Apéndice A La Vigésima Séptima Palabra
Sobre Los Sahabe (Compañeros Del Profeta)
Tal como lo dijo Mevlana Cami, digo:
يَا رَسُولَ اللّٰهِ چِه بَاشَدْ چُونْ سَگِ اَصْحَابِ كَهْف
دَاخِلِ جَنَّتْ شَوَمْ دَرْ زُمْرَهِٔ اَصْحَابِ تُو
اُو رَوَدْ دَرْ جَنَّتْ وَ مَنْ دَرْ جَهَنَّمْ كَىْ رَوَاسْت
اُو سَگِ اَصْحَابِ كَهْف وَ مَنْ سَگِ اَصْحَابِ تُو
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
﷽
مُحَمَّدٌ رَسُولُ اللّٰهِ وَالَّذ۪ينَ مَعَهُٓ اَشِدَّٓاءُ عَلَى الْكُفَّارِ رُحَمَٓاءُ بَيْنَهُمْ… الخ
Se pregunta: en algunos relatos se menciona que: “en la época de la propagación de las bid'as, innovaciones ilícitas, algunos piadosos creyentes y devotos de entre la gente de fe y rectitud pueden alcanzar un grado comparable o incluso superior al de los Sahabe. ” ¿Son auténticos estos relatos? Si lo son, ¿cuál es su significado y realidad?
Respuesta: después de los profetas, los más virtuosos de la humanidad son los Sahabe, lo cual es una prueba concluyente del consenso de la comunidad de la Gente de la Sunna y la Comunidad. Las partes auténticas de esas narraciones se refieren a virtudes menores. Porque en cuanto a virtudes menores y perfecciones individuales, lo menos preferido puede superar a lo preferido. Sin embargo, en el punto de vista de las virtudes generales, no se puede igualar a los Sahabe que fueron objeto de las descripciones elogiosas divinas en las últimas aleyas de la sura Feth, y quienes fueron alabados en la Torá, el Evangelio y el Corán.
Ahora explicaremos tres razones que comprenden tres sabidurías de entre las muchas causas y razones de esta verdad.
Primera Sabiduría
La compañía del Profeta es una especie de elixir tan potente, que una persona que se beneficia de ella durante un minuto puede alcanzar en un instante las luces de la verdad, algo que otros logran solo después de años de búsqueda espiritual. Porque en la compañía hay un reflejo y una irradiación. Es conocido que por irradiación y seguimiento, junto con la inmensa luz de la nubuvva, misión profética, uno puede alcanzar el más alto nivel. Al igual que el servidor de un sultán, a través de su servicio y seguimiento, puede alcanzar una posición que un rey no puede lograr. Es por esta razón que los más grandes evliyas, cercanos a Allah no pueden alcanzar el grado de los Sahabe.
Incluso evliyas como Celaleddin‑i Süyuti, quien frecuentemente tuvo el honor de la compañía del Profeta estando despierto, aunque se encontraran con el Generoso Mensajero (A.S.M.) en vigilia y fueran honrados con su compañía en este mundo, no pueden igualarse a los compañeros. Porque los compañeros compartían la compañía con el Profeta (A.S.M.) como profeta, mientras que los evliyas, al verlo después de su fallecimiento, experimentan su compañía a través de la luz de la velayet, autoridad espiritual de Ahmed (A.S.M.), no de la nubuvva. Es decir, la manifestación del Profeta (A.S.M.) a sus ojos se realiza a través de la velayet de Ahmed (A.S.M.), no de su nubuvva. Siendo así, dado que el grado de la nubuvva es mucho más alto que el de la velayet, debe haber una diferencia proporcional entre las dos compañías.
La grandeza de la compañía del Profeta (A.S.M.) se puede entender por el hecho de que un hombre beduino que estaba tan insensible, que podía enterrar a su hija viva, después de una hora de la compañía con el Profeta (A.S.M.), adquiría una compasión tan grande que no podía aplastar ni una hormiga. Y un hombre ignorante y salvaje, después de un día en compañía del Profeta (A.S.M.), iba a tierras como la China e India, y se convertía en maestro de verdades y guía de perfecciones para esas civilizaciones avanzadas.
Segunda Sabiduría
Como se explicó y demostró en el tratado sobre el ictihad en la Vigésima Séptima Palabra, los Sahabe, compañeros del Profeta, en su inmensa mayoría, alcanzaron los grados más elevados de las perfecciones humanas. Porque en esa época, en esa gran revolución islámica, el bien y la verdad se mostraban en toda su belleza, mientras que el mal y lo falso se revelaban en toda su fealdad, y ambos se sentían tangiblemente. Se abrió una separación tan grande entre el bien y el mal, y entre la verdad y la mentira, que estaban tan alejados como la incredulidad y la fe en Allah, o quizás tan distantes como el Infierno y el Paraíso.
Müseylime el Mentiroso, quien era el representante de la mentira, del mal y lo falso, con sus palabras ridículas, jamás podría atraer a los Sahabe que, por su naturaleza, eran poseedores de sentimientos sublimes, devotos de las virtudes elevadas, inclinados al honor y la dignidad. Los Sahabe, por supuesto, con su libre elección, no extendieron sus manos hacia la mentira ni al mal, ni cayeron al nivel de Müseylime.
Mirando el exaltado rango del Habibullah, Amado de Allah (A.S.M.), quien era el representante de la verdad, el bien y la justicia, los compañeros, por su naturaleza, corrían con toda su fuerza y dedicación hacia ese lado.
Por ejemplo, a veces ocurre en el mercado de la civilización humana y en la tienda de la vida social, que ciertos productos tienen resultados terribles y manifestaciones horribles, como el veneno mortal, y nadie desea comprarlos, al contrario, todos huyen de ellos con todas sus fuerzas. Y ciertos productos y bienes espirituales, con sus bellos resultados y valiosos efectos, como un antídoto beneficioso o un diamante, atraen la atención de todos, quienes se esfuerzan por adquirirlos.
Del mismo modo, en la Era de Dicha, en el mercado de la vida social, los elementos como la mentira, el mal y la incredulidad, que producían resultados tan desastrosos como la condenación eterna y personajes tan despreciables como Müseylime el Mentiroso, eran claramente evitados por los Sahabe, quienes amaban las virtudes sublimes y estaban apasionados por la excelencia moral, rechazándolos como si se tratara del veneno mortal. Por otro lado, la verdad, la fe en Allah y la justicia, que producían frutos tan brillantes como la salvación eterna y personajes tan luminosos como el Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, eran para los Sahabe, cuyas naturalezas eran puras y cuyas disposiciones eran nobles, como un antídoto beneficioso y un diamante valioso. Con toda su fuerza, sentimientos y facultades espirituales, deseaban y ansiaban estos elementos.
Sin embargo, después de ese tiempo, poco a poco, la distancia entre la verdad y la mentira disminuyó, hasta el punto en que comenzaron a venderse juntas en el mismo puesto. La moral social se deterioró. La propaganda política dio más espacio a la mentira, y en esa época la horrible fealdad de la mentira se ocultaba, mientras que la brillante belleza de la verdad se volvía invisible. En tal tiempo, ¿quién podría pretender igualar la fuerza, firmeza, piedad, y rectitud de los compañeros en cuanto a justicia, verdad y elevación moral, o siquiera acercarse a su nivel?
Para ilustrar esto con más claridad, compartiré una experiencia personal que me ocurrió:
En algún momento me vino al corazón la pregunta de por qué grandes figuras como Muhyiddin‑i Arabi no pueden igualarse a los Sahabe. Luego, mientras estaba en la oración y decíaسُبْحَانَ رَبِّىَ اْلاَعْلَى, el significado de esta palabra se reveló parcialmente, aunque no en su totalidad. Dije en mi corazón: “si hubiera podido pronunciar una sola oración con la profundidad de esta palabra, habría sido mejor que un año de adoración”. Después de la oración, comprendí que este pensamiento y este estado son una guía de por qué no se puede alcanzar el grado de los compañeros en la adoración.
En efecto, durante esa gran revolución social provocada por las luces del Sabio Corán, cuando los opuestos se separaban y el mal se manifestaba con todas sus sombras y detalles, y el bien y las perfecciones con todas sus luces y resultados, cada dhikr y tesbih, recuerdo y glorificación expresaban los diversos significados de forma fresca y vivificante. Bajo el estruendo de esa gran revolución, los corazones de las personas estaban completamente despiertos, y hasta sus sentidos más profundos como la imaginación, el temor y el secreto se despertaban, absorbiendo y disfrutando de los múltiples significados del dhikr y tesbih. Por esta razón, los Sahabe, con todos sus sentidos despiertos y sus facultades espirituales alertas, cuando pronunciaban las palabras benditas llenas de las luces de la fe en Allah y el tesbih, lo hacían con el completo entendimiento de sus significados y recibían una participación completa con todas sus facultades.
Sin embargo, después de ese gran cambio, con el tiempo las facultades espirituales cayeron en el sueño, y los sentidos se volvieron negligentes hacia estas verdades. Las palabras benditas comenzaron a perder su frescura y vivacidad, como los frutos que se marchitan bajo el velo de la familiaridad, dejando solo un ligero rastro de frescura, que solo con un fuerte esfuerzo de reflexión y meditación se puede restaurar. Es por esta razón que lo que un compañero del Profeta podía ganar en cuarenta minutos, a otros les lleva cuarenta días, o incluso cuarenta años, para alcanzar.
Tercera Sabiduría
Como se demostró en la Duodécima, la Vigésima Cuarta y la Vigésima Quinta Palabra, la relación entre la nubuvva y la velayet, la misión profética y la autoridad espiritual es como la diferencia entre el Sol en sí mismo y la imagen del Sol reflejada en los espejos. Así como la esfera de la nubuvva es mucho más elevada que la esfera de la velayet, también los Sahabe, que son los servidores de esa esfera de la nubuvva y las estrellas de ese Sol, deben tener una superioridad proporcional sobre los justos de la esfera de la velayet. Incluso si un evliya alcanzara la velayet suprema de la herencia de la nubuvva y la veracidad, que es la velayet de los Sahabe, aún así no podría alcanzar el rango de los Sahabe de la primera fila. De los muchos aspectos de esta tercera razón, explicaremos tres:
Primer Aspecto: En la cuestión de la ictihad, es decir, la deducción de las normas, o la comprensión de lo que Allah quiere de nosotros a través de Su Palabra, no se puede igualar a los Sahabe.
Porque durante esa gran revolución divina de su tiempo, todo giraba en torno a entender la voluntad divina y las normas de Allah. Todas las mentes estaban dirigidas hacia la deducción de las normas. Todos los corazones estaban llenos de ansias, preguntándose: “¿Qué quiere nuestro Rab, Señor de nosotros?” Las circunstancias de la época se desarrollaban de tal manera que incitaban e inspiraban a las personas a sentir esta situación. Las conversaciones giraban en torno a estos significados. Por esta razón, todo lo que sucedía, todas las situaciones, conversaciones y relatos, servían de lección para enseñar estos significados en cierto grado. Esto completaba las habilidades de los Sahabe e iluminaba sus mentes, preparando sus capacidades para la deducción y la ictihad, haciéndolos listos para obtener una iluminación como una cerilla encendida. Así, en un día o un mes, los Sahabe alcanzaban un nivel de deducción e ictihad que alguien con la misma inteligencia y capacidad que ellos en esta época, no lograría ni en diez años, tal vez ni en cien años.
Porque ahora, en lugar de la salvación eterna, el foco está en la felicidad mundana. La atención de la humanidad está dirigida a otros propósitos. La preocupación por la subsistencia sin confianza en Allah, embota el alma, y la filosofía materialista y naturalista, ciega la mente. El ambiente social no fortalece la mente ni las capacidades de una persona en la ictihad, sino que las dispersa y las distrae. En el apartado sobre la ictihad de la Vigésima Séptima Palabra, hemos demostrado con la comparación entre Süfyan Ibn‑i Uyeyne y alguien de la misma inteligencia que él, que lo que Süfyan logró en diez años, otro no podría lograrlo en cien.
Segundo Aspecto: en el punto de vista de la proximidad divina, no se puede alcanzar el rango de los Sahabe a través del camino de la velayet, cercanía a Allah. Porque Allah está más cercano a nosotros que cualquier otra cosa. Sin embargo, nosotros estamos infinitamente lejos de Él. Alcanzar Su cercanía puede lograrse de dos maneras.
La primera es mediante la manifestación de Su proximidad, que es el camino de la nubuvva, misión profética, y en este sentido, los Sahabe, a través de la herencia y la compañía de la nubuvva, fueron los depositarios de este misterio.
La segunda manera es mediante el recorrido de distancias desde nuestra lejanía, y acercarse en cierto grado a Su cercanía. La mayoría de los caminos de la velayet y los viajes espirituales se basan en este método, que implica un viaje interior y un viaje exterior.
La primera manera es completamente donada, no adquirida; es una atracción de Rahman y una cercanía basada en el amor. El camino es corto, pero extremadamente firme, elevado, puro y sin sombras. La otra manera es adquirida, larga y con sombras. Aunque contiene muchas maravillas extraordinarias, no puede alcanzar el valor ni la cercanía de la primera.
Por ejemplo, hay dos maneras de llegar al día de ayer desde hoy.
La primera es salir del flujo del tiempo mediante un poder sagrado y ver el ayer como si estuviera presente hoy.
La segunda es viajar durante un año completo y después de deambular, llegar al día de ayer, pero aun así no se puede mantener el ayer, pues se deja atrás y se sigue avanzando.
De manera similar, pasar de lo externo a lo verdadero se puede hacer de dos maneras.
Una es ser atraído directamente hacia la verdad, sin entrar en la barrera del camino sufista, encontrando la verdad dentro de lo externo.
La segunda es pasar a través de muchas etapas en un proceso de viaje espiritual. Aunque los evliyas, cercanos a Allah logran aniquilar su nefs, matan el nefs‑i emmare, aún no pueden igualarse a los Sahabe. Esto se debe a que los nefs de los Sahabe fueron purificados y limpiados, lo que les permitió con muchas facultades inherentes a sus nefs, alcanzar una mayor participación en los distintos tipos de adoración y en las diversas formas de gratitud y alabanza. Después de la aniquilación del nefs, la adoración de los evliyas adquiere una simplicidad.
Tercer Aspecto: en cuanto a la excelencia de las acciones, las recompensas de los actos y las virtudes espirituales del más allá, es imposible igualar a los Sahabe.
Porque, al igual que un soldado bajo ciertas condiciones puede ganar más mérito en una hora de guardia en un puesto peligroso y crucial que en un año de adoración, o al recibir una bala en un instante puede alcanzar un grado de velayet, autoridad espiritual que normalmente se lograría en al menos cuarenta días.
Asimismo, los Sahabe, con su servicio en el establecimiento del Islam y la difusión de los preceptos coránicos, y su declaración de guerra al mundo entero en defensa del Islam, alcanzaron un rango tan elevado que otros no podrían alcanzar en un año lo que ellos lograron en un solo instante. De hecho, se puede decir que cada instante de su servicio sagrado es comparable al momento en que un soldado mártir recibe una bala en la batalla. Y cada hora de su servicio es como la guardia de un soldado sacrificándose en un puesto peligroso, donde sus actos son pocos, pero su recompensa es inmensa y su valor incalculable.
Sí, los Sahabe formaban la primera línea en el establecimiento del Islam y en la difusión de las luces del Corán. Según el misterio deاَلسَّبَبُ كَالْفَاعِلِ“La causa es como el que realiza”, reciben una parte de las buenas acciones de toda la comunidad. La comunidad de creyentes, al decirاَللَّهُمَّ صَلِّ عَلَى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ وَعَلَى اۤلِهِ وَاَصْحَابِهِ, muestra que los compañeros participan en las buenas acciones de toda la comunidad. Así como una pequeña virtud en las raíces de un árbol puede manifestarse en grandes formas en sus ramas, y ser mayor que una rama grande, y así como una pequeña elevación en el principio puede acumularse con el tiempo, y como una ligera desviación cerca del centro de un círculo puede resultar en una gran diferencia en el perímetro.
Exactamente como estos cuatro ejemplos: los compañeros, al ser las raíces y los cimientos del árbol luminoso del Islam, y al estar en los inicios de las líneas luminosas de la construcción del Islam, y al ser los primeros en la comunidad islámica, cercanos al centro del Sol de la nubuvva, Misión Profética y la Lámpara de la Verdad, sus pequeños actos son inmensos, y sus pequeños servicios son grandes. Para igualar su posición, sería necesario ser un Sahabe auténtico.
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلٰى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ اَلَّذ۪ي قَالَ اَصْحَاب۪ي كَالنُّجُومِ بِاَيِّهِمْ اِقْتَدَيْتُمْ اِهْتَدَيْتُمْ وَخَيْرُ الْقُرُونِ قَرْن۪ي وَعَلٰى اٰلِهِ وَصَحْبِهِ وَسَلِّمْ
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
Pregunta
Se dice que los Sahabe vieron al Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam y luego creyeron. Nosotros, en cambio, creemos sin haberlo visto. Entonces, ¿nuestra fe es más fuerte? Además, hay narraciones que indican la fuerza de nuestra fe.
Respuesta: en la época de los Sahabe, cuando las ideas prevalecientes en el mundo se oponían y contradecían las verdades del Islam, los Sahabe, al ver solo la forma humana del Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, a veces sin ver ningún milagro, trajeron una fe tan sólida que las ideas prevalecientes en el mundo no pudieron sacudir su fe. Sin duda, algunos ni siquiera sentían duda o preocupación.
Pero ustedes están comparando su fe con la de los Sahabe. Mientras que las ideas prevalecientes del mundo islámico, que sostienen y refuerzan su fe, están a su favor, no ven la humanidad ni la forma física del Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, quien es el núcleo del árbol luminoso de la nubuvva, misión profética, sino que ven con los ojos de la mente, su majestuosa personalidad espiritual y luminosa, envuelta en todas las luces del Islam y las verdades del Corán, acompañada de innumerables milagros. Sin embargo, a pesar de esto, ¿dónde está su fe que sucumbe a la duda e incertidumbre ante la palabra de un filósofo europeo? ¿Y dónde está la fe de los Sahabe que no se tambaleó frente a los ataques de todo el mundo incrédulo, cristianos, judíos y filósofos? Además, ¿dónde está la intensidad de su piedad y la perfección de su rectitud, que son reflejos de la fortaleza de su fe? Y tú, ¿dónde está tu fe apagada, tan débil que ni siquiera te permite cumplir con las obligaciones religiosas por completo?
Sin embargo, el hadiz que dice: “en los últimos tiempos, aquellos que creen sin haberme visto serán más apreciados” se refiere a una virtud particular. Es específico para ciertas personas. Nuestra discusión, en cambio, trata sobre una virtud general y abarca a la mayoría.
Segunda Pregunta
Dicen que la gente de la velayet, cercanía a Allah y aquellos que han alcanzado altos grados espirituales han abandonado el mundo. Incluso hay un hadiz que dice: “el amor por el mundo es la raíz de todos los errores.” Sin embargo, los Sahabe estuvieron muy involucrados en el mundo; no abandonaron el mundo, sino que algunos de ellos avanzaron más que las personas civilizadas de su tiempo. Entonces, ¿cómo es posible que se diga que incluso el más humilde de los compañeros tiene tanto valor como el mayor de los evliyas ?
Respuesta: en la Segunda y Tercera Sección de la Trigésima Segunda Palabra, se ha demostrado de manera definitiva que amar el aspecto del mundo que mira hacia la otra vida y el aspecto que refleja los nombres divinos no es una causa de imperfección, sino que es un medio para la perfección. Cuanto más se avanza en esos dos aspectos, más se avanza en la adoración y en el conocimiento en Allah, en marifetullah. El mundo de los Sahabe pertenece a esos dos aspectos. Consideraron el mundo como un campo de cultivo para la otra vida y lo sembraron y cosecharon. Vieron a los seres creados como espejos de los nombres divinos y los observaron con ansia y deseo. El aspecto perecedero del mundo que corresponde a los deseos humanos, es el que ellos abandonaron.
Tercera Pregunta
Los caminos sufistas son rutas hacia las verdades. Entre los caminos sufistas, sobre el camino Naqshbandi, el más famoso y elevado, afirmado como la Gran Vía, algunos de los héroes e imames de ese camino han definido su esencia de la siguiente manera. Dijeron:
دَرْ طَرِيقِ نَقْشبَنْدِى لَازِمْ اٰمَدْ چَارِ تَرْك: تَرْكِ دُنْيَا، تَرْكِ عُقْبَى، تَرْكِ هَسْتِى، تَرْكِ تَرْكْ
Es decir, en el camino Naqshbandi es necesario abandonar cuatro cosas: abandonar el mundo, no hacer de la otra vida un fin verdadero en el sentido del nefs, olvidar tu propia existencia y no caer en la vanidad ni en el orgullo. Entonces, ¿se alcanza el verdadero conocimiento en Allah, en marifetullah y las perfecciones humanas abandonando todo lo que no es Él?
Respuesta: Si el ser humano consistiera solo en un corazón, entonces sería necesario abandonar todo lo que no es Allah, incluso los nombres y atributos divinos, y unir el corazón solo a la esencia de Allah. Sin embargo, el ser humano tiene muchas facultades, como la mente, el espíritu, el secreto y el nefs, que tienen sus propias funciones.
El ser humano perfecto es aquel que, como los Sahabe, dirige todas estas facultades hacia la verdad a través de diferentes formas de adoración, en un camino amplio y rico, donde el corazón actúa como un comandante liderando heroicamente a las facultades hacia el objetivo. De lo contrario, que el corazón abandone a sus soldados y avance solo para salvarse no es motivo de orgullo, sino un resultado de la desesperación.
Cuarta Pregunta
¿De dónde surge la pretensión de superioridad sobre los Sahabe ? ¿Quién la está promoviendo? ¿Por qué se está discutiendo este tema en la actualidad? ¿Y por qué se reclama igualdad con los grandes muctehidin, eruditos en interpretación jurídica?
Respuesta: aquellos que mencionan este tema se dividen en dos grupos.
Un grupo está compuesto por personas sinceras de la religión y eruditos que han visto algunos hadices, y abren estos temas para motivar y animar a la gente piadosa y recta en estos tiempos. No tenemos nada en contra de este grupo. De hecho, son pocos y rápidamente despiertan a la verdad.
El otro grupo, en cambio, está formado por personas extremadamente arrogantes, que bajo la pretensión de igualdad con los grandes muctehidin, intentan difundir su falta de adherencia a las escuelas de pensamiento y, bajo la pretensión de igualdad con los Sahabe, promueven su falta de fe.
Primero: estos desviados se han entregado al libertinaje, se han vuelto adictos al libertinaje, y no pueden cumplir con las obligaciones religiosas que les impiden seguir en sus deseos. Entonces, para justificar su comportamiento, dicen: “estas cuestiones son de ictihad, interpretación jurídica. Las escuelas de pensamiento difieren en estas cuestiones. Ellos también eran humanos como nosotros, y podían cometer errores. Por lo tanto, nosotros también podemos hacer ictihad y adorar como queramos. ¿Por qué debemos seguirlos a ellos?” Estos infelices, con esta estratagema satánica, se liberan de las cadenas de las escuelas de pensamiento. En cuanto a esta afirmación tan débil y sin fundamento, la remitimos a la Vigésima Séptima Palabra, donde se ha demostrado de manera definitiva cuán errónea es.
Segundo: este grupo de desviados se ha dado cuenta de que no es suficiente atacar a los muctehidin, pues ellos solo manejan cuestiones teóricas de la religión. Sin embargo, este grupo quiere abandonar y cambiar las cuestiones esenciales de la religión. Si dicen: “somos mejores que ellos”, no basta, porque los muctehidin solo pueden influir en las cuestiones teóricas y no definitivas.
Sin embargo, este grupo, que no sigue una escuela de pensamiento, quiere intervenir incluso en las cuestiones esenciales de la religión y cambiar las reglas fundamentales del Islam. Por lo tanto, naturalmente atacan a los Sahabe, que son los portadores y pilares de las cuestiones esenciales de la religión.
¡Qué absurdo! Ni siquiera los verdaderos humanos, ni los más grandes evliyas que son los más perfectos entre los verdaderos humanos, pudieron alcanzar la igualdad con los más humildes de los compañeros, como se ha demostrado de manera concluyente en la Vigésima Séptima Palabra.
اَللّٰهُمَّ صَلِّ وَسَلِّمْ عَلٰى رَسُولِكَ الَّذ۪ي قَالَ: لَا تَسُبُّوا اَصْحَاب۪ي، لَوْ اَنْفَقَ اَحَدُكُمْ مِثْلَ اُحُدٍ ذَهَبًا مَا بَلَغَ نِصْفَ مُدٍّ مِنْ اَصْحَاب۪ي صَدَقَ رَسُولُ اللّٰهِ
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ