Conclusión
Cinco reflexiones que silenciaron, obligaron a someterse y convencieron al nefs rebelde, orgulloso, vanidoso, arrogante e hipócrita del “Viejo Said”.
Primera reflexión: ya que las cosas existen y están llenas de arte, ciertamente deben tener un creador. Como se ha demostrado de manera muy concluyente en la “Vigésima Segunda Palabra”: si todo no pertenece a uno solo, entonces cada cosa se vuelve tan difícil y complicada como el conjunto de todo el universo. Si todo pertenece a uno solo, entonces todo se vuelve tan fácil como una sola cosa. Dado que quien creó la tierra y el cielo es uno solo, ciertamente, ese ser extremadamente sabio y hábil no entregará los frutos, los resultados ni los propósitos de la tierra ni del cielo, que son los seres vivos a otros, desordenando todo. No entregará Su obra a manos ajenas, despojando de sentido toda Su obra llena de sabiduría, ni anulará su propósito, ni entregará la gratitud y la adoración a otro.
Segunda reflexión: ¡Oh, mi nefs orgulloso! Te pareces a una vid. No te enorgullezcas. Los racimos de uvas no los puso el árbol mismo, sino que alguien más los colocó sobre él.
Tercera reflexión: ¡Oh, mi nefs hipócrita! No te enorgullezcas diciendo: “he servido a la religión”. Según el misterio de la frase: اِنَّ اللَّهَ لَيُوءَيِّدُ هَذَا الدِّينَ بِالرَّجُلِ الْفَاجِرِ“Allah apoya esta religión incluso con un hombre malvado”, ya que no estás purificado, quizás deberías verte a ti mismo como ese hombre malvado. Considera tu servicio y adoración como una forma de gratitud por los favores recibidos, como el deber de tu naturaleza, como la obligación de tu creación y como el resultado del arte divino. ¡Libérate del orgullo y la hipocresía!
Cuarta reflexión: si deseas el conocimiento verdadero y la sabiduría auténtica, busca el conocimiento en Allah. Porque todas las realidades de los seres existentes son destellos del Nombre “Hak” Verdadero, y manifestaciones de Sus nombres y la revelación de Sus atributos. La realidad de cada cosa, ya sea material o espiritual, sustancial o accidental, y la realidad de cada persona, se basa en la luz de uno de Sus nombres y depende de su verdad. De lo contrario, son meras formas sin realidad ni importancia. Al final de la “Vigésima Palabra”, se menciona algo sobre este misterio.
¡Oh nefs! Si deseas con avidez esta vida terrenal y huyes de la muerte, debes saber con certeza que lo que llamas vida es solo el momento presente. Todo el tiempo anterior y las cosas terrenales dentro de ese tiempo están muertas en este momento. Todo el tiempo que viene después y lo que contiene aún no existe, es inexistente. Entonces, lo que llamas vida terrenal es solo un momento. De hecho, algunos estudiosos han dicho que es incluso más breve que eso, solo un instante fugaz. Es por este misterio que algunas personas de velayet, cercanía a Allah, han declarado que, desde la perspectiva terrenal, el mundo es inexistente.
Dado que esto es así, abandona la vida material de tu ego. Asciende a las esferas de vida de tu corazón, espíritu y secreto; observa cuán vastas son sus esferas de vida. Lo que es muerte para ti, como el pasado y el futuro, es vida para ellos, lleno de existencia. ¡Oh nefs mío! Puesto que esto es así, también tú, como mi corazón, llora y exclama: “Soy efímero, no deseo lo efímero. Soy débil, no deseo lo débil. He entregado mi alma a Rahman, Misericordioso, no deseo nada más. Deseo, pero lo que deseo es un amigo eterno. Soy un átomo, pero deseo un Sol Eterno. Soy nada entre las nadas, pero deseo todo lo que existe.”
Quinta reflexión: esta reflexión está en árabe, así que fue escrita en árabe. Además, esta reflexión en árabe es una alusión a uno de los treinta y tres niveles de contemplación en la recitación de “Allahu Ekber”.
اَللّٰهُ اَكْبَرُ اِذْ هُوَ الْقَد۪يرُ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ الْكَر۪يمُ الرَّح۪يمُ الْجَم۪يلُ النَّقَّاشُ الْاَزَلِيُّ الَّذ۪ي مَاحَق۪يقَةُ هٰذِهِ الْكَائِنَاتِ كُلًّا وَجُزْءًا وَصَحَائِفَ وَطَبَقَاتٍ ، وَمَا حَقَائِقُ هٰذِهِ الْمَوْجُودَاتِ كُلِّيًّا وَجُزْئِيًّا وَوُجُودًا وَبَقَاءً ، اِلَّا خُطُوطُ قَلَمِ قَضَائِهِ وَقَدَرِهِ ، وَتَنْظ۪يمِهِ وَتَقْد۪يرِهِ بِعِلْمٍ وَحِكْمَةٍ ، وَنُقُوشُ پَرْكَارِ عِلْمِهِ وَحِكْمَتِهِ وَتَصْو۪يرِهِ وَتَدْب۪يرِهِ بِصُنْعٍ وَعِنَايَةٍ ، وَتَزْي۪ينَاتُ يَدِ بَيْضَاءِ صُنْعِهِ وَعِنَايَتِهِ وَتَزْي۪ينِهِ وَتَنْو۪يرِهِ بِلُطْفٍ وَكَرَمٍ ، وَاَزَاه۪يرُ لَطَائِفِ لُطْفِهِ وَكَرَمِهِ وَتَوَدُّدِهِ وَتَعَرُّفِهِ بِرَحْمَةٍ وَنِعْمَةٍ ، وَثَمَرَاتُ فَيَّاضِ رَحْمَتِهِ وَنِعْمَتِهِ وَتَرَحُّمِهِ وَتَحَنُّنِهِ بِجَمَالٍ وَكَمَالٍ ، وَلَمَعَاتُ وَتَجَلِّيَاتُ جَمَالِهِ وَكَمَالِهِ بِشَهَادَاتِ تَفَانِيَةِ الْمَرَايَا ، وَسَيَّالِيَةِ الْمَظَاهِرِ مَعَ بَقَاءِ الْجَمَالِ الْمُجَرَّدِ السَّرْمَدِيِّ الدَّائِمِ التَّجَلّ۪ي ، وَالظُّهُورِ عَلٰى مَرِّ الْفُصُولِ وَالْعُصُورِ وَالدُّهُورِ ، وَدَائِمِ الْاِنْعَامِ عَلٰى مَرِّ الْاَنَامِ وَالْاَيَّامِ وَالْاَعْوَامِ
نَعَمْ فَالْاَثَرُ الْمُكَمَّلُ يَدُلُّ ذَا عَقْلٍ عَلٰى الْفِعْلِ الْمُكَمَّلِ ، ثُمَّ الْفِعْلُ الْمُكَمَّلُ يَدُلُّ ذَا فَهْمٍ عَلَى الْاِسْمِ الْمُكَمَّلِ ، ثُمَّ الْاِسْمُ الْمُكَمَّلُ يَدُلُّ بِالْبَدَاهَةِ عَلَى الْوَصْفِ الْمُكَمَّلِ ، ثُمَّ الْوَصْفُ الْمُكَمَّلُ يَدُلُّ بِالضَّرُورَةِ عَلَى الشَّأْنِ الْمُكَمَّلِ ، ثُمَّ الشَّأْنُ الْمُكَمَّلُ يَدُلُّ بِالْيَق۪ينِ عَلٰى كَمَالِ الذَّاتِ بِمَا يَل۪يقُ بِالذَّاتِ وَهُوَ الْحَقُّ الْيَق۪ينِ
نَعَمْ تَفَانِي الْمِرْاٰةِ ، زَوَالُ الْمَوْجُودَاتِ مَعَ التَّجَلِّي الدَّائِمِ مَعَ الْفَيْضِ الْمُلَازِمِ ، مِنْ اَظْهَرِ الظَّوَاهِرِ ، اَنَّ الْجَمَالَ الظَّاهِرَ لَيْسَ مُلْكُ الْمَظَاهِرِ ، مِنْ اَفْصَحِ تِبْيَانٍ ، مِنْ اَوْضَحِ بُرْهَانٍ لِلْجَمَالِ الْمُجَرَّدِ لِلْاِحْسَانِ الْمُجَدَّدِ لِلْوَاجِبِ الْوُجُودِ ، لِلْبَاقِي الْوَدُودِ
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلٰى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ مِنَ الْاَزَلِ اِلَى الْاَبَدِ عَدَدَ مَا ف۪ي عِلْمِ اللّٰهِ وَعَلٰى اٰلِهِ وَصَحْبِهِ وَسَلِّمْ