivan dichos atributos. Finalmente, la belleza de estas cualidades esenciales testifica claramente, con un grado de certeza evidente, la belleza esencial del Ser que las posee, Su perfección sagrada y Su realidad pura y magnífica.
Así, Sani‑i Zulcemal, Artífice de Belleza Sublime, posee una belleza infinita, adecuada y digna de Su Ser Absoluto, cuya sombra embellece todo el universo. Posee una belleza trascendental y sagrada cuya manifestación embellece todo el cosmos, iluminando todo el ámbito de lo posible con destellos de esplendor.
Así como una obra elaborada no puede existir sin un acto, y un acto no puede existir sin un autor, de la misma manera, los nombres no pueden existir sin aquello a lo que se refieren, y los atributos no pueden existir sin el ser que los posee. Por lo tanto, la existencia de una obra demuestra claramente la existencia del acto que la produjo, y el acto señala la existencia de su autor, su título y los atributos y nombres que dieron lugar a la obra. De manera similar, el perfeccionamiento y la belleza de una obra testifican la perfección y la belleza del acto, que a su vez señala la belleza del nombre asociado, y esta belleza refleja la perfección y la belleza esenciales del Ser y la Verdad que son adecuadas y correspondientes a Su naturaleza.
De manera similar, la actividad constante detrás del velo de estas obras no puede existir sin un autor. Del mismo modo, los nombres manifestados en estas criaturas, con sus reflejos y ornamentos visibles a simple vista, no pueden existir de ninguna manera sin aquello a lo que se refieren. Además, atributos como el poder y la voluntad, percibidos casi como evidencia directa, no pueden existir sin el ser que los posee. Por lo tanto, todas las obras, criaturas y cosas creadas en este universo, con su existencia infinita, testifican clara y concluyentemente: la existencia de los actos de su Creador, la existencia de Sus nombres, la existencia de Sus atributos, la existencia de Sus cualidades esenciales, y la existencia necesaria de Su Ser Akdes, Puro y Sagrado. Asimismo, las diversas perfecciones, bellezas y esplendores observados en todas las criaturas, reflejan con absoluta claridad e indudable certeza las infinitas perfecciones, las bellezas ilimitadas, y los esplendores incomparables de Sani‑i Zulcelal, Artíficie Majestuoso, adecuados y dignos de Su naturaleza absoluta, trascendental y sagrada, manifestados de manera que superan, en todo sentido, las bellezas visibles de todo el universo.
Segundo Argumento
tiene cinco puntos.
Primer Punto
Todos los líderes de las personas de la verdad, cuyas métodos y caminos pueden ser diferentes y distantes entre sí, están unánimemente de acuerdo, basándose en la experiencia espiritual y el descubrimiento, en que toda la belleza y el esplendor presentes en el universo son reflejos, destellos y manifestaciones tras los velos de la belleza sagrada y absoluta del Ser Vacibul Vucud, Necesariamente Existente.
Segundo Punto
Todas las criaturas hermosas vienen y van, unas tras otras, como caravanas sin detenerse, desapareciendo en el vacío al entrar en la inexistencia. Sin embargo, la belleza elevada, constante e inmutable que se manifiesta y refleja sobre estos espejos continúa en su manifestación, demostrando de manera concluyente que estas bellezas no pertenecen a esas criaturas hermosas ni a esos espejos. Más bien, como los reflejos de la luz de la belleza del sol que se ven en las burbujas que fluyen sobre el agua, estas bellezas son destellos de una belleza eterna y trascendental.
Tercer Punto
Así como la llegada de la luz necesariamente proviene de una fuente luminosa, la existencia de algo proviene de lo existente, la generosidad de la riqueza, la enseñanza del conocimiento, y la belleza de lo bello, también, otorgar belleza solo puede provenir de lo hermoso, y adornar con esplendor solo puede originarse de lo espléndido.
Por lo tanto, basándonos en esta verdad, creemos con certeza que toda la belleza visible en este universo procede de un ser infinitamente bello, cuya magnificencia es tal, que este universo, en constante cambio y renovación, describe y elogia la belleza de este ser supremo con los lenguajes de los reflejos de todas sus criaturas.
Cuarto Punto
Así como el cuerpo depende del alma para sostenerse, cobrar vida y mantenerse, la palabra se ilumina al referirse a su significado, y la forma adquiere valor al apoyarse en su realidad,
de manera similar: este mundo material y físico, el mundo de lo visible, es como un cuerpo, una palabra, una forma. Cobra vida, se sostiene y se embellece al depender de los nombres divinos que están tras el velo del mundo de lo oculto. Todas las bellezas materiales derivan de las bellezas espirituales de sus realidades y significados. Y estas realidades, a su vez, reciben su esplendor de los nombres divinos y son, en cierto sentido, sus sombras. Esta verdad ha sido demostrada de manera concluyente en Risale‑i Nur.
Por lo tanto, todos los tipos y variedades de belleza que se encuentran en este universo son manifestaciones, señales y evidencias, a través de los nombres divinos, de una belleza trascendental, pura de defectos y abstracta de la materia, que se refleja desde el mundo de lo oculto. Sin embargo, así como el Ser Akdes, Puro y Sagrado del Ser Vacibul Vucud, Necesariamente Existente no se parece en absoluto a ninguna otra cosa, y Sus atributos son infinitamente superiores a los atributos de los seres contingentes, de la misma manera, Su belleza sagrada no se asemeja a las bellezas de los seres contingentes y creados. Es infinitamente más elevada y sublime.
Sí, todo el Paraíso, con toda su belleza y esplendor, es solo una manifestación de la belleza eterna de Allah, cuya contemplación durante una hora hace que los habitantes del Paraíso olviden el Paraíso mismo. Esa belleza suprema no tiene fin, ni semejanza, ni igual, ni comparación.
Es conocido que la belleza de cada cosa es relativa a su naturaleza y se presenta en miles de formas diferentes. Además, así como las especies son diversas, también lo son las bellezas que les pertenecen. Por ejemplo: la belleza percibida con los ojos no es la misma que la belleza percibida con los oídos. La belleza intelectual comprendida por la mente no es igual a la belleza de un sabor percibido por la boca. Asimismo, las bellezas percibidas como agradables por el corazón, el alma y otros sentidos internos y externos varían según sus diferencias.
Por ejemplo: la belleza de la fe en Allah, la belleza de la verdad, la belleza de la luz, la belleza de una flor, la belleza del alma, la belleza de la forma, la belleza de la compasión, la belleza de la justicia, la belleza de la misericordia, y la belleza de la sabiduría; todas son diferentes unas de otras. De manera similar, las bellezas de los nombres más bellos de Cemil‑i Zulcelal, Bello y Majestuoso, que son infinitamente hermosos, también son diversas. Por ello, las bellezas presentes en la creación se distribuyen en formas variadas.
Si deseas contemplar una manifestación de las bellezas de los nombres de Cemil‑i Zulcelal reflejadas en los espejos de la creación, observa la superficie de la tierra como si fuera un pequeño jardín, utilizando una amplia e imaginativa visión. Y ten en cuenta que términos como Rahmaniyet, Misericordia Divina, Rahimiyet, Compasión Divina, Hakímiyet, Sabiduría Divina, y Ádiliyet, Justicia Divina, señalan simultáneamente los nombres, actos, atributos y cualidades esenciales de Allah.
Así pues, observa los suministros ordenados que llegan desde un velo oculto para alimentar a todos los animales, comenzando por el ser humano, y contempla la belleza de la Rahmaniyet Divina.
Asimismo, contempla el milagroso sustento proporcionado a todas las crías, y observa las dulces y puras fuentes de leche, suspendidas como dos manantiales de áb‑ı kevser, agua del Paraíso sobre sus cabezas y en los pechos de sus madres. Allí, contempla la atractiva belleza de la Rahimiyet de Rab.
Observa también, junto con todas sus especies, el universo entero como un gran libro de sabiduría, un libro tan vasto, que cada una de sus letras equivale a cien palabras, cada palabra contiene cientos de líneas, cada línea abarca miles de capítulos, y cada capítulo equivale a miles de pequeños libros. En este libro, contempla la incomparable belleza de la Hakímiyet Divina.
Asimismo, observa cómo el universo entero, con todos sus seres, está bajo el equilibrio y la medida. Contempla cómo se mantienen las armonías de los cuerpos celestes y terrestres bajo esta balanza, y cómo se otorga la proporción, que es uno de los principios más esenciales de la belleza. Mira cómo se otorgan las posiciones más bellas a todas las cosas, cómo a cada ser vivo se le concede su derecho a la vida, cómo se hace justicia al detener a los agresores y castigarlos. Contempla la majestuosa belleza de esta Ádiliyet Divina.
Observa cómo la historia de la vida pasada del ser humano está escrita en su diminuta facultad de memoria, que es tan pequeña como un grano de trigo. También observa cómo la futura historia de vida de cada planta y árbol está inscrita en sus semillas, y cómo se provee a cada ser vivo con los instrumentos y dispositivos necesarios para su preservación. Por ejemplo: las pequeñas alas de las abejas, sus aguijones venenosos, las espinas en las flores, y las cáscaras duras de las semillas. Contempla aquí la sutil belleza de la Hafíziyet y Háfiziyet de Rab, Protección y Preservación Divina.
Además, observa las innumerables comidas preparadas para los invitados de Kerim‑i Mutlak, Absolutamente Benevolente, Rahman-i Rahim, Misericordioso y Compasivo, en la mesa terrenal. Estas comidas, organizadas por Su misericordia, tienen: fragancias diversas y agradables, colores variados y decorativos, sabores distintos y deliciosos. También observa cómo todos los seres vivos son dotados con instrumentos que contribuyen a su placer y deleite. Contempla la dulcísima belleza de la Ikram y Kerimiyet de Rab, Generosidad y Bondad Divina.
Asimismo, bajo las manifestaciones de los nombres divinos Fettah y Musavvir, El que abre y da forma, observa las formas significativas y bellamente diseñadas de todos los animales, especialmente del ser humano, abiertas desde gotas de agua. También contempla los atractivos rostros de las flores de primavera, abiertas desde semillas y partículas diminutas. En estas obras, admira la belleza milagrosa de la Fettahiyet ve Musavviriyet Divina, Apertura y Diseño Divinos.
Así, en comparación con los ejemplos mencionados, cada uno de los nombres más bellos de Allah posee una belleza sagrada tan única que una sola de sus manifestaciones embellece un universo entero y un número ilimitado de especies. Así como puedes ver la manifestación de la belleza de un nombre en una sola flor, considera que la primavera también es como una flor, y el Paraíso es una flor aún no vista. Si puedes contemplar toda la primavera y observar el Paraíso con los ojos de la fe en Allah, comprenderás la majestad de la Cemal‑i Sermedi, Belleza Eterna.
Responde a esa belleza con la belleza de la fe en Allah y la gracia de la servidumbre y adoración, y te convertirás en una criatura sumamente hermosa.
Pero si respondes con la fealdad infinita de la desviación y la aborrecible vileza de la rebeldía, te convertirás no solo en la criatura más fea, sino también en alguien repudiado en el sentido espiritual por toda la hermosa creación.
Quinto Punto
Así como una persona que posee cientos de habilidades, artes, perfecciones y bellezas, desea según la regla, de que cada habilidad quiere ser exhibida, cada arte hermoso busca ser apreciado, cada perfección anhela ser manifestada, y cada belleza desea mostrarse; esa persona también construiría un palacio extraordinario que describa, exhiba y muestre todas sus habilidades, artes, perfecciones y bellezas ocultas. Cualquiera que contemple ese palacio lleno de maravillas de inmediato comprenderá con absoluta claridad, las habilidades, las perfecciones y las bellezas de su creador y propietario. Creerá y confirmará, como si lo viera con sus propios ojos, y dirá: “un ser que no sea completamente bello ni habilidoso en todos los aspectos, no puede ser la fuente, el inventor ni el creador incomparable de una obra tan perfectamente hermosa. Más bien, las bellezas y perfecciones espirituales de ese ser parecen haberse encarnado en este palacio.”
De manera similar, cualquiera que observe las bellezas de este universo, que es un exhibidor de maravillas y un palacio majestuoso, ciertamente comprenderá, siempre que su intelecto no esté corrupto y su corazón no esté desviado, que este palacio es un espejo adornado para reflejar la belleza y la perfección de otro ser. Sí, dado que este palacio universal no tiene equivalente que pueda haber tomado prestada su belleza y haberla imitado, es evidente y seguro que su creador debe poseer, en Su esencia y en Sus nombres, bellezas propias y adecuadas a Su ser, de las cuales el universo ha tomado prestada su belleza. Este universo ha sido creado conforme a esa belleza, y ha sido escrito como un libro para expresarla.
Tercer Argumento
tiene tres puntos sutiles.
Primer Punto Sutil
Es una verdad explicada con gran detalle y fuertes pruebas en la Tercera Sección de la Trigésima Segunda Palabra. Remitiendo los detalles a esa explicación, aquí solo señalaremos brevemente:
cuando observamos las criaturas creadas, especialmente los animales y las plantas, vemos claramente una decoración constante, un embellecimiento que muestra intención y voluntad, un diseño que revela conocimiento y sabiduría, y un ordenamiento y embellecimiento imposible de atribuir al azar.
Todo esto indica la presencia de un Creador sabio y consciente. Además, en cada cosa se observa un arte delicado, una sabiduría sutil, un adorno elevado, una disposición compasiva y una presentación atractiva. Todo esto demuestra, de manera evidente, que detrás del velo de lo oculto hay un Artesano que desea darse a conocer a las criaturas conscientes, y que exhibe Sus múltiples habilidades y perfecciones a través de cada obra de arte, busca ganarse el amor y la admiración, y desea ser elogiado y glorificado. Asimismo, para hacer que las criaturas conscientes sean agradecidas, felices y Sus amigas, les concede, desde lugares inesperados, toda clase de deliciosas bendiciones,
de una manera que no puede atribuirse al azar. Además, se observa un trato espiritual generoso y bondadoso que denota una profunda compasión y una elevada misericordia. Este trato incluye: un reconocimiento afectuoso mediante el lenguaje del estado, una conversación
amistosa, y una respuesta misericordiosa a las oraciones. Esto demuestra que, detrás de este evidente propósito de darse a conocer y hacerse amar, como el sol en el cielo, la gracia y la generosidad observadas en el deleitar y bendecir a las criaturas provienen de una voluntad
de compasión extremadamente esencial y de un deseo de misericordia sumamente fuerte. Tal voluntad de compasión y misericordia, presente en un Mustağni‑i Mutlak, Ser Absolutamente Independiente, que no necesita absolutamente nada, debe y seguramente proviene de una belleza sin igual en la cúspide de la perfección. Esta belleza eterna
y trascendental tiene, como su naturaleza y esencia: deseo de manifestarse, voluntad de reflejarse a través de espejos, y anhelo de ser contemplada y apreciada. Este incomparable Creador Bello ha asumido la forma de misericordia y compasión para verse a Sí mismo reflejado en múltiples espejos. Luego, ha adoptado el estado de gracia y generosidad hacia las criaturas conscientes, dándose a conocer y haciéndose amar. Finalmente, ha iluminado el universo embelleciendo y adornando Su creación.
Segundo Punto Sutil
En la humanidad, especialmente en los niveles más elevados, se encuentra, en innumerables individuos con caminos diferentes, un amor divino extremadamente fuerte y un amor intenso hacia el Creador, que señala, y de hecho testifica, de manera evidente, a una belleza sin igual.
Sí, tal amor apunta y requiere una belleza de esa magnitud, y tal amor necesita un esplendor similar. De hecho, todas las alabanzas y glorificaciones expresadas por los seres en el lenguaje de su estado y en el lenguaje de sus palabras, se dirigen hacia esa belleza de la eternidad pasada. Asimismo, en la visión de ciertos amantes, como Shams‑i Tebrizi, todas las atracciones, encantos y verdades cautivadoras que existen en el universo son indicios de una verdad eterna y divina, un ser infinitamente cautivador. Además, los movimientos y giros de los cuerpos celestes y las criaturas, que parecen danzar y girar como los derviches Mevleví, son respuestas amorosas y devotas a la majestuosa manifestación de la belleza sagrada de esa Verdad Atractiva.
Tercer Punto Sutil
Por el consenso de todos los sabios investigadores, la existencia es el bien absoluto y es luz, mientras que la inexistencia es el mal absoluto y oscuridad. Todos los bienes, bondades, bellezas y placeres – según los análisis– derivan de la existencia, mientras que todos los males, desgracias, calamidades, sufrimientos e incluso los pecados se remontan a la inexistencia. Sobre este punto, hay unanimidad entre las grandes mentes y corazones.
Si preguntas: “dado que la fuente de todas las bellezas es la existencia, ¿cómo es que en la existencia también se encuentran la incredulidad y el egoísmo del nefs, alma maligna?”
Respuesta: la incredulidad, al ser la negación y el rechazo de las verdades de la fe en Allah, pertenece a la inexistencia. En cuanto a la existencia del egoísmo, surge de una apropiación indebida, del desconocimiento de su rol como espejo y de tomar como real lo que solo es imaginario. Por lo tanto, aunque parezca tener la forma y el color de la existencia, en realidad es una especie de
inexistencia. Dado que la fuente de todas las bellezas es la existencia, y el origen de todas las fealdades es la inexistencia, es evidente que la existencia más poderosa, elevada, luminosa y más distante de la inexistencia pertenece a un Vacibul Vucud, Ser Necesariamente Existente, cuya esencia es de la eternidad pasada y futura. Tal existencia requiere, de hecho, y expresa una belleza sumamente poderosa, elevada, luminosa y libre de defectos, o más bien, es esa misma belleza. Así como una luz abarcadora es esencial para el sol, Vacibul Vucud también requiere una belleza eterna y perpetua, y a través de ella, irradia luz y esplendor.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ عَلٰى نِعْمَةِ الْا۪يمَانِ
رَبَّنَا لَا تُؤَاخِذْنَٓا اِنْ نَس۪ينَٓا اَوْ اَخْطَأْنَا
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
Advertencia: los nueve grados de la Aleya de Hasbiye‑i Nuriye iban a ser escritos, pero debido a ciertas razones, por ahora se han pospuesto tres de ellos.
Consejo: dado que Risale‑i Nur es una exégesis basada en pruebas del Corán y derivada de él, al igual que las repetidas pero sabias, significativas y necesarias repeticiones del Corán, Risale-i Nur también contiene repeticiones necesarias, sabias y posiblemente incluso esenciales. Además, Risale-i Nur, como una colección de pruebas de la palabra de la unicidad divina, es algo que se repite constantemente con gusto y entusiasmo. Estas repeticiones necesarias no son un defecto, no causan cansancio y no deberían cansar a nadie.