Primer Grado de Nuriye‑i Hasbiye:
El amor por la eternidad en mí no es por mi propia existencia, sino que debido a la presencia de un reflejo de una manifestación de un Nombre del Ser Zulkemal y Zulcemal en mi esencia, Quien tiene una Perfección Absoluta y Belleza Sublime y Quien es amado en sí mismo y sin razón externa, el amor innato de mi naturaleza hacia la existencia, la perfección y la eternidad de ese Kamil‑i Mutlak, Absolutamente Perfecto, se había desviado por la negligencia y se había aferrado a la sombra, deseando la permanencia del espejo.حَسْبُنَا اللَّهُ وَنِعْمَ الْوَكِيلُllegó, levantó el velo.
Vi, sentí y experimenté con hakkalyakin, certeza absoluta, que el placer y la felicidad de mi propia existencia están de manera idéntica y aún más perfecta, en mi fe, certeza y convicción de la eternidad de Baki‑i Zulkemal, Eterno de la Perfección Sublime, y de que Él es mi Rab, Señor y mi Dios. Pues a través de Su eternidad, para mí se realiza una verdad imperecedera. Porque, en mi esencia, yo soy la sombra de un Nombre que es eterno y sempiterno, y así, se establece en mi conciencia de fe que no pereceré.
Además, al conocer con esa consciencia de fe la existencia de Kemal‑i Mutlak, Perfección Absoluta, que es amado sin condición, se satisface el amor intrínseco, intenso e innato hacia Él. Asimismo, mediante esa consciencia de fe en la eternidad y existencia de Baki-i Sermedi, el Eterno se reconoce y se halla la perfección del universo y de la humanidad, y la inclinación innata hacia la perfección se libera de infinitas angustias y encuentra placer y deleite.
Además, con esa consciencia de fe, se establece una relación con Baki‑i Sermedi, y con la fe en esa relación, se forma un vínculo con todo Su dominio, y a través de esa relación de conexión, se contempla desde el ojo de la fe como si tuviera una especie de dominio sobre un reino sin límites, obteniendo así un beneficio espiritual.
Además, con la consciencia de fe y mediante la relación y conexión establecida, surge un vínculo, una especie de contacto con toda la existencia. En ese estado, a través de esa consciencia de fe, relación, conexión, vínculo y contacto, parece como si existiera para él una especie de existencia ilimitada, además de su propia existencia individual; así se calma el amor innato hacia la existencia.
Además, a través de esa consciencia de fe, relación, conexión y vínculo con todos los seres de perfección, se establece una hermandad. En ese estado, al saber que los innumerables seres de perfección no se desvanecen ni perecen gracias a la existencia y eternidad de Baki‑i Sermedi, quien posee esa consciencia de fe experimenta un placer elevado al saber que la permanencia y continuidad de la perfección de estos incontables amigos apreciados y admirados está asegurada.
Además, mediante esa consciencia de fe, relación, conexión, vínculo y hermandad, comprendí que podía sentir una felicidad infinita con la dicha de todos mis amigos – por quienes estaría dispuesto a sacrificar mi vida y existencia por su felicidad con gusto– .
Pues la felicidad de un amigo sincero también llena de dicha a su amigo compasivo. En este estado, con la eternidad y existencia de Baki‑i Zulkemal, Eterno de la Perfección Sublime, supe mediante esa consciencia de fe que comenzando con el Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, su familia y compañeros, todos mis ancestros nobles, mis amigos queridos que son profetas, evliyas, cercanos a Allah, sabios, y todos mis innumerables amigos estaban salvados de la aniquilación eterna y bendecidos con una felicidad eterna. Y experimenté que su felicidad, mediante el misterio del vínculo, conexión, hermandad y amistad, se reflejaba en mí, llenándome también de dicha.
Además, mediante esa consciencia de fe, me liberé de los sufrimientos infinitos que provienen de la sensibilidad natural hacia mi especie, y del amor compasivo hacia mis parientes, experimentando un placer espiritual ilimitado. Porque con la eternidad y existencia de Baki‑i Hakiki, el Verdadero Eterno, sentí con esa consciencia de fe que mis padres, mis madres, y todos mis parientes, tanto de sangre como espirituales, a quienes deseo sacrificar con orgullo mi vida y existencia para protegerlos de los peligros, estaban salvados del aniquilamiento, de la inexistencia, de la destrucción eterna y de sufrimientos sin fin, y que habían sido bendecidos con Su infinita misericordia. Además, en lugar de mi compasión limitada y sin influencia, sentí y experimenté que una misericordia infinita estaba vigilándolos y protegiéndolos. Así como una madre encuentra placer en la felicidad, el bienestar y el consuelo de su hijo, yo también experimenté un profundo gozo y alivio con la salvación y el descanso de todos aquellos por quienes siento compasión, bajo la protección de esa misericordia. Y agradecí profundamente desde lo más profundo de mi ser.
Además, con esa consciencia de fe, supe, sentí y tuve certeza de que los Tratados de Nur que son el resultado de mi vida, el motivo de mi felicidad, la tarea de mi naturaleza, no se desvanecerán, no se aniquilarán ni quedarán inútiles o secos, sino que, mediante esa conexión de fe, permanecerán como frutos eternos y llenos de vida. Experimenté un deleite espiritual mucho mayor que el placer de mi propia permanencia y lo sentí plenamente.
Porque creí que con la eternidad y existencia de Baki‑i Zulkemal, Eterno de Perfección Sublime, los Tratados de Nur no solo quedan grabados en las memorias y corazones de los humanos, sino que también se convierten en un lugar de contemplación para innumerables seres conscientes y espirituales. Si además cuenta con la aceptación divina, entonces se inscribe en el Levh-i Mahfuz, Tabla Preservada, y en los registros eternos, adornándose con los frutos de recompensa. En especial, debido a su afiliación con el Corán, su aceptación por el Profeta, e Insha'Allah, su alineación con el agrado divino, entendí que su existencia en un solo instante y su consideración en la mirada divina, tiene un valor mucho mayor que la apreciación de todo el mundo reunido.
Así, supe que mi vida y mi existencia estaban siempre listas para ser sacrificadas por la continuidad, permanencia, expresión y aceptación de cada tratado, que demuestra las verdades de la fe en Allah, contenidas en esos tratados. Y comprendí que mi felicidad reside en su servicio al Corán. En ese estado, entendí mediante esa conexión de fe, que gracias a la eternidad divina, cada tratado de Risale‑i Nur alcanza un nivel de aprecio y reconocimiento cien veces mayor que el elogio de los seres humanos. Con toda mi fuerza, exclamé: “Hasbunallahu ve ni'melvekil, Allah nos basta, y ¡qué excelente protector es Él!”.
Además, mediante esa consciencia de fe, comprendí que la fe en la eternidad y existencia de Baki‑i Zulcelal, Eterno Majestuoso, quien otorga una vida eterna y perpetua, y los frutos de la fe como las buenas obras, son los frutos permanentes de esta vida transitoria y los medios para alcanzar una eternidad eterna. Como una semilla que abandona su cáscara para convertirse en un árbol fructífero, también convencí a mi nefs, alma maligna de abandonar la cáscara de esta existencia terrenal, para dar esos frutos eternos. Junto con mi alma exclamé: “Hasbunallahu ve ni'melvekil, Su eternidad nos basta.”
Además, mediante la consciencia de fe, y la conexión de servir, comprendí con ilmelyakin, certeza de conocimiento que detrás del velo de la tierra, había luz, que la pesada capa de tierra, también se levantaba de los muertos, y que el lugar al que se accede a través de la puerta de la tumba, no estaba lleno de oscuridades teñidas de inexistencia. Con toda mi fuerza, exclamé: “Hasbunallahu ve ni'melvekil”.
Además, sentí con mucha certeza, y mediante esa consciencia de fe, supe con hakkalyakin, certeza absoluta, que el intenso amor por la eternidad que existe profundamente en mi naturaleza, está relacionado en dos aspectos con la eternidad y existencia de Baki‑i Zulkemal, Eterno de Perfección Sublime. Sin embargo, vi que, al interponerse el velo del egoísmo, este amor perdió a su verdadero amado, convirtiéndose en un insensato que adora a su propio reflejo. Comprendí que este profundo y poderoso amor por la eternidad, se origina en la sombra de un Nombre de Perfección Absoluta, intrínsecamente amado sin razón ni causa externa, y que gobierna mi esencia mediante este amor, otorgándomelo. Este Nombre, que es suficiente y adecuado para ser adorado por su perfección intrínseca, sin necesidad de ningún motivo ni interés, además intensifica este amor natural al otorgar los mencionados frutos eternos, que son dignos de sacrificar no solo una, sino miles de vidas terrenales y eternidades si fuera posible. Sentí que si hubiera sido posible, habría dicho con cada átomo de mi ser: “Hasbunallahu ve ni'melvekil”. Y lo dije con esa intención.
Aquella consciencia de fe, que busca la eternidad y encuentra la eternidad divina, y que señalé anteriormente con los “Además… Además… Además…” para indicar algunos de sus frutos, me otorgó un deleite y entusiasmo tan inmenso que, con toda mi alma, con toda mi fuerza y desde lo más profundo de mi corazón, junto con mi nefs, exclamé: “Hasbunallahu ve ni'melvekil”.